Generated by All in One SEO Pro v4.9.6.2, this is an llms-full.txt file, used by LLMs to index the site. # Jose María de Mena Jose María de Mena ## Entradas ### [El día que yo me muera....](https://demena.es/el-dia-que-yo-me-muera/) **Published:** octubre 4, 2018 **Author:** Jose María de Mena **Content:** **EPITAFIO[\[1\]](#_ftn1).** ***El día que yo me muera…*** ***‘Habrá un capote olvidado*** ***colgado tras de la puerta,*** ***antigua reliquia muerta,*** ***de mis tiempos de soldado.*** ***Habrá un bastón de camino*** ***en el asta del perchero,*** ***viejo bastón compañero,*** ***de mi andar peregrino.*** ***Habrá una pluma enmohecida,*** ***gastada de haber escrito,*** ***la novela de mi vida.*** ***… y habrá un dulce resplandor*** ***en mi corazón marchito,*** ***lleno todavía de amor’.*** **JOSE MARÍA DE MENA** [\[1\]](#_ftnref1) **Poema escrito por Jose María de Mena, como epitafio de su larga, prolífera y fecunda vida.** ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/el-dia-que-yo-me-muera/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/el-dia-que-yo-me-muera/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [Los ninos heroes de Toledo en 1937: un episodio olvidado de la Guerra Civil](https://demena.es/los-ninos-heroes-de-toledo/) **Published:** febrero 3, 2026 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Un episodio poco conocido, casi ignorado, de la guerra civil, es el de los que denominamos «Niños Héroes de Toledo», suceso que queremos reseñar en estas páginas antes de que se pierda en el olvido, ya que encierra bastante interés para la historia toledana contemporánea. 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En las dos líneas de trincheras o posiciones, apenas si desde octubre anterior se habían disparado unos centenares de proyectiles, más que nada para dar fe de que los soldados de uno y otro bando estaban en su sitio, que con verdadero propósito de combate. Era un frente muerto, al menos estabilizado, mientras que en otras regiones de España se enfrentaban las tropas y rugían los cañones. Pero en mayo de 1937, como decimos, se produjo una gran actividad en este sector. Inesperadamente, el ejército republicano empezó a atacar con gran aparato de artillería, aviación e incluso tanques. La línea del frente, guarnecida en toda la extensión que va desde La Alberquilla por los Alijares, Cerro Cortado, la zona de cigarrales hasta más allá de San Bernardo, por solamente el «Batallón de Voluntarios de Toledo núm. 1», no pudo resistir el inesperado ataque y se vino abajo, destrozados en gran parte los efectivos del citado batallón. En tales circunstancias y mientras caían los proyectiles de artillería y las bombas de aviación sobre las calles y casas de Toledo, hubo que atender a la recogida y asistencia de los heridos que llegaban del frente, cada vez en mayor número. En el conocido Colegio de Doncellas Nobles se había instalado un Hospital de Sangre, cuyo equipo quirúrgico estaba dirigido por el capitán médico doctor Sanz de Frutos y la parte administrativa se encomendaba al teniente de Intendencia don José Abejón. Había, pues, edificio, médicos, alimentos y material sanitario, más las propias monjas afectadas entonces al Colegio, encargadas de los menesteres asistenciales de comida y enfermería. Lo que faltaba eran camilleros que llevaran a los heridos; pues desmoronado el frente bajo el fuego artillero y el empuje de los blindados de entonces, el mando militar, para intentar recomponer las líneas de defensa echó mano de todos los hombres disponibles y no quedaron brazos para el transporte de camillas. ¿Te está gustando este articulo? **Jose Maria de Mena** escribió mas de cincuenta libros sobre Sevilla. Los mas leidos, disponibles en Amazon y El Corte Ingles. [Amazon](https://www.amazon.es/dp/8401389844?tag=demena03-21)[El Corte Ingles](https://www.elcorteingles.es/search-nwx/?s=jose+maria+de+mena&awinaffid=1906016&clickref=demena) ## Los jóvenes camilleros voluntarios Fue entonces cuando por iniciativa del capitán Sanz de Frutos, quien tenía la la experiencia de organizar grupos voluntarios en la Cruz Roja, se pidió ayuda a las organizaciones estudiantiles y juveniles de Toledo. Entre los Estudiantes Católicos, los pelayos tradicionalistas, los flechas y algunos estudiantes independientes, se constituyó un «Grupo de Camilleros Voluntarios», todos ellos de trece a quince años de edad, que se encargaron de la penosa labor de descargar las ambulancias y camiones que traían del frente a los heridos, transportar a éstos en camillas al interior del hospital y, después de curados de primera intención en la sala de urgencias, que estaba en el piso bajo, llevarlos a las galerías altas, donde se habían instalado largas hileras de camas. Incluso, en los días más agobiantes de la batalla, algunos de estos camilleros voluntarios fueron con los camiones y ambulancias hasta la misma línea del frente, en La Atalaya de las Nieves, la Quinta de Mirabel o la ermita de la Guía, a recoger a los heridos y llevarlos a Toledo. ## Lista de los Niños Héroes de Toledo La lista de los «Niños héroes» que con tan temprana edad prestaron tan humanitario servicio, incluso con riesgo de sus vidas a veces, es ésta: 1.—Julio Mateos. 2.—Manuel Reguilón Gómez. 4.—Mariano Martínez Herranz. 5.—Carmelo Sánchez Carballo. 6-—Antonio Pareja Braojos. 7.—Braojos (primo del anterior). 8.—Rafael Díaz Gómez. 9.—Francisco de Asís Espejo-Saavedra. 10.—¿Talavera? 11.—Epifanio de la Azuela Rodríguez. 12.—¿Azuela?, hermano del anterior. 13.—Manuel Salamanca Celis. 14.—Manuel Alonso Morales. 15\. Tomás Sierra Bueno. 16.—Fernando Patiño Montes. 17.—José Sancho Sánchez. 18.—Manuel Eymar Luján. 19.—Fernando Gutiérrez Duque. 20.—Laureano Barba. 21.—Alejandro Sánchez Archidona. 22.—José Gutiérrez de la Paz. 23.—-José-Antonio Lillo García-Cano. 24.—Vicente Palomino Jiménez. 25.—Emilio Manso Cuesta. 26.—Matías Sanz Ruano. 27.—Francisco Nodal Engelmo. 28.—José Nodal Engelmo. 29.—Isidoro López Ayllón. 30.—Mariano García Larraz. 31.—José María de Mena Calvo, autor de este artículo. Esta lista está tomada del borrador que se hizo de primera intención. Tengo idea de que en días sucesivos se agregaron dos o tres más, que podrían ser Mariano Medina Isabel, Emilio Rey y quizá uno o dos más, pero de ello no tengo nota escrita. ## El sacrificio de los adolescentes El servicio de este Grupo de Camilleros Voluntarios se prolongó durante tres semanas. En los días que arreciaron más los combates en el frente, la llegada de heridos era incesante y no se daba abasto a transportarlos. Así hubo turnos que duraron dieciséis y hasta veinte horas sin descansar, y sin más alimento que un bocadillo para reponer las fuerzas. Parece increíble que muchachos de esa edad, mal nutridos además, porque llevábamos casi un año de guerra y en Toledo no abundaban los víveres, pudieran soportar tan rudo esfuerzo físico y moral. Porque además de la penosa labor de transportar una y otra vez escaleras arriba a las camillas con heridos, hombres adultos de sesenta o setenta kilos de peso (muchos de ellos vestidos, calzados y llevando abrazado su macuto con todas sus pertenencias), está el desgaste moral que supone llevar a cientos y cientos de hombres destrozados por la metralla, amputados por las bombas, ciegos, agonizantes, quejándose en sollozos los unos, lamentándose a gritos los otros y muchos que en la propia camilla pasaban al silencio de la muerte. Terminando el mes de mayo se restableció la normalidad en el frente de Toledo, cesando los combates al fracasar los intentos de asalto a la ciudad. Pero poco después, en julio, se desencadenó otra fuerte batalla en las proximidades de Madrid: la batalla de Brunete. Volvió a plantearse la necesidad de camilleros y el grupo de Camilleros Voluntarios de Toledo (estábamos ya en las vacaciones de verano del Instituti) se ofreció para ir a prestar sus servicios al hospital de sangre de Getafe, instalado en el colegio de Escolapios de aquella villa, cercana a Madrid. El motivo por el que nos decidimos a ir fue Porque todos sentíamos una admiración extraordinaria hacia el capitán médico Sanz de Frutos, hombre de auténtico carisma para arrastrar a la juventud. Todos los chicos del grupo estábamos dispuestos a ir a Getafe y correr la suerte de «nuestro» capitán. El hospital de Getafe estaba batido por el fuego de la artillería republicana, emplazada en el cercano Cerro de los Angeles, así que si por la noche encendíamos una luz, tardaba muy pocos segundos en caer en huestras proximidades una granada. La descarga de los heridos traídos por las ambulancias desde Brunete y Villafranca del Castillo teníamos que hacerla de noche y a oscuras por tal motivo. Como los heridos eran muchos y su evacuación a retaguardia era difícil por estar batida la carretera hacia Toledo, se acumulaban tantos en el hospital que apenas si quedaba sitio para ecostarnos los camilleros. Por fortuna, como era pleno verano, podíamos dormir en el interior del edificio, acostados en el suelo sobre una simple manta o en una camilla, Este servicio duró desde el 25 de julio hasta el 15 de agosto, en que terminaron los combates y regresamos a Toledo. En los peores días tuvimos que ir algunos hasta la zoma del frente, en Villafranca del Castillo, y otros acompañaron a los heridos que pudieron ser evacuados hasta el hospital de Griñón. Han pasado muchos años. Es posible que la memoria me haya fallado en algún punto. De ser así, me gustaría que alguien que lo recuerde mejor que yo pueda añadir lo que involuntariamente haya omitido, para que quede completo este breve relato, que creo de indudable interés para la historia reciente de Toledo. Como nota final, añadiré que el primer herido que llegó al hospital desde el frente de Toledo fue el alférez Clemente Pérez Redondo, del Batallón de Voluntarios de la ciudad. Estaba consciente y contestó con voz clara y animosa cuando le preguntamos su nombre para inscribirle en la ficha de ingreso. Murió a los cinco minutos, pidiendo que avisáramos a su esposa. El último herido que ingresó en el hospital de Getafe, procedente de la batalla de Brunete, fue el comandante de Regulares don Humberto Gazio, quien había recibido una ráfaga de ametralladora que le produjo diecinueve heridas, desde la cara hasta la planta de los pies. Milagrosamente sobrevivió. (c) Jose María de Mena 1981 (c) David de Mena 2026 ### ¿Quieres saber mas sobre Sevilla? Jose Maria de Mena dedicó su vida a investigar y divulgar la historia de Sevilla. Sus libros llevan decadas en las estanterias de las familias sevillanas. [Historia de Sevilla – Amazon](https://www.amazon.es/dp/8401389844?tag=demena03-21)[Tradiciones y Leyendas – Amazon](https://www.amazon.es/dp/8401379849?tag=demena03-21)[El Corte Ingles](https://www.elcorteingles.es/search-nwx/?s=jose+maria+de+mena&awinaffid=1906016&clickref=demena) Enlace de afiliado. 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Barroca, sí, barroca, para hacer contrapunto al estilo almohade de la Giralda, y al gótico de la catedral, y al herreriano del Archivo de Indias, que asoma tras la esquina. Barroca en mármoles suntuosos, con labrados mascarones, y rematada por faroles de hierro forjado. Obra monumental del escultor José Lafita que murió joven, poco después de hacerla. Su luz arranca por la noche reflejos dorados a ese milagro de ladrillo, que a su luz convierte en sonrosada carne femenina. Pero también para redimirse de esa paganía nocturna, la fuente canta alegres sevillanas en la mañanita del 15 de Agosto, peripuesta y señora, sale a procesionarse, a pasearse por su plaza, Nuestra Señora Doña Virgen de los Reyes, reina de los cielos y de Sevilla. (c) Jose Maria de Mena 1998 (c) David de Mena 2021 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-fuente-de-la-plaza-de-la-virgen-de-los-reyes/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-fuente-de-la-plaza-de-la-virgen-de-los-reyes/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [Las lápidas romanas de la Giralda](https://demena.es/lapidas-romanas-de-la-giralda/) **Published:** junio 19, 2017 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Origen romano de la Giralda Al pie de la torre, en su esquina Nordeste, puede verse la existencia de lápidas romanas. Al construirse la Giralda por orden del Emperador de Marruecos, a cuyo imperio estaba sometida Sevilla, se destruyeron monumentos romanos para utilizar sus piedras como cimientos de la torre. ![Lapida de la catedral](https://demena.es/wp-content/uploads/lapida-catedral.jpg) Está visible la que dice: > SEX. JULIO SEX. F. QUIR POSSESORI PRAEF. COH.III GALLOR, PRAEPOSITO NUMERI SYROR SAGITTARIOR. ITEM. ALAE. PRIMAE HISPANOR CURATORI CIVITATIS ROMULEMSIUM MAIUENSIUM TRIBUNO MILIrr. XII FULMINATAE CURATORI COLONIAE ARCENSIUM ADLECTO IN DECURIAS AB OPTIMIS MANISMISQUE IMP. ANTONINO ET VERO AUGG. ADIVTORI ULPH. SATURNINI PRAEFF. ANNON AD OLEUM A.. UM ET HISPANUM RECENSENDUM. ITEM SOLAMINA TRANSFERENDA. ITEM VECTURAS NAUCULARIIS EXSOLVENDAS PROC. AUGG. AD RIPAM BAETISSCAPHARI HISPALENSIS OB INNOCENTIAM JUSTITIAM QUE EIUS SINGULAREM. ## Inscripciones romanas en Sevilla La traducción de esta lápida por don Francisco Mateos Gago cuando, fue descubierta, dice así: > «A Sexto Julio Posesor hijo de Sexto de la Tribu Quirina, prefecto de la tercera cohorte de los Galos, prepósito de número de los Flecheros de Siria, item de la primera ala de la Caballería Hispánica, curador de la ciudad de los romulenses maivenses, tribuno militar de la Legión XII Fulminata; curador de la Colonia de los Arcenses (Arcos de la Frontera), agregado a las decurias por los óptitnos y máximos emperadores Antonino y Vero Augustos; adjunto de Ulpio Saturnino prefecto de los víveres para hacer la estadística del aceite de Africa y España; item para transportar los tributos en granos; item para pagar los fletes a los navieros; procurador de los Augustos en la ribera del Betis. > Los navegantes hispalenses le consagran esta memoria por su probidad y singular justicia». ## Datación de las lápidas romanas A este documento podemos asignarle aproximadamente la fecha del año 174, deduciéndolo de los emperadores a quienes sirvió y los cargos ocupados. ![Lapidas de la catedral de Sevilla](https://demena.es/wp-content/uploads/lapidas-catedral-2.jpg) En la torre de la Giralda, al pie de la cara que mira a la calle Placentines, en el suelo, como piedra de cimentación puesta al edificar la torre, existe una gran piedra romana con la siguiente inscripción: > L. CASTRICIO Q. F. > HONORATO P. P. HOMINI BONO > SCAPHARI > ROMUL. CONSISTOR; > INNOCENTIAM ET > SINGULAREM JUSTITIAM EIUS D. S. P. P. que podemos traducir así: > «A Lucio Castricio hijo de Quinto Honorato, primipilo hombre bueno, los navegantes del municipio de Rómula por su probidad y singular justicia dedicaron a su costa este recuerdo» La fecha del año 179 que asignamos a este documento es aproximada, suponiendo que este personaje pudo ocupar el cargo en el ejercicio siguiente al de la otra lápida citada anteriormente. © 1991 Jose María de Mena © 2017 David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/lapidas-romanas-de-la-giralda/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/lapidas-romanas-de-la-giralda/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [El Quemadero de la Inquisición y La Diócesis de Marruecos](https://demena.es/el-quemadero-de-la-inquisicion-y-la-diocesis-de-marruecos/) **Published:** junio 1, 2021 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ¿Conocen la historia de la Glorieta del Cid? Esta glorieta fue en tiempos pasados parte del Prado de San Sebastián, y en ella se emplazó en el siglo XVI el famoso «Quemadero de la Santa Inquisición» La glorieta se llamó durante los siglos XII al XVI Marruecos, y desde el XVI en adelante Camion de San Diego o Almedilla de San Diego, hasta 1929 que se le puso Glorieta del Cid hasta hoy. El famoso «Quemadero de la Santa Inquisición» figura en todos los planos antiguos incluyendo el de 1771. Era una espaciosa «mesa» de ladrillo de cuatro varas de alta, y en cuyas cuatro esquinas, para darle mayor solemnidad, se pusieron cuatro columnas de piedra que se trajeron de Los Palacios, donde habían estado en el palacio de recreo de los Reyes en época de Pedro I y que ya estaba arruinado. Sobre estas cuatro columnas se colocaron estatuas de las virtudes que labró el artista Florentín. La «mesa» tenía en su centro un hoyo o depresión donde se escurría la grasa derretida de Ios cuerpos de los suplicios. Ocupaba casi exactamente, según vemos en los planos, el sitio donde está ahora la estatua del Cid, y duró desde 1570 hasta 1810 en que se suprimió la Inquisición. También estuvo en esta Glorieta, en donde ahora está el Casino de la Exposición, el convento de San Diego, y aún antes el palacio del Obispo de Marruecos, quien, al no tener territorio en Africa, residía en Sevilla y aquí poseía su jurisdicción (ahora contamos esa historia). En 1929 se construyó el Casino de la Exposición Iberoamericana, y se puso la magnífica estatua del Cid Campeador, obra de la ilustre escultora Ana Hungtinton, norteamericana millonaria, esposa del fundador de la Hispanic Society de Nueva York, mister Hungtinton, grandes amigos ambos de España. La señora Hungtinton no solo hizo la estatua sino que la regaló, pagando incluso el transporte y la obra de instalarla. Murió en Octubre de 1973 a los ochenta años de edad. La Historia de la Diócesis de Marruecos: Al conquistar Sevilla San Fernando pensaba seguir el avance e invadir Marruecos por lo que llevaba ya nombrado un obispo. Frenada por su enfermedad y muerte la proyectada conquista, quedó en Sevilla el obispo de Marruecos, a quien se dió un terreno con palacio, iglesia y hospital en lo que hoy es el Casino de la Exposición y el Palacio de san Telmo, que se llamó «Diócesis de Marruecos» y era desde el punto de vista jurídico. El Papa siguió nombrando este prelado varios siglos, con no poca incomodidad de protocolo para los prelados hispalenses. La Santa Inquisición que necesitaba mitras para reforzar su poderío, consiguió que el obispo Don Sancho Ortiz, le vendiese en 1585 el derecho y título, con lo que se extinguió en Sevilla esta extraña jurisdicción; pasado poco tiempo la misma Inquisición vendió los terrenos a la Universidad de Mareantes para construir la escuela de Náutica de San Telmo, hoy palacio de San Telmo. ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/el-quemadero-de-la-inquisicion-y-la-diocesis-de-marruecos/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/el-quemadero-de-la-inquisicion-y-la-diocesis-de-marruecos/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [El origen de la Calle Conde Negro](https://demena.es/el-origen-de-la-calle-conde-negro/) **Published:** noviembre 15, 2020 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## La presencia negra en la Sevilla medieval En los últimos tiempos del siglo XIV existían en los reinos de Castilla, Aragón, Navarra y Portugal, gran número de negros y mulatos, vestigios de los grupos invasores llegados con los almorávides y que tras la Reconquista del sur de España, habían venido a convertirse en esclavos. Unos de los nietos de los que encadenados rodearon la tienda de Miramamolín en la batalla de las Navas de Tolosa, descendientes de los que desde el Senegal, incorporados a las tropas de los Bani-Marín o Benimerines, habían ensangrentado las comarcas del Andalus occidental. Otros, que procedían de las familias negras traídas como sirvientes por los primitivos invasores árabes de las oleadas del 740 y del 711. Otros, en fin comprados por los grandes señores andaluces que viajaban en peregrinación a La Meca, en los mercados del Medio Oriente, niños negritos que se acostumbraban a traer como recuerdo para ofrecerlos a las damas en calidad de pajes, del mismo modo que pudiera traerse una media luna de plata batida comprada en el zoco de los bakalitos en Bagdad, o una piedra negra amuleto para colgar del cuello, reproducción en miniatura de la santa piedra que los creyentes de Alá veneran en el templo de la Kaaba. Sangre de guerreros vencidos o sangre de esclavos sumisos, los negros que pervivían en España en los finales del siglo XIV componían un censo numeroso, acaso el diezmo de la población, ya que toda casa, tanto de gente principal como de artesanos burgueses o labradores, se tenía en menos si no disponía entre su servidumbre blanca, de algún esclavo negro, testimonio permanente del bienestar y holgura económica del dueño. El número de negros esclavos en Sevilla sería probablemente superior al de otras muchas ciudades, por la proximidad de África que permitía renovar con frecuencia los esclavos, los cuales se vendían en el mercado público cada vez que arribaba a nuestro puerto del Guadalquivir alguna galera real que hubiera tenido la fortuna de apresar en aguas del Estrecho de Gibraltar, alguna embarcación berberisca, cuyos remeros, generalmente negros, pasaban de servir al sultán de Marruecos, a ser propiedad del capitán de la galera castellana. ## La vida de los esclavos negros en Sevilla Estos esclavos tenían una suerte bien miserable. Cuando ya por su edad o su desgaste no estaban en condiciones de seguir rindiendo trabajo en las faenas agrícolas, en el acarreo de aguas para usos domésticos, en la construcción de edificios, o en el simple azacanear con el fardo al hombro tras su amo mercader recibían generalmente la libertad o manumisión. Libertad bien irrisoria, puesto que solamente les servía para encontrarse desamparados, pues que su dueño al otorgársela, quedaba libre de la obligación de mantenerlos. Con esto se encontraban en las calles, acurrucados en los quicios de las puertas, o sentados en las gradas del pórtico de cada iglesia, docenas de negros famélicos, viejos, o enfermos o tullidos, esperando una caridad de pan si alguien se la daba, o que les cerrasen los ojos si allí les sorprendía la muerte. Para remediar a esta masa desvalida de las pobres gentes de color, el arzobispo piadosísimo, caritativo y al mismo tiempo enérgico, don Gonzalo de Mena, decidió fundar un hospital. Decimos que piadosisimo por la intención que le animaba de salvar aquellas almas amenazadas de perderse en la desesperación a que les inclinaba su indigencia. Decimos que caritativo, por el remedio que se proponía dar a las necesidades y lacerías de aquellos cuerpos pecadores. Y decimos que enérgico porque don Gonzalo de Mena fue el prelado que con pulso y brío supo regir la archidiócesis de Sevilla, atreviéndose a pleitear cuando fue preciso contra los poderosos de la familia de los Rivera, el imponer la paz y la concordia cuando las rivalidades y las banderías entre los Ponces y los Guzmanes ensangrentaron Andalucía, como en Verona había ocurrido entre los Capuletos y los Montescos. ## Don Gonzalo de Mena y su legado caritativo No fue fácil a don Gonzalo de Mena allegar los medios necesarios para la fundación de su hospital, pero firme en su propósito caritativo, consiguió al fin hacia el año 1399 edificarlo, según se cree, al lado del entonces existente convento de San Agustín. El hospital estuvo puesto bajo distintas advocaciones de la Virgen, como Nuestra Señora de la Estrella, Nuestra Señora de los Reyes y Virgen de Gracia. con el fin de que los negros no acudieran solamente al tal cuando estaban enfermos a pedir que les socorriesen, sino que en salud fueran también a recibir enseñanzas de la doctrina cristiana y a practicar los Sacramentos, instituyó también don Gonzalo de Mena la fundación de una Hermandad o Cofradía que celebró sus cultos en la capilla del mismo hospital. Y se dio tan políticas y pastorales trazas el buen prelado para conseguir su objeto, convenciendo a los amos para que dieran permiso a sus esclavos para asistir a las Misas y actos de Cofradía, y para inculcar en éstos el deseo de frecuentar la capilla donde se sentían, al menos unas horas sin otro dueño que Dios Padre, que pudo asegurarse que pertenecían a la Hermandad, todos los negros de la ciudad de Sevilla. Esta Hermandad de los Negritos, durante el siglo siguiente comenzó a opular, pues recibió ricas mandas testamentarias de algunos devotos, siendo el principal acaso, mil maravedíes que el año 1463 y por testamento otorgado el 21 de enero, dejaba a la Cofradía don Juan de Guzmán, duque de Medina Sidonia. El haberse reunido los negros para esta finalidad religiosa implicó, tal vez como lo previera el prudentísimo don Gonzalo de Mena, una importante mejora en la condición social en que se encontraban, pues ya ningún amo se atrevía a maltratar a su esclavo negro injustamente por temor a que la Hermandad, que contaba con el apoyo de la Iglesia y de algunos principales señores, le pidiese cuentas de su injusticia. De este modo, gracias a la existencia de la Cofradía se suavizó notablemente la aspereza en que hasta entonces habían vivido los pobres esclavos. Ya a finales del siglo XV obtiene incluso cierta consideración política, puesto que los Reyes Católicos conceden a la Comunidad negra el derecho de administrar justicia en las rencillas y disputas que entre ellos se suscitaran, mediante la creación de un «mayoral» o juez de los negros que era él mismo negro también. Y este mayoral tenía además el cargo público de representar a los negros ante las autoridades de la ciudad, de tal suerte, que podía entablar con fuerza legal, querella contra los dueños que hiciesen mal uso de sus esclavos. Uno de estos mayorales fue el famoso Juan de Valladolid, negro que había sido portero de cámara de la Corte de Isabel la Católica, y que erigido en representante de los negros, ejerció su cargo con tal dignidad, y consiguió de la reina tal apoyo, que mereció con justicia que se le considerase, se le respetase y aún se le temiese tanto como a cualquiera de los aristócratas de la Corte llamándosele el Conde Negro, y, con tal sobrenombre ha pasado a la Historia y aún se conserva dicho nombre en una de las calles de nuestra ciudad. Este nombre se ha dado a una calle donde vivieron también muchos de ellos cuando eran libres. El nombre ya aparece en el siglo XVII al menos y figura en el plano de Olavide. Sin embargo, no era una calle tan larga como hoy sino una calleja sin salida desde Guadalupe a San Primitivo nada más. Fue alargada en el siglo XIX, pero el nombre sigue. (c) Jose María de Mena (c) David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/el-origen-de-la-calle-conde-negro/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/el-origen-de-la-calle-conde-negro/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [¿Por Qué el Reloj de la Catedral de Sevilla llevaba Diez Minutos de Retraso?](https://demena.es/por-que-la-catedral-de-sevilla-llevaba-diez-minutos-de-retraso/) **Published:** abril 29, 2017 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## La evolución de los relojes en la Catedral Aunque no falten discusiones entre las catedrales de Sevilla, Barcelona y Valencia, sobre la antigüedad de sus relojes, parece que el primer reloj de torre con campanas que hubo en España fue el de la Catedral de Sevilla, puesto en el año 1393, siendo arzobispo Don Gonzalo de Mena. Después de varios siglos de prestar su valioso servicio aquel reloj fue jubilado, sustituyéndole en el año 1769 otro reloj que hizo a mano pieza a pieza, un fraile, insigne artista relojero, natural del Puerto de Santa María, y que era profeso del Convento Casa Grande de San Francisco, llama do Fray José Cordero. Dicho segundo reloj se inauguró el 7 de diciembre de 1769, en la noche víspera de la Inmaculada. También este segundo reloj cumplió su edad de ser retirado y se sustituyó hace pocos años, más que mediado el siglo XX, por el que tenemos en la actualidad. Ya el reloj de la Catedral no rige las horas de la Ciudad con sus campanadas, pues ni siquiera si os ponéis al pie de la Giralda podréis escuchar sus sones, por el ensordecedor estruendo o «polución auditiva» como ahora se dice ahora, que envuelve el ambiente, a causa de los autobuses que contornean el Archivo de Indias, y los automóviles que afluyen desde la calle Alemanes, la calle Don Remondo, y la Plaza del Triunfo\*. Pero antes sí, las campanadas del reloj de la Catedral marcaban la hora, y con ella el ajetreo de la ciudad, abriendo y cerrando talleres y comercios, sacando a la gente de sus casas para ir a Misa, o encerrando al vecindario cuando las campanadas de las diez indicaba que ya era la hora de recogerse a dormir. ## Un enigma histórico no resuelto, ¿o sí? Un enigma que no ha podido aclararse del todo es el de por qué el reloj de la Catedral llevaba siempre diez minutos de atraso con respecto a la «hora oficial» que señalaba el reloj del Ayuntamiento, puesto en el siglo XIX en la torre municipal de la Plaza Nueva. Según cuentan, para que los canónigos, por llegar tarde no perdieran el cobro de su «pitanza» que así se llamaba el salario o estipendio que cobraban por asistir al rezo del Coro, un avispado Maestro de Ceremonias, en tiempos del Arzobispo Palafox, (célebre por su mal humor permanente y por su animosidad contra el Cabildo catedralicio) ideó esta fórmula de atrasar diez minutos el reloj, ya que el Prelado cascarrabias exigía que se castigase con la privación del dinero a los canónigos que llegaban tarde por habérseles » pegado las sábanas» en las mañanas frías de invierno. Pues aunque parezca mentira, en Sevilla hay también mañanas frías, en que a los niños les salen sabañones en el canto de las orejas, cuando van al colegio, y en que el vientecillo sopla por la plaza de la Virgen de los Reyes, en la esquina «de las pulmonías» o de «matacanónigos». Así que se atrasó esos diez minutos, y ya nunca sufrieron los clérigos la privación de su salario. Esa misma hora se puso en el reloj del Seminario, en el Palacio de San Telmo. Esta es una versión de tan curioso retraso. ## Conflictos históricos entre instituciones Pero hay otra más reciente, aunque no esté documentada. Se dice que en cierta ocasión hubo un ruidoso conflicto entre el Ayuntamiento y el Cabildo catedralicio, pues habiéndose señalado para una solemne fiesta la hora de las ocho, el alcalde y concejales salieron a las ocho en punto del Ayuntamiento, con el pendón de la Ciudad, los maceros y la banda de música. Pero al llegar al templo (que naturalmente debió ser a las ocho y diez), el Arzobispo sin esperar había comenzado la Misa. Protestó el Ayuntamiento diciendo que su Corporación no podía salir antes de la hora, y el Arzobispo contestó que lo que no podía era llegar después de la hora. Se enzarzó la cuestión y llegó el pleito a tal extremo que la Catedral para evitar que se repitiera, decidió atrasar su reloj diez minutos, y así cuando la Corporación Municipal había de asistir a una Misa, saliendo a las ocho del Ayuntamiento, llegaba a las ocho a la Catedral, quedando así todos contentos. Durante muchos años, desde quizás el siglo XVIII o principios del XIX hasta mediados del XX en Sevilla cuando se hablaba de la hora se decía: ¿Por el Ayuntamiento o por la Catedral? , y cuando alguien llegaba tarde a una cita, se disculpaba invariablemente: -Es que llevo mi reloj por el de la Catedral-. (C) 1.990 José María de Mena (C) 2.019 David de Mena \*N.E. O el tranvía ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/por-que-la-catedral-de-sevilla-llevaba-diez-minutos-de-retraso/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/por-que-la-catedral-de-sevilla-llevaba-diez-minutos-de-retraso/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [Sevilla y la Nostalgia de las Colonias](https://demena.es/sevilla-y-la-nostalgia-de-las-colonias/) **Published:** abril 29, 2017 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Con el retrato del abuelo que estuvo en Filipinas, con la evocación del paisaje cubano en las guajiras cantadas por los repatriados. Sevilla tenía en aquellos años de 1.920 y 1.930, todavía un nudo en la garganta, un regusto a habitación cerrada en una casa que se hereda y donde ya murieron hace tiempo los último parientes. ## Recuerdos de Cuba y Filipinas Los recuerdos de Cuba y Filipinas acompañaron a Sevilla, como en el fondo de un espejo turbio de polvo, con figuras fantasmales, borrosas, pero amadas. Hasta que en 1.936 vino la Guerra Civil, y el estruendo de las bombas de aviación puso en fuga y condenó definitivamente al olvido a todas aquellas viejas sombras queridas. Por toda partes permanecía el recuerdo de nuestras colonias. En todas las casas se conservaba algún testimonio de alguien que había estado allá lejos. El loro o el guacamayo, que como viven tantos años, todavía perduraban en la jaula o en la pecha; el sombrero de ligerísima palma llamado de «jipijapa» aunque en realidad hubiera sido manufacturado en La Habana; el mantón de Manila con cabecitas de chinos bordadas, y con policromados pavos reales; los tibores, que eran unos vasos de porcelana fina con tapadera, para guardar el té, pero que se solían emplear en las casas sevillanas como guardar botones, cuentas, o abalorios. Las fotografías, enmarcadas, se usaban para adornar las paredes, y abundaban las de soldados con el traje de rayadillo del uniforme colonial, retratados aliado de palmeras, en paisajes de Ultramar Las tiendas de comestibles se llamaban «Almacén de Coloniales», o «Tienda de Ultramarinos» conservando todavía el nombre de cuando vendían productos traídos de Ultramar, de las Colonias. ## La música y los sabores de las colonias Entre las música que más se tocaban en las fiestas y bailes, figuraba ¿cómo no? La “Habanera” de lánguidos compases, que hacía derramar lágrimas de nostalgia a las señoras que años atrás habían vidido en Cuba, esposas de oficiales, de magistrados, de funcionarios, y habían asistido a los bailes en el Palacio de Capitanía en La Habana. En los cafés, se seguía ofreciendo a los clientes el “Café de Puerto Rico”, aunque ya en realidad el que se servía era café comprado en Brasil. ## El drama humano tras las colonias Pero el mayor recuerdo era el de los muertos. Rara era la familia sevillana que no había perdido algún miembro joven en la terrible guerra de Cuba. Aún en las conversaciones, era frecuente oír hablar del tito o del primo que murió poco años atrás, en una emboscada de los mambises, o de la fiebre amarilla, en la manigua cubana. Algo menos se hablaba de Filipinas, pero también había dejado recuerdos aunque aquella colonia fue más lejana, y de menos importancia para España. Joaquín romero Murube, en uno de sus delicados poemas, alude a este recuerdo tenaz que, vivo en la Sevilla de los años veinte. > En el fondo de mi vida > > Hay un blanco, blanco patio > > Patio de una casa grande > > Por donde ruedan mi años… > > Chorro de agua, gorgoritos > > Copo amarillo volando… > > El viento inflaba los toldos > > Como las velas de un barco… > > Y el retrato del abuelo > > Con su cortejo malayo > > En estancias filipinas, > > Todos de pie, y él sentado… > > A las seis, doña Natalia > > Vestida de negro raso: > > -¡Ay, mi pobre maridito! > > ¡Hoy hace veintidós años!… > > Y hacia el patio ensimismado > > El eco de las campanas > > Baja trémulo, temblando… Hay tres etapas en la vida del soldadito español que iba destinado a los batallones de la guarnición de la isla de Cuba. En los primeros días, aún vivía con el recuerdo próximo de la Península. Su corazón seguía unido al recuerdo de su paisaje natal, y a la novia que había dejado en España. Le parecía que la estancia en Cuba iba a ser breve, y no se desnudaba de su piel de origen. Así se puede apreciar claramente en esta «guajira» en la que vernos como el primer pensamiento del soldado era para su novia de España. > Al despertar la mañana > > cuando alumbra el firmamento > > se oye en el campamento > > alegre toque de Diana; > > sale la tropa cubana > > formando por compañías, > > el sargento de semana > > pasa lista diligente; > > y yo respondo “presente” > > pensando en ti, vida mía. Sin embargo a medida que el tiempo pasaba el soldado sentía desvanecerse los recuerdos familiares, y en cambio se le metía por los sentidos otros paisajes que se le iban volviendo familiares y entrañables; las plantaciones de caña de azúcar, los porteros de las Haciendas, el trapiche de moler caña, las palmerales a la orilla del mar, los bohíos y ranchos. Y por su puesto las mujeres cubanas, muchas de ellas mulatas, con la sangre ardiente y uno andares gachones y un deje sensual en el habla. El soldado revive vieja, viejísimas ocasiones ya vividas en una vida anterior cuando era soldado de Castilla que bajaba a la conquista de Andalucía, donde “tres morillas” le enamoran en Jaén. Hay veces que las coplas del soldadito español en Cuba adquieren la calidad poética de las «serranillas» del Marqués de Santillana, o del jocundo Arcipreste de Hita: > En un potrerito > > me encontré con una indiana > > se llamaba Juliana > > el apellido no sé. > > Yo mi caballo solté > > las buenas tardes le dí > > me dijo ¿Qué busca aquí? > > -Vengo buscando unos bueyes­ > > y me respondió: ¡Mameyes! > > usté a quien busca es a mí. Al lado de la estampa de «serranilla» o de romance, del soldadito de artillería que iba buscando unos bueyes para remolcar un cañón de una batería pesada, y que se encuentra con una india, primer episodio amoroso en Cuba, aún adornado de cierto romanticismo, viene la etapa de la borrachera de carnalidad. El soldado ya veterano, se ha aprendido los «bohíos» (los bujíos diría él en su lengua andaluza), en donde encontrar a las mulatas, maliciosas e incitantes. A veces tiene que disputárselas a los negros, que no pueden ofrecer la gallardía (deslumbradora para las mujeres) de un uniforme: > «En San Juan de los Remedios > > las mulatas tienen don > > porque dicen que los negros > > sólo dan conversación». Pero la guerra de Cuba se va enconando. La manigua arde en guerrillas. La protección a las haciendas de caña de azúcar se hace cada vez más difícil, y los soldados mueren a racimo, degollados en emboscadas de los mambises, o enfermos de la fiebre amarilla, y del vómito negro. Cuba es ya una pesadilla, pero la lejana España es un sueño lejano, y el regreso una esperanza que se va perdiendo. El soldado español, desalentado, canta una guajira, la última guajira, llena de nostalgia, de desesperanza, y de congoja: > «Pinté a Matanzas confusa, > > la playa de Miramar > > una casa y un palmar > > y el nido de la lechuza. > > Yo pinté por donde cruza > > un bello ferrocarril > > un machete y un fusil > > y una lacha cañonera > > ¡Y no pinté la bandera > > por la que voy a morir! Estas canciones, si en Cuba debía tener una fuerza vital incomparable, cuando los repatriados las traen de regreso a Sevilla, llenan nuestras calles de melanocolia. Los soldados licenciados, durante años, siguieron cantando en Sevilla estas guajiras. Todavía en los años 1.930 los hombres que tenían cincuenta o más años, habían estado muchos de ellos en la guerra de Cuba entre el l.880 y el 1.898. Recordaban con nostalgia aquel episodio de su juventud. Pero Sevilla entera recordaba con nostalgia algo más: la época en que España tenía colonias, y venía de ellas e! Café, el cacao, las piezas de seda el azúcar de pilón, los pagayos;, y el ritmo lánguido y sensual de las «habaneras». © 1982 Jose María de Mena © 2017 David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/sevilla-y-la-nostalgia-de-las-colonias/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/sevilla-y-la-nostalgia-de-las-colonias/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos **Etiquetas:** Colonias, Cuba, Filipinas, Sevilla --- ### [Las cruces de Mayo (Patios y Flores II)](https://demena.es/patios-y-flores-ii-cruz-de-mayo/) **Published:** mayo 7, 2017 **Author:** Jose María de Mena **Content:** (La primera parte: ) ## La tradición de las Cruces de Mayo Las flores prestaban un especialísimo adorno a la fiesta de las Cruces de Mayo. En patios y corrales se erigía una cruz, que se revestía totalmente de flores, y se rodeaba de macetas. A su alrededor se reunían los jóvenes para bailar y cantar, constituyendo una especie de pequeña velada o verbena. Como esto se hacía en cientos de patios sevillanos la ciudad entera era una pura fiesta durante los sábados y domingos del mes de Mayo. Generalmente en los corrales de vecindad se ponían además cadenetas y farolillos de feria, y el gasto de todo ello, más el gasto de la limonada hecha con vino y gaseosa, o la Sangría, hecha con vino tinto, gaseosa, azúcar y trozos de fruta, se costeaba cobrando a todo el que entraba para lo cual se solía poner junto a la puerta una vieja sentada en su silla de anca ante una mesa en la que se ponía una batea o una palangana en la que iban echando el dinero los visitantes, y así los muchachos y muchachas iban de una cruz a otra recorriendo el barrio, visitando a sus amigos, y tomando sus copas. ## Fiesta popular más importante Las cruces de Mayo eran la fiesta popular más importante después de la Feria de Abril, y aún quizás superaban a ésta en participación popular, pues mientras que a la Feria había que ir, las Cruces de Mayo se producían dentro de la propia casa, y aún sin desearlo había que participar en ellas. Muchas personas, que por su edad, su salud, o su falta de dinero, no acudían al Prado de San Sebastían podían disfrutar en el propio patio de su casa, de este festejo, típico y regocijado. En muchos patios de vecindad se montaba una Caseta de Feria, igual que las de la Feria de Abril, o se engalanaba el patio, de balcón a balcón con cadenetas de papel de colores, o con guirnaldas de plantas. Las Cruces de Mayo en la noche primaveral, animaban Sevilla entera con el rumor de la música de pianillos o guitarras, de palmas y castañuelas, y en su florido ambiente se iniciaban los idilios amorosos de mocitas y mocitos de cada vecindad. Ello sirvió de motivo de inspiración a poetas y músicos, como puede apreciarse en esta conocidísima canción: > El mocito parase tras la cancela > > contemplando la hermosa fiesta gítana > > preguntóle a mi madre ¿qué es eso abuela? > > -¡La mejor cruz de mayo que hay en Triana!­ > > Derramó en la batea cuanto tenía > > y metiose pa el patio muy desidío. > > Lucerito de la noche > > me dijo al verme bailar > > eres de luz un derroche > > quién te pudiera robar > > lucerito de la noche. > > Cruz de Mayo sevillana > > Cruz de Mayo que en mi patio levanté > > ¡quién pudiera verla ahora > > como la primera vez > > Cruz de Mayo sevillana!» Esta canción es una de las más bellas páginas musicales del inmortal músico sevillano Manuel Font de Anta, (autor también de la marcha procesional «Amargura» himno de la Semana Santa sevillana), y fue populariznda en los escenario de toda España por la gran cancionista Mercedes Serós, siendo la letra de un magnífico poeta popular, Salvador Valverde, hoy injustamente olvidado. Las flores coustituyeron un leitmotiv en la literatura de todos los viajeros que visitaban Sevilla. Las flores acompañaban al sevillano en las plazas, en las calles, y en su propia casa, fuera desde la encopetada cala, o el soberbio gladiolo de los patio de casas principales, hasta el humilde geráneo de los patios de vecindad. Flores en balcones, en ventanas, en azoteas, asomandose a la calle con sus pinceladadas multicolores, y perfumando el ambiente en los atardeceres tíbios de primavera y en las cálidas noches del verano. ## Desaparición de las flores en Sevilla Hoy Sevilla ha perdido casi por completo las flores. Las plazuelas se nos han convertido en aparcamientos o en campos de futbol, donde no se puede pasear y las plantas floridas han sucumbido al zafio pelotazo, al pateamiento de los arriates, o a la contaminación de los gases del petróleo. En las casas, convertirlas en colmenas no hay ya la intimidad de la azotea partlcular, pero tampoco la vida comunitana del patio de vecindad, donde todos convivían y del que todos estaban orgullosos. La mujer sevillana, demasiado cansada de trabajar en la calle, o de sostener el fatigoso tren de vida a ritmo veloz que se impone hoy no tiene, ni sitio, ni tiempo, ni gusto para cultivar las plantas. Por la mayoría de las calles del centro de la ciudad, no veréis ni una sola maceta en un solo balcón. Sevilla, la Ciudad cuajada de flores que cantaron los poetas y celebraron los viajeros, ha perdido sus flores, que era su más bella historia. © 1982 Jose María de Mena © 2017 David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/patios-y-flores-ii-cruz-de-mayo/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/patios-y-flores-ii-cruz-de-mayo/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [El Secuestro del Cristo de los Ajusticiados](https://demena.es/secuestro-del-cristo-de-los-ajusticiados/) **Published:** julio 24, 2019 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## El Cristo de los Ajusticiados en Sevilla Una de las mejores pinturas que hizo el insigne Luis de Vargas fue el Cristo de los Ajusticiados que representa a Jesús cargado con la Cruz a cuestas, por el camino del Gólgota. «Tiene la particularidad el Señor de estar vestido de blanco y es voz común que se pintó así porque pasaban por la estación del Corpus los reos que llevaban a morir por sus delitos, y al pasar por este sitio los paraban para que rezasen al Señor, y como estos reos para ir al suplicio llevaban una ropa blanca, pintaron a Jesús vestido del mismo modo para que su muerte les sirviera de consuelo» (González de León. «Noticia artística de Sevilla»). Esta noticia de González de León nos recuerda que en la Sevilla del siglo XVI los condenados a muerte eran llevados al suplicio por el mismo itinerario que hacía la procesión del Corpus, a lo que en lenguaje judicial se llamaba «ir por las calles acostumbradas». Dado que la Cárcel Real estaba en la calle Sierpes, y que los reos eran ahorcados en la Plaza de San Francisco, se infiere que el recorrido habría de ser el siguiente: Desde calle Sierpes, por Cerrajería al tramo de la calle Cuna que conduce al Salvador, y por Placentines y Alemanes, tomar la calle Génova, hoy Avenida de la Constitución, y llegar a la plaza de San Francisco. Estas eran las llamadas “calles acostumbradas» para todos los efectos legales, tanto las conducciones de reos, como el recorrido de los condenados a recibir azotes por el camino, o simplemente los lugares donde se echaban los pregones para conocimiento del vecindario. A estas «calles acostumbradas» alude el Padre León en su «Compendio» sobre la cárcel de Sevilla al describir una ejecución. Así pues, los reos a la horca se detenían en su marcha al suplicio ante el Cristo de los Ajusticiados, que nos ha descrito antes González de León. Pero ¿dónde estaba el Cristo de los Ajusticiados, la célebre pintura del insigne Luis de Vargas? Veamos lo que nos dice Gestoso en su «Sevilla Monumental» tomo II página 91: Fachada del patio de los Naranjos a la calle Alemanes: «Siguiendo exteriormente este mismo lienzo de muro hallamos a la izquierda de la Puerta del Perdón un altar colocado en tribuna alta, con un gran lienzo que representa al Señor con la Cruz a cuestas; la vidriera de cristales que lo resguarda impide ver y apreciar debidamente el mérito de dicho cuadro, atribuido al insigne Luis de Vargas. Dicha pintura parece ser la misma que restauró en 1594 el maestro portugués Visco Perea o Pereira, por cuyo trabajo se le pagaron 14.960 maravedíes. Debajo de la tribuna mencionada hay capilla de altar dorado en que se venera un sinpecado con la imágen de la Virgen de la Antigua, perteneciente a dicha hermandad. Dado que hay dos altares en tribuna alta en esa fachada exterior del Patio de los Naranjos la calle Alemanes, para que no podamos confundirnos en la identificación diremos que se habla del más próximo a Placentines, y por consiguiente el más alejado de la Puerta del Perdón. El cuadro está todavía ahí, aunque el reflejo de la luz en el cristal, y su escasa limpieza, impiden por completo verlo. Tan solo en alguna ocaSión, en que la luz del sol sea excesivamente vorable puede verse el Cristo, que está de perfil, con su túnica blanca, la cruz al hombro, y que marcha en dirección hacia nuestra derecha tal como miramos desde la calle, es decir como si fuera a caminar hacia la Avenida. Por la actitud muy inclinada, da la impresión de que dentro de un instante va a caer al suelo en una de sus Tres Caidas en la calle de la Amargura. Hemos titulado este capitulo «El Cristo secuestrado» pues verdaderamente tal como está puesto, resulta imposible que el público pueda verlo y más aún venerarlo. Encerrado en su altar o capilla, invisible desde la calle el Cristo ni está dentro de la Iglesia ni está al aire libre. Podemos decir sin irreverencia que el Cristo está secuestrado, arrebatado a la devoción popular. Una situación ilógica, que debe remediarse. © Jose María de Mena 1990 © David de Mena 2019 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/secuestro-del-cristo-de-los-ajusticiados/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/secuestro-del-cristo-de-los-ajusticiados/?share=x) - **Categorías:** Curiosidades históricas de Sevilla --- ### [Patios y Flores de Sevilla (I)](https://demena.es/patios-y-flores/) **Published:** abril 29, 2017 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Sevilla, desde tiempo inmemorial había sido considerada por quienes la visitaron como un auténtico vergel. Ayudaban a darle este prestigio la suavidad de su clima que permite la renovación de flores en las cuatro estaciones del año, el gusto de las muJeres sevillanas por el adorno floral, y la disposición de las casas, dotadas de patios, azoteas y balcones, en los que «poner macetas». Y en los tiempos que estamos historiando, las características de la vida y la sociedad, sin prisas, sin otras solicitaciones para invertir el tiempo libre, y con un profundo sentido hogareño. Todo ello se unía para que las casas sevillanas, y las calles y plazuelas, mostrasen durante todo el año una abundante y selecta ornamentación vegetal. Las calles, eran mucho más anchas que ahora, pues el concepto de anchura no es jamás un término absoluto sino comparativo, en relación con la altura de las casas. y con la densidad de vehículos y viandantes. Así muchas de nuestras calles ostentaban el nombre de «ancha» lo que indica que el espíritu de los sevillanos estaba claro ese concepto de andmra de las vías urbanas. Así se llamaba «Calle Ancha de la Feria» a la calle Feria; «Calle Ancha de San Vicente» a la de San Vicente; «Calle Ancha de San Martín» a la de Saavedras, etcétera. Estas calles estaban bordeadas de árboles, y así la de San Vicente, hasta l .950 tenía dos hileras de acacias; en la parte alta de la de la Feria habría naranjos ante la iglesia de San Juan de la Palma, y lo mismo ocurría en otras muchas. Las plazas y plazuelas tenían todas naranjos que en pleno invierno mostraban sus frutas de cándido color, y en la primavera se cuajaban de blancas y olorosas llores de azahar. Además de los jardines públicos, Parque tic María Luisa, Salón de Cristina, Jardines de Murillo y de Catalina Ribera (que acababan de agrandarse al añadírseles parte de los jardines del Alcázar, cuya tapia se retranqueó a principios de siglo), había otros muchos jardines, en los compases o patios de acceso a los principales conventos. Así el Compás del Monasterio de San Clemente, que cuidaban amorosamente sus porteros o mandaderos del convento Francisco Magaña y Dolores Moreno, personajes de quienes los hermanos Alvarez Quintero copiaron el modelo de tipos populares sevillanos para sus comedias, y cuyo jardín pintó repetidas veces el insigne pintor Joaquín Sorolla. El Compás del Convento de Santa Paula, también era un bellísimo jardín, y lo mismo se puede decir de los restantes conventos. En casi todos ellos se vendían ramos de flores durante todo el año, y con esto las monjas de clausura obtenían una ayuda para su modesta economía. En el interior de los conventos, invisible al público, había un segundo jardín, que en muchos casos era a la vez cementerio para enterrar a las monjas fallecidas. El jardín del convento de San Clemente era famoso no sólo por sus flores sino por sus plantas medicinales, ya que las monjas habían permitido al farmacéutico de la calle Relator, don Eloy Burgos, plantar allí un herbario medicinal, el más importante de Sevilla. Una curiosidad sevillana, casi increible es que dentro de la ciudad había aún algunas huertas y parcelas sembradas de produrtos agrícolas. En la calle Martínez Montañés existía la célebre Huerta de los Perros hasta los años treinta. Incluso mucho más tarde se conservaban estas huertas interiores, y contaré un episodio sorprendente que me ocurrió ya en los años cincuenta. Andábamos buscando un local para el Conservatorio de Música, pues el que ocupaba este centro de enseñanza se había quedado pequeño, y el Ministerio de Educación me sugirió que examinase algunos edificios perte­ necientes a la Dirección General de Bellas Artes, declarados monumentos histórico-artísticos, por si alguno podía servir: de este modo se conservaba un edificio valioso, y se obtenía de él un aprovechamiento práctico. Me hablaron de la Casa del Rey Moro, situada en la calle del Sol, edificio que se había dedarado monumental, por el mérito de la columnata alta de su patio. Llegué para visitar el edificio, lo recorrí entero, y por un patio interior salí a un espacio abierto, que me pareció ser un jardín. Cual no sería mi sorpresa, al encontrarme que el tal espacio abierto era una parcela bastante grande, en la que había sembrado ¡un cultivo de trigo y cebada! Y esto era en la calle del Sol, a pocos metros de la iglesia parroquial de San Román. Había en Sevilla y aún los hay, algunos jardines o viveros particulares dedicados a la venta de flores al público, siendo los más notables, el Jardín de la Santa Caridad, frente a la puerta principal del Hospital de este título, jardín rodeado por una alta verja de hierro, y que tenía en su interior la estatua de don Miguel de Mañana, obra magnífica en bronce, del escultor Antonio Susillo. Otro jardín era d de Capuchinos al arrimo de la iglesia de Sa Hermenegildo, que sirvió de inspiración a los autores Quintero, León y Quiroga, dándoles temas para una famosísima canción titulada «Rosita de Capuchinos», que decía: > «Rosita de Capuchinos > > vara de nardo y clavel > > eres ramito más fino > > del jardín de mi querer. > > ¿Quién te pintó esas ojeras > > en tu carita de rosa > > quién te mandó que sufrieras > > igual que una Dolorosa? > > Te quiero sembrar de flores > > la senda de tu destino > > porque no quiero que llores > > mi rosa de Capuchinos» Pero donde alcanzaba su máximo esplendor la Sevilla florirla, no era en los Jardines, sino en los patios de casas particulares, y en los Corrales de vecindad. Había cientos, miles de casas parliculares, porque todavía la vivienda no se había socializado ni se constnua en bloques, sino que cada familia procuraba tener su propia casa. La mujer procuraba tener la casa embellecida de toda suerte de macetas, desde el patio hasta la azotea. Una gentil dama sevillana, la viuda de don Manuel Rodríguez Cabrera, que durante muchos años vivió en la calle Cardenal Spínola, 15, y que ganó durante muchos años el primer premio de exhorno de balcones (pues el ayuntamiento convocaba cada primavera un concurso de patios y balcones floridos), me ha contado cuáles eran las plantas adecuadas a cada lugar de la casa: · En el patio se ponían macetas con Geráneos de Sardina (variedad del geráneo de gran diversidad de colores). En las paredes del patio o sujetas con abrazaderas en las columnas, se ponían otras macetas con Gitanillas, planta de la misma familia que d geráneo, pero colgante. Los géneros, de colores rojo, rojo y negro, rosa, rosa y blanco (éstos llamados » del señorito»), morado y negro, y dentro de cada uno de estos tipos, diversos matices. La Gitanilla era, generalmente rosa, lila o blanco pintado de rosa. Había geráneos de dos clases, unos de todo el año que dan floraciones sucesivas en toda época, y los otros solamente con flor en primavera, blanco y rosa con pintas, que se llaman «Geráneos del Premio». Tabmíen en el patio se ponían la Begoña, que da una flor pequeñita color rosa muy delicada, y como flores de gran lujo las Azucenas, Trompetones y Galdiolos, pero estas tres como necesitan mucho sol para desarrollarse se criaban en sus macetas en la azotea, y solamente se bajaban al patio en primavera en las semanas que duraba su flor. Las Azucenas y Trompetones se plantan en Enero y dan su vara de flores en Mayo. En los balcones y en la balaustrada de la azotea se ponían macetas de Albahaca, y de Miramelindo que da una flor de colores muy variados, en verano. Los claveles que tanta fama gozan en Sevilla se criaban en la azotea, porque no es una planta vistosa, y luego en su época de flor se ponen en los balcones para lucirlas. Los balcones se llenaban de macetas de geraneos, y de gitanillas, cuyas plantas rebosaban por entre las rejas y barandas, convirtiendo el balcón en un auténtico arriate colgante. Si en el patio había alguna esquina con abundante sol, se ponía un macetón o un barril de madera pintado de verde, con una planta de jazmín que se hacía trepar por las columnas del patio y que perfumaba el ambiente en las noches de verano. Tan fuerte era el olor de los jazmines que en Sevilla se ha acuñado un verbo, que no existe en el idioma español en las demás regiones, y que es eñ de «trasminar» o sea un olor de jazmines que traspasa el aire. «La noche trasmina», se dice. «Un perfume que trasmina todo el barrio». Si el patio no tenía sol o se le había cubierto con montera de cristales entonees había que prescindir de la mayor parte de las plantas, decorandolo solamente con Pilistras de ancha hoja verde, sin flor; los Helechos en sus dos variedades, de helecho basto y helecho fino; y las Esparragueras, también bastas, o finas, y con una tercera vanedad llamada «Esparraguera doble». Para dar una pincelada de color en estos patios había que bajar alguna maceta con flores de la azotea, haciendo un turno para que estuvieran una semana en el patio y un mes en la azotea. Los Corrales de vecindad, no tenían las flores tan finas como los patios particulares; no había gladiolos, ni trompetones, ni lírios, pero en cambio los geráneos disfrutaban mucho más sol y se apiñaban en sus macetas en torno al pozo situado en el centro del patio, formando una lista vegetal de verdes, y una locura de colores. Las barandillas de la galería alta estaban colgadas de gitanillas que derramaban generosamente sus hojas y sus flores hacía el patio festoneando todo su contorno. Y no podía faltar en medio el barril de madera pintado de verde o blanqueado de cal, con la planta de jazmín, o con la planta de Dama de Noche. Esta planta da un olor mucho mas fuerte que el jazmín, tan penetrante como éste, y de un aroma exquisito, pero tiene el inconveniente de que su proximidad produce dolor de cabeza. Por eso no se solía tener en las casas particulares, que son más pequeñas, sino en el amplio patio de los corrales de vecindad. Entre los corrales de vecimlad de Sevilla destacaban por su abundancía de flores el Corral del Conde en la calle Santiago, el Corral de las Mercedes en calle Bailén, y los de calle Dueñas, y calle Vírgenes. Pero algunos por superarlos a todos alcanzaron a ser conocidos con d nomhre propio de Corral de las Flores, uno en la calle San Roque y otro en la calle Castilla a su comienzo, pegado al callejón de la Inquisición. La segunda parte en © 1982 Jose María de Mena © 2017 David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/patios-y-flores/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/patios-y-flores/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos **Etiquetas:** Flores, Jardines, Patios, Sevilla --- ### [Los pregones de Sevilla I](https://demena.es/los-pregones-de-sevilla-i/) **Published:** julio 6, 2017 **Author:** Jose María de Mena **Content:** En el silencio inefable de aquellas calles que conocimos en la Sevilla de hace cuarenta años, sin ruido de coches ni de motos, cuando en el aire se quedaba temblando el sonido monjil de una campana de convento, o el gárrulo susurrar de un surtidor en un patio entreabierto, se oían a cualquier hora los pregones callejeros de los vendedores ambulantes. ## La raíz flamenca de los cantos callejeros El pregón era algo más que un simple aviso verbal utilitario para dar a conocer una mercancía. El pregón era también una forma de expresión artística con que el anónimo vendedor satisfacía su instinto cantor de juglar callejero. Hay en los pregones sevillanos la misma raíz que en el cante flamenco. Todos sabemos que una gran parte del cante flamenco nace de las actividades de la vida cotidiana: unos afres flamencos nacen en la fragua al compás del martillo y el yunque; otros nacen a lomos de mulas por los caminos de arrieros y trajinantes; otros al giro acompasado de la trilla; otros en fin de la entraña dolorosa del presidio, y brotan por las ventanas del penal, hechos coplas carceleras, como las que cantaban con letra de saetas en la madrugada del Viernes Santo los presos de la cárcel del Pópulo en la calle Pastor y Landero. ## Personajes de leyenda: Quijá el Florero y el Niño de Pájaros Así, pregones como los que cantaba Quijá el Florero, que se ponía en las cuatro esquinas de San José, en la calle Sierpes, entre Jovellanos y Sagasta, a pregonar sus dalias y sus rosas, con música de sevillanas. Quijá el Florero participó de modo tan natural y tan entrañable en el desenvolvimiento de las sevillanas, como en nuestro tiempo lo hayan hecho los hermanos Reyes, los hermanos Toronjo, o el Pali. Así llegó un momento en que la gente más que interesarse por las flores que vendía se interesaba por oirle cantar los piropos a las flores, y le daban dinero solamente por oirle, como a aquel otro vendedor, el Niño de Pájaros, que los hermanos Alvarez Quintero recogieron en su zarzuela La Reina Mora, y que cantaba aquello de > Pajaritos vendo yo > > en la rama los cogí… hasta que sin vender pájaros se ganaba la vida recogiendo el dinero le daban por oírle cantar, como un jilguero de la calle sevillana. A Quijá el Florero le cupo igual honor e igual suerte, v así llegó a ser personaje tan popular, que el año que se murió salieron unas sevillanas se cantaron en la Feria de Abril, y que decían este epitafio tan sentido: > Cuando se murió Quijá > > lloraron todas las flores. ## El reloj de la ciudad: Pregones de mañana y mediodía Por los pregones, el pueblo sevillano podia seguir las horas del día sin necesidad de mirar el reloj. Había pregones de primera hora de la mañana, el del hombre que vendía para el desayuno: > Tortas, magdalenas, > > pollitos de leche… pero había que oírle. para hacerse una idea de lo que es la lentitud y la parsimonia. Se sentaba en la puerta de cualquier corral de vecindad, y tardaba cinco minutos. desde que lanzaba la premia palabra, Toooortas, hasta que cantaba la segunda. Magdaleeeenas… A media mañana, cuando las mujeres están haciendo las faenas de la casa, pasaba por las calles del barrio de San Vicente el viejo de los escobones, con su manojo de escobones con el mango de caña del río, y la escoba hecha con palmas de palmera todavía medio verde. El viejo rezongaba en voz baja, como si rezase: > Escobones, buenos escobones sólo que se le oía vagarnente algo así corno > coones, nos coones… Media hora más tarde pasaba, a la hora en que las mujeres ponen el puchero a la lumbre, el que vendía la sal, con su pregón alegre y picaresco: > Niña, la sal > > blanca, fina y salá > > A las mocitas les doy la lata > > y a las casadas la media lata. El hombre vendía la sal midiéndola una lata en la que brillaban al sol de las once los cristalitos de sal, como en las salinas de San Fernando. A eso de las doce, otro vendedor también de cosas de comer: > El aseitunerooooo > > aseitunas gordales, aliñás > > verdes y morás Sonaba la campana de las doce en el reloj de la iglesia de San Lorenzo y le contestaban a lo lejos los relojes de la Catedral, de los Juzgados, de San Telmo, por entre naranjos cuajados de naranjas encendidas al sol del mediodía. ## La ley del mercado: Melones «a prueba y a cala» Otro pregón de cosas de comer era el de la uva, que fue recogido y cantado por Manolo Caracol > Uvitas negras > > de los Palacios > > comerlas niñas > > mucho y despacio > > el uveeeeero. y junto al uvero disputándole la clientela, los vendedores de melones. Uno decía con voz desafiante como un kikirikí de gallo peleador: > Melooooones de la Isla > > los calo. y otro, con el puntillo de honra de su patriotismo de patria chica, sacaba el nombre de su pueblo como una bandera: > Meloooones de los Palacios > > a prueba y a cala. Quienes viven hoy en el mundo del precio fijo, de los supermercados, y de la fruta que viene envasada en bolsas de plástico o en redes de guita no pueden siquiera imaginar aquello de «a prueba y a cala». El vendedor se vanagloriaba de la calidad de su mercancía, y como estaba seguro de ella, tiraba de navaja y cortaba un trozo generoso, para que el cliente probase el melón, y si no estaba dulce no se lo vendía, sino que sacaba otro de la angarilla del mulo en que los transportaba. ## Oficios de ayer: Lañadores, lateros y chatarreros Por la siesta en verano, pasaba el vendedor de botijos, aprovechando el momento en que el calor, la calor, invitaba a comprarlos. Por las estrechas calles de San Julián, o de la Magdalena o de San Isidoro, el vendedor pregonaba su refrescante mercancía: > Botellaaaaaa y búcaroooooo fino. eran búcaros de Lebrija, de barro poroso y rezumante. Pero también venía el hombre de los botijos de La Rambla, de Córdoba, que había aceptado la comparación y la competencia: > Botiiiiiijos de la Raaambla. A media tarde pasaba el chatarrero que compraba a grito pelado: > Hierro viejo, metal viejo, camas viejas, lana vieja > > lo compro. Otro compraba papel y libros, pero también algo tan lejos de la escritura como los paraguas usados: > Compro papel viejo, libros, y paraguas > > ¿Tienen algo que vendeeeer? A cualquier hora del día pasaba el paragüero y lañador: > Paragüero, y laaaaaañaor. Aclararemos para quien no lo sepa que el lañador era un artesano ambulante que componía mediante grapas o lañas de hierro lebrillos, tinajas, orzas, y cacharros grandes de barro, si se habían rajado. A veces un lebrillo bien lañado quedaba tan sólido que duraba más que uno nuevo. Los lebrillos tenían diversas aplicaciones, desde lavar los platos, como fregadero de cocina, hasta para remojar la ropa para lavarla, o para bañar a los niños, o lavarse los pies los adultos cuando aún no se habían popularizado las duchas y los baños en las casas. También pasaba por la calle pregonando su trabajo el latonero o latero, que llevaba un cacharro de latón con una pequeña porción de carbones encendidos, en cuyo fuego calentaba un utensilio de hierro, con el cual acariciaba una barra de estaño para sacarle una gota de metal derretido como una lágrima, con la que tapaba las picaduras o agujeritos de los cacharros de cocina deteriorados por el uso. El latero pregonaba: > Se arreglan pucheros > > y cacerolas. ## Supersticiones y el trueque de la «ropa de los muertos» A veces, de tiempo en tiempo, con intervalos de varias semanas, invadían el silencio de la calle un grupo de gitanas, que voceaban: > Se cambian cacharros > > por ropa usada. estas gitanas daban por un traje de hombre usado, pero en buen estado, doso tres platos de loza barata, con florecitas pintadas en el fondo, o un dornillo para hacer el gazpacho. A veces unos platos grandes, que tenían pintado un gallo con cresta roja y sus plumas alborotadas, de encantadora e ingenua cerámica popular. ¿Cómo es que en una época en que la gente apuraba las ropas hasta lo indecible, poniéndoles piezas, culeras, rodilleras, coderas, cuchilleos y toda clase de remiendos, podían las gitanas encontrar trajes usados pero todavía en buen estado? La explicación la tenemos en la superstición popular sevillana: cuando se moría un familiar, nadie quería ponerse la ropa que el muerto había dejado a medio uso, ni siquiera la que tuviera casi nueva. Era esta ropa, el ajuar de los muertos, la que recolectaban, a cambio de sus platos y sus dornillos para venderla después en los puestos del «jueves» en la calle Feria, o en los mercadillos de los pueblos. ## El alivio de la sed: Aguadores y puestos de agua fresca Al atardecer pasaban vendedores de chucherías. Una vieja que con voz chillona repetía: > Agua, chochos y avellanas. La vieja portaba en una mano el canasto de los chochos y avellanas, y en la otra un búcaro de agua fresca. La venta de agua fresca en la calle era cosa muy común. La gente, sobre todo las mujeres, no se atrevían a entrar en un bar y pedir un vaso de agua, así que compraban un trago del botijo por una perra chica, o sea cinco céntimos. Además había tres lugares de Sevilla en donde había puestos de agua fresca. Yo recuerdo el puesto de agua que había en la Plaza Nueva en la esquina más próxima a la calle Tetuán. La mujer instalaba allí un artilugio de madera en forma de una grada en la que cabían hasta una docena de cacharros de barro, botijos, botellas, y tallas. Otro puesto igual había en la Macarena junto al arco, el cual sirvió de inspiración a la musa popular, para una copla que decía: > En la Macarenita > > me dieron agua > > más fría que la nieve > > en una talla. El otro puesto, en fin, estaba en la Alameda, delante del casino de los ferroviarios. Este además de agua en tallas vendía higos chumbos, peladitos y dulces. Pero los mejores higos chumbos eran los que vendían los ambulantes por las calles de los barrios, higos chumbos de varias clases, los blanquillos, los melares y algunas veces se veían los higos chumbos morados que se traían de Sanlúcar de Barrameda, y que cuando se comían se orinaba de color azul, con gran sorpresa y miedo del que no estaba en el ajo de esta particularidad fisiológica. © 1982 Jose María de Mena © 2017 David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/los-pregones-de-sevilla-i/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/los-pregones-de-sevilla-i/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [Los Pregones de Sevilla II](https://demena.es/los-pregones-de-sevilla-ii/) **Published:** julio 6, 2017 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Los vendedores ambulantes en Sevilla Un hombre, con una trompetita, recorría los barrios, atrayendo a los chiquillos, y llenaba las plazuelas con su pregón: > Salaitos y dulces. No era el único vendedor de altramuces, pues también había una mujer que adelantándose en casi medio siglo a los modernos cantautores de la «canción protesta» político-social, pregonaba quejándose de su miseria: > Mañana sábado > > que me conviene, > > que, los chiquillos > > perrillas tienen > > anda pa allá > > venga pa acá > > me estoy quitando > > la jambre a bofetás. Una mujer de edad indefinida, rubia, que lo mismo podía tener cuarenta que sesenta años, menudita, y vivaracha, vestida con un sorprendente traje, parecido al que vestían las campesinas de la zarzuela La Alsaciana, faldita negra rnás bien corta, un delantal con puntillas y una cofia chiquita blanca con un filito negro, pregonaba a la hora en que los niños ya habían salido de los colegios: > Almeeeeendras > > saladas y garrapiñadas > > a diez céntimos el paquete. Un hombre borrachín, con su canasto al brazo, recorría Sevilla desde la calle Parras hasta el Postigo, pregonando: > Palomitas cordobesas > > qué ricas y qué buenas. Pero de estos vendedores de chucherías se llevaba la palma un tipo que anduvo por Sevilla hacia el año 1.934 0 35, cantando una retahila muy musical, casi un cuplé que decía: > Las pelotillas americanas > > están muy ricas y son muy sanas > > están muy buenas de comer > > de co, de co, de co, > > de co, de comer. Nadie se explicaba cómo podía vender tan barato: > Al estilo de Sevilla > > tres pelotas a la perrilla. ## El misterio del vendedor de pelotillas Teniendo en cuenta que eran pelotillas del tamaño de albóndigas, de coco puro, resultaba imposible que las vendiera a ese precio y le pudiera ganar algo. Después de algunas semanas de recorrer las calles desapareció. Anduvo también por Toledo, Madrid y otras ciudades. Yo me quedé lleno de curiosidad por saber cual era el truco de aquel hombrecillo. Pasados treinta años, un periodista corresponsal que regresaba de Alemania me contó, no sé con qué fundamento, una versión sorprendente del tío de las «pelotitas americanas». Me dijo que el canasto y la mercancía era una simple tapadera de otra actividad mucho más importante y singular. El vendedor, según me dijo el periodista, había sido un agente del Servicio Secreto nazi, que recorría España, haciendo espionaje en vísperas de que Alemania se lanzase a la Segunda Guerra Mundial. Un viejecito que recorría Sevilla en los años cuarenta, y antes, deteniéndose sobre todo ante los talleres de costura y de bordado, (muchísimos en una época en que la ropa no se compraba hecha en los grandes almacenes como hoy sino que se hacía a medida en los obradores artesanos de sastres, sastras, modistas, costureras, y bordadoras) , era el que pregonaba. > Alcuuuuzas, aceite de máquinas, > > cubiertas de máquinas… > > lanzaderas… ## Los mariquitas vendedores de colonia También acudían a los corrales de vecindad, y a los talleres de las modistas, una curiosa pareja de dos mariquitas que vendían colonia. Aquellos mariquitas, realizaban trabajos femeninos a los que su condición les solicitaba, y así iban a las casas a blanquear, e incluso a lavar la ropa. Pero también había éstos que vendían productos para las mujeres, lo que les hacía sentirse en medio de las mujeres como una de ellas. Yo conocí a estos dos mariquitas llamados «La Nardo» y Curro, que llevaban un maletín o estuche de forma vertical, no horizontal como los maletines corrientes, para que cupierañ las botellas de perfume puestas de pie. Solían ir una vez por semana a casa de la calle Marqués de la Mina donde vivía mi tita Isabel. A ella no le hacía mucha gracia, pero en la casa había un taller de dos hermanas costureras con varias aprendizas jovencillas, y además había otras vecinas que les compraban los perfumes. Currito, sacaba del maletín con mucho cuidado y mimo una probeta alta y estrecha de cristal, con su escalilla graduada en centilitros, pero que él no entendía por tales centílitros, sino de esta otra forma: > Hasta esta rayita son dos pesetas. > > Hasta esta otra un duro. No faltaba siempre alguna clientela que no tenía las dos pesetas completas, y entonces le despachaba hasta la mitad de la altura de la primera rayita, por una peseta. Al llegar al patio el más alto de los dos voceaba: > Niñas, que ya está aquí la Nardo. Y salían las mocitas en alegre y ruidosa bandada, cada una con su frasquito en la mano, a comprar Agua de Colonia de Jazmín, o de Nardo. También llevaban alguna botella de perfume de marca, como Myrurgia, Embrujo de Sevilla, o Maderas de Oriente, que vendía al menudeo. Algunas vecinas le pedían : > Mi arma, hazme un rebujito decente. Y entonces el mariquita hacía una mezcla, como los antiguos alquimistas, echando un chorrito de cada clase. Las distintas mezclas tenían también sus nombres propios, inventados, pero que se popularizaban y en la calle era frecuente escuchar: > Esa, lleva perfume Macarena o bien: > Esa, lleva perfume de Triana. Un pregón que se hizo famoso en el mundo entero, fue el del viejo que llevaba un borriquillo tan viejo como él, con dos serones harto sucios de tierra, y que voceaba: > Mantiiiiiiillo > > pa las macetas. Este viejo se detenía siempre largo raro en la calle Ricardo Checa, esquina a Abad Gordillo, y ataba el burro a la reja de la ventana de casa de mi cuñado, Emigdio Mariani, el compositor de música y catedrático del Conservatorio. Dejaba allí el burro estacionado, y se iba con una espuerta en la mano a vender por las calles Abad Gordillo, Jesús, plaza de Doña Teresa Enriquez y Cardenal Cisneros. Por cierto que todavía la gente seguía llamando a la calle Ricardo Checa con el antiguo nombre de La Dama, y a la plaza de Doña Teresa Enriquez con el nombre de Gunderico. Un día, estaba de visita en casa de Mariani el también músico sevillano, Joaquín Turina, célebre compositor y catedrático del Conservatorio de Madrid, quien el escuchar el pregón del viejo > Mantiiiiiillo > > pa las macetas se quedó maravillado de su eufonía, pidió a Mariani un trozo de papel pautado, se fue al piano, y transcribió la melodía del pregón. Esta frase melódica le sirvió a Turina como «leit motiv» para su Sinfonía Sevillana. Por la plaza del Museo pasaba al atardecer, en verano, un hombre con un delantal inmaculadamente blanco, y un canasto plano, grande, guarnecido con un mantel también blanquísimo, en el que estaban colocados ordenadamente los barquillos de vainilla, y los «parises» o «barquillos parisién» que pregonaba > Parises y barquillos finos, > > a la parisién… > > Que son de canela, vainilla y limón, mu güenos También se estacionaba en el Museo, y en los jardines del Paseo de Colón, y en los jardincillos del hospital de la Macarena otro barquillero, pero éste apicarado y golfo, con su gran barquillera de latón, con la ruleta para darle vueltas y sacar premio jugando «al clavo», del cual eran clientes no sólo los niños sino también los soldados sin graduación, los peones de albañil, y los desocupados y golfos. Este pregonaba: > —A la reolina, > > el barquilleeeeeero > > barquiiiiiiiillos. En la Plaza Nueva se solía ver por la tarde en verano a una mña que llevaba una bandeja de hojalata con jazmines en pequeñas moñas > Jazmiiiiiines, jazmiiiiines. El tío de la alhucema era ave de invierno y pregonaba: > Hay alhuceeeema y romero. Esta alhucema y romero eran plantas silvestres, olorosa, que se vendían secas, y que las mujeres compraban para echar un puñadito en la «copa» o brasero, sobre los picones encendidos, para que al quemarse despidiera un humo aromático que perfumaba las habitaciones. También se usaba para hacer sahumerio y perfumar con ese humo las ropas después de lavadas, para guardarlas en el ropero ya perfumadas, y después de los partos. Aunque en los años treinta los ciegos pedían limosna, o cantaban romances por las calles y plazas, en 1.940 el gobierno del General Franco creó la Organización Nacional de Ciegos, y le concedió el privilegio de que hiciera diariamente la única rifa legal autorizada en España, como también el mismo gobierno había prohibido las Casas de Juego, y las rifas callejeras, los ciegos se encontraron dueños de un saneado medio de vida. Desde entonces empezó a oirse por las calles el pregón de los ciegos vendiendo «el Cupón > Niña, para hoy > > el premio para hoy > > ¿quién quiere el premio? sin otra competencia que la de la Lotería, que no era competencia porque un décimo de Lotería valía quince pesetas, mientras que el cupón de los ciegos valía solamente una peseta, y era la Lotería de los pobres. El vendedor de Lotería limitaba casi su recorrido a la calle Sierpes, los alrededores de los Mercados, y las Estaciones del ferrocarril, cantando: > Vaya, los millones, > > quien quiere los millones, > > del Gato Negro, para mañana. o la mujer que vendía los décimos, pero de otra administración: > Que son para mañana, > > de la calle Sagasta, > > el último que me queda. No terminaremos este capítulo de los vendedores ambulantes sin recordar al chinito que vendía collares; con su pronunciación oriental, des. huesada de erres; y de eses. > Los colares, > > colares > > vendo colales a peleta > > a peleta. El chinito con sus collares colgados del brazo extendido como una percha, se metía por entre las mesas de los bares, o merodeaba por las veladas, y por la Feria. Los collares a peseta eran de unas perlas muy bien imitadas, falsas, pero que parecían verdaderas. Lo mismo que era imitado y falso el propio chino aunque parecía verdadero; pero no era verdadero chino sino japonés, y que un día tuvo la mala suerte de que le atropellase un coche. El dueño del vehículo recogió al chino y en vez de llevarlo al hospital lo condujo a una clínica de pago y se hizo cargo de los gastos de su curación. Cuando pasaron dos o tres meses, recibió una sorprendente carta invitándole a visitar el Consulado del Japón. Allí encontró vestido de Uniforme de Coronel de Estado Mayor al chinito, que sonriendo le dijo: —Quiero darle las gracias y hacerle un pequeño obsequio. Y le entregó un rollo de papeles. El asombrado señor aceptó el obsequio sin saber lo que era. Cuando llegó a su casa se encontró con que el rollo de papeles contenía un plano de su propia finca de campo, una finca de secano, que jamás le había producido un céntimo. Sobre el plano había dibujada una cruz, y al pie había una indicación que decía: -Según nuestro servicio de Geología y Geodesia, en este lugar exacto puede aflorarse agua, pues existe una bolsa a sólo quince metros de profundidad. También los japoneses, como los alemanes, andaban en aquellos años de 1.930 preparándose para la Segunda Guerra Mundial. © 1982 Jose María de Mena © 2017 David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/los-pregones-de-sevilla-ii/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/los-pregones-de-sevilla-ii/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [La Elección del Juez](https://demena.es/la-eleccion-del-juez/) **Published:** enero 26, 2020 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Una lección de justicia de Pedro I de Castilla Habiendo vacado en Sevilla un puesto después, de la mayor importancia, acudieron al Alcázar varios pretendientes a solicitar el cargo, apoyados cada uno de ellos por sus familias, que eran las más principales de la ciudad, los Guzmanes, los Mendoza, los de ellos, los Ponce de León. No satisfizo mucho al rey el que este puesto se diera a personas de Tales familias, porque forzosamente habrían de ser parciales en favor de los suyos, y en perjuicio de los otros, lo que encendería bandos y luchas dentro de la propia nobleza sevillana. ## La prueba en la fuente del Alcázar Hizo el rey que compareciesen en su presencia en los jardines del Alcázar, y mientras escuchaba la pretensión del primero le interrumpo preguntándole: -¿Qué es eso que eso está flotando sobre el estanque? -Señor, son unas naranjas. Interrogó después al otro sobre sus aspiraciones, y también a mitad de la conversación, le preguntó: -¿Qué es eso que está flotando sobre el agua del estanque? -Señor, son seis naranjas que habrán caído de uno de los árboles. -No me explico, señor Ponce, como pretendéis un cargo tan importante. ¿Creéis que os van a obedecer? Ya, veis, a mi mismo que soy el rey no me obedecen. Llevo toda la vida diciendo a mis criados que me gusta ver limpios los estanques de los jardines, y ya veis lo sucios y descuidados que están. ¿Qué veis flotando ahí en ese agua? —Señor, unas naranjas. Los nobles, de unas y otras familias que presenciaban esta conversación estaban sorprendidos y al mismo tiempo enojados, porque creían que el rey se burlaba de ellos. Bien: ¿Y no hay más pretendientes al cargo? Pocos son, y así mando que vaya un alguacil y se traiga al alcaide del mercado, que es quien pone paz entre las vendedoras cuando riñen por causa de sus placerías. ## La sabiduría del elegido: Verdad frente a suposición Acudió el alcaide del mercado, que era un segundón de la familia, Pineda, hidalgos y nobles, pero de mucha menos categoría y riqueza que los otros. —Señor Pineda, —dijo el rey— Estoy en un mar de confusiones, porque varios nobles caballeros se disputan el ocupar un cargo de juez, y no sé a quien dárselo, y os he hecho venir para que me ayudéis a salir de mis dudas. —Señor, ¿cómo voy yo a atreverme a aconsejar en asunto de tanta importancia y gravedad, y más cuando quienes son partes en el pleito me aventajan todos en calidad y rango? Pero en todo caso, mandadme y os obedeceré según mi leal saber y entender. —Bien, pues os iré relatando las prendas que adornan a cada uno de los pretendientes para que podáis valorar cuál sería más idóneo para el cargo. Pero antes os contaré cómo les he querido quitar de la cabeza su pretensión, pues que poco han de ser obedecidos en ese cargo de juez, en una ciudad donde ni siquiera el rey es obedecido. Yo he dicho muchas veces a mis criados de este Alcázar que me gusta ver los estanques limpios y aseados. Y sin embargo, ya veis cómo se encuentran de sucios. Decidme, señor Pineda, ¿qué es lo que hay flotando ahí sobre el agua? El alcaide del Mercado, repuso: —No sé, señor, qué es lo que hay flotando sobre el agua. será cuestión de averiguarlo. Y quitándose los zapatos y el jubón se quedó en calzas, y así se echó al agua del estanque, que era profundo más que la altura de un hombre. Se sostuvo nadando, y recogió algunas de las que estaban flotando, y gritó desde el agua: —Son seis medias naranjas, señor. Y como dos medias hacen una entera, os digo que aquí hay tres naranjas. —En efecto, —aseveró el rey—. Son tres naranjas, cortadas por la mitad, que yo mismo las puse cuidadosamente esta mañana en el agua, para que parecieran seis naranjas. Vos habéis sido el único que lo ha averiguado porque habéis sido cuidadoso en cercioraros, no juzgando por las apariencias. ## El veredicto real y el legado de la justicia sevillana Y volviéndose a los pretendientes, que estaban confusos y avergonzados, les dijo severamente: —Ea, grandes señores. ¿Cómo iba yo a dar el cargo de juez a quienes no son capaces de informarse del fondo de las cosas, y juzgan por Io superficial? Id con Dios, que ya está nombrado el que ha de ocupar el cargo. Vos, señor Pineda, pasareis al Palacio de Justicia, a tomar posesión hoy mismo. (c) Jose María de Mena (c) David de Mena 2026 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-eleccion-del-juez/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-eleccion-del-juez/?share=x) - **Categorías:** Leyendas **Etiquetas:** Alcazar, Leyendas, Sevilla --- ### [Un Toledano en Normandía](https://demena.es/un-toledano-en-normandia/) **Published:** diciembre 10, 2018 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Sería injusto dejar pasar, sin recuerdo elogioso, el Centenario de la muerte de un toledano ilustre, que nació en Normandía para la vida biológica, pero que nació en Toledo para la vida artística. Personaje ilustre aunque hoy bastante olvidado, a quien Toledo debe su tercer edificio importante, puede tras la Catedral y el Alcázar, sin duda la obra arquitectónica de mayor categoría es el Convento de San Juan de los Reyes. ## Juan Guas: escultor y arquitecto toledano Según los historiadores franceses Jean Was nació en Sainl Poi-de-León, Normandía, el año 1430. Es decir, se trata de un ciudadano francés. Sin embargo otros autores le consideran flamenco, y posiblemente nacido en Bruselas. Para nosotros Juan Was es Juan Guas, hijo de Pedro Guas, que había venido a Toledo en su infancia o adolescencia y que aquí se se hizo artista, aquí se caso, aquí tuvo hijas y yernos, aquí murió y aquí se enterró. Es pues, un toledano a lodos los efectos, unido a Toledo, cómo Toledo unida a él. En su primera juventud trabajó, junto a su padre y, a las órdenes y bajo la enseñanza del Maestro Hanequin de Bruselas en la construcción de la Puerta de los Leones, que en aquel entonces no se llamó Puerta de los Leones sino Puerta Nueva, y también Puerta de la Alegría porque se decoró con el exhorno escultórico del Misterio de la Asunción de la Virgen, el tema de mayo jubilo, el misterio más gozoso de toda la mariología. Se llamaría Puerta de los Leones dos siglos más tarde, en el XVII al ponerse en su atrio unas esculturas de estas fieras. Bien, ya tenemos a nuestro Juan Guas hecho un escultor, y al mismo tiempo aprendiendo el arte de la Arquitectura, bajo la enseñanza del Maestro Hanequin y de su propio padre Pedro Guas. Sí, aprende la arquitectura al estilo flamenco. Pero está viviendo en Toledo y a la enseñanza flamenca de su maestro Hanequin Guas une otra enseñanza que no le enseña nadie sino que se la enseña Toledo: la de la mudejaría. Toledo mudéjar, rezumante de azulejos, de yeserías y de ladrillo sonrosado como carne femenina, que se vuelve dorado cuando le da el sol al amanecer, y que relumbra de plata con las escarchas invernizas. Flamenco y mudéjar, Juan Guas se nos hace toledano hasta la médula de los huesos. Y después de trasminarse en toledano, echa a volar por sí solo, ya sin el Maestro Hanequin y sin su padre. Se marcha a Avila, por donde se iba a Avila, por la carretera, montado en un caballejo, y deteniéndose en Maqueda donde se estaba construyendo el castillo, formidable fortaleza del señor don Gutierre de Cárdenas, y donde asomaba su corona almenada la Torre de la Vela, bastion de la última época árabe. Y en San Martín de Valdeiglesias contemplaría el admirable castillo de Coracera, el nido de aquel águila de la política castellana que se llamó don Alvaro de Luna. Y en el puerto de la Paramera, viejos cenobios de San Juan del Molinillo y San Juan de la Nava. El románico mezclado con el árabe, conventos y fortalezas, crisol de la mudejaría. ¡Y Avila! amurallada. Catedral fortaleza, que está construyéndose entre románico y gótico, entre templo y defensa, con los planos modificados por el maestro Fruchel. Y nuestro Juan Guas se encarga de una parte importante de la obra: nada menos que hacer una de las dos torres. ## Juan Guas y la reina Isabel la Católica ¿Por qué Juan Guas dejó sin acabar esta torre? La culpa debió ser de doña Isabel la Católica que le reclama para otras obras. Dona Isabel anda por Avila, consolidando su gobernación. Como en Avila destronaron a su hermano, y en Guisando, allí al lado, la proclamaron Reina, doña Isabel anda siempre rondando Avila, como una leona que guarda su cubil. Si es dueña de Avila y su tierra, será siempre dueña de Castilla. Buen ojo el de doña Isabel cuando nombra a Juan Guas su Arquitecto Mayor. Juan Guas es ya desde joven el mejor de todos. En el Real de Manzanares se está construyendo el castillo-palacio de don Iñigo López de Mendoza, primer Marqués de Santillana. El de las «serranillas» y el que intentó cobrar derechos de pasaje por sus tierras nada menos que a los rebaños de ovejas de la Mesta que bajaban desde León y Asturias a buscar pastos de la Mancha, Extremadura y Andalucía. El castillo-palacio no acababa de tornar carácter; parecía más castillo que palacio. Juan Guas construye la galería alta, decorada con hojas, que es uno más de los inventos arquitectónicos de la época de los Reyes Católicos. Doña Isabel anda montada en una mula blanca por los caminos de Valladolid y de Zamora. Mula blanca para los caminos de paz, y caballo para los caminos de guerra. Se acerca a Burgos que tiene sitiada su esposo don Fernando, y al ver que faltan dineros para pagar a las tropas, doña Isabel galopa al frente de una reducida hueste hacia Segovia. Allí había quedado depositado el tesoro real, que su hermano don Enrique dejó guardado en el Alcázar. Doña Isabel se hace dueña del tesoro y manda acuñar moneda, «peleando tanto en esta providencia como el rey con las armas». Conduce la moneda labrada al asedio de Burgos, pero allí comprueba que su esposo estaba no sólo falto de dineros, sino de gentes. Y doña Isabel galopa otra vez, ahora por tierras de Valladolid y Palencia, levanta soldados, y convertida en su capitán vuela hacia Burgos llevando los refuerzos. Después de ganado Burgos ambos esposos marchan sobre Zamora. No se ganó Zamora en una hora, sino tras un recio combate en que los Reyes Católicos no pudieron conquistar la fortaleza, así que la sitiaron. Y entonces el Rey de Portugal vino desde Toro a socorrer a su gente de Zamora, y don Fernando se puso a la cabeza de su tropa, mientras doña Isabel corría a Tordesillas en busca de refuerzos. Don Fernando con dos mil quinientos hombres de a caballo y cinco mil peones salió a enfrentarse con don Alonso, Rey de Portugal, y en la orilla del Duero, a dos leguas de Toro y tres de Zamora se encontraron ambos ejércitos por la tarde del día 1 de marzo de 1476, bajo una lluvia cerrada. Los caballos se clavaban en el barro, y el aguacero no dejaba de ver. La batalla duró hasta entrada la noche, y allí murieron por las armas, o ahogados al ser empujados hacia el río hasta mil quinientos del ejército portugués. La Reina que estaba reclutando más gente en Tordesillas, al recibir la noticia de la victoria de la batalla de Toro con la que se ponía fin a la guerra, hizo la más tierna y devota demostración, pues desde el palacio donde posaba se fue descalza a la iglesia de San Pablo de Tordesillas, a dar gracias a Dios, por aquel triunfo, y porque con ello terminaba el horror de la guerra y quedaba pacífico el reino. Y como prueba de su agradecimiento en forma palpable, decidió que su Arquitecto Mayor, Juan Guas, abandonando cualquier otro trabajo, marchase a Toledo para construir un gran convento, cuya iglesia fuera a la vez Colegiata y concatedral, y sirviera de panteón de los Reyes de Castilla. Si anteriormente en las Huelgas de Burgos y en esta Catedral toledana, y el sepulcro de sus padres Juan e Isabel estaba en la Cartuja de Miraflores, a partir de ahora será en el Monasterio de San Juan de los Reyes donde repose la Historia de España. Juan Guas pone manos a la obra. Deja sin concluir o interrumpe confiando la conservación a sus ayudantes, parte del claustro de la catedral vieja de Segovia, la capilla mayor del monasterio de El Parral, en que le ayudaron Pedro Pulido y Bonifacio, y la obra del monasterio del Paular, cerca de Madrid. ¡A Toledo! ¡A Toledo!. Es todavía el año 1476 y Juan Guas tiene listo el proyecto y la traza. Será uno de los mejores edificios, si no el mejor del arte hispano-flamenco. O digámoslo más claro: del arte de la España de los Reyes Católicos. En lo espiritual el edificio servirá de monasterio de los religiosos franciscanos. La Reina obtiene nada menos que una Bula del Papa otorgando al monasterio el título de San Juan ante portam latinam. Hay que comprar varias casas para derribarlas y construir en su solar. El edificio es de muros lisos y severos, casi como si se tratase de una fortaleza. Aquí aparece por un lado la impronta que en el espíritu de Juan Guas había dejado la catedral-fortaleza de Avila, su primer trabajo. Pero también el sentido guerrero de la reina doña Isabel que no cesa de mirar con recelo a Portugal, y con ansia redentora a Granada, la última ciudad cautiva del moro. Edificio de contrafuertes sólidos, muros casi desprovistos de ventanas. Y un coronamiento gótico flamígero, quizá en homenaje a su maestro Hanequin Egas, Hanequin de Bruselas, el que introdujo en Toledo y en España esa tardía forma del gótico. ¡Y no hay campanario en torre! No, no hay torre de campanario. Hay una sencilla espadaña de tres ojos para que suenen tres campanas. Si Castilla y León tienen torres fuertes, torres almenadas muchas veces, torres sólidas, con saeteras, y arriba el nido de cigüeñas que puestas en una pata hacen de vigías. Aquí no tiene necesidad de torres que para eso están la maravilla triplemente coronada de la Catedral, y las torres del Alcázar. Y los torreones y el homenaje de San Servando. Y las torres de sus quince parroquias. Porque Toledo, cuando fue ganada por el rey don Alfonso VI, recibió del Papa la creación de quince parroquias, a saber: San Salvador, San Isidoro, San Nicolás, San Bartolomé, Santiago, San Román, San Justo y Pastor y Santa Leocadia, San Pedro, San Andrés, San Martín, San Lorenzo, San Miguel , San Vicente, y Santa María Magdalena. Ah, y se me olvidaba la principal, Santa María la Mayor que es la Catedral. Con esa son dieciséis. Dieciséis torres que se alzan al viento pregonando la fe, y que lanzan a todos los vientos el sonido de sus campanas. Así que Juan Guas no le puso torre de campanas y cigüeñas a San Juan de los Reyes. Pero sí dentro le puso toda la grandeza de la España. Toda la capilla mayor de San Juan de los Reyes es una apoteosis con los escudos monumentales sostenidos por las águilas de San Juan, alternando con figuras de Santos, cuyas esculturas y escudos labra el escultor Egas Cueman hermano de Hanequin. La riqueza de la capilla mayor, su impresionante crucero, su cúpula, se hermanan con la belleza del claustro. Por de fuera solamente había los adornos flamígeros, y el remate de hojas, propio de la firma de Juan Guas. Por dentro todo está pensado con el propósito de la grandeza y a la vez la severidad pues no en vano este templo ha de ser un Panteón Real. Cinco años de labor, Juan Guas ve en este tiempo crecer a su prole. Se había casado con María Alvarez, y ya sus hijas son dos lindas muchachas, casaderas. Y que se casarán muy pronto. La obra de San Juan de los Reyes prosigue a buen ritmo. No falta en medio del gótico la pincelada de lo mudéjar, como debe ser en toda obra toledana. En 1480 puede considerarse terminado el grandioso edificio. Juan Guas se toma un pequeño refrigerio, como un bocadillo, o mejor dicho un pastelillo, para recreo de su espíritu, tras la pesada carga de la construcción del Panteón Real. Ese recreo sería construir la escalera para comunicar el claustro bajo con el claustro alto, de la Catedral. La escalera de Tenorio. ¿De Tenorio? Perdónalos Señor porque no saben lo que se dicen. La escalera que hizo Juan Guas no tiene nada que ver con el arzobispo Tenorio, pues su construcción fue durante el pontificado del cardenal Cisneros. Ahí está el escudo de Cisneros con su lindo ajedrezado de quince jaqueles, los ocho de oro y los siete de gules. Así que la escalera de Cisneros. Y ya está terminado San Juan de los Reyes. Doña Isabel se marcha al sur, con ánimo de reconquistar Granada. Granada y sus anejos, Málaga, Almería. Doña Isabel pone sus reales en Sevilla, en el Alcázar de Sevilla. Ahí en el Patio de Banderas se formarán con sus banderas, la bandera de la hueste Real, y las banderas de las milicias concejiles, y las del primer Tercio, para empezar la campaña. A doña Isabel le gustaba mucho Sevilla, su Alcázar, sus jardines, y además en Sevilla había parido a su hijo varón el príncipe don Juan de las Españas. Cuando pasado el tiempo de sobreparto hubo que bautizarlo, ella misma acompañó al niño a la Catedral para el bautizo. Estaba entonces en obras la torre de la Giralda, y de ella sobresalía una viga larga de madera, que servía para sustentar una carrucha mediante la que se subían los materiales. De repente, la multitud que llenaba los alrededores de la Catedral para presenciar el cortejo lanzó un grito de espanto. Sobre aquella viga se movía haciendo increíble equilibrio una figura de un hombrecillo, que saltaba a la pata coja y que jugaba con tres naranjas tirándolas al aire y recogiéndolas. El público esperaba que, de un momento a otro, caería y se mataría contra el pavimento de la plaza. Pero no. El hombrecillo al llegar al extremo de la viga hizo un gesto de saludo y regresó hasta la torre. Doña Isabel ordenó a su capitán de la guardia ¡Traedme enseguida a aquél hombre! Pero no era un hombre, era un niño, o casi un niño. Tenía quince años y se llamaba Alonso de Ojeda. -¿Por qué has hecho ese disparate? preguntó la Reina. -Señora, para demostrar que soy un valiente. ¿No lo soy? -Sí hijo eres un valiente, pero también un loco. -Pues si reconocéis que soy valiente y loco, Alteza, dadme oportunidad de serviros. Y arrodillándose añadió: Dadme una banda Alonso de Ojeda participó en la guerra de Granada, y luego en la conquista de América y llegó a ser uno de los principales capitanes generales del Nuevo Mundo. Doña Isabel tenía muy buenos recursos de Sevilla. Y su esposo don Fernando, disfrutando del frescor de los jardines, entre fuentes y surtidores que aliviaban los rigores del verano, exclamaba: \_Lo mejor para invernar es Burgos, y lo mejor para veranear Sevilla. Desde Sevilla partió la hueste y conquistó Alora. Y por la costa se tomó Marbella. En Marbella había cientos de cristianos cautivos en las mazmorras, y la Reina ordenó que sus cadenas y grilletes fueran llevados a Toledo y colgados como ofrenda en los muros exteriores de San Juan de los Reyes. donde los hemos conocido. Juan Guas se queda por entonces en Toledo y el segundo Duque del Infantado, nieto del Marqués de Santillana de las serranillas, le confía la construcción de su palacio en Guadalajara. El Palacio del Infantado en Guadalajara es obra de madurez de Juan Guas, que acaba de cumplir cincuenta años. Edificio gótico, pero toledano, con una galería corrida sobre la fachada con adorno de mozárabes. Ya está ahí la mudejaría. Y ventanas góticas muy palacianas, pero con garitones salientes. Y adorno de puntas de diamante, característico de las obras de Juan Guas. La portada del Palacio del Infantado es descentrada y con columnas. El escudo de la casa ducal está sostenido por dos figuras de salvajes. ¿Salvajes? ¿Dónde hemos visto salvajes? Ah, sí en Avila, en la plaza junto a la puerta de la Catedral, en una casa señorial que flanquean dos salvajes de piedra con sus mazas. Y poco después Juan Guas es requerido por la Reina que vaya a Córdoba y a Sevilla. Maestro Mayor de la Reina. Arquitecto Mayor de Castilla. Y como Castilla se va alargando hacia Andalucía, las obras de Juan Guas no podían faltar allá abajo. En Jaén construye el palacio del Marqués de Jabalquinto en la localidad de Baeza. Todavía Baeza tiene murallas, una soberbia fortaleza, y una Iglesia de Santa Cruz, de estilo románico tardío. Juan Guas va a llevar allí las luces del gótico final y los primeros albores del Renacimiento. Su firma está en la fachada decorada, también, con puntas de diamante. Y ventanales góticos tan isabelinos que la propia doña Isabel se gozaría en asomarse a ellos. Desde Baeza baja nuestro Juan Guas hasta la orilla del Atlántico. Sanlúcar de Barrameda huele a jazmines y a naranjos. Sanlúcar de Barrameda asoma el río Guadalquivir al Océano como oteando el horizonte en busca de las Américas. Pero todavía no ha llegado la hora del Descubrimiento aunque ya falla poco. En Sanlúcar de Barrameda tiene su palacio el Duque de Medina Sidonia. Es un hombre recio y, un gran guerrero y, cabeza de toda la nobleza castellana. Su palacio en Sanlúcar de Barrameda está en un alto, en el barrio alto. Es una antigua fortaleza árabe, que antes fue visigoda y antes un castro romano. El Duque de Medina Sidonia tiene allí sus cañones para defender la boca del Guadalquivir. Pero aquel castillo no tiene la grandeza arquitectónica que corresponde al magnate más noble de España. Así que le encarga a Juan Guas que le construya una entrada soberbia para el castillo-palacio. Y Juan Guas en la cuesta que sube desde el barrio de la mar al barrio alto pone un muro con varias puertas soberbiamente decoradas con enormes serpientes aladas, en medio de grotescos góticos alucinantes. Lástima que allí no hay piedra de granito sino piedra de ostiones, caliza de la mar, que el tiempo irá lamentablemente desgastando. Pero todavía hoy se puede ver algo de su pasada grandeza. Y todavía no se cansa la mano de Juan Guas de diseñar maravillas. Le llaman de Valladolid para que participe en la construcción del Colegio de San Gregorio. de los frailes dominicos. No sabemos si se le debe la traza del edificio, pero posiblemente la fachada sea suya, por la disposición del escudo de los Reyes Católicos sostenido por el águila de San Juan, pero mantenido a los lados por dos leones rampantes. Y en las calles laterales de lo que asemeja en la fachada un retablo, dos maceros con sus mazas. Y todo recamado de una exuberante decoración vegetal entre la que aparecen figurillas de niños desnudos, como una anticipación del barroco. Sí es suya plenamente la capilla. Capilla de suprema belleza. Granada ya ha sido conquistada. Abajemos a Granada, que se sueña que es tomada, dice el cantar villancillesco. Juan Guas lo ha hecho ya todo. Desde el 1492 en que se conquistó Granada y se descubrió el Nuevo Mundo, ha estado haciendo últimos trabajos y terminando los que tenía que dejar a medio hacer. Y ahora ya en el 1495 deja sobre la mesa el lápiz, el compás, la regla, y dice ¡Basta! Ha cumplido su misión en la vida, ha hecho arte, ha enaltecido a su oficio, a cumplido con amor su deuda con Toledo y con su reina Isabel. Ha criado una familia, ha casado a sus hijas con notables arquitectos. Ya es hora de descansar. Y descansó en el Señor. Murió si haber hecho nada para sí mismo. Ni siquiera siendo tan gran arquitecto hizo una capilla para enterrarse. Eso está escrito en piedra. Le enterraron en su parroquia en la del barrio donde él había vivido y donde tuvo su casa familiar. Pero la capilla no la hizo él porque se dió a todos menos a sí mismo. La piedra lo dice todo: > ESTA CAPILLA MANDO FACER EL HONRADO > > JUAN GUAS MAESTRO MAIOR DE LA SANTA > > IGLESIA DE TOLEDO. MAESTRO MAIOR DE LAS OBRAS > > DEL REY DON FERNANDO E DE LA REINA DONA YSAREL > > EL QUAL FIZO A SANT JUAN DE LOS REYES. > > ESTA CAPILLA FIZO MARIA ALBARES SU MUGER > > ACABOSE AÑO DE MCCCCCVII. Así que él no fizo la capilla sino que la mandó facer. Y la hizo su muger, costeándola por su manda testamentaria, pero la diseñaron y la construyeron sus yernos arquitectos. Ahí está él enterrado. Murió en 1496. Un año antes de que muriera el príncipe don Juan. Mejor, pues así no tuvo el disgusto de ver que lo que había construido él para Panteón Real no servía para aquel fin. El Príncipe fue enterrado en Avila en el Monasterio de Santo Tomás. Y los Reyes Católicos se hicieron enterrar en Granada. San Juan de los Reyes quedó como un relicario vacío. Juan Guas está retratado con su mujer en una pintura al fresco en el muro de la capilla familiar en la iglesia de San Justo. Tiene Juan Guas aspecto de hombre recio, trabajador, cabeza noble, de facciones bien talladas, boca grande, y expresión bondadosa y humilde. Humilde como corresponde a todo gran hombre, que por ser grande sabe que no existe en realidad ninguna grandeza más que la de Dios. Ahí está en el muro mirándonos, como disculpándose de haber sido tan grande, tan humilde, tan trabajador, tan leal. Casi disculpándose de haber vivido y haber muerto; ese es el verdadero gesto. Juan Guas se disculpa de haber muerto. Porque ¿quién se puede morir sin remordimientos, dejando ahí con sus torres, sus cielos, sus callejas, la gloria de Toledo que merecía vivirse eternamente? © Jose María de Mena 1996 @ David de Mena 2018 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/un-toledano-en-normandia/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/un-toledano-en-normandia/?share=x) - **Categorías:** Publicaciones, Toledo **Etiquetas:** Juan Guas, Reyes Catóicos, Toledo --- ### [Tres cartas de Narciso Campillo sobre la muerte de Becquer. (I)](https://demena.es/tres-cartas-de-narciso-campillos-sobre-la-muerte-de-becquer-i/) **Published:** febrero 17, 2019 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Narciso Campillo: vida y obra literaria He aquí tres cartas de interesante contenido político y literario, fechadas en Madrid en 1870 y 1871, cuya publicación debo a una gentil dama sevillana, descendiente de su destinatario. Las cartas fueron dirigidas por el escritor sevillano, residente en Madrid, Narciso Campillo, al prócer don José Lamarque de Novoa, residente en Sevilla. ### ¿Quiénes eran estos dos personajes? Narciso Campillo y Correa es uno de los grandes del periodismo madrileño de la apasionante segunda mitad del siglo XIX. Testigo directo de los sucesos políticos y literarios desde el año 1855 hasta su muerte en 1900. Nació Campillo nació, no en 1835, como suelen decir sus biógrafos, sino como dice su partida de bautismo que obra en la parroquia de San Pedro, en Sevilla, el día 29 de octubre de 1834, y precisamente nació en la misma casa en que había vivido el célebre poeta Baltasar de Alcázar en el siglo XVI, y en donde, en el siglo XX, vivió el también poeta Fernando Villalón, en la calle hoy llamada Sor Angela de la Cruz, 4 y 6, hoy convento. Campillo intentó hacer la carrera de marino, pero el mismo año de su ingreso el gobierno cerró el Real Colegio de San Telmo de Náutica, donde se formaban los pilotos para la Carrera de Indias. Se habían perdido las colonias de América, ya no había Indias, ya no había carrera, ya no hacían falta sus pilotos. Campillo se viene a Madrid, acompañado de otro frustrado marino, Gustavo Adolfo Bécquer. Ambos dibujan bien porque se les exigía para el ingreso en San Telmo. Ambos escriben bien tanto en verso como en prosa. Ambos pasaron juntos estrecheces, hambres caninas. Pero Gustavo Adolfo se casa, tiene muchos hijos, enferma de tuberculosis, vive a salto de mata de pequeñas colaboraciones, en fin de una manera infeliz. Pero Campillo se da cuenta enseguida de que de la poesía y los relatos no se puede vivir. Hay que tener una fuente de ingresos fija, de un sueldo estable y para ello hay que estudiar antes una carrera. Se vuelve a Sevilla, se gradúa en esta universidad gana por oposición una cátedra de instituto. Le destinan a Cádiz. Allí conoce a Roque Barcia, y a Salvoechea, con quienes funda el periódico El Demócrata Andaluz y colabora con los organizadores de la Revolución de 1868, llamada la gloriosa, formando parte de la junta revolucionaria. Triunfante «La Gloriosa» vuelve a Madrid, ya como político influyente trasladándose a la cátedra de Retórica del Instituto del Noviciado, cátedra que luego cambió su denominación por la de Preceptiva Literaria, e Historia de la Literatura. En Madrid realiza una extensa labor periodística, primeramente con el jerezano Paul y Angulo, con quien luego rompe, abandonando la prensa revolucionaria para pasar a otra más moderada, como El Imparcial y Ilustración Española y Americana. Publica numerosos libros de poesías cuentos, libros de historia literaria como el Florilegio Español, Literatura Preceptiva y alguna sátira política como Historia de la corte Celestial. ## José Lamarque de Novoa Veamos ahora quién fue don José Lamarque de Novoa. También nacido en Sevilla, pero de padre francés y madre santanderina, pasó gran parte de su juventud en Sevilla, donde fue discípulo de Lista y amigo en París de los románticos españoles exiliados, y luego de Campillo y Rodríguez Zapata. Buen latinista, se inspiró en temas clásicos, escribiendo en 1867 una apreciable obra, titulada Hero y Leandro, y posteriormente In Mitote de Safo ambas traducidas al alemán. En estilo epistolar publicó Desde la Montaña, una hermosa colección de costumbres y leyendas satanderinas, inicio de una serie de libros de viajes. Tras el triunfo de «La Gloriosa», se significó como alfonsino y luchó políticamente contra ella y luego contra la república de 1873, publicando numeroso artículos en la prensa madrileña, y participó en la fundación de un periódico titulado El Gato, en el Madrid de 1875. Casó en 1861 con una mujer excepcional, doña Antonia Díaz, poetisa mu notable, autora de numerosas publicaciones. Don José Lamarque de Novoa fue posteriormente nombrado Cónsul del Imperio Austrohúngaro en Sevilla y Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Estos son los dos personajes: Campillo, instalado en Madrid, escribe estas cartas a don José Lamarque, quien ha regresado a Sevilla y desea conocer las noticias de la Villa y Corle. Veámoslas: ## Primera Carta. 1.870 > 1.870 > Sr. DL José Izunatque. > Mi muy querido amigo: Recibí su apreciada de 23, juntamente con la de > Antonia, que leí a Rosa. Ambos agradecemos mucho sus cariñosas palabras de consuelo. > He sentido, siempre sentiré la pérdida de la niña, por que la quería con el alma y no se me olvidan sus palabras, ni su cara tan triste y tan bonita, ni sus grandes ojos negros. Pero no por eso ni por nada he de abatirme. Conozco a alguna cosa de este valle de mierda y sólo me inspira indiferencia y desprecio cuando me fijo en muchas cosas. > A otra. Ya sabrá usted que Gustavo falleció en Madrid, barrio de salamanca, la semana anterior, tres meses después que Valeriano. Como murió muy pobre, nos hemos reunido sus amigos, y unos a cinco duros y otros a diez, hemos juntado a los huérfanos de ambos unos 3.000 reales hasta hoy, siguiendo abierta la suscripción. > Vamos a publicar un grueso tomo de las poesías y leyendas de Gustavo y con otro con los dibujos de Valeriano, perfectamente grabados por los mejores artistas. En el estudio del pintor Casado fue la reunión; este artista ha hecho un magnífico retrato de Valeriano y otro de Gustavo ya muerto. > Entre Ferrán y yo hemos hecho las particiones entre las dos viudas, de los muebles de ambos hermanos. Correa, Ferrán y yo somos los encargados de la edición literaria: Correa nada hace, pues se levanta a las 7 de la noche y hasta el amanecer del día siguiente en que se acuesta, anda recorriendo compadres y comadres; de suerte que el trabajo, y no es poco, carga sobre Ferrán y sobre mí. En tres días hemos revisado unas quince leyendas, y mañana empezaremos con las poesías rimadas. Son muy breves y las hay muy originales. Han de ser dos libros de mérito y muy curiosos. > Dígame lo que ocurre por Sevilla. Aquí se desafiaron Paul y Angulo, y Ducazcal, saliendo este herido con un balazo en la cara. Después el mismo con Paul con Bernando García, director de La Discusión, saliendo levemente herido García; de modo que el demagogo de Jerez está dándola de bravo en esta Villa. > Pronto llegará el insigne Amadeo: según parece le recibirán con varios festejos, y según aseguran los republicanos más ardientes con varios balazos. > Allá veremos que bien poco falta. Puede que sea otro Leopoldo de Bélgica, y también puede que se repita la tragedia de Maximiliano. Repito que veremos. > Van a tener la indiscreción de traerlo estos días para que lo reciban como al cuarto de los Reyes Magos. > Adiós. Expresiones muy afectuosas para Antonia, de Rosa, que agradece mucho su carta; déselas mias como a la familia y amigos, y disponga del que lo es suyo verdadero. > Narciso Campillo. Esta carta precisa alguna explicación: los personajes citados en ella no son hoy del todo conocidos, pues el tiempo ha difumado su memoria, por aquello de que, «Todo lo puede el tiempo, Filis mía». En obsequio a ti, querido lector, vamos a exhumar del pasado a tales personajes que de algún modo se relacionan con la publicación de las obras inéditas de Gustavo Adolfo Bécquer, y los dibujos de su hermano, Valeriano Bécquer. En primer lugar dice Campillo que la reunión se efectuó en el estudio del pintor Casado. Se refiere a José Casado del Alisal, uno de los románticos, discípulos de Madrazo, y rival de Antonio Gisbert. Casado nació por los mismos años que Gustavo Adolfo Bécquer y que Campillo, concretamente en 1832. Fue uno de los grandes pintores de temas históricos, y entre sus mejores obras destacan «La Rendición de Bailén», «Las Cortes de Cádiz» y «La Campaña de Huesca», algunos de los cuales se pueden contemplar en el Museo de Arte Modemo de Madrid, y en el de Roma. Fue académico de Bellas Artes de San Femando, y director de la Academia Española en Roma. «Entre Ferrán y yo hemos hecho las particiones»: Ferrán es Augusto Ferrán quizás el más íntimo amigo de Bécquer, que le ayudó mucho en sus momentos de penuria. Bécquer escribió un prólogo bello e importante para un libro de Ferrán, titulado Soledad. «Correa, Ferrán y yo somos los encargados de la edición literaria»: El Correa a que se refiere es Ramón Correa, nacido en Cuba en 1835 y que se vino a Madrid a intentar conquistar la fama. Si no logró la fama sí consiguió gran popularidad como novelista, siendo su estilo más que romántico realista. Su obra, Un Hombre Corrido, le puso entre las primeras figuras de la vida literaria de su época. También hizo periodismo y crítica literaria. Amigo de Bécquer, se encargó de muchos trámites para la edición y escribió el prólogo a las obras de Bécquer. Fue en cierto modo un hombre de moda, y también un «playboy», como se diría actualmente. Después de hablar sobre la muerte de Bécquer y edición de su obra, Campillo cuenta algún chismoneo de la vida madrileña, mencionando los desafíos que han tenido lugar últimamente. En aquellos años de 1870 y hasta entrado en siglo XX, era costumbre dirimir las discusiones, rivalidades y enemistades, y las «cuestiones de honor» mediante el desafío. Los escritores, aristas y políticos eran quienes mas frecuentemente se batían con sus enemigos, y ello obligaba a saber manejar las armas, tanto el sable y el florete como la pistola. Había en Madrid por entonces varias academias para aprender la esgrima y el tiro. Estas academias se llamaban «Salas de armas» y entre los mas famosos maestros de esgrima se nombraba a Adelardo Sanz y Carbonell, a cuya academia acudía lo más florido de la vida pública madrileña. También había salas de amas en los principales casinos. Otros maestros fueron Afrodisio Aparicio, Ángel Lancho y Guido Paleri. Hubo duelos famosos, como el que mantuvieron el Duque de Montpensier, don Antonio de Orleáns y su primo, el Infante don Enrique de Borbón, duelo que se efectuó en la dehesa de los Carabancheles, muriendo el infante al recibir un tiro en la frente. A veces un insulto, un artículo de periódico ofensivo, eran materia suficiente para batirse. La mayoría de las veces, los duelos se resolvían en un simple arañazo con la espada, y los duelistas acababan bebiendo juntos, como ocuITió en el duelo de Valle Inclán y López del Castillo. Otras veces el resultado era fatal, como el que hemos citado antes, con la muerte de don Enrique de Borbón. Por motivos políticos se batieron el novelista, Blasco Ibáñez y el teniente Alastuey; y el ministro de Marina, Jose Beranger y el diputado Augusto Suarez de Figueroa en 1885. Campillo nos cuenta en su caña: «Aquí se desafiaron Paul y Angulo, y Ducazcal, saliendo éste herido de un balazo en la cara.» José Paul y Angulo era natural de Jerez, y el Conde de Romanones, en su biografía de Amadeo de Saboya, El Rey Efimero, califica a Paul y Angulo de «señorito jerezano» engreído y frustrado. Paul y Angulo quiso ocupar en Madrid un puesto en las letras y en la política, pero fracasó en ambos terrenos y entonces se hizo anarquista y fundó un periódico, titulado El Combate en el que exponía las ideas revolucionarias más exaltadas, hacía la apología del terrorismo mas sanguinario, y excitaba al asesinato del Presidente Prim y de todo el gobiemo (En nuestro libro leyendas y Misterios de Madrid puede encontrar el lector un capítulo sobre la muerte de Prim y la participación de Paul y Angulo en aquel atentado). Respecto a Ducazcal, diremos que es Felipe Ducazcal, periodista y político. En la fecha en que Campillo escribe la carta Felipe Ducazcal tenía veinticinco años, y era el líder joven del partido moderado. su duelo en 1870 significó el enfrentamiento entre dos ideologías totalmente irreconciliables. Más tarde, Ducazal organizaría un grupo de jóvenes, llamados “la partida de la porra”, para enfrentarse a los anarquistas y sus simpatizantes, con nocturnos encuentros callejeros, apaleando a sus enemigos. Mientras Paul y Ángulo organizaba y llevaba acabo el atentado que ambató la vida a Prim, ccon compañía de un emigrado italiano residente en Sevilla, apellidado Graciani. Pasados unos años Ducazal fundó el periódico “El Heraldo de Madrid”. Fue amigo personal de Amadeo de Saboya, y durante algún tiempo se dedicó a empresario del Teatro de la Zuzuela, donde gracias a su protección, estrenaron sus mejores obras músicos tan ilustres como el maestro Chapí. Por último fundó un teatro al que puso su nombre, Teatro Felipe, en el solar donde hoy está el Palacio de Comunicaciones, en la Cibeles. De la «partida de la porra» se cuentan algunas atrocidades, como el apaleamiento del periodista Azcárraga que murió a consecuencias de la paliza. También el teatro de la calle de la Madera Baja fue asaltado y destrozado todo su mobiliario por haber representado una comedia del autor Navarro Gonzalvo, titulado ll Macarronini I que caricaturizaba y atacaba al Rey Amadeo I. El último personaje a quien se refiere Campillo en esta carta es a Bemardo García, que ha tenido otro desafío con Paul y Angulo. Bemardo García fue periodista, fundador del diario La Discusión por los años de 1860. Este periódico era de tendencia moderada y destacaba por prestar, en sus páginas, amplio espacio a los temas locales de Madrid. Fue uno de los principales periódicos, desde 1860 hasta 1875. Figuraba entre los de mayor difusión e influencia, como La Iberia, El Debate, El Imparcial, La Correspondencia, Las Novedades, El Tiempo, El Universal, y muy por delante de La Igualdad, La Ilustración Republicana, El Pensamiento Español, El Combate, y El Eco de España. © Jose María de Mena 1996 © David de Mena 2019 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/tres-cartas-de-narciso-campillos-sobre-la-muerte-de-becquer-i/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/tres-cartas-de-narciso-campillos-sobre-la-muerte-de-becquer-i/?share=x) - **Categorías:** Curiosidades históricas de Sevilla --- ### [Héros sevillanos que fuero desertores en China](https://demena.es/heroes-sevillanos-que-fueron-desertores-en-la-china/) **Published:** noviembre 1, 2019 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Hace mucho tiempo que estoy siguiendo la pista a unos sevillanos que escaparon de la legión y desertaron. Es esta una labor casi policíaca. Buscar desertores. Claro que no eran insumisos, y que antes habían sido buenos soldados. Y que su deserción estaba justificada porque les iba en ello la vida. Sí, hace treinta años que me preocupa aquella deserción.Y al fin les he localizado. Claro que ya no se les puede castigar porque pasado cierto tiempo ya no existe delito. Mi amigo el ilustre abogado don José Santos Torres, me diría que los delitos prescriben pasado cierto plazo. Y el coronel don Enrique de la Vega Viguera, también historiador quizá diga que el delito de deserción prescribe cuando el individuo ha rebasado la edad de la licencia absoluta. O algo así. Estos fugitivos a quienes yo estoy investigando ya han rebasado ese tiempo. Su deserción fue exactamente el año 53. Sí, el año 53 antes de Jesucristo. La historia comienza cuando en el año 88 antes de Cristo, durante la guerra civil entre Mario y Sila, un joven de veinte años presenció la muerte de su padre y su hermano, bajo el filo de la espada de los verdugos de Mario. Este joven se llamaba Marco Licinio Craso, y animado por el afán de vengarlos se inscribió en una de las legiones romanas y vino a España a participar en aquella guerra, donde alcanzó pronto los máximos honores y ascendió hasta el rango de general. En cierta ocasión quedó herido en el campo de batalla, y allí le recogió un amigo apellidado Paccieco, que le ocultó en una cueva y le cuidó hasta que se curó. Este Paccieco es el primero de los del linaje de Pacheco, apellido que aún existe entre nosotros. Pasados cinco años Marco Licinio Craso volvió a Roma llevando consigo un numeroso ejército reclutado en Sevilla, con el que había formado una de las más floridas legiones romanas. En Roma formó parte del triunvirato, con César y Pompeyo, pero parece que Pompeyo tenía celos de él por su prestigio, y César tenía miedo de él, porque podía es9rbar sus planes autócratas. Así que al constituirse el triunvirato le dijeron que se quedase con el gobierno de Oriente, Egipto, Judea, Arabia, Siria, Persia. Y allá que fue Craso con sus legiones sevillanas. Para estas fechas habían ocurrido ya muchas cosas, y la fecha era el año 55 antes de Cristo. ## La trágica campaña en Oriente Craso movido por su espíritu belicoso y confiando en su buena estrella, decidió ensanchar el imperio romano y declaró la guerra a la nación Parthia, derrotando al rey de los partos en dos batallas. Esto le abrió el camino más hacia el oriente, en la tierra de los Mongoles. Pero allí su estrella se eclipsó: su hijo que era lugarteniente y mandaba la vanguardia, fue muerto en una emboscada. Craso confió en un jefe árabe, que le engañó y le metió en el desierto donde sus soldados desfallecieron de sed, y entonces cayeron sobre ellos los Mongoles. Craso fue muerto, y al saber que era hombre inmensamente rico y avaricioso, por mofa le llenaron la boca de oro derretido. ¿Y los soldados sevillanos? Una parte del ejército, las llamadas Turmas o tropa de caballería, viendo perdida la batalla se retiraron, pero en vez de intentar el regreso a Siria, marcharon todavía más hacia el Oriente. Bordearon Persia por el norte, y debieron pasar por Samarkanda y allí se perdió el rastro, y su noticia. Más allá de Samarkanda terminaba el mundo conocido. Y entonces suena el teléfono, y mi hermano militar, que es capitán de Estado Mayor, me dice, de buena mañana: -José María, tengo buenas noticias para ti, tus desertores han aparecido. – ¿Dónde? – En la China.Te mando por correo urgente un ejemplar de la edición alemana del Diario del Pueblo, de Pekín. En efecto, el día siguiente me llega el periódico oficial del partido comunista chino en edición alemana: Fecha 9 de diciembre. La noticia dice así: > «Pekín. Las tropas del imperio romano capitaneadas por un hijo de Craso estuvieron en China y fundaron en el año 35 antes de Cristo una ciudad en el extremo occidental de la gran muralla. Arqueólogos chinos acaban de identificar el lugar donde estuvo la ciudad hoy desaparecida, llamada Luquia”. Otra parte de la historia me ha llegado algo después, procedente de Australia: un historiador australiano, valiéndose de fuentes documentales chinas ha reconstruido los sucesos: tras cruzar el desierto las turmas de caballería de sevillanos, se pusieron en contacto con los Hunos, que estaban en guerra contra los emperadores de los chinos, contratándose como mercenarios. En la primera batalla, los chinos se dieron cuenta de que en el ejército de los Hunos había cierta tropa que combatía de modo distinto, con una táctica desconocida en la región en forma de “escamas de pez”. Inmediatamente los chinos propusieron la paz a los Hunos, con el fin de contratar ellos a los extraños soldados de raza blanca, y consiguieron incorporarlos al imperio chino, encomendándoles la defensa del extremo occidental de la Gran Muralla. La Gran Muralla se había comenzado a construir en el siglo VI antes de Cristo. Los legionarios sevillanos establecieron allí una ciudad, que se llamó Lukia, y que subsistió durante catorce siglos. Lo curioso del caso es que Lukia es también el nombre de un pueblo en la provincia de Sevilla, es decir del Conventus hispalense, situado en la ribera del Odiel, del que hay referencia en Plinio, libro tercero capítulo l. Probablemente alguno de los jefes de aquel ejército sevillano le puso el nombre de Lukia porque sería natural de dicho pueblo de la provincia de Sevilla. Sí, de la provincia de Sevilla hasta hace poco, hasta el siglo pasado en que Javier de Burgos cambió el mapa de España sustituyendo reinos por provincias y desgajó de Sevilla la de Huelva. Pero esto ya es un tema para otro día. © José María de Mena 1990 © David de Mena 2019 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/heroes-sevillanos-que-fueron-desertores-en-la-china/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/heroes-sevillanos-que-fueron-desertores-en-la-china/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [Crónica de la Mayor Inundación del Siglo XX en 1961](https://demena.es/cronica-de-la-mayor-inundacion-del-siglo-xx-y-segunda-en-toda-la-historia-de-sevilla-en-1961/) **Published:** noviembre 2, 2019 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Las sucesivas cortas y dragados del gran río Guadalquivir, la última de las cuales en el sitio de Chapina desviando el cauce, alejaron para siempre el peligro de que este río inundase la Ciudad. Ya desde 1950 Sevilla podía dormir tranquila todos los otoños y primaveras, sabiendo que aunque se desbordase el Guadalquivir no podría afectar su crecida más que a algunas chozas de las Erillas, la Haza del Huesero, y el Manchón, pero sin afectar ni el Barrio de Triana ni muchísimo menos el casco urbano. ## La amenaza de los ríos secundarios en Sevilla Pero en cambio los arroyos o ríos secundarios, como el Guadaira y Tamarguillo, empezaron ahora a amenazar, a causa de los desvíos a que se les había sometido en su trazado natural, a la creación de presas aguas arriba, y a la insuficiencia de los muros de defensa de sus márgenes, todo ello agravado por la construcción de barriadas amplias y populosas en el contorno de la Ciudad, precisamente junto a esos ríos afluentes. Así en la primavera de 1948, por haberse roto un dique del Guadaira se inundó la barriada de Heliópolis y algunos lugares bajos de la Ciudad. ## El desastre del Tamarguillo en 1961 Pero la mayor inundación registrada en este siglo, y la primera en importancia de las padecidas por Sevilla en toda su historia, fue la que se produjo el día 25 de Noviembre de 1961, motivada por el arroyo Tamarguillo la cual fue de este modo: Había estado lloviendo varios días aquel otoño, y las lluvias no sólo acrecentaron el caudal del Tamarguillo, sino que reblandecieron su talud, en la zona de la Autopista de San Pablo, que hoy llamamos Avenida de Kánsas City. A las tres y cuarenta y cinco minutos de la tarde en el talud de la orilla que mira hacia Sevilla, se produjo una Pequeña fisura que en pocos minutos se ensanchó convirtiéndose en una grieta por la que se precipitó el agua en tromba, inundando los campos marginales de toda la zona que separa el Polígono de San Pablo del Casco urbano. Momentos después se producían otras dos roturas del cauce, y el agua, formando un auténtico mar, se lanzaba sobre las barriadas de La Corza, el Cisne Alto, el Arbol Gordo, y San José Obrero. Pero también una gran cantidad de agua continuó, siguiendo la línea de la Autopista, hacia la calle Luis Montoto, por cuya importante vía bajó un gran torrente, arrastrando cuanto encontraba a su paso, volcando automóviles, y llevándolos a San Benito donde quedó todo un montón de ellos, así como autobuses sumergidos. El agua, tras inundar las barriadas de La Calzada, San Benito, La Laboriosa, Campo de los Mártires y San Bernardo, se expandió en la Ronda hacia sus dos sentidos, dirigiéndose a la Macarena y a la Puerta de Jerez. Por increible que parezca, siendo un sábado por la tarde, a la hora de compras y de paseo, no hubo víctimas, pese a lo extenso de la zona arriada, y a la violéncia de las masas de agua que descendían a la ciudad por calles tan pobladas y transitadas. Muy pronto quedaron inundadas todas las zonas bajas del Este, Norte y Sur de la capital, desde el Prado de San Sebastián, por la Puerta de Jerez, Puerta de la Carne, barrio de San Bernardo, San Roque, Osario, María Auxiliadora, Ronda de Capuchinos a la explanada de la Macarena, con todas sus calles y barriadas aledañas, incluyendo San Julián y la Avenida de la Cruz Roja hasta su mediación. Pero además, las zonas más próximas al Tamarguillo seguían recibiendo el agua que desbordaba de éste por las tres grandes brechas que se habían abierto en su cauce. Así La Croza, el Cisneo Alto, el Arbol Gordo, San José Obrero, Filpo y Rojas, Santa Justa y El Fontanal, desaparecían casi por completo bajo las aguas. En aquella noche del sábado, Sevilla entera, desconociendo la magnitud de la catástrofe, a obscuras, separadas muchas personas de sus familiares por haberles sorprendido la avalancha en la calle y haber tenido que refugiarse en domicilios ajenos, pero sin poder comunicarse con sus familiares por estar cortadas las comunicaciones telefónicas, vivió horas de angustia y de pavor. Para colmo, el agua que procedente del Tamarguillo inundaba las barriadas de la Ronda, introduciéndose por el alcantarillado, salió por nueva inundación en el sector comprendido entre las Calatravas, y la calle Tetuán, incluyendo la Campana, plaza del Duque, calles Jesús del Gran Poder, Trajano y Amor de Dios la plaza de San Martín hasta la plaza de San Lorenzo, y aún otra inundación parcial en la plaza del Museo, la Magdalena y la Plaza Nueva. ## Consecuencias y evacuaciones masivas Según cálculos oficiales, la riada afectó a un tercio de la capital. En los primeros momentos más de tres mil quinientas personas hubieron de ser evacuadas de hogares que amenazaban hundirse, principalmente chozas de junto a la vía de La Corza, y casas de una planta en Arbol Gordo, el Fontanal, San Benito y Alameda de Hércules. Pero además de estas tres mil quinientas personas evacuadas y alejadas de la zona inundada, había muchos miles que se habfan subido a las azoteas y a pisos altos de sus propias barriadas. Testigo personal es el autor de este libro, pues en aquellos días era Teniente de Tropas de la Cruz Roja, y acompañando al Concejal Delegado de aquel sector, don Manuel Calleja Alvarez, interviniendo en tareas de salvamento y socorro, tuve que recorrer en lancha muchas veces el sector más castigado, desde el Retiro Obrero al Arbol Gordo y San José Obrero, donde el agua llegaba hasta los balcones, y para orientarnos y ver los rótulos de las calles, en vez de mirar hacia arriba teníamos que mirar hacia debajo de nuestra barca, metiendo la linterna en el agua. Hubo un comportamiento colectivo muy heróico para ayudar a los damnificados. La misma noche de la riada, muchachos de los equipos deportivos del Frente de Juventudes, y de las Congregaciones Marianas de los jesuítas, se lanzaron con sus piraguas y barcas a las calles inundadas para salvar personas y para llevar alimentos de un lado a otro. Los soldados americanos de las bases aéreas de San Pablo, Morón y Rota, trajeron helicópteros y lanchas. La autoridad militar, que en aquella fecha eran el Capitán General de la Región don Antonio Castejón y Espinosa, y el Teniente General Jefe de la Región Aérea señor González Gallarza, pusieron todas las tropas al servicio, para tapar con sacos terrenos las brechas del Tamarguillo, y para evacuar personas aisladas con camiones, lanchas y helicópteros. El gobernador civil don Hermenegildo Altozano y Moraleda, y el Presidente de la Diputación don Miguel Maestre pidieron al gobierno de la Nación medidas de urgencia, y al día siguiente llegaron de Madrid varios ministros para examinar l’a situación, y el Jefe del Estado don Francisco Franco nombró al Illinistro don Pedro Gual Villalbf para que quedase en Sevilla presidiendo la Junta encargada del auxilio inmediato, y de la posterior reconstrucción de Sevilla. El alcalde, don Mariano Pérez de Ayala dividió la Ciudad en sectores, encomendando cada uno de ellos a un Concejal. Finalmente el Arzobispo don José María Bueno Monreal puso todas las iglesias y edificios religiosos a disposición del vecindario para refugiarse, y ordenó que todos los recursos disponibles de Cáritas Diocesanas se distribuyeran, haciendo un reparto de miles de equipos de ropa, mantas, alimentos, medicinas, y cuanto podía mitigar la aflicción material del momento. ## Héroes sin capa Es difícil destacar personas que descollaran por su comportamiento heroico, pues tanto de las tropas, como en los bomberos, en los sacerdotes, en el personal voluntario de Juventudes, Sección Femenina, Congregaciones Marianas, y otras entidades hubo casos de verdadero heroísmo. También prestaron admirables servicios a Sevilla muchas gentes de los pueblos ribereños, que vinieron en barca y botes para ayudar al salvamento, así como la Capitanía General de la Marina de Cádiz, que envió lanchas, personas y helicópteros. En los días sucesivos, varios miles de personas hubieron de ser alojadas en refugios provisionales, no sólo para el tiempo que durara el agua en la Ciudad, y que tardasen en secarse y repararse los edificios. Había que prever que muchas casas, sobre todo las más antiguas, quedarían irremediablemente destruidas y hundidas, como en efecto ocurrió. Ante este supuesto, la Junta de Trabajo y Reparto, presidida por el Ministro Gual Villalbf, creó en su seno una Secretaría de alojamiento, que fue encargada a don Gregorio Cabezas, quién organizó los refugios para las familias sin vivienda, en las Cocheras de Tranvías de la Puerta Osario, Almacenes de Luca de Tena, en la Enramadilla, Escuela del Magisterio, varios grupos escolares, el antiguo Cebadero de Cerdos de San Jerónimo, los Almacenes de la Junta de Obras del Puerto, el edificio en construcción del Colegio Nacional de Ciegos, y otros. Además el Delegado de la Obra Sindical de la Vivienda don Juan Márquez García puso a disposición de la Secretaría de Alojamientos todos los pisos de la barriada de Amate que estaban terminados de construir y que aún no se habían entregado a sus adjudicatarios. Además la Junta de Trabajo y Reparto entregó a cada familia damnificada un ajuar completo de muebles, colchones y ropas, y se concedió una moratoria fiscal a los miles de comerciantes e industriales cuyos locales habían sufrido desperfectos, o habían perdido sus existencias. La importante fábrica de tejidos HYTASA, presidida por don Prudencio Pumar, hizo increíbles esfuerzos para no interrumpir su trabajo lo que de haber sucedido habría representado un paro de miles de trabajadores y una nueva calamidad económica. Afortunadamente, Y a pesar de las dificultades, pudo mantenerse en funcionamiento. Algunas Hermandades, como la de San Benito, San Roque, los Negritos y otras, sufrieron daños cuantiosos en sus templos y objetos de culto. La Hermandad de la Sagrada Lanzada de San Martín, vio su paso casi destruido por haberse inundado totalmente el local en que se guardaba, cubierto por las aguas. También se perdieron muchos archivos importantes de centros oficiales, por estar situados en sótanos o plantas bajas. Así ocurrió con el Conservatorio de Música donde se perdieron miles de libros y partituras y un archivo de manuscritos musicales. Nunca podrán calcularse en su totalidad los daños por edificios destruidos, mercancías perdidas, trabajos y jornales suspendidos. Pero aún siendo tan grave el quebranto que experimentó la Ciudad, pudo darse por satisfecho el vecindario, pues habiéndose movido de sus hogares más de cien mil personas, habiéndose evacuado una docena de barrios enteros, y habiendo quedado destruidos más de un millar de casas, solamente hubo que lamentar una víctima :un niño que sus padres habían dejado en una vivienda cerrada, y que pereció al entrar las aguas. Por lo que hemos leído en antiguos documentos, y en las Historias de Guichot, y Borja Palomo, podemos colegir que la inundación del Tamarguillo de 1961 ha sido una de las mayores que Sevilla ha sufrido pero los resultados fueron mucho menos dramáticos, y no hubo hambre, ni epidemias como en las de los siglos anteriores, gracias a la buena organización que las autoridades nacionales y sevillanas fueron capaces de dar a los servicios, en tan difíciles momentos. (C) José María de Mena (c) David de Mena 2019 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/cronica-de-la-mayor-inundacion-del-siglo-xx-y-segunda-en-toda-la-historia-de-sevilla-en-1961/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/cronica-de-la-mayor-inundacion-del-siglo-xx-y-segunda-en-toda-la-historia-de-sevilla-en-1961/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [Muebles y utensilios domésticos (I)](https://demena.es/muebles-y-utensilios-domesticos-i/) **Published:** febrero 28, 2018 **Author:** Jose María de Mena **Content:** En los últimos veinte años, el ajuar doméstico ha cambiado notablemente. han aparecido muebles que nunca existieron como la Televisión, el Frigorífico, y otros que aunque existieran no se usaban en las casas corrientes, como el mueble-bar. ## La luz de gas en los hogares sevillanos En los años de mi primera infancia, 1.928 a 1.930, aún no se había generalizado el uso de la electricidad, y en las casas se utilizaba la luz de gas, con la particularidad de que no existía aún el contador, sino un interruptor que funcionaba con monedas (como hoy los teléfonos públicos). Se echaba una moneda, y se tenía gas durante una hora. Cuando se empezaba a debilitar la luz era señal de que se estaba agotando el tiempo, y había que echar otra moneda. Una vez al mes venía el cobrador de la Compañía del Gas, y recogía las monedas, con lo que se ahorraban el trabajo burocrático de hacer los recibos y cobrarlos. El depósito para las monedas estaba calculado para que cupieran todas las que se podían utilizar durante los 30 días del mes. ## Quinqués y velones: alternativas al gas No solamente se utilizaba la luz de gas. Todavía era muy usado el quinqué de petróleo, y el velón de aceite. El quinqué tenía en torno a la salida del petróleo una «camisa» especie de mecha hueca, que se ponía incandescente y daba una luz bastante aceptable. Una vez encendido se cubría con un tubo de cristal abierto por arriba para que entrase el aire necesario para la combustión. Pero lo más clásico era el velón de aceite, recipiente con cuatro tubos laterales por cada uno de los cuales asomaba una mecha que se encendía. Estas cuatro luces simultáneas de aceite eran bastantes para iluminar la mesa y poder escribir. El velón era de cobre, y elaborado en el pueblo de Lucena de Córdoba. Los había muy artísticos, y siempre provistos de un pie, para que la luz quedase a dos cuartas de altura sobre la mesa, y con un asa para transportarlo. Otro artilugio para alumbrarse era la «capuchina», pequeño recipiente con una mecha, y provisto de mango como o asa, para llevar la luz de un lado a otro de la casa. También era de cobre como el velón, y ardía con aceite, pero de una sola luz en vez de las cuatro del velón. ## Velones y palmatorias para alumbrado nocturno En las habitaciones, incluso en las casas que tenían gas, abundaban Las velas. En la mesilla de noche se solía tener una “palmatoria” que venía a ser como un plato pequeño, con un asa, y en cuyo centro había un cilindro hueco en donde podía meterse el extremo de una vela. La palmatoria y la caja de cerillas permitían encender una luz a media noche sin tener recurrir a los complicados esfuerzos de encender la luz de gas, que exigía bajar la lámpara mediante una polea, encenderla, y volver a remontarla hasta el techo, en lo que se tardaban varios minutos. Por esta lentitud en encender la luz de gas, se seguía usando para cosas momentáneas las velas. Otra luz que solía tenerse en las casas era la «mariposa» que consistía en un simple vaso de cristal conteniendo aceite, sobre el que flotaba una pequeña mecha, sostenida por un trozo circular de corcho muy fino, casi del grueso de un papel, y del diámetro de una moneda. La mariposa daba una lucecita muy tenue, pero suficiente para mantener una ligera claridad en la habitación durante toda la noche lo que permitía vigilar a los bebés durante el sueño por si se despierta. ## Faroles y candiles: tradición en Sevilla Además había faroles, de varillas de hierro, con cristales, que se podían transportar y que llevaban en su interior una vela. Los cristales, en sus cuatro caras, permitían protegerlos del viento y se usaban para salir al patio o a la huerta. Todavía en el interior de las ciudades quedaban muchas casas con jardín o huerta. En Sevilla eran famosas entre otras la Huerta de los Perros, en la calle Martínez Montañés, y las huertas de las casas de la calle Pascual de Gayangos, y calle Santa Clara. En algunas casas se utilizaba el candil, que solía ser de hojalata gruesa o chapa de hierro, que lo hacían los gitanos. Funcionaba con aceite y una mecha, y conservaba incluso la forma de los candiles de la época romana. Estos se han usado, no sólo en casas corrientes hasta los años 1.920 a 1.930 sino que en suburbios desprovistos de electricidad, yo los he visto en pleno uso en los años 1.960, cuando había inundaciones del Guadalquivir en las barriadas del Manchón, Las Erillas, y el Charco de la Pava, el Tejar del Mellizo, la Haza del Teniente, la Haza del Huesero, todos ellos en Triana, y en la Vereda de Valdezorras. Las chozas o chabolas de aquellos barrios suburbiales, tenían candiles para alumbrarse. En las industrias del extrarradio, a donde no llegaba la electricidad aún, ni la conducción del gas, así como en los comercios ambulantes, puestos de turrón y de baratijas en las ferias, etc. se utilizaba para alumbrarse el carburo. Era un recipiente de hierro herméticamente cerrado, con un pequeño orificio. Dentro se echaba un trozo de mineral de carburo y agua, lo que desprendía un gas combustible, y al salir el chorro de gas por el orificio se le prendía con una cerilla. La llama de gas de carburo era blanca y muy luminosa. El único inconveniente era su precio, por lo que no se usaba para alumbrado doméstico. Añadiremos aquí un dato curioso. Una vez gastado el carburo, que ya había dado todo el gas, quedaba en el recipiente un residuo, semejante a barro de color blanco ceniciento. Este residuo o poso, era muy apreciado para blanquear las paredes, porque tenía maravillosas propiedades insecticidas. La gente pobre iba a las industrias y talleres donde se utilizaba el carburo para alumbrado, (o para la soldadura), y pedían los residuos, que después, disueltos en agua, empleaban para blanquear los dormitorios, lo cual eliminaba la mayoría de los mosquitos, chinches y otros insectos molestos…. © 1982 Jose María de Mena © 2017 David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/muebles-y-utensilios-domesticos-i/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/muebles-y-utensilios-domesticos-i/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [Los doce tribunales de Sevilla](https://demena.es/los-doce-tribunales-de-sevilla/) **Published:** marzo 14, 2021 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Ninguna ciudad de España, y más, ninguna ciudad de Europa, tenía tantos tribunales como Sevilla, que en los siglos XVI y XVII, cuando la ciudad desempeñó un papel decisivo en la época dorada del imperio español, llegó a tener doce, según el bachiller Peraza. ## La Real Audiencia de los Grados en Sevilla Es el primero la Real Audiencia de los Grados, donde residen cinco grandes magisfrados que representan a la Majestad del Rey, cuyo tribunal está por encima de todos los demás en las cuestiones de lo criminal y lo civil. El segundo tribunal es el de la Fe, por el que se tratan los más altos y graves asuntos de la religión, tribunal que indaga, aclara, castiga las herejías tanto en cuanto son atentados contra la fe cristiana, como que lo son contra el Estado, pues las más de ellas, no sólo procuran dañar los espíritus, sino la integridad territorial del imperio, arrancando las provincias de Flandes y los Países Bajos, si se trata de luteranas, o arrancarnos las provincias del Mediterráneo, los ducados de Atenas y Neopatria, las islas de Chipre y de Malta, las costas de Bulgaria, Trípoli y Oran, que son preciados territorios del Imperio Español, en aquellos años del siglo XVI, en que el enemigo espiritual y material es el, turco que si derrotado en Lepanto, se lleva prisioneros y cautivos a nuestros más preclaros soldados y escritores a las mazmorras de Argel. Digo pues, que el segundo tribunal de Sevilla es el de la Santa Inquisición, que reside en el castillo viejo de San Jorge, en el arrabal de Triana. ([El Quemadero de la Inquisición y La Diócesis de Marruecos | Jose María de Mena](https://demena.es/el-quemadero-de-la-inquisicion-y-la-diocesis-de-marruecos/)) Y el tercer tribunal es la Audiencia Arzobispal o Tribunal Eclesiástico, que está pegado al costado de la Catedral, cuyo edificio llega desde la Puerta de los Palos, siguiendo al hilo de las gradas hasta la Puerta de la Campanilla, y en ancho hasta cuatro varas de distancia de la pared del Hospital de Santa Marta, dejando solamente un estrecho callejón para ir desde la calle Placentines la Puerta del Patio de las Banderas del Alcázar. Este Tribunal Eclesiástico tiene jurisdicción para todos los asuntos de las personas que residen en la archidiócesis de Sevilla, en cuanto a matrimonios, juramentos, adopciones, dispensas y sacramentos. Y además jurisdicción temporal sobre los clérigos con facultad para castigarlos, incluso con prisión para lo que tiene su cárcel. El Tribunal Eclesiástico estaba en unos edificios que existían en la actual Plaza de la Virgen de los Reyes, pues esa plaza no existía, sino que entre la Catedral y el Convento de Santa Marta apenas había un callejón estrecho. Las dependencias del Cabildo, Tribunal Eclesiástico, Recaudación de Aranceles, Sala de la Vicaría, etc., estaban adosadas al cuerpo del edificio catedralicio, como unos anexos, que se derivaron en el siglo XVIII. ## Casos curiosos en el Tribunal Eclesiástico En el Tribunal Eclesiástico se ventilaron infinidad de asuntos matrimoniales, entre ellos las licencias para casarse las viudas cuyos maridos hubieran desaparecido en naufragios, en aquella época de la Flota de Indias, y que al no haber partida de defunción había de tramitarse un proceso de ausencia indefinida, y mediante una suposición verosímil se autorizaba un nuevo casamiento. Aunque a veces el difunto volviera a aparecer, como ocurrió en cierta ocasión, en que un viajero a Indias se enteró allí por una noticia equivocada de que su mujer había muerto en Sevilla. Mucho debía amarla, pues no quiso volver a casarse, sino que se metió en religión y se hizo sacerdote. Pasado algún tiempo volvió a Sevilla y se encontró con que su mujer vivía, y pidió licencia al Arzobispado para volver a vivir con ella. Caso sumamente pintoresco y único de un hombre que fuera a la vez casado y cura. Otro suceso pintoresco fue el de la boda de Bartolomé Esteban Murillo, quien por ser buen partido económico provocó el interés de cierta familia para casarlo con su hija. Ella era mucho más joven que él, y cuando llegó ante el altar se arrepintió de su palabra y al preguntar el sacerdote: «¿Querréis a este hombre por esposo?» gritó con todos sus pulmones, «¡No!» y salió comiendo. El escándalo fue mayúsculo, y como Murillo era personaje importante la Iglesia quiso celebrar la boda para que no diera mal ejemplo a otras mozas, así que el Tribunal Eclesiástico la citó, la convenció y volvió semanas después al templo y se casó como *Dios manda*. Y fue feliz y tuvo hijos, y se mantuvo fiel a su esposo. El cuarto tribunal era el denominado «de los Alcaldes Mayores», el cual es de apelación, al que se acude en alzada, cuando alguien se considera disconforme con la sentencia de los tribunales del Asistente o del Alcalde de Justicia El quinto tribunal es la Audiencia del Asistente, que conoce de los asuntos de lo civil, incluyendo los litigios de intereses entre los pueblos jurisdiccionales. El sexto tribunal es la Audiencia del Alcalde de Justicia, de quien depende lo criminal, y cuenta con sus alguaciles de justicia. El séptimo tribunal de Sevilla es el de la Santa Hermandad Vieja, fundada por los Reyes Católicos. Este tribunal tiene a su cargo la persecución y castigo de los delincuentes que merodean por los campos y cometen sus fechorías en los caminos, lugares y cortijos. Tiene facultad para castigar a los reos de estos crímenes haciéndolos asaetear. El octavo tribunal de Sevilla es el llamado Corral de los Alcaldes Ordinarios, que tiene su sede en la calle del Coliseo, y juzga los asuntos de menor entidad, ya sean transgresiones en materia de ordenanzas municipales, o riñas de vecinos sin lesiones graves, ni muertes, y también los asuntos civiles de deudas, con tal que su monto no ascienda a más de mil maravedises. El noveno tribunal es el de la [Casa de la Contratación](https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/autoridad/46426), muy importante por la amplitud de su jurisdicción, tanto en lo personal, como en lo material, pues abarca desde las licencias para viajar al Nuevo Mundo, como la inspección de los barcos para ver si cumplen o no las condiciones ordenadas por el Rey, respecto a su tonelaje, carga, armamento y víveres. Tiene a su cargo el aforo y descarga de las mercaderías de Indias, y lo que es más importante, recoge de los barcos directamente y guarda en sus almacenes, el oro y la plata que vienen de las minas del Potosí y de Zacatecas, para las Reales Casas de la Moneda, y para las demás necesidades de la Hacienda del Rey. Es tribunal con las máximas atribuciones, y puede condenar a galeras, o a la horca. Aplica con rigor las pragmáticas y cédulas reales, de tal modo que ni siguiera obispos, o generales, o misioneros, o virreyes pueden embarcar o desembarcar sin su permiso y su conformidad, y ningún otro tiene jurisdicción sobre la Casa de la Contratación, si no es el mismo rey. El décimo tribunal que hay en Sevilla es la llamada Judicatura del Almirante que aunque su nombre sea tan alto, es un tribunal modesto, al que se le llama también, el Tribunal del Alcalde del Río, ya que sus facultades son solamente entender en los delitos del río, y no en otros. El undécimo tribunal de Sevilla es el de la Alhóndiga, que es una jurisdicción muy pequeña, porque solamente alcanza a los delitos que se cometan dentro del propio edificio del almacén de granos, llamado la Alhóndiga, tanto las disputas entre los mercaderes, como los robos y fraudes de los mismos. Finalmente el duodécimo tribunal de Sevilla es el llamado del Juicio de los Daños, que lo preside un Caballero Veinticuatro del Cabildo Municipal, y que entiende en los daños que suelen producirse en los cultivos de los campos, por rencillas entre los propietarios, por pastoreo furtivos en pagos ajenos, corta de leña, robos de cosechas, o aprovechamiento fraudulento de los cauces de agua. Doce tribunales con un centenar de magistrados que han de atender al pacífico disfrute de una equitativa distribución de la justicia, en esta ciudad mezcla de gentes de diversos lugares, con diversas costumbres, y diversas lenguas: por acá los de la calle de los Alemanes, por allá los de los Francos, los Placentines, los Catalanes, los franceses de Bayona, los genoveses de la calle Génova, y los sevillanos, y los trianeros, y los forasteros que vienen de paso, camino de Indias, y soldados de las galeras del rey, ansiosos de desembarcar para ver de cerca mujeres tras los largos mes de travesías y luchas contra turcos, piratas holandeses y bucaneros del Caribe. Y los veteranos que vienen de los Tercios de Italia y de Flandes, y las busconas de toda Europa a la búsqueda del oro de los indianos del Nuevo Mundo, y estudiantes sopistas, y gitanillas de castañuelas y panderos, y Maese Pedro, con su retablo de títeres y su mona amaestrada. Y allá por Triana, en la esquina de la calle Troya, el corral de Monipodio, donde un licenciado de presidio, tuerto y cojo por sus hazañas, cobrando tres ducados enseña a sus discípulos cómo se puede cortar con las tijeras la bolsa o la faltriquera de los espectadores de una procesión para ordeñar por el descosido las monedas de doblas y doblones. Señor, Señor, qué Sevilla esta! Cervantes la ha llamado nueva Babilonia. [Y Lope de Vega se ha venido de la corte de Madrid a Sevilla con una cómica, Micaela Luján, casada y separada, con la que tiene dos hijos. ](https://demena.es/escandalosos-amores-de-lope-en-sevilla/)Hay pleitos por la custodia de los hijos, y abogados que van y vienen. Lope estrena su comedia famosa El Arenal de Sevilla, en el Teatro de las Atarazanas, que ya van a derribarlo para construir en él la Casa de la Moneda, justo a la Puerta de Jerez. ¡Pleitos, pleitos, y pleitos, Señor, Señor! ¡Pleitos, y pleitos, y pleitos, en esta increíble, maravillosa, complicadísima Sevilla! (c) Jose María de Mena (c) David de Mena, 2025 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/los-doce-tribunales-de-sevilla/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/los-doce-tribunales-de-sevilla/?share=x) - **Categorías:** Más Historia de Sevilla --- ### [Aventuras y desventura del famoso bandolero Diego Corrientes](https://demena.es/el-famoso-bandolero-diego-corrientes/) **Published:** agosto 13, 2022 **Author:** Jose María de Mena **Excerpt:** La fama del famoso bandolero Diego Corrientes alcanzó a lo más que puede aspirar un andaluz: a que su nombre corra de boca en boca, en letras de romances, y en coplas de flamenco: "Así era Diego Corrientes..." **Content:** El caso del famoso bandolero Diego Corrientes es un ejemplo de hasta donde pueden llegar la soberbia herida, y el odio vengativo, cuando en una persona se unen esos dos factores con una situación privilegiada de omnímoda autoridad. Tanta autoridad tenia don Francisco Bruna que en Sevilla se le conocía con el mote de El Señor del Gran Poder, pues tanto poder pudo acaparar durante su estancia en la Real Audiencia de Sevilla. Y el principal objeto de su odio fue sin duda el bandido Diego Corrientes. ## La vida de un bandolero sevillano Diego Corrientes Mateos nació en la ciudad de Utrera, del reyno de Sevilla (pues aún no estaban arregladas las provincias) el día 20 de Agosto del año 1757. Según la partida de bautismo en la parroquia de Santiago, fue bautizado el di 28 del mismo mes por el Cura Propio de dicha iglesia Presbítero don Sebastián de Montilla, en cuyo libro de registro consta que es hijo legitimo de Diego y de Isabel. El padre era pegujalero, o sea labrador, pequeño propietario. Diego desde niño tuvo gran afición a los caballos, que aprendió a domar, y esta afición, el afán de aventuras, el amor al riesgo y también el deseo de ganar dinero que jamás podría soñar trabajando la tierra como su padre, le decidió a meterse a cuatrero, es decir robar caballos y venderlos. Su inteligencia natural le llevó a estudiar detenidamente los lugares donde podía cometer los robos de caballerías, pero también las vías de acceso a los cortijos y haciendas donde pacían o se guardaban, las posibles vías de fuga en caso de peligro y las vías de salida con los caballos robados, los cuales llevaría a vender\_ los en Portugal. Igualmente estudió la cobertura que podía obtener, refugios y escondites, personas a quienes igualmente debía pagar para que le tuvieran informado de los movimientos de la fuerza pública, Escopeteros Voluntarios, milicia mandada por jefes y oficiales del Ejército. Las compañías de estos Escopeteros se crearon en 1776, o sea cuando Diego Corrientes contaba diecinueve años, edad ya para burlarles y enfrentarse a ellos si fuera necesario. En esas mismas fechas Diego decide ya echarse al campo e iniciar sus «negocios» de cuatrero. No tenían nada que envidiar a la tropa sus planes de logística, pues llegó incluso a poner los primeros caballos que robó, en determinados lugares para que, cuidados por algún campesino pagado por él, los tuviera siempre a punto, bien alimentados, y ensillados, por si tenía que llegar de improviso a dejar un caballo cansado, y utilizar el de refresco, ganando así ventaja a sus perseguidores. ## La protección de los campesinos pobres A la dificultad de capturarle por su ligereza y su habilidad, unía la protección de los campesinos pobres, a los que en muchas ocasiones ayudaba con dinero, cuando sabía que estaban a punto de perder sus pobres parcelas, embargadas por los usureros si un año por falta de lluvias perdían la cosecha y tenían que pagar la renta de la tierra, las semillas y los impuestos. Así la fama de Diego Corrientes alcanzó a lo más que puede aspirar un andaluz: a que su nombre corra de boca en boca, en letras de romances, y en coplas de flamenco: (Letra conservada por Joaquín curiel, de coria del Río.) ## La caída y el legado del bandolero Cuatro años duró la cortísima vida pública de Diego Corrientes, pues se echó al cuatreo en 1776 por Octubre, su prisión fue a principios de Marzo de 1781. Solo cuatro años, ipero cuanta aventura en tan poco tiempo! La fama de valiente, y de generoso hicieron que se despertase una extensa oleada de admiración hacia su persona, admiración que se traducía en muchos casos en encubrirle, ampararle, y facilitarle refugio o huida, no solo los jornaleros, ni los pequeños agricultores, víctimas de caciques y usureros, sino incluso muchos curas párrocos de pueblos pequeños que presenciaban impotentes numerosas injusticias. La popularidad de Diego Corrientes había de herir en su orgullo a don Francisco Bruna, El Señor del Gran Poder como le llamaban en Sevilla, quien acaparaba en sus manos todos los resortes de la autoridad, desde el cargo de la Real Audiencia, hasta los de Rector del Claustro de la Universidad, Juez Conservador de la Capilla Real ![](https://demena.es/c87371d4-127e-4a3d-8817-25370edb4bd2)y Alcaide de los Reales Alcázares, donde había dado local a la Escuela de las Nobles Artes, de la cual era oficialmente protector, y extraoficialmente auténtico director. Así tenia en sus manos la autoridad de la Justicia, la de las Artes, la de la vida universitaria y cultura„ y el rango social de vivir en el Alcázar, con más representación que el propio Asistente de Sevilla. (antes tenia su vivienda en la actual calle O ‘Donnell). La creciente actuación de Diego Corrientes como cuatrero, exportador a Portugal de los mejores caballos de Andalucía, le proporcionaba también cierta tolerancia de las autoridades portuguesas y una notable simpatía en las localidades fronterizas, e incluso en la importante ciudad de Olivenza, en aquella época perteneciente al reyno portugués. El empeño de don Francisco Bruna de acabar con la insolente popularidad de Diego Corrientes y el fracaso de los Escopeteros cuya comandancia en Sevilla con una dotación de más de un centenar de agentes, no conseguían localizar al bandido, acabaron por crear en don Francisco Bruna una auténtica obsesión, la cual se acrecentó cuando un día en la carretera Oe Sevilla a Utrera yendo don Francisco Bruna en un coche de caballos, al paso por el lugar de Las Alcantarilla, salió Diego Corrientes al camino y detuvo el coche, trabuco en mano, tan por sorpresa que no pudieron ni el cochero ni los dos guardias que acompaña van al Oidor hacer uso de sus armas sino arrojarlas al campo. Diego Corrientes acercándose a la ventanilla saludó con fingida cortesía a Don Francisco Bruna, y le dijo: —Mi señor don Francisco, cuánto me alegro de encontrarle porque como buen amigo va usted a hacerme un favor; porque se me ha desatado esta bota, y nadie mejor que usted para ayudarme a atar los cordones. Y sacando el pie del estribo lo apoyó en el borde de la ventanilla del carruaje, sin dejar de apuntar con el trabuco, y don Francisco Bruna no tuvo más remedio que atarle los cordones de la bota con el rostro enrojecido por la rabia. El bandido le dio las gracias y se despidió con igual cortesía sarcástica, y metiendo espuelas desapareció campo a través sin que los dos guardias pudieran seguirle. Así que no pudiendo ya soportar más el resentimiento que amenazaba con agotar su vida, don Francisco Bruna «El Señor del Gran Poder», utilizó su poder para hacer que puesto que los Escopeteros Reales, ni los alguaciles ni la tropa, movilizados contra un solo hombre no conseguir capturarle, se le juzgase en rebeldía, no por ningún delito concreto, sino por un conjunto deshilvanado de delitos, y hasta faltas, y se le condenase a muerte, como así se hizo, con cualidades de arrastrado ahorcado y descuartizado. Con esta sentencia suscrita por los magistrados, don Francisco Bruna podía ya librarse de la auténtica obsesión que le tenía atormentado durante cuatro años, de que un simple cuatrero y ocasional bandido, de poco más de veinte años de edad, estuviera burland0 su Autoridad de Oidor Decano Regente de la Real Audiencia’ Y que ahora, tras el desacato inferido —más que a su Autoridad, a su persona—, exigía más que un castigo, una venganza. Una vez consiguió que la Real Audiencia, con el Fiscal de Su Majestad, y los Estrados de la Sala del Crimen, dictaran la apetecida sentencia, Don Francisco Bruna emitió el siguiente. edicto: EDICTO > «Hallándose pendientes en la Sala de Señor Gobernador, y Alcaldes de S.M. del Crimen de la Real Audiencia de esta Ciudad, las Causas fulminadas contra Diego Corrientes el menor, vecino de la villa de Utrera, por Salteamiento de Caminos, asociado con otros, con uso de armas de fuego, y blancas; insultos a las Haciendas y Cortijos, y otros graves excesos, por los cuales se ha constituido en la clase de Ladrón Famoso, y por los que con Audiencia del Fiscal de S.M. y los Estrados de la Sala, se han substanciado las Causas en ausencia y rebeldía, llegando a tanto la insolencia y el atrevimiento del nominado Reo, que aún en el mismo estado de estarse continuado el procedimiento y llamado por edictos que se fixaron en los sitios públicos tuvo la osadía de arrojarse a insultar, como de facto insultó una Hacienda; por lo que dichos Señores deseando con el mayor esmero la quietud y sosiego de la República, atemorizada con tan continuos escándalos y que se goce de la tranquilidad que es debida para que no se continúen tan notables perjuicios y puedan los trajinantes viajar con total libertad y tocante a lo que exige su pronto remedio, substanciadas las dichas Causas y conclusas, se ha dado y pronunciado por los mismos Señores sentencia contra el nominado Reo, declarándose por rebelde, contumaz y bandido público, concediéndose facultad a cualquiera persona de cualquier estada y condición que sea, pueda libremente ofenderlo, matarlo y prenderlo sin incurrir en pena alguna, trayéndolo vivo o muerto ante los dichos Señores, y en caso de prendérsele vivo le condenan y condenaron al referido a que sea arrastrado, ahorcado y hecho quartos y puestos en los caminos públicos, y en la confiscación de todos sus bienes, aplicados a la Real Cámara, y para con más facilidad y brevedad se logre el castigo del mencionado Reo, se concede el indulto a cualquier Reo que lo prendiere o matare, de sus delitos y penas, como no sean de el crimen de Herejía o lesa Majestad, o moneda falsa; y en caso que no tuviese ningún delito el que lo entregare vivo o muerto, podrá ceder y aplicar el beneficio de dicho indulto a dos personas, bien presos o ausentes, como no fuese de los tres delitos exceptuados; cuya facultad de prenderlo o matarlo se entiende en cualquier sitio o lugar de estos Reynos, ofreciéndose por premio, además de lo que queda referido al que entregare muerto al Diego Corrientes un mil y quinientos reales de vellón; y al que vivo, la doble cantidad. Mandase publicar y fixar en los sitios públicos del distrito de esta Jurisdicción, para que a todos conste. Sevilla, veintidós de diciembre de mil setecientos ochenta. Un examen aunque sea superficial de esta sentencia, nos mUestra claramente, que en ella se alude a «salteamiento de caminos, asociación con otros, uso de armas blancas y de fuego, y otros graves excesos, insultos a las Haciendas y cortijos»; pero no se hace mención a homicidios ni asesinatos, porque Diego Corrientes no había cometido ningún delito de sangre. Sin embargo se le condena a muerte. Pero lo que es aún más llamativo: en el Edicto se dice que quien le presente vivo o muerto, si es un delincuente será indultado, y si no lo es tendrá derecho a indultar a dos delincuentes de cualquier índole, con solas tres excepciones, los delincuentes de herejía, Lesa Majestad, o moneda falsa. Quiere decirse que cualquier delincuente, por asesino que sea, si no ha cometido estos delitos, será indultado, con cualquier clase de crímenes que hay cometido. O sea, que para asegurar la muerte de uno que no ha cometido delito de sangre, se ofrece indultar a dos aunque sean los peores asesinos. Este ofrecimiento tiene todo el carácter de una prevaricación o fraude de ley. Esperaba don Francisco Bruna que cualquiera de los bandidos compañeros de la banda de Diego Corrientes le traicionase para obtener indulto de sus fechorías. Sin embargo esto no ocurrió. Ninguno de los suyos, ni de las gentes del campo andaluz le asesinaron para cobrar el precio ofrecido, ni delataron por donde andaba escondido. El día que llegaron los edictos a los pueblos se leyó su contenido a voz de pregonero por las calles y plazas de toda Andalucía, pero nadie presentó ni siquiera una denuncia. Y cuando el papel del Edicto fue pegado por las paredes en el pueblo de Mairena, Diego Corrientes se arrojó a presentarse en la plaza del ayuntamiento y arrancó con sus manos el cartel, y dejó en su lugar un papel con buena letra y con frases jocosas ridiculizando a su Señoría y en que se burlaba del Oidor y Regente, y de la Sala del Crimen. Don Francisco Bruna, sabiendo que Corrientes pasaba a Portugal a vender los caballos cuarteados ordenó a los Escopeteros que se introdujeran en Portugal y capturasen al bandido. La Compañía de Escopeteros de la Comandancia de Sevilla se dirigió a Badajoz y pasando la frontera penetró en Portugal y en la Sierra de Estrella, un serrano les indicó que el hombre que buscaban estaba en un mesón, donde le sorprendieron durmiendo. Detenido le condujeron al pueblo de Covilha, donde le entregaron en la comisaría para que permaneciera allí encerrado mientras ellos regresaban a Badajoz para recibir órdenes sobre la forma en que debían hacer su traslado. Pero cuando, recibidas las instrucciones y órdenes volvieron a Covilha a por el preso se encontraron con que los «guardiñas» portugueses le habían soltado. Al saber este nuevo descalabro don Francisco Bruna pidió al rey que se exigiera al gobierno portugués la captura y entrega de Diego Corrientes. La situación política de entonces, con Portugal necesitado de pactos con España, ante la guerra de Inglaterra y Francia, hizo que el gobierno portugués atendiera la petición española, porque todavía España era una gran potencia, dueña de casi todo el Continente americano, y con la más poderosa marina de guerra del mundo. Así que Diego Corrientes fue capturado en Olivenza por una relación de una mujer celosa. Dicen que el capitán de la guarnición portuguesa de Olivenza rodeó con cien soldados de infantería la casa y el huerto donde se había refugiado Corrientes, y le gritó: —iCorrientes! Yo siento venir a prender a un hombre de tus agallas, pero no tengo más remedio. No tires y entrégate. Hay cien fusiles apuntándote, y yo no quiero matarte. Yo cumplo órdenes, compréndelo. Diego Corrientes se entregó y fue conducido a Sevilla donde llegó el día 24 de Marzo de 1781. Cuatro días permaneció en la Cárcel Real, en la calle Sierpes, edificio donde ahora está la Caja de Ahorros San Fernando (N.E. Actualmente, La Caixa). En esos cuatro días se revisaron todas las distintas causas pendientes, de los robos y cuatreros que había realizado en los cuatro años desde que se echó al monte. A pesar de que se le había comunicado ya la sentencia de muerte no perdió su entereza. Le pusieron según costumbre dos Hermanos de la Santa Caridad y un sacerdote para que le preparasen espiritualmente, a los que él atendió con respeto, pero en los cinco días que permaneció en la prisión no aceptó comer sólo en su celda, porque él «tenía que compartir la comida con alguien» y el alcaide de la Cárcel tuvo que admitir esta exigencia, y así cada vez que era la hora de comer, habían de venir a la celda dos o tres soldados de la guardia a comer con él, y a beber a discreción, la comida y vino que la familia de Diego Corrientes llevaba cada día a la Cárcel. En la colección de los papeles del cronista Don Manuel de la Cruz Ramírez de Mora y Valle, encontramos la referencia de la ejecución: > «El día 30 de Marzo de 1781 ahorcaron en la Plaza de San Francisco a Diego Corrientes, natural de Utrera, por salteador de caminos (sin haber ninguna muerte) y resistencia a las Justicias. Fue traído preso del Reyno de Portugal el domingo 24 del mismo mes de Marzo. Fue descuartizado y puestos los quartos en los caminos públicos. Su cabeza se puso en la Puerta de Osario, de donde a los pocos días fue llevada a enterrar en la bóveda de la Iglesia Parroquial de San Roque, extramuros de dicha Puerta.» Por los años de 1974 como Académico Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y por tanto miembro nato de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Sevilla, fui designado por dicha Comisión para vigilar las obras que se realizaban en la Iglesia de San Roque, de Sevilla. Dicha iglesia había sido incendiada por los revolucionarios en julio de 1936, pero, por falta de dineros al restaurar el templo no se sacaron los escombros, sino que se echaron en las bóvedas de antiguos enterramientos que había en el subsuelo de la nave central del templo. Al efectuarse nuevas mejoras se dispuso sacar los escombros y vaciar las bóvedas para aprovechar su espacio construyendo unas salar a manera de sótano, destinadas a diversos menesteres parroquiales Durante la extracción de los escombros aparecieron numerosas lápidas de enterramientos de los siglos XVII y XVIII, y sorprendentemente una calavera que tenía un gancho de hierro como para haberla colgado en algún sitio. Teniendo en cuenta que según el manuscrito del cronista Don Manuel de la Cruz Ramírez de Mora, que hemos mencionado «los quartos (del descuartizado Diego Corrientes) se llevaron a los caminos públicos (de los pueblos donde cometió sus delitos, según costumbre), y la cabeza se puso en la Puerta de Osario», y sabiendo que también según costumbre, en esos casos el cura de la Ayuda Parroquial, de San Roque, escogería esos despojos para enterrarlos piadosamente en su templo, interpretamos que una cabeza, única, con un garfio o gancho par colgarla, debía ser la de Diego Corrientes y así lo publiqué en un libro de aquellos años. La calavera se puso de momento en el poyo de la ventana de la oficina parroquial, pero desgraciadamente se veía desde la calle y unos niños se subieron la ventana, cogieron la calavera y jugaron con ella a la pelota, en la calle, hasta que se rompió en cachitos. Y así terminó el último vestigio físico del «ladrón famoso» como decía la sentencia. Desaparecieron sus huesos, pero quedó de él la fama, la historia, y, lo que es mejor, la leyenda. (c) [Jose María de Mena](https://twitter.com/josemariademena), 2006 (c) David de Mena, 2022 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/el-famoso-bandolero-diego-corrientes/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/el-famoso-bandolero-diego-corrientes/?share=x) - **Categorías:** Personajes **Etiquetas:** bandolero, Sevilla --- ### [El arrabal de San Roque](https://demena.es/el-arrabal-de-san-roque/) **Published:** agosto 7, 2021 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Origen religioso del arrabal Hubo dos motivos, uno religioso y otro civil, para que naciera en el costado Este de la ciudad, un arrabal o barrio de extramuros, separado solamente unos metros de la muralla que circundaba el casco antiguo. En el aspecto religioso, en la Edad Media, los hortelanos, pequeños agricultores, pequeños ganaderos de los cortijos, y familias que vivían en molinos en el campo, no tenían parroquia propia en que bautizarse y casarse, y cumplir el obligatorio «cumplimiento Pascual» o sea comulgar una vez al año por Pascua Florida. Al no tener parroquia propia, tenían que depender de la catedral que tenía una asistencia parroquial llamada canónicamente Santa María de Afuera. ## Expansión parroquial en Sevilla Sin embargo esto resultaba molesto, por lo alejado, y había familias que demoraban un año entero en bautizar a sus hijos, o casarse. Por ello en el siglo XVI se creó la parroquia de San Bernardo que incluía todo el territorio desde la Huerta del Rey hasta Santa Lucía o sea los extramuros de la Puerta de la Carne, Puerta de Carmona, Puerta de Osario, Puerta del Sol y Puerta de Córdoba. Pero resultó que era demasiado territorio y los vecinos más alejados continuaban sin ir a recibir los sacramentos. Así que en 1578 dispuso la creación de una Ayuda de Parroquia en la capilla de Nuestra Señora de los Angeles de la Hermandad de los Negritos. Más tarde se le dio nombre propio como Iglesia-Ayuda de Parroquia de San Roque, hasta que construido ya su propio templo pasó en 1830 a ser, con todos los efectos canónicos Parroquia de San Roque. ## Transformación civil del barrio Pero también había un motivo civil para la creación y fomento de un arrabal en ese sitio: sacar del casco urbano algunas industrias molestas por sus ruidos, sus humos, o sus olores; y eliminar gracias a un numeroso vecindario decente, la indeseable existencia de un suburbio llamado «El Ejido de las Curanderas»,en la orilla del río Tagarete (por donde ahora está la calle Arroyo), habitado por gente de mal vivir, brujas que vendían pócimas para abortar, y delincuentes de toda laya. De este modo se consiguió que la parroquia sirviera de atracción para crear un barrio de excelentes vecinos trabajadores y honrados. El arrabal de San Roque progresó mucho durante el siglo XIX al iniciarse la era industrial, situándose en él numerosos talleres y pequeñas fábricas. Las calles que existían en este arrabal, mientras fue considerado como arrabal, es decir, hasta el final del siglo XIX eran: San Agustín, Altar, Arroyo, Doña Berenguela, Conde Negro, Concepción, Diego de Merlo, Ensanche, Fray Alonso, Cuadalupe, Puñónrostro, Recaredo, Arrebolera, Salud, Santo Tutelar, Tenorio y San Primitivo. Muchos de estos nombres han cambiado en el siglo XX. Así, la plaza de San Agustín conserva el nombre que recuerda al desaparecido convento agustino; arroyo continúa con su nombre; Doña Berenguela, Conde Negro, Concepción y Diego de Merlo, persisten. Ensanche se llama hoy calle Gonzalo Bilbao. Fray Alonso, Guadalupe, Puñónrostro, y Recaredo continúan con sus nombres. Arrebolera es hoy María Auxiliadora, Salud sigue; Santo Tutelar es hoy Plaza de Carmen Benítez; Tenorio persiste con su nombre, absurdo porque al no ir precedido por la palabra Almirante, la gente lo confunde con don Juan Tenorio, cuando en realidad se quiso recordar a un ilustre marino (N.e. Hoy se llama Almirante Tenorio). Y San Primitivo conserva su nombre. ## Evolución urbana de la calle Acueducto Finalmente diremos que había una calle que por no tener vecinos no figuraba en el nomenclator del arrabal, aunque estaba en el arrabal de San Roque. Era la calle Acueducto. En los últimos años del siglo XIX se le cambió el nombre por calle Industria, al aparecer allí varias industrias que casi podían considerarse como un pequeño polígono industrial. El nombre no duró mucho tiempo y en 1912 se rotuló como Avenida Menéndez y Pelayo, con vistas ya a la Exposición Iberoamericana de 1929, que se estaba construyendo y que transformó por completo la fisonomía de Sevilla. (c) José María de Mena, 1984 (c) David de Mena, 2021 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/el-arrabal-de-san-roque/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/el-arrabal-de-san-roque/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [Las ciencias en el Madrid de comienzo del Siglo XX](https://demena.es/las-ciencias-en-el-madrid-de-comienzo-del-siglo-xx/) **Published:** octubre 8, 2023 **Author:** Jose María de Mena **Excerpt:** En los comienzos del siglo XX, España cuenta con una pléyade de brillantes talentos en las diversas ramas de la ciencia. Científicos heroicos, que de vez en cuando sorprenden a España con la obtención de un premio o un galardón internacional. Las más veces sin recibir aplausos sino envidia, por aquello de que nadie es profeta en su tierra. **Content:** Los científicos del Siglo XX deberían ser altos, rubios y de ojos azules. Sin esas condiciones es difícil que lleguen a destacar. Y si excepcionalmente lo consigue alguno, siempre se le considerará en los medios internacionales como un ente atípico, a quien en el fondo se le mirará con desconfianza. El cliché típico y tópico de España es que aquí la gente debe dedicarse a camarero, cocinero, guía de turismo y, como mucho, a torero, bailaor de flamenco o taxista. Lo malo de este asunto es que los mismos españoles comparten en gran medida esa leyenda y se fían más de cualquier objeto traído de París o de Tánger, que de los que puedan fabricarse aquí. Y nuestras librerías se llenen de libros «best seller» extranjeros en sus escaparates y en cambio relegan a una estantería interior los libros españoles. Así nos luce el pelo. De todos modos, aquí hay héroes que, a pesar del ambiente de indiferencia cuando no de hostilidad abierta, se consagra a un trabajo científico en el que pocos beneficios pueden obtener, y que a veces han de desarrollarlos con absoluta carencia de medio. Algunos de estos científicos, caso Severo Ochoa, cansados, emigran a países donde por lo menos puedan disponer de un laboratorio en condiciones para sus investigaciones. Otros se conforman con lo que hay, incluso haciendo sacrificios económicos, y llevan adelante su solitario sacerdocio. En los comienzos del siglo XX, España cuenta con una pléyade de brillantes talentos en las diversas ramas de la ciencia. Cada uno trabaja como puede, ganándose el pan de cada día en la enseñanza y realizando sus investigaciones en su tiempo libre, robándolo al descanso, y gastando sus míseros ahorros en comprarse el material para su investigación, manteniendo a su familia casi siempre en un nivel económico y social por debajo de lo que su posición de catedrático, o de funcionarios, reclamaría. Científicos heroicos, que de vez en cuando sorprenden a España con la obtención de un premio o un galardón internacional. Las más veces sin recibir aplausos sino envidia, por aquello de que nadie es profeta en su tierra. Estos científicos españoles han nacido en distintas regiones del mapa, pero todos vienen a afincarse en Madrid. Y el primero de todos, rayando el comienzo del siglo, Santiago Ramón y Cajal. Había nacido en Petilla de Aragón, en 1852. A los veintiún años ya era médico y ganó las oposiciones para el cuerpo de Sanidad Militar siendo destinado a Cuba en 1873, donde alcanzó el grado de capitán. Contrajo allí el paludismo y por ello fue repatriado, causando baja en el ejército. No podía ganarse la vida como médico porque su estado de debilidad física no le permitía el trajín de las visitas a los enfermos, en una época en que no había ascensores y los clientes a que podía aspirar un médico recién llegado a la vida civil eran pobres y vivían en las buhardillas o pisos altos, con escaleras que él no podía subir. Por ello decidió dedicarse a la Histología y a la investigación micrográfica. Como él mismo escribió en sus Memorias, «La Histología es ciencia modesta y barata». Obtuvo una plaza de catedrático de Anatomía en Valencia y después la de Histología en la Facultad de Madrid.Es aquí donde realizó sus trabajos de trascendencia mundial el descubrimiento de las leyes de la conducción del impulso nervioso desde el cerebro a los distintos músculos del cuerpo. Los neurólogos más competentes, Gerlach y Golgi, habían dejado establecido, y admitido por el mundo científico, que «las ramificaciones colaterales y terminales de todo cilindroeje acaban en la sustancia gris mediante una red difusa». Ramón y Cajal, con su microscopio, y habiendo inventado un procedimiento para teñir sus preparaciones mediante el método de doble impregnación, consiguió ver lo que nadie había visto hasta entonces: que no se trataba de una red difusa, sino de arborizaciones definidas, de tal modo que se establecía un contacto o articulación entre el protoplasma receptor y los ramúsculos axónivos de procedencia. Por ello, la corriente del impulso nervioso se transmitía por contacto o indicción entre célula y célula. Este descubrimiento revolucionó la Neurología. A partir de él se conocieron los caminos que recorre el impulso neuroeléctrico, desde el núcleo cerebral hasta los terminales en las distintas zonas del cuerpo. El reconocimiento internacional de sus trabajos, primero con el Premio Internacional de Medicina en Moscú en 1900 y poco después, en 1906, el Premio Nobel, sirvieron a Ramón y Cajal para que se le facilitase material para proseguir sus investigaciones, fundándose en Madrid el Laboratorio de Investigaciones Biológicas. El conjunto de todos sus descubrimientos lo reunió Cajal en una obra monumental titulada *Histología del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados* que publicó en Madrid. Su docencia de muchos años en la Facultad y en el Laboratorio fue determinante para crear aquí un plantel de neurólogos de gran valía. Ramón y Cajal falleció en Madrid el 17 de octubre de 1934. --- Otro de los grandes científicos españoles de los primeros años del siglo XX era don LEONARDO TORRES QUEVEDO, ingeniero de Caminos, catedrático de la Escuela de Ingeniería de Madrid, matemático, físico y uno de los cerebros más brillantes del mundo en su tiempo. Nacido en Cantabria, se trasladó a Madrid, donde cursó su carrera y obtuvo por oposición su cátedra. Aficionado al ajedrez, consiguió construir un Autómata Jugador de Ajedrez, mecanismo que podía ganar partidas a cualquier maestro. Sus inventos brotaban en cascada durante los primeros años del siglo XX. Al iniciarse el desarrollo de los dirigibles, construyó el tipo Dirigible Torres Quevedo, que tenía la particularidad de que, mientras los del tipo Zeppelín son de armadura rígida, con tiras metálicas soldadas formando un todo sólido dentro del cual están las cámaras que contienen el hidrogeno o helio, el dirigible Torres Quevedo era de armadura flexible, en la que la rigidez se adquiría por la propia presión del gas contenido en su interior. Este dirigible tenía entre otras ventajas la mayor rapidez en su construcción, la posibilidad de su almacenaje y un menor costo. Fue probado con éxito en cl campo de aeronáutica del Ejercito en Guadalajara y realizó numerosos vuelos en Madrid. De este modelo se hicieron numerosos ejemplares. Habiéndose convocado un concurso internacional para la construcción de un trasbordador aéreo o funicular sobre las cataratas del Niagara, ganó el concurso Torres Quevedo, a pesar de concurrir importantes empresas, al construir el granadino un funicular que todavía hoy está funcionando con casi un siglo de existencia y al que se sigue dando el nombre de The Spanish Aerocar. En 1906 inventó el Telekino, que fue el primer mando a distancia del mundo. Lo instaló en una barquilla de las que navegaban por el estanque del Retiro en Madrid, y una tarde, don Alfonso XIII, de incógnito, presenció las pruebas y manejó el mando a distancia. Con el aparato se le enviaban órdenes a la barquilla para arrancar, navegar en línea recta, describir curvas a un lado u otro y subir y bajar la banderita que llevaba. Tras esta repitió públicamente la prueba privada que debió ser el día 9 de octubre de 1906, Torres Quevedo, acompañado de su ayudante el Ingeniero de segunda don Juan Martínez Bas marchó a Bilbao, en cuyo puerto demostración del Telekino con una lancha, que realizó todos los movimientos que desde la orilla se le ordenaban, sin llevar a bordo ningún tripulante. Finalmente inventó, Torres Quevedo el Aritmómetro, que era un anticipo de las actuales calculadoras. En 1920 Don Leonardo Torres Quevedo fue elegido Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias de Madrid. Murió en 1937. El Ayuntamiento de Madrid ha rendido homenaje a tan ilustre científico dedicándole una calle. --- Más joven que el anterior fue don Eduardo Torroja, a quien se llamó «El Mago del Hormigón Armado». Nació en Madrid en 1899 y desde los comienzos de su carrera se interesó por los nuevos procedimientos de construcción con cemento y cabillas hierro. Al conocer el fracaso ocurrido en Sevilla en el edificio de la Plaza de Toros Monumental, construida con cemento armado y que se hundió a los dos años de inaugurarla, se dedicó a realizar un estudio en profundidad, del que sacó conclusiones hasta entonces desconocidas del comportamiento del hierro en los cambios de temperatura al encontrarse invaginado dentro del cemento. Nombrado profesor de la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid, creó un equipo de jóvenes investigadores, que llevó consigo al Instituto de la Construcción y del Cemento creando a su iniciativa y del que fue primer director. Entre sus principales obras llamaron la atención en los medios internacionales, las cubiertas o techos del mercado de Algeciras, que resolvían el problema de una nave de grandes dimensiones cuya techumbre se sostenía sin columnas intermedias y que en su momento fue visitada por ingenieros europeos y americanos, considerándola como un verdadero prodigio de ingeniería. Más tarde construyó el puente sobre el río Esla, el Frontón recoletos, de Madrid; la capilla Santo Espíritu en Serrallo y la iglesia de Pont de Suert. Y, finalmente, la cubierta, grandiosa, del Hipódromo de la Zarzuela, en Madrid, cuyos edificios y tribunas hicieron los arquitectos Carlos Arniches y Martines Domínguez. Eduardo Torroja falleció en Madrid en 1961. También el Ayuntamiento rotuló con su nombre una calle, inmediata a la de Torres Quevedo, con salida a la Avenida de Aragón. --- Otro científico extraordinario fue don Juan de la Cierva y Codorniu, nacido en Murcia en 1895. Desde muy joven sintió pasión por la naciente aviación, hasta el extremo de que, apenas terminado el bachillerato, con dieciséis años, fundó una sociedad para construir aviones, junto con dos amigos de su edad, José Barcala y Pablo Díaz. A los diecisiete ingresó en la Escuela de Ingenieros de Caminos en Madrid y ya se quedaría aquí el resto de su vida. Investigador de los problemas de la navegación aérea, pues de experimentar con monoplanos y biplanos construidos él mismo se dedicó a intentar resolver el problema de espacio para despegar y aterrizar, dado que a medida que el avión progresaba, iba necesitando cada año mayor longitud de pistas. Inició sus investigaciones con frenado de paracaídas para aterrizaje y finalmente en 1922 consiguió crear un tipo de avión cuyo fuselaje y motor era el convencional, y lo mismo la tracción delantera a hélices, pero que en lugar de llevar planos de Sustentación, o sea, alas, llevaría una gran hélice horizontal de cuatro brazos que permitiría el despegue en menos espacio, y el aterrizaje en vertical. A este aparato lo denominó «Autogiro». La construcción y montaje los efectuó en el aeródromo de Getafe durante el año 1922, y el día 22 de enero de 1923, en el mismo aeródromo, realizó satisfactoriamente su primera prueba. Todavía necesitó introducir más perfeccionamientos, construyendo en esos años cinco autogiros con innovaciones. Por fin, el 12 de diciembre de 1924, realizó su prueba internacional ante representantes del Ministerio del Aire del gobierno inglés, despegando del aeródromo de Getafe y aterrizando en el de Cuatro Vientos, invirtiendo en el despegue, vuelo y aterrizaje ocho minutos y doce segundos. Tras este éxito fue invitado a realizar demostraciones de su autogiro en Inglaterra y Estados Unidos. En Inglaterra fundó la The Cierva Autogiro Co. Y en Estados Unidos la The Autogiro Company of América en 1925. El autogiro tuvo vigencia durante varios años, hasta que su uso fue abandonado al inventar él mismo, en 1930, otro aparato de despegue y aterrizaje vertical, el helicóptero, mucho más costoso en su construcción, pero de mayor rendimiento y maniobrabilidad, ya que la hélice horizontal en el autogiro es simplemente hélice un plano de sustentación, mientras que en el helicóptero es una motriz ascendente y descendente. El autogiro fue durante una década el aparato más perfecto del mundo y el helicóptero, a partir de 1934, un aparato insustituible para salvamentos, policía y ejercito, que todavía hoy tiene plena utilidad. Tras la muerte de Juan de la Cierva y Codorniu en un accidente de aviación en que iba como pasajero, en 1936, han sido muchos los países que se han dedicado a la fabricación de diversos modelos de helicópteros. Pero ello no disminuye la gloria de que este aparato fuera inventado por un ingeniero español, aquí en Madrid. --- Otro gran científico de este tiempo fue don Juan Dantín Cereceda, nacido en 1881, insigne geógrafo y padre de la moderna geografía. Hasta su aparición la geografía de España era simplemente una lista de cordilleras y sus montañas, y otra lista de ríos con sus afluentes. Dantín Cerecedas dio a esa ciencia un sentido más profundo, extrayendo de la Geología y de la Física los conceptos de choques de masas originando plegamientos orográficos, hundimientos de mesetas, retirada de mares y estratificaciones sedimentarias. Puede decirse que gracias a Dantín Cerecedas lo que antes se conocía como regiones españolas, derivadas de los antiguos reinos medievales, pasa en los años de 1910 a 1930 a convertirse en regiones naturales, depresiones, valles morenas de glaciares y escorrentías de montaña. Dantín Cerecedas publicó numerosos trabajos de investigación y divulgación, además de sus dos obras fundamentales, *Resumen fisiográfico de la Península Ibérica* y *Regiones naturales de España*. Su influencia en la juventud universitaria fue inmensa y, gracias a él, España contó, a partir de su tiempo, no sólo con muchos geógrafos excelentes, sino que los conocimientos geográficos divulgados por sus libros y conferencias impregnaron a toda la sociedad culta. Dantín Cerecedas hizo el milagro de que un tema árido se oyese con delectación, como si los términos geológicos, cámbrico, silúrico, carbonífero y pérmico adquirieran vida, y realizasen ante nosotros su lucha ancestral para conformar a nuestra vista el mapa de España. Dantín Cerecedas murió todavía en plena activad, con sólo sesenta y dos años, cuando aún le quedaban ocho de ejercicio de su cátedra y muchos más para su infatigable labor. Falleció en 1943. --- Julio Rey Pastor fue el más insigne matemático de España de la época. Nacido en 1888 en Logroño, marchó pronto a Madrid para doctorarse en Ciencias en muy temprana edad. Pertenecía a una familia de matemáticos y uno de sus hermanos, Alfredo, también ejerció como profesor, con singular acierto. Pero Julio superó a su familia, a su ambiente y a su universidad. Pronto comprendió que las matemáticas de su época quedaban cortas para las necesidades de los nuevos tiempos, así que tomó contacto con los mejores matemáticos alemanes y de otros países, y consiguió reunir las diversas teorías, para elaborar sus propios sistemas, superando con mucho a los principales genios de la ciencia matemática de principios del siglo. Catedrático de Análisis matemático de la Universidad Complutense, fundó en Madrid la Sociedad Matemática Española, integrándola en los principales organismos científicos internacionales. Entre sus publicaciones destacan *Introducción a las matemáticas superiores*, *Teoría geométrica de la polaridad*, *Análisis algebraico*, *Álgebra superior*, *Logaritmo de convergencia, Aplicaciones técnicas* y varios estudios e históricos de las matemáticas, entre ellos *Colón y el magnetismo* y *Las matemáticas españolas en el siglo XV*. La labor de Julio Rey Pastor, entre los años 1910 y 1950 fue inmensa. Sus descubrimientos matemáticos permiten afrontar los problemas nuevos que van apareciendo en el progreso de la ingeniería, la arquitectura, la navegación aérea y la navegación espacial. Ecuaciones impensables antes, y que sirven para resolver cálculos de nuevas situaciones técnicas. Invitado por el gobierno de Argentina, ocupó algunos años una cátedra de la Universidad de Buenos Aires y la presidencia la Unión Matemática Argentina. José Torán es otro de los grandes científicos de aquellos años. Nació en 1916, se tituló como ingeniero de caminos en Madrid, especializándose en la construcción de embalses. Tras la primera etapa de actividad encontró estrecho el ambiente europeo y se marchó a Oriente Medio, donde tanto falta por hacer. Allí construyó presas y canalizaciones en los ríos Tigris y Eufrates, convirtiendo desiertos en regadíos, fue nombrado consejero por el gobierno del Irak y llegó a ser presidente del Comité Internacional de Grandes Presas. Miembro de los principales organismos internacionales del ramo, llegó a tener trabajando en las construcciones de varias presas, sus canales, y sus carreteras y puentes, a más de treinta mil trabajadores, y era tal su prestigio y la solvencia de sus sociedades, que llegó a emitir moneda propia, más cotizada que la de los países de la zona, y que tenía la ventaja de ser moneda internacional en todo el Oriente Medio. Murió en 1981. Fue la figura más internacional de la ingeniería española en la segunda mitad del siglo XX. --- Y ya en otra rama de las ciencias, la Medicina, podemos referir varios de los más destacados médicos que en Madrid han ejercido con brillantes la profesión. En primer lugar, el doctor don Manuel Tolosa Latour, médico del hospital del Niño Jesús de Madrid. Además de ser un excelente clínico se ocupó de los problemas de la infancia, escribiendo varios libros, entre ello *La defensa del niño en España* y *La madre española*. Su actividad en este terreno fue tan intensa que consiguió convencer a los políticos de la necesidad de legislar en defensa de la infancia, y consiguió la promulgación de una ley que suprimió el trabajo de los niños, que antes no tenía límite de edad y había niños de siete y ocho años trabajando en fábricas y talleres. Tolosa Latour creó además la terapia mixta de baños y sol para las enfermedades infantiles de escrófulas y otras, para lo que construyó un sanatorio infantil en la playa de Chipiona (Cádiz) a la que llevaba niños de Madrid a temporadas de balneario patrocinado por la reina doña María Cristina. Tolosa Latour por sus méritos científicos fue nombrado Académico de la Real Academia de Medicina de Madrid. --- El doctor Don José Ortiz de la Torre fue uno de los pioneros la cirugía torácica del mundo. El 29 de mayo de 1907 realizó en el Hospital Provincial de Madrid la primera intervención quirúrgica directa en corazón, reconstruyendo una aurícula destrozada por un cristal en una riña de muchachos, intervención que fue comentada en las principales revistas europeas y americanas de la especialidad. En una época en que la anestesia estaba en mantillas y en que no existían los antibióticos, y en la que el problema de la diferencia de presión entre el interior y el exterior de la caja torácica no estaba aún totalmente resuelto, encontrándose entre la cámara de hipopresión y el manguito de intubación de Sauerbruch, la operación realizada por el doctor Ortiz de la Torre en Madrid constituyó un acontecimiento de resonancia mundial. En 1918, al terminar la Guerra Europea, se produjo una epidemia a nivel mundial titulada «la gripe española», no porque se iniciara en España, sino porque los viajeros llegados a España, procedentes de la emigración rusa producida por la revolución comunista, la trajeron. Probablemente el virus de la gripe en la Rusia del Norte, era un virus «comensal» que no se manifestaba con gravedad y no pasaba de un catarro, pero al cambiar de clima aumentó su virulencia. Ello provocó que en Europa y América la gripe causara más de diez millones de muertos. En Madrid el doctor Chicote, de la beneficencia municipal, inventó, o creó, una vacuna contra el virus de aquella gripe que consiguió inmunizar a la mayor parte de la población madrileña, dándose el caso curioso de que la mal llamada «gripe española» el país donde menos muertes causó fue, precisamente, en España. Este descubrimiento del doctor Chicote tuvo después una gran trascendencia em el conocimiento de la inmunoterapia. --- El doctor Gregorio Marañón. Este insigne médico madrileño fue el iniciador en la medicina mundial de la endocrinología. Nacido en Madrid en 1887, cursó la carrera de Medicina siendo discípulo de los famosos doctores Medinaveitia y Olóriz. Desde los inicios de su carrera se interesó por los problemas de la medicina interna, enfermedades sin causa conocida, sin contagio y que se resistían a la terapia farmacológica de la época. Instalado en la cátedra y en la investigación, encontró sorpresas en las que nadie antes había reparado, tales como la sensibilidad de los enfermos de mal de Addison a la insulina, y las que él descubrió y dio nombre de «enfermedades beneficiosas» y «enfermedades respetables». Así, el mixedema ligero es beneficioso para los enfermos de taquicardia paroxística, tromboangitis obliterante y alteraciones coronarias, dolencias que se benefician de aquella disminución de la actividad tiroidea; por lo que en ciertos casos se debe provocar artificialmente la enfermedad de hipofunción tiroidea para mejorar aquella dolencia cardiaca. Habiendo estudiado algunos pacientes de hipotiroidismo que le llegaron procedentes de la región de las Hurdes, provincia de Cáceres, supo que en aquella comarca la hipofunción tiroidea era muy frecuente, y al mismo tiempo el nivel económico e higiénico era ínfimo, por lo que decidió estudiar directamente sobre el terreno aquella endemia, y cuando comunicó a don Alfonso XIII el tema, se interesó tanto el monarca que decidió ir a las Hurdes acompañado del doctor Marañón, y puestos de acuerdo con el obispo de la diócesis de Coria, don Pedro Segura y Sáez, salieron de Madrid con un mínimo séquito para dirigirse a Coria realizando la primera parte del viaje en coches, y desde Coria a lomos de mulas, ya que no existían vías de comunicación para los coches. En el viaje, el Rey se informó de la situación de pobreza y atraso en que se encontraba la comarca, y la necesidad de promover su desarrollo. El doctor Marañón, por su parte, comprobó el número de individuos aquejados de cretinismo, bocio y enanismo, encontrando en todos ellos los signos de hipofunción tiroidea como causa de sus dolencias. El viaje del Rey a las Hurdes significó la inmediata creación del Patronato Real de las Hurdes, instalándose allí dispensarios y otros medios sanitarios, escuelas y otras mejoras sociales. Pero para la Medicina fue aún más beneficioso el viaje, ya que el descubrimiento realizado por el doctor Marañón sobre la etiología del cretinismo y enanismo referidos a deficiencia tiroidea permitió un gran avance en el tratamiento de estas dolencias a nivel mundial. En realidad, puede decirse que una gran parte del conocimiento de la endocrinología que todavía hoy tenemos es producto de los estudios del doctor Marañón, que los dio a conocer al mundo a través de sus dos libros fundamentales: *Manual de enfermedades del tiroides* y Las glándulas de secreción interna. Gregorio Marañón y Posadillo fue, al mismo tiempo que eminente médico, un gran filósofo y un excelente historiador, en cuya rama publicó las biografías de algunos personajes célebres como Tiberio, Antonio Pérez, Luis Vives y el Conde Duque de Olivares, uniendo la historia a la medicina. Algunos de sus libros más destacados son: *Ensayo biológico de Enrique V de Castilla*, *Amiel, un estudio sobre la timidez*, y sobre medicina y filosofía *Tres ensayos sobre la vida sexual: amor, conveniencia y eugenesia*. El doctor Marañón, para descansar de su trabajo de hospital y cátedra, adquirió un cigarral o finca de recreo en Toledo, al otro lado del río. Allí se encerraba a escribir sus libros y allí recibía a sus amistades, llevándose a lo más florido de la intelectualidad madrileña a pasar inolvidables ratos de asueto, que comenzaban por la mañana paseando por el campo entre almendros, olivos y albaricoqueros, y terminaba al anochecer en tertulia del más de nivel literario y artístico. Allí se reunieron los Machado, Pérez Ayala, Unamuno, y otros grandes escritores. Y allí escribió Marañón en la Semana Santa de 1930 las primeras páginas de su libro sobre interpretación de las figuras de los cuadros de El Greco• Elegido académico de las Reales Academias de Medicina, de Ciencias, de Lengua Española, de Bellas Artes de san Fernando y de la Historia, es, sin duda, un caso único en la historia académica española de que una misma persona pertenezca por sus méritos a cinco Reales Academias. Su actuación en política en los años 20 fue decisiva, ya que, enfrentado al general Martínez Anido, fue sancionado durante la dictadura, negándosele el cargo de director del Hospital del Rey al inaugurarse éste en 1925. Marañón se unió al grupo de intelectuales republicanos, y participó en la Alianza Republicana con Giral, Machado, Ortega y Gasset, Blasco Ibáñez y otros, y en la reunión de 17 de agosto de 1930 en San Sebastián, donde se acordó el llamado Pacto de San Sebastián para derribar la monarquía. Tras el advenimiento de la república, disconforme con el rumbo que tomaban los acontecimientos, y la influencia soviética en la política española, se exilió al final de la guerra, pero volvió a España en los años 40, realizando su labor científica en Madrid hasta su muerte el 27 de marzo de 1960. Marañón fue uno de los hijos más ilustres en ciencia que ha tenido Madrid, por ello el estamento intelectual madrileño, representado por su Universidad Complutense, erigió en su memoria un espléndido monumento, obra del escultor Pablo Serrano, en el campus de la Ciudad Universitaria, junto a la Facultad de Medicina donde él ejerció con extraordinaria sabiduría su labor docente. Es terrible pensar que los propios españoles hayan contribuido a crear la falsa imagen de que España es un país donde la Ciencia, en sus distintas ramas, está ausente. La imagen de que somos un país apático en cuanto significa esfuerzo intelectual creativo. Y resulta especialmente dramático el que uno de los más considerados pensadores de España, lanzase la hiriente frase «Que inventen ellos», como si España hubiera de renunciar a entrar en el progreso universal, quedándose en simple espectador, ni siquiera del desarrollo tecnológico, sino en espectador de sí mismo, ajeno al pensamiento científico y sus aplicaciones. Pero frente a aquellas frases, compendio del pesimismo de la generación del noventa y ocho, la realidad era muy distinta, brillante: una España en la que florecían, por todas las regiones cerebros privilegiados y corazones entusiastas en el cultivo de las ciencias con todo lo que ello lleva de sacrificio. Una ciencia muy a la española, distinta por completo del «trabajo en equipo» de los investigadores extranjeros. Aquí florecieron, en los primeros años del siglo XX, los que acabamos de mencionar, procedentes de todas las regiones españolas y desarrollando sus investigaciones en Madrid: Santiago Ramón y Cajal, creador de la Neurología moderna, y Premio Nóbel. Leonardo Torres Quevedo, creador de la cibernética, inventor del mando a distancia, constructor del funicular de las Cataratas del Niágara y diseñador de la armadura flexible que permitió aumentar el tamaño de los Dirigibles. Eduardo Torroja, a quién se debe el progreso de la construcción con cemento armado con hierro, el gran progreso de la arquitectura moderna. Juan de la Cierva y Codorniu, inventor del Autogiro, precursor del helicóptero y de los aviones de despegue vertical. Juan Dantín Cerecedas, autor de las más avanzadas teorías sobre los plegamientos orogénicos y el movimiento de las placas tectónicas, teorías sobre las que se basa cualquier proyecto de protección civil frente a la amenaza de terremotos. José Torán, creador de la técnica para la construcción de grandes presas para embalses de agua que permitió la vida de países enteros en el Oriente. Manuel Tolosa Latour, médico protector de la infancia tanto en la curación de la escrofulosis como en conseguir la primera ley para prohibir el trabajo de los niños. Julio Rey Pastor, padre de las matemáticas modernas, que han permitido los cálculos para los vuelos astronautas, y para los satélites artificiales. José Ortiz de la Torre, iniciador de la cirugía cardiaca. César Chicote, el médico laboratorista que creó la prima vacuna contra la gripe en 1918 y el iniciador de los estudios de la inmunoterapia a nivel mundial. Y el doctor Gregorio Marañón, a quien se debe el conocimiento de la función de las glándulas de segregación interna, y primero en los estudios de la endocrinología. Todo esto se gestó y se desarrolló en Madrid, con escasos medios, pero con increíble vitalidad. El Madrid que, a pesar del quebranto económico, de la pérdida de las colonias, era capaz de construir la Gran Vía con magníficos edificios en los que no se escatimaba la belleza arquitectónica y estatuaria. Un Madrid que no sólo participó en el progreso del siglo XX mundial, sino que en muchas ramas de las ciencias fue indiscutible adelantado; crisol en que se ha fundido y concentrado todo el genio de todas las regiones de este gran país llamado España. (c) José María de Mena 2009 (c) David de Mena 2023 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/las-ciencias-en-el-madrid-de-comienzo-del-siglo-xx/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/las-ciencias-en-el-madrid-de-comienzo-del-siglo-xx/?share=x) - **Categorías:** Curiosidades históricas de Sevilla --- ### [Hombres que hicieron a Sevilla: Los Gomez Millán](https://demena.es/hombres-que-hicieron-a-sevilla-los-gomez-millan/) **Published:** agosto 13, 2024 **Author:** Jose María de Mena **Excerpt:** Estoy recordando a personajes, que hicieron cosas importantes para Sevilla y que no merecen el mal pago del olvido. **Content:** La Historia no es solamente el remoto pasado. No se trata de escarbar siempre entre ruinas para encontrar el estrato romano, o el estrato fenicio. A veces donde tenemos que escarbar es en nuestro corazón y en nuestros recuerdos, que por la limitación del tiempo de nuestra vida humana no pueden ser recuerdos demasiado remotos. Mi gente conocida, nuestra gente conocida. Estoy recordando a personajes, que hicieron cosas importantes para Sevilla y que no merecen el mal pago del olvido. ## Los Gómez Millán: arquitectos y filántropos Ellos eran doce hermanos. Nacieron en el primer cuarto del siglo XX. De los doce, tres fueron arquitectos como su padre. Su padre era Don José Gómez Otero, que tenía su vivienda y su estudio de arquitecto en la calle San Pablo, número 36. ## José Gómez Millán: innovación en hospitales Obras insignes de los tres hijos arquitectos fueron: el Hospital de la Cruz Roja de Capuchinos, que lo hizo Don José Gómez Millán. Decimos obra insigne porque representó un paso adelante en la arquitectura de hospitales: luminosidad, diafanidad, blancura. Y todo ello impregnado de un sabor entrañablemente sevillano: ladrillo visto en la fachada, decoración de azulejos y plantas y flores en el interior. Su hermano Antonio hizo la Casa Cuna, en Miraflores. Lejos del casco urbano, para disfrutar silencio, aire libre. Los niños pobres, recogidos, hasta entonces se habían criado en caserones obscuros, en calles estrechas. Todavía tenemos triste recuerdo en la calle Cuna, que conserva el nombre por un antiguo establecimiento que se llamaba Casa-Cuna de Expósitos calle Cuna número 13. Y si los dos hermanos habían hecho, siguiendo el espíritu de su padre una arquitectura que podríamos llamar social, pensando en el enfermo y en el niño, y procurándoles un ambiente grato, el tercer hermano arquitecto Aurelio Gómez Millán construye el Teatro Reina Mercedes. Aurelio llevaba ese nombre por su tío Aurelio Alvarez Millán, también arquitecto. El Teatro Reina Mercedes, ![Teatro Reina Mercedes de Sevilla obra de Aurelio Gómez Millán]()construido para la Exposición Iberoamericana da 1.929, en la Avenida, a la entrada de la calle Santander, no lo hemos conocido como tal teatro sino como cine, pues en 1.931, al instaurarse la república hubo que quitarle el nombre de la reina, y se le puso CINE COLISEO, y más tarde se completó como COLISEO ESPAÑA. Hoy, salvada su noble arquitectura de la piqueta derribista y de la especulación inmobiliaria, será un edificio cultural. De los otros nueve hijos de Don José Gómez Otero, unos vivieron, otros murieron, otras se casaron. Y otro fue un santo. ![Coliseo España edificio histórico de Sevilla de los Gómez Millán]()Todavía no lo han canonizado, pero seguramente todo llegará. Ignacio Gómez Millán, no salió en arquitecto a su padre, sino en piadoso y caritativo, a su madre doña Maria Gracia Millán. No hace falta decir que era una santa. Para serlo basta en haber criado una familia tan numerosa.![]() ## Ignacio Gómez Millán: el farmacéutico santo Ignacio Gómez Millán estudió farmacia. Al terminar sus estudios estuvo de gerente en la farmacia de Fontán en la Plaza de San Francisco, y después se estableció junto con Juan Fernández Jerez, poniendo la que se llamó Farmacia del Correo en la calle Sierpes, 31 . En 1.931 al prohibirse la enseñanza religiosa en España, fundó con su cuñada Amparo Herrera, con el célebre pedagogo Manuel Siurot y con varios cofrades de la Hermandad del cachorro un colegio particular en el que , además las de enseñar las Letras (Amparo), la Literatura (Siurot), las Ciencias (Gómez Millán) y las artes, gimnasia, idiomas, etc, (los cofrades del cachorro), la religión era enseñada por el capellán del Rocío de Triana. La escuela se instaló en la calle San Jacinto 106 con el nombre de Escuelas del Rocio. Ignacio Gómez Millán, desde entonces, no cesa en su labor de divulgación religiosa. Discípulo del Padre Laburu, jesuita, que en aquellos años pronunció algunas conferencias y ejercicios espirituales en Sevilla. Laburu además de sacerdote era médico, y hombre de extraordinaria cultura. ## Villa Ballena y obras de caridad Ignacio Gómez Millán va a dedicar el resto de su vida a obras de caridad. Costea los veraneos de niños pobres en Chipiona, primero en el Sanatorio de San Carlos que había construido el célebre médico Dr. Tolosa Latour. Algunas veces fui allí con mi buen amigo el doctor Don Salvador Andrés Traver. Más adelante, Ignacio Gómez Millán construyó una casa residencia para veraneo de niños y ejercicios espirituales, a la que puso el nombre de Villa Ballena, porque al abrir los cimientos aparecieron restos de una ballena, quizás prehistórica. ¡No le faltaba humor a nuestro santo! Más tarde, creó varias sedes para la Asociación de Ejercitantes de Nuestra Señora del Rocío en Barrio León, Calle Calatrava, El Patrocinio y en calle Antillano Campos, asociación que él mismo había fundado en 1.938. Y en 1.972 su último acto de generosa piedad fue fundar también a sus expensas una residencia para ancianos en el pueblo de Palomares. No solamente dedicó a la vida religiosa sevillana su fervor y su caridad sino también su arte, pues, aunque no estudió para arquitecto, sí aprendió el dibujo como sus hermanos, pero lo aplicó a diseñar numerosas obras para las cofradías sevillanas diseños de mantos, de palios, de estandartes, de insignias. ![Diseño de palio y manto de cofradía por los Gómez Millán]() ![Diseño de mantos y palios cofrades de los Gómez Millán]()Sus últimos años los vivió intensamente unido a la obra de Caritas haciendo constantes donaciones de productos de farmacia para los necesitados, y costeando infinidad de ayudas a familias pobres, así como pagando la matricula a estudiantes. Murió en 1.978. Ignacio Gómez Millán fue un individuo excepcional, un santo entre nosotros. Así de difícil y así de sencillo. Digno de Pasar la historia de Sevilla, como Toribio de Velasco, o como sor Angela de la Cruz. (c) Jose María de Mena (c) 2025 David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/hombres-que-hicieron-a-sevilla-los-gomez-millan/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/hombres-que-hicieron-a-sevilla-los-gomez-millan/?share=x) - **Categorías:** Personajes --- ### [¿Conocen el Origen de los Montoya de Sevilla?](https://demena.es/conocen-el-origen-de-los-montoya-de-sevilla/) **Published:** agosto 17, 2024 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Los Montoya en la Sevilla del siglo XVI El linaje de los Montoya se debió asentar en Sevilla al menos en los años 1.400, procedente de Logroño, en cuyo archivo municipal figuran como hidalgos y a donde se remiten algunos sevillanos para probar la calidad de su Nobleza; En Sevilla tuvieron casas principales en la calle de la Concepcion, (hoy calle San Miguel) cerca del palacio de los Quiros de la plaza de la Gavidia, sus parientes, y de los también parientes los Domonte. El primer MONTOYA que aparece en los documentos sevillanos es DON ALONSO DE MONTOYA que fue sacerdote Beneficiado de la catedral, que falleció en el año 1.506, el cual a su muerte fue sustituido por GONZALO GOMEZ el 26 de Octubre de dicho año. ## Canónigos y cargos eclesiásticos Montoya También Canónigo de esta Catedral don JUAN BAUTISTA DE MONTOYA quien tuvo parte importante en asuntos trascendentales en el cabildo, tales como la sustitución de los canónigos Doctor Egidio y Doctor Constantino, y fue enviado como persona de maxima representación para que fuera a Madrid a hablar con el rey Felipe II sobre el asunto de la provisión de la plaza de Magistral de esta catedral vacante, en 1.560, y en 1.563 fue enviado a Roma, con el cargo de Notario del Arzobispado de Sevilla para gestionar asuntos legales ente el Papado. ## Donaciones y pleitos de los Montoya En 1.592 encontramos a DOÑA CATALINA MONTOYA que costeo con 700 Reales y 374 maravedís, la BULA PAPAL para que don Mateo Vazquez de Leca tomase posesión de sus prebendas en la Catedral, siendo este el primer paso para Io que luego fue todo el proceso para la proclamación del Dogma Concepcionista iniciado en los comienzos del siglo XVII. ## Relación de los Montoya con Mateo Vázquez de Leca Dicha donación de doña CATALINA MONTOYA fue en 1.592, según consta en las actas del Cabildo Catedralicio del 25 de octubre de 1.591. Posteriormente esta misma DOÑA CATALINA MONTOYA figura en una Escritura otorgada en Madrid ante el Escribano Cristobal Layanes, a 21 de noviembre de 1.596 en un pleito seguido por Vazquez de Leca contra Geronimo Gasol, en donde consta dicho, crédito de 700 reales. También DON FRANCISCO MONTOYA Escribano de Provincia según consta en el archivo de protocolos notariales de Madrid, y ocupó dicho cargo en la localidad de Barajas, en 1.593, relacionándose con pleitos de Vázquez de Leca contra Gasol. Posteriormente Escribano Real en Madrid, según consta en documento otorgado ante el licenciado Arce de Otalora, Alcalde de Casa y Corte de Madrid, miembro del Consejo Real, en 21 de Noviembre de 1.596, todo ello en documentos relacionados con el arcediano de la catedral de Sevilla don Mateo Vázquez de Leca. Otro DON JUAN MONTOYA fue Canónigo, Maestro de esta Catedral y por motivos de salud hubo de resignar su plaza en la que se ocupó entonces don MARTIN DE ARTACHO como mediorracionero. Este don Juan era sobrino del Arcediano de Niebla don JUAN BAUTISTA MONTOYA, familia muy acomodada, pues una hermana suya doña ISABEL MONTOYA, fue monja de Santa Clara en Carmona, y con sus bienes personales fundó una capellanía en la Catedral de Sevilla a 29 de junio de 1.592. según documentos que obran en el Archivo de la Catedral. Don Juan de Montoya había heredado la Media Ración del Cabildo de su tío DON LUIS PERNIA MONTOYA el 12 de agosto de 1.581. DON JUAN BAUTISTA DE MONTOYA que ocupaba el cargo de Arcediano en esta Catedral fue enviado a Madrid el 7 de abril de 1.578 para recibir una Bula Papal en la nunciatura, y la trajo a Sevilla para que la canongía número 37 que había quedado vacante por renuncia de Don Sancho Busto de Villegas se diera a don Mateo Vazquez de Leca. ## La influencia Montoya en la Catedral sevillana DOÑA MARIA DE MONTOYA sabemos por los documentos de los pleitos de Mateo Vazquez de Leca en los que ella declaró, que era viuda del doctor Don Juan González Valesio tenía 55 años, había sido educada por los Reyes, como niña de familia allegada a la Corte, y en Sevilla ya viuda vivía en la calle de la Concepción. según figura en una nota en la pagina 54 de la biografía de Vázquez de Leca, publicada por don Joaquin Hazañas y la Rua en 1.918. Hasta ahora sabemos que los Montoya para ocupar cargos como Escribano, o Doctor habían de pertenecer al estamento de la Nobleza, al menos en clase de Hidalgos que se exigía para poder cargar estudios universitarios. DOÑA MARIA JOSEPA MONTOYA casó con don Pedro Helman Lopez de Mesa, quien enviudó hacia 1.658. Un hijo de este matrimonio fue ANTONIO CISCO MONTOYA, el cual ocupó un cargo de Caballero 24 del Ayuntamiento de Sevilla, en 1.666. Este cargo de Caballero 24 era de Io mas elevado en la nobleza sevillana. Figura el Expediente de Veinticuatría, en los papeles año 1.666 en el Archivo Municipal, y asimismo el reconocimiento de DOÑA MARIA JOSEPA como perteneciente al Estado Noble, por viuda de Notorio Hidalgo, ella misma por su familia como Hidalga Notoria. DOÑA NICOLASA MONTOYA, nacida en Cazalla de la Sierra, de la misma familia, casó con el Caballero 24 don Alonso González (Libro de Escribanías el Cabildo Municipal) cayo cargo de 24 heredó su nieto don Pedro Carreño en 1.719. DON ANIONIO MONTOYA CASTELLON nombrado para el cargo de Jurado según consta en el Libro de Escribanías del Cabildo Municipal en 1.730. Los MONTOYA entroncaron ademas con los QUIROS, también familia muy ilustre y entre su descendencia figura don JUAN QUIROS DE MONTOYA, que fue Familiar del Santo Oficio. También por entronque con los Marqueses de Arco Hermoso, (Ruiz del Arco y Ponce de León), uno de vástagos fue DON GASPAR RUIZ MONTOYA, que ocupó Cargo de Caballero 24 según consta en el libro de Acuerdos Capitulares del Ayuntamiento de 1.593. FRANCISCO TORREBLANCA MONTOYA Capitan de Caballos, caballero de la Orden de Santiago, y tesorero del Almirantazgo de Sevilla, ocupando cargo de Caballero 24 de este Ayuntamiento; Figura en repetidos expedientes y en los libros de Cuentas de Propios , Libro de Acuerdos Capitulares, Libro de Escribanfas de Cabildo etc. Agosto de 1.616 a Noviembre i de 1.625, etc. Segun podemos deducir, ocupó veinticuatría en 1.617 y la ocupó durante al menos 14 años puesto e todavía aparece en el cargo en 1.631. Tras la Guerra de Sucesión encontramos personas de este linaje recibiendo títulos de Castilla, como DON FRANCISCO MONTOYA a quien se le otorgó el título de Vizconde del Portal y Conde de Villahermosa, incardinándose también en otros MONTOYA otros talos como el de Marqués de Caballero a Don FERNANDO MONTOYA CABALLERO. Por último en 1.747 a Don Jose MONTOYA Y SALAZAR el de VIZCONDE DE SALAZAR y CONDE DE CASA FUERTE, cedido por don José Masones de Lima, según consta en los legajos del Archivo Histórico Nacional Sección de Consejos suprimidos. Los MONTOYA fueron destacados miembros de la política municipal ya entrado el siglo XVIII y tuvieron a su cargo puestos tan importantes como el de Tesorero de Almirantazgo, y el de Alcalde Noble e la Santa Hermandad, que puede considerarse como equivalente a Io que sería el general jefe de la zona de la Guardia Civil, ya que era su función la persecución de los delincuentes en el ámbito rural, en todo el territorio de las provincias de Sevilla, Huelva, de Badajoz, y parte de que componía el conjunto del Reino de Sevilla. Ya entrado el XVIII aparece otro MONTOYA , ahora destacado en Letras, don Juan Montoya, sacerdote, capellán del Convento de San Clemente, quien escribió una Historia de Sevilla en latín y otras obras latinas, en cuya lengua versadísimo y tenido por uno de los mejores latinistas de Sevilla de todos los tiempos. La supresión de los señoríos en virtud del Decreto de 6 de agosto de 1.811 por las Cortes de Cádiz y las diversas leyes que sucesivamente se promulgaron en el siglo XIX que suprimieron los Padrones de Nobleza en los ayuntamientos y los distintos privilegios nobiliarios hacen ya que no se encuentren más datos en los archivos municipales, como es en el caso de Sevilla. Señalemos finalmente que contra Io que afirman algunos genealogistas, entre ellos Julio de Atienza, autor del Diccionario Nobiliario Español, podemos afirmar que el apellido MONTOYA no es de origen vasco, tanto por razones lingüísticas, (en vasco no existe ningún vocablo con la raíz MONT) como por razones documentales, ya que en Logroño existe desde tiempo inmemorial el apellido MONTOYA y otros lingüísticamente afines. Es por tanto un apellido riojano, logroñés, que con la Reconquista se traslada hacia Castilla y Andalucía, afincándose en Sevilla, Carmona, y Cazalla de la Sierra, principalmente. ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/conocen-el-origen-de-los-montoya-de-sevilla/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/conocen-el-origen-de-los-montoya-de-sevilla/?share=x) - **Categorías:** Apellidos --- ### [El Palacio Yanduri de Sevilla: la curiosa historia de su construccion](https://demena.es/curiosisimo-suceso-de-la-construccion-del-palacio-yanduri/) **Published:** septiembre 4, 2024 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Origen del Palacio Yanduri en Sevilla En la Plaza de la Puerta de Jerez existe un hermoso palacio conocido por el nombre de palacio Yanduri. Ocupa el solar en donde antiguamente estuvo el palacio de Vicentelo de Leca «El Corso», desde el siglo XVI, edificio que después fue Jefatura de Intendencia del Ejército, y en donde en el año de 1901 nació Vicente Aleixandre, nuestro premio Nobel, que era nieto de un Intendente Militar. En el año 1902 el Ministerio de la Guerra decidió trasladar sus dependencias y el edificio quedó abandonado. Por aquella época acababa de inventarse el automóvil y empezaron a circular los primeros vehículos de motor, con las marcas «Lancia» , «De Dion Butón» y «Bugatti». El automóvil iba a ser un nuevo deporte, pero también herramienta de trabajo para ganarse la vida los conductores, a los que entonces se llamaba «chaufferes» o mecánicos. ## El joven vasco que conquistó Sevilla Fue entonces cuando apareció por Sevilla un joven vasco, muy experto en el manejo de aquellos artefactos, que andaba siempre de un lado a otro conduciendo un «auto» que asustaba a los transeúntes con su ruidoso motor y sus nubes de pestilente humo de petróleo. El joven se fijó en una muchacha que cada mañana iba a misa a la iglesia del Sagrario, acompañada de una sirvienta o una «señorita de compañía” tal como se acostumbraba en aquel entonces en las clases acomodadas. Tras algunas miradas insinuantes y algunos tímidos saludos, y acercarse a ella en la iglesia para darle en la punta de los dedos el agua bendita de la pila que había junto a la puerta, se atrevió el joven a dirigirle la palabra, y en varias ocasiones, a la salida de la misa pasearon por el Patio de los Naranjos, siempre bajo la comprensiva pero vigilante complicidad de la dama de compañía. La señorita se llamaba Tere Parladé Heredia y era hija de uno de los aristócratas y hacendado más ricos de Sevilla. Montó el padre en cólera cuando supo que un forastero, desconocido, y que al parecer se ganaba la vida conduciendo un automóvil, se había atrevido pretender a su niña, y valiéndose de una persona de su confianza, sacerdote por cierto, le envió al joven vasco un mensaje intimidándole a que no volviera a acercarse a la muchacha. El joven vasco, que se llamaba Pedro Zubiría, escuchó respetuosamente al sacerdote, y únicamente se atrevió a preguntar: -Y ¿qué es lo que quiere para su hija el señorParladé? -Pues, hijo mío, el señor Parladé lo que querría para su hija sería un aristócrata, con un título nobiliario, dorado por una buena fortuna, y que tuviera casa y familia conocida en Sevilla. El joven, insistió: -Pero ella me quiere a mí. ¿O no? -Sí hijo mío, ella te quiere porque yo he sido testigo de sus lágrimas, pero como su padre es inflexible, debes olvidarla. Pasaron unos meses, y el edificio de Intendencia Militar salió a subasta para su derribo, y pronto empezaron las obras de construcción de un magnifico palacio en su lugar. Toda Sevilla asistía con sorpresa a esa edificación, que por su magnitud parecía impropia ya del siglo XX, más parecida a los palacios de cuando Sevilla era rica metrópoli capital del Imperio económico de las Indias. Por fin se terminó la construcción del palacio, y su propietario para la inauguración, ofreció una brillante fiesta de sociedad a la que fueron invitadas las personas más distinguidas de la ciudad. No podía faltar a un festejo tan elegante la familia Parladé y allí acudió el señor Parladé con su esposa. Para recibir a los invitados salió una respetable señora, doña María Ibarra, a quien todos felicitaban por la riqueza del palacio y el buen gusto con que se había amueblado. Doña María dirigiéndose al señor Parladé le dijo: -El mérito de amueblarlo y decorarlo ha sido mío, indudablemente, pero la construcción del palacio no ha sido idea mía. Y dirigiéndose a una sala contigua llamó: -Sal aquí, Pedrito, que quiero presentarte. Y el señor Parladé con asombro vió que el joven que salía de aquella sala era el vasco que andaba conduciendo ruidosos automóviles, siempre vestido con un guardapolvo manchado de grasa. Ahora en cambio aparecía vestido de etiqueta, con un aspecto radiante. ## Pedro Zubiría: de conductor a marqués El Joven se acercó a saludar y dijo, dirigiéndose al señor Parladé: Sí, el palacio lo he construído yo, y he hecho venir a Sevilla a mi señora madre, para demostrar que sí puedo ofrecer una familia conocida y una casa digna, a la joven que quiero hacer mi esposa. El joven se llamaba Pedro Zubiría e Ibarra, marqués de Yanduri. Como era natural se casó con Tere Parladé y Heredia. Vivieron felices, y al final de sus vidas el palacio de los Yanduri se convirtió en colegio de monjas, donde se han educado varias generaciones de niñas. Un episodio en la historia del Palacio de Yanduri fue que en el año 1936 sirvió durante algunos meses de Cuartel General del Ejército del General Franco, quien desde ahí dirigió las primeras operaciones de la Guerra Civil. Actualmente, y desde el dia 21 de Junio de 1989, el Palacio de Yanduri, perfectamente restaurado, está ocupado por la sede regional del Banco de Santander. Don Pedro Zubiría e Ibarra, marqués de Yanduri murió en 1932 y un año más tarde su esposa Teresa Parladé Heredia. Ambos están enterrados en el panteón de los Yanduri, en la Catedral Hispalense, que está situado enfrente de la puerta de la Capilla de la Virgen de los Reyes. ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/curiosisimo-suceso-de-la-construccion-del-palacio-yanduri/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/curiosisimo-suceso-de-la-construccion-del-palacio-yanduri/?share=x) - **Categorías:** Curiosidades históricas de Sevilla --- ### [El casco antiguo de Sevilla: historia de la ciudad amurallada](https://demena.es/la-antigua-sevilla-amurallada-o-casco-antiguo/) **Published:** marzo 8, 2025 **Author:** Jose María de Mena **Excerpt:** Cuando hablamos del Casco Antiguo de Sevilla, ¿a qué nos estamos refiriendo? ¿Qué es exactamente el casco antiguo de la ciudad? **Content:** ## Orígenes del casco antiguo sevillano Cuando hablamos del Casco Antiguo de Sevilla, ¿a qué nos estamos refiriendo? ¿Qué es exactamente el casco antiguo de la ciudad? La respuesta, aunque con matizaciones, es esta: Entendemos por Casco Antiguo a todo el espacio comprendido dentro del recinto de murallas que protegía la ciudad. Veamos cómo se desarolló Sevilla desde sus más remotos orígenes hasta completar su cinturón de murallas en el siglo XVIII en que alcanza su total esplendor. ## Los recintos amurallados romanos Primer recinto. Aunque en época prehistórica hubo un poblamiento del que han quedado algunos vestigios, anzuelos, puntas de flecha y útiles del Neolítico encontrados en la Cuesta del Rosario, no existió una muralla. De época fenicia han aparecido únicamente restos de un muelle en la calle Relator, de cuando el río Guadalquivir pasaba por la Alameda. Y de época cartaginesa, troncos de una empalizada, en la calle Cuna. Sin embargo, lo que constituye el primer testimonio de amurallamiento es un trozo de muralla en el sótano de una casa en la calle Augusto Plasencia. Coresponde éste a un pequeño recinto militar del primer momento de la época romana. El ‘oppidum’ o núcleo fortificado comprendería, según parece, lo comprendido entre las calles Augusto Pla-sencia, Muñoz y Pabón, Federico Rubio, Mateos Gago, Placentines, Francos, Cuesta del Rosario, a cerrar en Augusto Plasencia. Esto no duraría mucho, solamente en la primera etapa, estrictamente militar, o sea, desde el año 205 antes de Cristo, en que las legiones mandadas por Escipión pisaron por primera vez Sevilla, hasta el año 43 antes de Cristo, en que César derrota a los hijos de Pompeyo en la guerra civil y decide convertir a Hispalis en una ciudad industrial, mercantil y portuaria. En ese momento se abandona el ‘oppidum’ y se inicia la ‘civitas», la Ciudad. Segundo recinto: El recinto amurallado por César va desde la Plaza de Villasís, por Imagen y Almirante Apodaca, a la iglesia de Santa Catalina, donde gira para seguir por la calle Alhóndiga, a buscar Vírgenes, Mateos Gago y la Plaza Virgen de los Reyes, siguiendo por la calle Alvarez Quintero y calle Cuna a desembocar nuevamente en Villasís. De este recinto se han encontrado vestigios en Villasís, cuando se hizo una obra en el edificio que fue de venta de discos de Radio Sevilla, y en el cine de la calle Cuna, además de un trozo de muralla dentro de la iglesia de Santa Catalina, y otro entre las casas de la calle Alhóndiga y las de la calle Almudena, como explico en alguno de mis libros. ¿[Más Libros de Jose María de Mena?](https://tidd.ly/3Yykh3R) Tercer recinto: Tras la muerte de César quedó así el recinto de la ciudad. Hispalis sin variar desde el año 43 hasta quizá el año 100 en que se rectifica el muro norte, ensanchando hasta la calle Orfila, Cervantes a San Juan de la Palma, bajando desde ahí a Gerona y Santa Catalina. ## Expansión romana tras la invasión Pero el año 172 después de Cristo se produjo un hecho insólito. Las legiones romanas que mantenían el ‘limes’ en Marruecos, o Hispania Tingitana, con capital provincial en Tánger, son arrolladas por una oleada de africanos, mauritanos y argelinos, que se apoderan de parte del territorio, cruzan el Estrecho y ocupan parte de Andalucía. Esta invasión africana duró unos cuatro años, y hubo que bajar desde León la Legio VII, y traer otras legiones de la Galia y de Italia, para reducir a los africanos. En esa ocasión se comprobó que Sevilla tenía ya muchos barrios fuera de murallas, y que se hacía necesario ampliar estas para que pudieran defender a ese vecindario exterior al recinto. Para ello se prolongó la muralla desde la calle Cervantes, por San Martín a buscar la calle Feria, Resolana, Macarena, Puerta de Córdoba, Osario, Puerta Carmona, Puerta de la Carne, y subir por Mateos Gago, Alvarez Quintero, Cuna, a Cervantes. Con esto se completa el recinto de la época romana, que va a durar desde 176 después de Cristo hasta los año 1.100. Cuarto recinto. Hasta la llamada Invasión de los bárbaros, Sevilla continuó viviendo dentro de ese recinto de murallas. El río continuaba discurriendo por lo que hoy es la calle Calatrava, Alameda de Hércules, Tetuán y Méndez Núñez, Plaza Nueva, donde se han encontrado en el subsuelo restos de barcos, anclas y vasijas de exportación de aceite, y seguía por la Avenida de la Constitución, para doblar por la calle García de Vinuesa, formando el Arenal, y siguiendo, aproximadamente, por el extremo de Triana, a buscar San Juan de Aznalfarache. Pero en el año 581, el príncipe Hermenegildo, que gobernaba como virrey la provincia Bética, se subleva contra su padre Leovigildo, rey de la monarquía visigoda, que gobernaba toda España y el sur de Francia. Hermenegildo era católico y su padre profesaba la región arriana, que era la oficial del reino. Hermenegildo se fortifica en Sevilla y Leovigildo viene contra él. Este último viendo que el río pudiera ser una vía de ayuda de la flota bizantina, que dominaba Marruecos, y prestar auxilio al su-blevado, tomó la decisión, increíble por lo grandioso, de alejar el rio de la ciudad. Para ello hizo una desviación en la Resolana y echó el río hacia Triana. Quiere esto decir que Sevilla aumentó su superficie edificable desde la calle Sierpes al Paseo de Colón, desde la calle Feria a la calle Torneo. Sin embargo, ese terreno no fue por entonces incorporado al casco urbano sino que desde el 581 quedó como tierra pantanosa y la Alameda como una laguna. Las mura-las seguían como en tiempo de los romanos. Pero al producirse la invasión árabe y, posteriormente, la invasión de los fundamentalistas e integristas llamados Almoravides, la cosa cambió. Convertida ya Sevilla en provincia de Marruecos, el emperador marroquí Yusuf decidió agrandar la ciudad, por lo cual alargó la muralla desde la Resolana, por Medigorría, espaldas de San Vicente. Goles, Gravina, espaldas de calle Zaragoza, buscando el Postigo y la calle Santander, para desde allí unir la nueva muralla con la del Alcázar. Este es, salvo retoques como añadir el Alcázar, la Casa de la Moneda y la Real Fábrica de Tabacos, el Casco Antiguo de Sevilla. Respecto a lo que queda de la muralla y de sus puertas diremos que… ¡O no diremos! Porque esto es ya una historia para otro día. (Se puede escuchar la misma voz de Jose María de Mena en el podcast [Sevilla en el Siglo XVI: La Ciudad que Gobernó el Mundo | José María de Mena – Leyendas y Tradiciones de Sevilla – Podcast en iVoox](https://www.ivoox.com/sevilla-siglo-xvi-la-ciudad-que-audios-mp3_rf_136234389_1.html) ) (c) Jose María de Mena (c) 2025, David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-antigua-sevilla-amurallada-o-casco-antiguo/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-antigua-sevilla-amurallada-o-casco-antiguo/?share=x) - **Categorías:** Curiosidades históricas de Sevilla --- ### [Antonio Illanes: el gran escultor sevillano del siglo XX](https://demena.es/antonio-illanes-escultor-sevillano-del-siglo-xx/) **Published:** abril 6, 2025 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Antonio Illanes, es el tercero de los grandes escultores que ha tenido Sevilla en los últimos cien años. El primero fué Antonio Susillo. El segundo Antonio Castillo Lastrucci. El tercero Antonio Illanes. Curiosamente los tres tenían el mismo nombre de pila. ## Primeros años y formación artística Antonio Illanes del Río, nace en 1903. Ingresa a los catorce años en la Escuela de Artes de Sevilla, donde aprende el dibujo, el modelado y la talla junto al gran maestro Francisco Marcos. A los veintidós años labra su primera obra importante, un busto en madera, que presenta en la Exposición de Bellas Artes. En los cinco años siguientes realiza varias obras importantes entre ellas el Cristo de las Aguas, Crucificado procesional, que se pierde en un incendio en la iglesia de San Jacinto. ## Reconocimiento internacional y premios En 1929 presenta varias de sus obras en la exposición que se realizó con motivo de la Feria Internacional de Muestras denominada Exposición Iberoamericana de Sevilla. El rey Alfonso XIII al inaugurar la exposición de Bellas Artes pregunta que quién es el autor del Crucificado que allí se exhibe; es el Cristo de la Lanzada, construido por Illanes para la Hermandad de este título. Alfonso XIII al decirle que el autor se llama Antonio Illanes, ordena a su secretario que anote el nombre. Días después Illanes recibe con gran sorpresa el nombramiento y Cruz de Caballero de la Orden de Alfonso XII, con que se prémian las obras culturales de relevante mérito. En 1931 realiza la imagen de la Virgen Dolorosa para la misma Hermandad. En 1932 gana una pensión del Ayuntamiento para ampliar estudios en París, y en 1933 una pensión del Gobierno para visitar Hispanoamérica. En 1935 labra el San Juan para la Hermandad del Cristo de las Aguas, de San Jacinto, que también se perdió en el incendio de dicho templo. ## Estancias en París y América En cl año 1932, cuando ya Illanes ha pasado su etapa de París, adonde fue pensionado por el Ayuntamiento de Sevilla y permaneció dos años trabajando, presentó una exposición de veintidós obras, en las que resume lo que va a ser su proyecto artístico para los años de su vida: obras de imaginería religiosa, obras de desnudo femenino, obras de retrato, obras dedicadas al genio racial de Andalucía, (que formarán su Rapsodia Andaluza) y finalmente un tema poco tratado en escultura: la figura humorística, dentro de los cánones de la mejor escultura bufa china o americana precolombina, pero impregnada en los efluvios del Modernismo. En 1933 es pensionado por el Gobierno para realizar una gira por los países americanos, en una especie de embajada itinerante del arte contemporáneo español. Visita todas las repúblicas hispanoamericanas, Estados Unidos y Brasil y durante varios meses permanece en Caracas, donde el gobierno venezolano le encarga la realización de un busto del poeta nacional Eloy Andrés Blanco. También hace una figura grande de “Mujer venezolana” En 1942 vuelve otra vez a América y permanece durante un año en Montevideo donde el gobierno le ofrece la dirección de una Escuela Nacional de Escultura, que él rechaza por no quedarse a vivir allí, pero da lecciones durante un curso a un grupo de escultores uruguayos, dejando allí escuela y abundantes obras en museos y colecciones. Ya en este viaje fué acompañado de su jovencísima esposa Isabelita Salcedo. ## El círculo cultural de Antonio Illanes Pero lo que mayor universalidad da a Illanes, más que sus viajes y estancias en otros países, es su estudio, anejo a su vivienda en la calle Antonio Susillo. Por el estudio de Illanes desfilan como visitantes todas las personalidades más importantes que pasan por Sevilla y asisten a las reuniones literarias que allí se organizan los jueves por la noche. Allí concurren aristócratas como la Duquesa de Alba, la de Santoña, la Princesa de Metternich, la Princesa de Ruspoli, escritores como Eça de Queiros, Sommerset Maugham, Hemingway, financieros multinacionales como el mejicano Ricardo Paní, pintores como Valdemi, artistas de cine como Ava Gardner, etc. A muchas de estas personalidades les hizo retratos y esculturas del más diverso género, que se esparcieron así por el mundo dando fama internacional a Antonio Illanes, en los más selectos y mundanos ambientes. A partir del año 1936 y para reponer muchas de las imágenes que habían sido destruidas en los incendios revolucionarios, se consagra por entero a la imaginería, y hace entre otras, un Jesús Nazareno, para la Hermandad de San Roque; la Virgen de la Paz, para la Hermandad del Porvenir; la Virgen de Guía, para la Hermandad de la Sagrada Lanzada; figura de Anás para el paso de Misterio de la Hermandad del Porvenir; Virgen de las Tristezas, para la Hermandad de la Vera Cruz; nuevo Crucificado para la Hermandad de San Jacinto en sustitución del que se quemó; Jesús de la Victoria, para la Hermandad de la parroquia de San Sebastián; Y además imágenes procesionales y de altar, para los pueblos y ciudades de Tocina, Pruna, Cortes de la Frontera, Alcalá de Guadaira, Teba, Villalba del Alcor, El Sarcejo, Isla Cristina, Trigueros, Ubrique, Mairena, Ciudad Real y Madrid. No solamente cultivó el género religioso, sino que hizo también muchas obras de retrato, entre ellas del presidente de Venezuela, del poeta Ramón Charlo, del recitador Sebastián Blach, de los toreros Juan Belmonte, Rafael el Gallo y Curro Romero, del crítico de arte Ramón Torres Martín, numerosos desnudos de mujer, uno de ellos un torso en mármol que figura hoy en la Academia de Bellas Artes. Y monumentos públicos como el de Gustavo Adolfo Bequer en la barriada de Las Golondrinas, delante de la antigua Venta de los Gatos, venta que compró para salvarla el propio Illanes, ante la amenaza de su derribo. Empresa importante por cierto, ya que en una moderna zona urbanizada de edificios altos, es imposible conservar una venta de poco más de dos metros de altura de tejado. También hizo el relieve de Chopin para la celda de la cartuja de Valldemosa, donde vivió el músico, y diversos otros monumentos públicos en distintas ciudades. Illanes fué nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, donde para su ceremonia de ingreso pronunció un bellísimo discurso sobre la vida y obra de Antonio Susillo. Fué además de ilustre escultor, un escritor de fácil inspiración. Publicó numerosos artículos en periódicos y revistas y dos libros muy importantes para conocer la vida de los artistas de los años 1920 a 1960; estos dos libros se titulaban ‘Del viejo Estudio • y ‘Del nuevo Estudio\* , y en ellos narra de manera amena y minuciosa, las gentes que desfilaron por su primer estudio de escultor en la calle Santiago, y por su nuevo Estudio en la calle Antonio Susillo, tanto pintores y escultores, como toreros, músicos, poetas, próceres y actrices, y en fin, un mundo diverso y variopinto que frecuentó en esos años la tertulia que Antonio Illanes y su esposa Isabelita Salcedo, tuvieron durante muchos años, y en la que se dieron a conocer obras artísticas y literarias, donde se recibió a cuantas personas extranjeras importantes pasaron por Sevilla, y donde por fin, tuvo su templo de arte, hasta que murió Illanes, por los años 1975. (c) Jose Maria de Mena, 1983 (c) David de Mena, 2025 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/antonio-illanes-escultor-sevillano-del-siglo-xx/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/antonio-illanes-escultor-sevillano-del-siglo-xx/?share=x) - **Categorías:** Personajes --- ### [Antonio Susillo y el Cristo de las Mieles del Cementerio de San Fernando](https://demena.es/antonio-susillo-y-la-leyenda-del-cristo-de-las-mieles/) **Published:** abril 9, 2025 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## El Cristo de las Mieles en San Fernando Aunque todos los sevillanos han visitado alguna vez el Cementerio de San Fernando, muy pocos sabrán que el grandioso Cristo Crucificado, en bronce, que preside la glorieta principal del Cementerio, se llama con el bonito nombre de Cristo de las Mieles. ## Infancia y protección de la Infanta En el año 1857 había nacido en la casa número 55 de la Alameda de Hércules, entre las calles Relator y Peral, el escultor Antonio Susillo. Hijo de un vendedor de aceitunas aliñadas del Mercado de la Feria, Susillo no tenía por parte de familia la más mínima motivación para dedicarse a las Bellas Artes. Por el contrario – según su biógrafo Antonio Illanes- su padre quería inclinarle por el negocio mercantil. Pero Antonio Susillo era espontánea y originalmente artista y así empezó a dibujar sin que nadie le enseñase, y a modelar con barro cogido del suelo de la Alameda en la puerta de su casa, pequeñas figuritas de imágenes religiosas. Cierto día, cuando apenas contaba siete años, acertó a pasar por aquel lugar la Infanta-Duquesa de Montpensier, quien sorprendida de ver a un niño tan pequeño modelar aquellas figuritas tan bellas, le tomó bajo su protección y le costea los primeros estudios. No había de defraudar esta protección Antonio Susillo, pues desde poco después, en plena adolescencia, empieza a conseguir premios por sus obras. ## Trayectoria artística en Europa Antonio Susillo viaja por Europa, perfecciona su arte contemplando las esculturas de los grandes maestros italianos del Renacimiento y del barroco, pero no es solamente un viajero aprendiendo, sino a la vez y con poco más de veinte años, y¿es un maestro sembrando estatuas en Europa, entre ellas el Retrato del Zar Nicolás II, encargo que presenta la sorprendente historia de que el Zar de todas las Ru-sías envió a Sevilla a buscar a Susillo a su gran Chambelán el príncipe Romualdo Giedroiky, y no existiendo en Rusia un taller de fundición de bronce de la calidad deseada por Susillo, se alquiló para él un taller de este tipo de fundición en París. Era a sus 25 años. ## Obras monumentales en Sevilla A los 28 años de edad, Antonio Susillo recibe del Ayuntamiento de Sevilla el honrosísimo encargo de crear el monumento a Daoíz, el héroe de la Guerra de la Independencia, obra monumental que Susillo realiza en muy pocas semanas, y que es emplazado en el centro de la hermosa Plaza de la Gavidia. Ya antes había hecho el monumento a Velázquez, erigido en la Plaza del Duque. Dos años después, el Gobierno le otorga la Encomienda de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, y ¡a los 30 años de edad! es nombrado Académico Numerario de la de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungria. Otros monumentos sevillanos hechos por Antonio Susillo son toda la serie de estatuas que coronan la balaustrada del Palacio de San Telmo, hoy Seminario Diocesano. Por esta obra cobró Antonio Susillo la entonces altísima cifra de 2.500 pesetas por cada una de las doce estatuas, o sea 30.000 pesetas en total, lo que representaba un capital. Las doce estatuas son representación de los personajes siguientes: don Miguel de Mañara, Bartolomé de las Casas, don Pedro Ponce de Leon, Marqués-Duque de Cadtz, Arias Montano, el Divino Herrera, Ortiz de Zúñiga, Martínez Montañés, Murillo, Veláz-quez, Lope de Rueda, Daoiz y Peratan de Ribera. Otra bellisima estatua hecna por Susillo en esta época es la de don Miguel de Mañara que hay emplazada en el jardín de la calle Temprado, frente a la puerta principal del Hospital de la Caridad Y finalmente, la grandiosa obra, la definitiva, el Cristo Crucificado para la glorieta o rotonda central del Cementerio. Susillo, que se había casado en segundas nupcias, con María Luisa Huelín una mujer que no le amaba como le había amado su primera esposa, sino que buscaba en él la posición brillante, social y económica, era infinitamente desgraciado. Su mujer le estimaba nada más que como una máquina de producir dinero pero en cambio despreciaba su arte. Su discípulo Castillo Lastrucci (a quien yo he conocido en su ancianidad y me honró mucho con su amistad) contaba que cierto día en que Susillo trabajaba en una gran estatua, le llamaron inesperadamente y hubo de pasar desde el taller o estudio a las habitaciones de la casa. Al verle entrar salpicado de yeso y de barro, materiales con los que modelaba, su mujer le increpó furiosa: «Bah, yo creia que me había casado con un artista y resulta que me he casado con un albañil” ## Tragedia personal y legado artístico Progresaba Antonio Susillo en la realización del Cristo Crucificado y cada día se le veía más triste y entregado a fúnebres presentimientos. Por fin pudo entregarlo terminado al Ayuntamiento, y precisamente en esos días estalló su tragedia conyugal. Su mujer no se amoldaba a las ganacias, aunque fueran bastante elevadas, de Susillo, sino que en vez de querer mantener el rango decoroso de la casa de un artista, quería ella mantenr el tren de vida de los opulentos aristócratas, o acaudalados comerciantes que eran los clientes de las estatuas de su marido. Naturalmente por mucho dinero que él ganase, nunca podría rivalizar con los Infantes-Duques de Montpensier, dueños del Palacio de San Telmo, ni con los Duques de Alba, ni con la reina destronada Isabel II, que pasaba sus temporadas en Sevilla. Los gastos, excesivos de la mujer de Susillo habían llevado la economía familiar a la bancarrota, atosigado por los reproches de su mujer, que le decía: \*Eres un cretino que no ganadinero suficiente para vivir’. Susillo, cierto dia, en un arrebato de furia, decidió quitarse la vida. A tal efecto y vestido tal como se encontraba en el estudio-taller abandonó su casa, y se dirigió a la Barqueta para ponerse delante del tren. Sin embargo una vez que hubo llegado al lugar, sentado sobre una vía, esperando el paso del tren, le asaltó una penosísima idea: el cadáver de un suicida atropellado por el tren, resulta horrorosamente destrozado. Y su espíritu de artista se reveló. Susillo, que había labrado con sus manos, estatuas de bellísima factura, en el que el cuerpo humano adquiere su plenitud de vigor, y de estética pujanza, ¿iba a legar a la posteridad la triste imagen de su cuerpo despedazado y destripado? Se revolvió contra esta idea y abandonó precipitadamente la Barqueta, regresando a su casa. Allí tenía una pistola que le había servido como acompañante en sus viajes a París y a Roma, donde vivió intensamente la bohemia dorada de los jóvenes artistas. Casi no se acordaba de que aún la tenía al cabo de diez años. Sacó la pistola de su estuche, la metió en el bolsillo del blusón de trabajo, y regresó a la zona ferroviaria tomando desde la Barqueta el camino de San Jerónimo, siguiendo las vías. Y al llegar a la altura del Departamento Anatómico del Hospital, se sentó sobre un montón de traviesas de maderas que había junto a la via, y metiéndose el cañón de la pistola debajo de la barba, disparó el tiro que le causó la muerte. (Había cumplido poco antes sus 39 años de edad). Cuando encontraron al poco rato el cadáver nadie sabía de quien se trataba. ¿Quién podía imaginar que el más ilustre escultor de España, una gloria más aún que nacional, europea, iba a morir oscuramente en el borde de la vía, en la tremenda soledad del campo? En el periódico de la mañana siguiente decía la noticia en una columna de gacetilla de sucesos: «Hallazgo de un cadáver. Junto a las vías del tren, en el ramal de la Barqueta a San Jerónimo, apareció ayer tarde el cadáver de un hombre decentemente vestido. Fué trasladado al Depósito Judicial, donde aún no ha sido identificado.” A la mañana siguiente estalló el asombro y la consternación en Sevilla al descubrirse que el suicida del día anterior era nada menos que Antonio Susillo. Inmediatamente acudieron al Depósito Judicial sus discípulos, Joaquín Bilbao, Coullaut Valera, Viriato Rull y Castillo Lastrucci, con objeto de sacar la mascarilla al cadáver. (Yo he pintado un cuadro en el que represento este fúnebre episodio, tal y como lo relata Antonio Illanes en su Discurso de Ingreso en la Real Academia de Santa Isabel de Hungría: «El cuerpo del artista, honra de Sevilla, está sobre la cuarta piedra del Déposito Anatómico. El eximio Susillo en su triste estancia no está solo. Los cadáveres de dos mujeres también muertas trágicamente aquel día, yacen cerca de él». En mi cuadro, de escaso mérito artístico como todo lo que pinto, pero de intención de ser un documento histórico, he representado la escena, tal y como la sudirectamente de labios de uno de los protagonistas, Castillo Lastrucci. Viriato Rull, provisto de un saco de escayola, un cubo de agua y un pequeño palustre para amasar, acaba de obtener el molde o vaciado del rostro del cadáver de Susillo, Viriato Rull está remangado, en camisa, y para no mancharse tiene puesto un delantal Le ayuda a retirar el molde de la mascarilla Antonio Castillo Lastrucci, con cara muy apenada. Al lado de ellos vestido elegantemente con un pantalón gris perla, y levita azul llevando al cuello el lazo o chalina de los artistas bohemios, al gustó de la época, está el también discípulo de Susillo, Miguel Sánchez Dalp. En la puerta del Departamento Anatómico, disportiéndose a entrar, hay un anciano, el padre de Susillo, a quien conduce del brazo consolandole, el director del Hospital, el célebre doctor Fedriani). Como Susillo habia muerto por su propia mano, hubo dificultades para enterarle en Sagrado; la Iglesia se mostró inflexible con el suicida, y hubo que enterrarle en el Cementerio de los Disidentes, que estaba al lado del de San Fernando. Allí permanceció durante medio siglo. En el año 1940, el Alcalde don Eduardo Luca de Tena y el Arquitecto Municipal don Antonio Delgado Roig, efectuaron el traslado de los restos y los depositaron al pie del Cristo de las Mieles, bajo las rocas que forman el Golgota que sostiene la Cruz, al pie de su obra maestra. Pasaron algunos dias, cuando el público que acudia a visitar en el Cemente rio la tumba del artista, observó que de la boca del Cristo Crucificado salía un arroyo de miel, que le chorreaba por los labios y la barba, y le descendía por el cuello hasta el pecho. No era ningún milagro, sino algo muy sencillo y natural: un enjambre de abejas había hecho su panal dentro de la boca del Cristo, y la miel chorreaba desde el panal, por la imagen. Pero si el suceso era explicable y natural, no por ello dejaba de parecer milagroso o maravilloso el que habiendo tantos lugares en el Cementerio de San Fernando, entre cientos de árboles, miles de rosales, decenas de capillas y panteones, las abejas hubieran elegido precisamente la boca del Cristo para hacer su panal, y precisamente a los pocos días de enterrarse allí Antonio Susillo. Y como el pueblo siempre desea perpetuar los prodigios y maravillas, los sevillanos dieron en llamar al Cristo del Cementerio con el hermoso nombre de EL CRISTO DE LAS MIELES con que todavía hoy le designamos. \*\*\* NOTA. – La muerte de Susillo fué el día 22 de diciembre de 1896 y el entierro el día 24, de Nochebuena. En el relato que acabamos de hacer hemos seguido al pie de la letra lo que nos contó poco antes de morir nuestro anciano amigo Antonio Castillo Lastrucci, así como el texto escrito por el ilustre imaginero Antonio Illanes, también excelente y querido amigo nuestro, para su Discurso de Ingreso en la Academia de Bellas Artes, en 1975. Terminaremos diciendo que la mascarilla de Antonio Susillo quedó en poder de Viriato Rul, quien años más tarde, a su muerte, se la dejó a Castillo Lastrucci, éste se la cedió a Antonio lllanes, y a la muerte de lllanes, su viuda y viuda que conocía bien sus deseos, me la ha entregado y la conservo tanto por el valor de recuerdo de Susillo, como por el valor añadido sentimental de haber estado largos años en manos de mis dos queridos amigos y ambos insignes escultores. (c) José María de Mena (c) David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/antonio-susillo-y-la-leyenda-del-cristo-de-las-mieles/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/antonio-susillo-y-la-leyenda-del-cristo-de-las-mieles/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [Salvador Guardiola Dominguez: el rejoneador sevillano heroe de la calidad](https://demena.es/el-rejoneador-salvador-guardiola-dominque-heroe-de-la-calidad/) **Published:** mayo 27, 2025 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Salvador Guardiola fue una figura gloriosa del toreo a caballo. Jinete hábil y poderoso, consiguió brillar en una época en que había grandes rejoneadores como Alvaro Domecq el viejo, y el Duque de Pinohermoso. Sin embargo el que le incluyamos en el elenco de Sevillanos Ilustres no es tanto por su luminosa carrera taurina, como por su heroísmo caritativo que le llevó hasta el más definitivo acto de caridad: dar su vida por los pobres. ## Salvador Guardiola: vida entre toros y caballos Salvador Guardiola nació en Sevilla el 3 de noviembre de 1926. Hijo del ganadero Salvador Guardiola Fantoni, tanscurrió su infancia entre su casa natal del Patio Banderas, y el cortijo del Toruño en donde tuvo ocasión de ver los mejores toreros que acudían allí a entrenarse en la tienta de becerras y en las faenas de acoso y derribo. A los doce años ya andaba a caballo por entre los toros bravos, y en su adolescencia se movía con soltura por el «corredero» donde los caballos al galope adelantaban a los becerros para que el jinete los derribe empujando con la garrocha sobre la penca del rabo. Estudió el bachillerato en Sevilla y sus padres le enviaron a Deusto en cuya universidad estudió la carrera de Derecho. ## Trayectoria taurina y caritativa del rejoneador Desde 1950 en que termina sus estudios inicia Salvador su actuación como rejoneador en una serie de festivales benéficos, hasta el año 1953 en que se decide, llevado por su caridad, a dedicarse profesionalmente al rejoneo para destinar todas sus ganancias al sostenimiento de establecimientos para remedio de los pobres. Actúa durante siete temporadas en las mejores plazas de España, alcanzando {no tras otro los mayores éxitos: la Maestranza, Madrid, Bilbao, Valencia, la Monumental de Barcelona. Las épocas de forzoso descanso en invierno, porque no hay corridas, las pasa en el Toruño o en el cotijo del Pinganillo entrenándose con los caballos y los toros. Lleva una vida como todos los deportistas y toreros, sacrificada para mantenerse en forma. Guarda su secreto de que torea para los pobres, porque esas cosas no son para pregonarlas sino para mantenerlas en silencio, y que solamente Io sepa Dios. Se casa con Mercedes Conradi, hija del ingeniero Conradi, una de las figuras destacadas de la ingeniería sevillana. Tiene una hija. ## El trágico final en la plaza de Palma A los treinta y tres años, la edad en que mueren los elegidos, le aguarda la muerte en la Plaza de Toros de Palma de Mallorca. Salvador está en el ruedo montando a Calen, un caballo que aún no ha terminado su doma. Hay un momento en que cita Salvador al toro, de frente, y al llegar el cornúpeta frente al caballo y el jinete inclinarse hacia adelante para clavar el rejón se produce la tragedia, chocan el toro y el caballo y Salvador cae a tierra contra el estribo de la barrera. La primera impresión es que Salvador se había desnucado contra el tablón del estribo. Sin embargo, la película filmada por un aficionado mostró que el caballo echó bruscamente la cabeza atrás en el momento en que el jinete se inclinaba hacia adelante y el mismo golpe del caballo en la frente del jinete fué el que le dió la muerte. Cuando cayó hacia la barrera ya iba muerto. ## Fe cristiana y legado de un héroe sevillano Había sido bautizado en la pila de la iglesia del Sagrario de la Catedral, y durante toda su vida fué cristiano ferviente. La muerte le sorprendió el 21 de agosto de 1960 que era domingo. Cerraré este capítulo con una breve anécdota disculpándome de antemano por lo que tiene de personal. Yo había conocido a Salvador siendo él niño. Tuve amistad con su padre a quien a la vez admiraba como hombre íntegro y gran sevillano, y compadecía por las tribulaciones que sufrió en la vida, la primera de ellas ver morir en sus brazos a un hijo asesinado por unos bandoleros que le metieron el cañón de la escopeta por la ventanilla del coche. Escribía yo por entonces una serie de reportajes titulada «*A caballo por tierras de España*«, para el periódico «Madrid», recorriendo a caballo lugares históricos, y ese verano del sesenta lo pasé en los Pirineos, recogiendo datos sobre los lugares de la batalla de Roncesvalles. Era domingo y al anochecer oí por la radio la noticia de la muerte de Salvador en Palma de Mallorca. Al amanecer me dirigí a la Colegiata de Roncesvalles, de los religiosos Canónigos Regulares de San Agustín, a los que encargué una misa de «corpore insepulto» por el rejoneador sevillano. Los frailes no quisieron cobrarme el estipendio de la misa, sino que en vez de una sencilla misa, celebraron un funeral grandioso con toda la comunidad ante el altar. A las siete de la mañana aquella inmensa iglesia colegial, casi catedralicia, resonaba con los cánticos de los frailes por el alma de Salvador Guardiola, como si los coros celestiales cantasen los salmos gregorianos, en memoria de quien, como escribió José Antonio Blázquez, crítico taurino, «llevó caritativamente su aventura torera hasta el límite mismo de la muerte». (c) Jose María de Mena (c) 2015 David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/el-rejoneador-salvador-guardiola-dominque-heroe-de-la-calidad/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/el-rejoneador-salvador-guardiola-dominque-heroe-de-la-calidad/?share=x) - **Categorías:** Personajes --- ### [Rivalidades entre la Universidad y la Catedral de Sevilla en el siglo XVI](https://demena.es/rivalidades-entre-las-universidades-y-la-catedral-de-sevilla/) **Published:** julio 8, 2025 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ![Cabildo de la Catedral de Sevilla]()A finales del siglo XVI se plantea una gran rivalidad entre las Universidades de Sevilla, las cuales tenían numerosos alumnos, tanto religiosos como seglares, y el Cabildo de la Catedral. Sevilla era el centro cultural del Nuevo Mundo y de aquí salían los universitarios para ocupar puestos directivos en la política, la administración, las ciencias y las letras en todo el continente americano. El prestigio de estas dos universidades era grandísimo, y las Universidades se consideraban como autoridad tanto en lo cultural como en lo civil y hasta en lo religioso, llegando a veces a considerarse superiores al propio Cabildo de la Catedral, como lo demuestra este suceso que relata Matute. Yendo dos profesores de la Universidad de Santa María de Jesús a su universidad por la calle de la Borceguinería (hoy Mateos Gago), encontraron al arcediano de Jerez, canónigo don Juan de Tévez, que iba a la Catedral. Como la calle era estrecha, cada cual quiso conservar la acera para evitar el lodo de la calzada, pero los universitarios se hicieron reacios, y no permitieron el paso del canónigo arcediano. Este, viendo su obstinación, se empeñó en el lance y mandó a sus criados que le buscasen una silla, la cual fue traída, y el arcediano se sentó en ella, a cuya ocasión se fue juntando gente y otros canónigos que vinieron de la Catedral, los que intentaban persuadir a los universitarios para que cedieran el paso, por consideración a la dignidad del arcediano, y viendo que no lo conseguían, hicieron venir a unos peones que cogieron en volandas a los universitarios y los quitaron de la acera para que el arcediano pasara. Sabido esto, en la universidad, considerándose ofendida envió unos fámulos suyos armados con carabinas, a esperar que el arcediano regresase de la Catedral. Este salió en el coche del arcediano de Sevilla que había ido por él para acompañarle, y los fámulos detuvieron en el lugar más angosto de la calle Borceguinería el coche, acudiendo mucha gente y formándose tal bulla que los fámulos, sin atreverse a usar sus armas, tuvieron que huir, refugiándose en la universidad, y el Asistente cercó ésta con tropas durante tres días hasta que consiguió detenerlos y juzgarlos. Los dos profesores fueron condenados a destierro, el uno a Granada y el otro a Ávila, y los fámulos a Ceuta, por cuatro años, El Claustro de la Universidad, como protesta, decidió que en adelante los profesores solamente salieran a la calle con coches, lo que cumplieron por algún tiempo hasta que se olvidó el suceso. (c) Jose María de Mena (c) David de Mena, 2025 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/rivalidades-entre-las-universidades-y-la-catedral-de-sevilla/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/rivalidades-entre-las-universidades-y-la-catedral-de-sevilla/?share=x) - **Categorías:** Curiosidades históricas de Sevilla --- ### [La vida religiosa en Sevilla a principios del siglo XX: cofradias y culto](https://demena.es/la-vida-religiosa-de-principio-de-siglo-en-sevilla/) **Published:** diciembre 30, 2025 **Author:** Jose María de Mena **Content:** La vida religiosa sevillana, en lo estrictamente litúrgico, se movía entre la Catedral, las Parroquias, y los conventos. La Catedral tenía sus fiestas mayores, como el Corpus y la Inmaculada, en que se ponían colgaduras de terciopelo o de seda, (llamadas colgaduras porque colgaban del techo hasta el suelo). Estas colgaduras eran de color rojo con guarnición de pasamanería de oro, flecos y borlas, en la fiesta del Corpus Cristhi, mientras que eran de color azul celeste y con guarnición de plata, cordones y borlas, en la fiesta de la Inmaculada. Las colgaduras, revestían los lienzos de pared, dando al interior de la Catedral un aspecto colorido y vistoso, mucho más acogedor que la fría y gris apariencia diaria de las columnas y muros desnudos. En el día del Corpus después de la procesión, que recorrían las calles de la Ciudad, con el suelo cubierto de ramitas de juncia, tomillo y romero, y habiendo dos filas de soldados en las aceras, en todo lo largo del recorrido(a esto se le llamaba cubrir carrera), en uniforme de gala y con banderas, banderines, armas y músicas) , mientras sonaban desde la torre de la Giralda los repiques de todas las campanas, la catedral era el centro de la vida ciudadana. Acudía la gente a ver la carroza de la Custodia que había llevado la Eucaristía en su recorrido por las calles, y a contemplar las distintas carrozas con las imágenes que habían participado en la procesión, San Isidoro, San Leandro, Santa Justa y Santa Rufina, la Inmaculada, el niño Jesús, el relicario de la Santa Espina, y finalmente la riquísima Custodia de oro, obra insigne del orfebre Arfe. La visita a la Catedral duraba toda la mañana hasta su cierre a mediodía. Por la tarde comenzaba la Octava, función religiosa en el Altar Mayor, que duraba dos horas o tres y en la que bailaban ante el altar los niños Seises, con sus trajes de pajecillos del siglo XVII. Se llamaba Octava porque esta ceremonia se repetía durante los ocho días siguientes todas las tardes, y en todo ese tiempo estaban puestas las colgaduras, y encendida la iluminación catedralicia. Lo mismo ocurría en Diciembre, en la fiesta de la Inmaculada. Había durante los ocho días acto religioso, baile de los Seises, y colgaduras. Para el baile de los Seises se utilizaba la orquesta, que interpretaba obras musicales escritas por maestros de Capilla de siglos anteriores como Hilarión Eslava, o {a de maestros de este siglo Eduardo Torres, y Norberto Almandoz. Almandoz había llegado a Sevilla en los años 1.915, procedente de su tierra vascongada. Era un vasco serio, muy poco comunicativo, y de unos conocimientos musicales tan sólidos que se le consideraba como uno de los mejores críticos de Europa. (Crítico en el sentido técnico de la palabra, o sea capaz de analizar una partitura y encontrarle los aciertos y los defectos de técnica. No en el sentido periodístico que se suele dar a la llamada crítica musical en la prensa). Tal era su prestigio, que en más de una ocasión, el célebre compositor Maurice Ravel, hizo viajes desde París a Sevilla para venir a enseñarle a don Norberto Almandoz una partitura y pedirle que se la revisase antes de estrenarla. También en cierta ocasión el compositor soviético Katchaturian envió a don Norberto Almandoz una partitura, valiéndose del embajador de España en Berna, y Director general de Asuntos Diplomáticos Europeos, Sr. Lojendio, para que don Norberto le diera su opinión. Y esto en época en que España no tenía relaciones con la Unión Soviética, y aún a pesar de ser don Norberto Almandoz un sacerdote! ## La Catedral y sus fiestas mayores Pero sigamos tras este inciso. La orquesta de la Catedral estaba formada por músicos de primera categoría, profesores del Conservatorio, y miembros de la Orquesta Filarmónica, o de la Banda Municipal. Además de las piezas para el baile de los seises, la orquesta tocaba composiciones clásicas religiosas, de Bach, Vitoria, Haendel, etc. En los años veinte era organista don Luís Leandro Mariani, gran músico, seglar, casado con la que fue famosa pianista Pepita Piazza, y que tenían en su casa de la calle Abad Gordillo (con entrada por calle de la Dama) una academia musical privada. También eran importantes en la Catedral los dias 30 de Mayo, festividad del rey San Fernando, en cuya fecha se abría la urna de plata que en la capilla de la Virgen de los Reyes encierra la caja de cristal donde reposa el cuerpo momificado del rey conquistador de Sevilla. El público asistía a la misa, contemplaba el cuerpo del Santo, y presenciaba luego el desfile de las tropas del arma de Ingenieros, que durante toda la mañana daban guardia de honor en la Capilla y en la Catedral, y que a las doce, cuando se cerraba otra vez el féretro, se alineaban en la Avenida delante de la Catedral, y desfilaban arma al hombro a los acordes de la música, hacia su cuartel. La Catedral tenía misas los domingos desde las ocho de la mañana hasta las doce del mediodía, y gran número de sevillanos acudían a oírla. También había anualmente la Novena de la Virgen de los Reyes, que además de su caracter religioso, —rezo del rosario, acto eucarístico, y bendición—, tenía un importantísimo significado político, pues el Arzobispo, sentado en su TRONETA o sea sillón a manera de trono, con almohadón de seda roja, relinatorio y alfombra, pronunciaba un sermón o plática cada día de la novena. En estas pláticas, sabiendo entenderlo, se perfilaba todo un plan de actuación religiosa, o se criticaban las conductas políticas, o las acciones oficiales. Era algo así como un análisis de la vida oficial sevillana, y en más de una ocasión, de aquellas palabras pronunciadas en el sermón de la novena de la Virgen de los Reyes se derivo la destitución de algún personaje político, o la revisión de alguna disposición oficial reciente. Esto, lo mismo en la época del Cardenal Espínola, a principios de Siglo, que en la del Cardenal Ilundain en los años treinta, o del Cardenal Segura en los años cuarenta. Yo recuerdo en los años cuarenta la excomunión formulada por el Cardenal don Pedro Segura contra el ayuntamiento de un pueblo (creo recordar que fue Castiblanco) porque se había autorizado la celebración de un baile, siendo época de Cuaresma, lo que el Cardenal consideraba pecaminoso, ya que siendo época para la meditación y el arrepentimiento se había por el contrario dedicado al regocijo y a la sensualidad entre los jóvenes de distinto sexo. ## Las parroquias y los conventos Todas las costumbres públicas, sociales, y aún individuales, eran en forma explícita o en forma velada, expuestas, analizadas, en los sermones cardenalicios, y orientada la opinión- pública en el sentido de las normas eclesiales a la vista de estos ejemplos prácticos, sirviendo muchas veces de arnonestación a los gobernantes. El mes de Noviembre el día 23 se celebra la festividad de San Clemente, aniversario de la Reconquista de Sevilla por San Fernando. Había una misa solemne y a continuación se sacaba a la calle el Pendón de San Fernando y la Espada que se conservan en el tesoro de la Catedral. Estos dos objetos eran llevados por las autoridades locales, a lo que se llamaba la Procesión de la Espada, procesión que daba la vuelta a la Catedral por las gradas altas, con acompañamiento del Cabildo Municipal, en pleno, y vestidos todos los concejales con traje de etiqueta. Esta procesión de la Espada, tenía una particularidad, y era la ceremonia del llamado «Pleito homenaje», que consistía en que el Gobernador Civil’ tenía que prestar juramento en manos del Canónigo Maestro de Ceremonias’ de que al recibir la espada de San Fernando se comprometía a devolverla inmediatamente se terminara la procesión, y sin ocasionarle ningun desperfecto. Prestado este juramento se le entregaba la espada, la cual había de coger, no por la empuñadura, sino por la punta, y no con las manos sino con un rico paño, y portarla llevándola en alto, con la empuñadura hacia el cielo. El pendón de San Fernando, bandera que el Santo Rey trajo a la conquista de Sevilla era llevado al hombro por un concejal en representación del Ayuntamiento, acompañado por todos los concejales, vestidos de chaqué. En procesión recorrían las Gradas Altas dando la vuelta alrededor de la catedral, y volvían a entrar en el Templo, donde el Gobernador devolvía la espada fernandina, en manos del Canónigo, quien a su vez le “levantaba” o desligaba el juramento prestado anteriormente, una vez cumplida la devolución de la espada. Otras ceremonias religiosas muy Importantes eran en que se erigía en el Trascoro el gigantesco Monumento con columnas y cúpula, que llegaba hasta el techo abovedado del templo. Este menumento era de madera, muy artístico, y considerado como parte del tesoro Catedralicio. Estos días se celebraban los Oficios, especie de misas muy largas, de varios sacerdotes, con interpretaciones musicales de obras de los grandes compositores, con orquesta y órgano. El Jueves Santo donde se cantaba el ## Las cofradias y la Semana Santa célebre MISERERE original del maestro del siglo XIX Hilarión Eslava que fue maestro de capilla de esta Catedral. El MISERERE era partitura muy semejante a las óperas italianas, y venían a Sevilla a cantarlo los mejores tenores, como Anselmi y Lauri Volpi; a este último tuve ocasión de oirle en los años de 1.940. Los altares se cubrían en Semana Santa con lienzos morados, que tapaban las imágenes. A propósito de Anselmi, diremos que este célebre tenor vino varias veces. Amó tanto a España que al morir dejó en su testamento una cláusula por la que ordenaba que se le extrajera el corazón y se enviase a España. Como casi siempre ocurre en estos casos, al llegar a Madrid la relíquia nadie sabía que hacer con ella. Enterrar algo, aunque sea un corazón lleva aparejados prolijos trámites judiciales. No era tampoco la reliquia de un santo que pudiera depositarse en una iglesia. Y el Teatro Real estaba ya cerrado. Permaneció el frasco con el corazón de Anselmi en un almacén de decorados y trastos del Teatro Real. Pasados bastantes años yo encontré el recipiente, que nadie sabía lo que contenía, y pude identificarlo, comunicándolo al entonces Jefe de la Sección de Bellas Artes del Ministerio de Educación Nacional don Fernando José de Larra, el cual lo hizo depositar en el Museo del Teatro. con la dignidad que tal reliquia merece. (c) José María de Mena (c) David de Mena 2025 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-vida-religiosa-de-principio-de-siglo-en-sevilla/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-vida-religiosa-de-principio-de-siglo-en-sevilla/?share=x) - **Categorías:** Más Historia de Sevilla --- ### [Los hermanos Becquer en Sevilla: vida, bohemia y gloria del Romanticismo](https://demena.es/los-hermanos-becquer-bohemia-miseria-y-gloria-en-la-sevilla-del-romanticismo/) **Published:** marzo 19, 2026 **Author:** Jose María de Mena **Content:** En la calle Conde de Barajas, conforme subimos desde la calle Jesús del Gran Poder a la Plaza de San Lorenzo, existe en la fachada de una casa una lápida de mármol que recuerda el nacimiento de los dos personajes más destacados, como artistas y como bohemios, del Romanticismo: los hermanos **Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer**. ![Lapida casa de becquer x](https://demena.es/wp-content/uploads/lapida-casa-de-Becquer-1024x768.jpg)Foto de la lápida en la calle Conde de Barajas## Una infancia marcada por la orfandad y la escasez Nacieron en dicha casa, en la tercera década del siglo XIX, y ya en su infancia comenzó a cebarse en ellos la desgracia que les acompañaría hasta el sepulcro. Quedaron huérfanos y hubieron de ser mantenidos por su tío, el pintor Joaquín Domínguez Bécquer, un artista muy modesto que trabajosamente se ganaba la vida para sacarlos adelante. Tal era la pobreza en que estaban que, según escribió Gustavo años más tarde, su hermano Valeriano dibujaba por la noche a la luz de la luna, junto al balcón de la casa, para no gastar dinero en luz. Muy jóvenes ambos, marcharon a Madrid con la ilusión de hacerse famosos y ricos, confiando ciegamente en sus talentos como pintor y escritor. ## El duro despertar en el Madrid literario Sin embargo, el contacto con la vida artística de Madrid fue una triste desilusión. La pluma servía para muy poco si no iba acompañada de artimañas políticas o una situación económica independiente. O se era millonario, como el Duque de Rivas, o se vivía de las sombras del periodismo y el intercambio de favores. ![Retrato hermanos becquer 1 x](https://demena.es/wp-content/uploads/retrato-hermanos-becquer-1-1024x674.jpg)Retrato de los hermanos Bécquer Intentar ganar dinero exclusivamente con la literatura pura era un empeño tan imposible como desatinado. Gustavo Adolfo hubo de establecerse en un cuchitril miserable, una habitación reducida con un catre, una mesa deteriorada y una palangana de peltre. Fueron días de no comer, sin otro consuelo que la amistad con otro poeta hambriento y sevillano: **Luis García Luna**. ### El refugio en la «covachuela» Un día, Gustavo Adolfo obtuvo un empleo como escribiente en una oficina del Estado con tres mil reales al año. Se sentía feliz con su credencial de «escribiente de covachuela», creyendo que ya tenía su vida resuelta y que podía ofrecer un porvenir lisonjero a una mujer. ## La verdad sobre Casta Esteban Navarro Se enamoró de **Casta Esteban**, mujer a quien algunos críticos malintencionados han querido presentar como una persona zafia. Nada más lejos de la verdad: Casta fue una mujer de inteligencia cultivada que incluso llegó a escribir un libro de cuentos. Más hubiera podido afinarse si el poeta hubiera sido menos bohemio. Apenas casados, Gustavo perdió su empleo porque a su jefe le molestaba que hiciese versos en la oficina. Tuvieron varios hijos, y mientras Bécquer se entregaba a las tertulias, la pobre mujer dedicaba todos sus sacrificios a sacarlos adelante, lo que debió provocar amargas discordias entre ellos. ## «La Ilustración de Madrid» y el precio de la salud Al fin, Gustavo consiguió entrar en el periodismo de nivel con *El Museo Universal* y, más tarde, como director de *La Ilustración de Madrid*. Nombró a su hermano Valeriano redactor jefe y ambos trabajaron con entusiasmo para competir con las grandes revistas de la época. Sin embargo, el exceso de trabajo arruinó la salud de ambos. Enfermó Gustavo, como ya lo estaba Valeriano, de tuberculosis. Para reponerse, marcharon al **Monasterio de Veruela**. Desde allí, Gustavo envió sus famosas *«Cartas desde mi celda»*. En la paz de Veruela maduraron ideas para leyendas como *«El rayo de luna»*, *«El miserere»* o *«La corza blanca»*. ## El trágico final: Dos muertes en tres meses En septiembre de 1870, la salud de Valeriano se quebró definitivamente tras un vómito de sangre. Gustavo quedó sumido en un profundo abatimiento; sentía que su hermano le llamaba desde el otro lado. > «—Ha muerto; el pobre Valeriano ya no vive —le dijo Gustavo a su amigo Castro y Serrano con lágrimas rodando por sus mejillas—. ¡Natural la muerte! ¡Natural el escape de la vida cuando se han padecido todos los tormentos de la necesidad!». Gustavo Adolfo Bécquer murió apenas tres meses después que su hermano, el 22 de diciembre de 1870, con solo treinta y cuatro años. ![Panteon de los sevillanos ilustres 1 x](https://demena.es/wp-content/uploads/Panteon-de-los-Sevillanos-Ilustres-1-1024x597.jpg)Panteón de Sevillanos Ilustres## El triste destino de los derechos de autor y el regreso a Sevilla Tras su muerte, sus amigos editaron sus rimas para ayudar a la familia, pero los beneficios fueron escasos. La infeliz Casta Esteban tuvo que vender los derechos de las obras por una miseria. Mientras los editores se hacían millonarios, Casta terminó en la mendicidad y murió en el Hospital General de Madrid en 1884. Fue a parar a la fosa común. Los restos de los hermanos Bécquer fueron finalmente traídos a Sevilla gracias a los hermanos **Álvarez Quintero**. Hoy descansan en el [Panteón de Sevillanos Ilustres](https://www.diariodesevilla.es/vivirensevilla/Panteon-ilustres-sevillanos-sevilla-visita-virtual-monumento-video_0_1865813894.html "Panteón de Sevillanos Ilustres") en la Iglesia de la Anunciación. Para Casta Esteban, la mujer del poeta, no hubo más que olvido. (C) Jose María de Mena (C) David de Mena, 2026 [Ver la entrada Tres cartas de Narciso Campillos sobre la muerte de Bécquer](https://demena.es/tres-cartas-de-narciso-campillos-sobre-la-muerte-de-becquer-i/) ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/los-hermanos-becquer-bohemia-miseria-y-gloria-en-la-sevilla-del-romanticismo/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/los-hermanos-becquer-bohemia-miseria-y-gloria-en-la-sevilla-del-romanticismo/?share=x) - **Categorías:** Personajes --- ### [Historia de la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla: origen en 1918](https://demena.es/la-magia-de-cabalgata-de-reyes-magos/) **Published:** enero 5, 2026 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Origen de la cabalgata en 1918 En el año 1918 por iniciativa de José Maria Izquierdo, que firmaba sus libros con el seudónimo de «Jacinto Ilusión», el [Ateneo de Sevilla](https://www.ateneodesevilla.es/) organizó la Cabalgata de Reyes Magos para llevar juguetes a los niños pobres en la noche de Reyes Magos. ## Detalles y anécdotas de los Reyes Los Reyes Magos fueron encarnados por Jesús Bravo Ferrer, José María Izquierdo, y un negro auténtico que era empleado del Salón-Cine Llorens, que se llamaba Domingo. Los Reyes iban montados en caballos y seguidos por un grupo de jóvenes disfrazados de pajes, beduinos y asiáticos, que conducían unos cuantos borriquillos cargados de juguetes. ## Recorrido histórico de la cabalgata La Cabalgata, año tras año, fue creciendo en importancia. Hasta los años 1948 ó 50 iba desde la Plaza de Toros al Hospicio de Huérfanos llamado de San Fernando, que estaba en lo que hoy es la calle Francisco Carrión Mejía, y de allí iba al Asilo Provincial y Colegio de Sordomudos y Ciegos en la calle San Luis y después al departamento infantil del Hospital de la Macarena, desde donde regresaban a la plaza de toros. A lo largo de los años fueron encarnando las figuras de los reyes magos infinidad de artistas, escritores, políticos, entre ellos el Premio Nobel don Jacinto Benavente, toreros famosos, médicos ilustres. Un adelanto fue el añadir a la cabalgata numerosas carrozas engalanadas, en las que niñas vestidas de hadas y de pastoras, contribuian a embellecer el desfile. A partir de 1960 se hizo cargo de la dirección de la Cabalgata el animoso ateneista José Jesús García Diaz, que hizo de este desfile un espectáculo popular capaz de rivalizar por una noche con los grandes espectáculos sevillanos de la Semana Santa y la Feria de Abril. Mi amigo el orfebre Fernando Marmolejo, que también fue Rey Mago, hizo las coronas para los Reyes, y una arqueta, reproducción del arca donde se guardan los restos de los Santos Reyes en la catedral de Colonia, para guardar las coronas en el Ateneo. ## Banquetes y tradición cultural Un acto social muy vistoso ha sido el banquete anual en honor de los tres reyes de ese año que ha reunido a los reyes anteriores, ateneistas, y colaboradores de la Cabalgata, caballeros y señoras de lo más alto de la vida cultural sevillana. (c) Jose María de Mena (c) David de Mena 2026 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-magia-de-cabalgata-de-reyes-magos/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-magia-de-cabalgata-de-reyes-magos/?share=x) - **Categorías:** Más Historia de Sevilla --- ### [Fernando VII arrinconado](https://demena.es/fernando-vii-arriconado/) **Published:** agosto 12, 2024 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Fernando VII y la reconstrucción de Sevilla Si la reina Isabel II ha sido denigrada y envilecida por escritores y periodistas, olvidando que Sevilla debe a su gobierno la Feria de Abril, el haber salido de la época de las diligencias para entrar en la del ferrocarril, y la construcción de mejoras públicas como el puente de Isabel II, y el cementerio de San Fernando, su padre el rey Fernando VII ha sido también atacado, ultrajado y menospreciado por muchas plumas de autores, no siempre bien informados, ni, sobre todo, imparciales y veraces. Refiriéndose a Sevilla, que es lo que nos interesa, Fernando VII, al acceder al trono, hubo de restaurar una Sevilla que había sido devastada por la ocupación napoleónica, y empobrecida por la guerra. Dos años después, apenas restañadas las heridas que había ocasionado la contienda, en 1816 sufrió una de sus mayores inundaciones, quedando Triana y los arrabales de la ciudad prácticamente destruidos, lo que se agravó por el efecto del terremoto ocurrido el 2 de febrero, que derribó numerosos edificios, e incluso las rejas de hierro de las casas consistoriales. ## Mejoras públicas bajo el reinado de Fernando VII Todo lo cual en una España empobrecida no sólo por la guerra de la Independencia, sino también por la sublevación de las colonias americanas, no impidió que bajo el reinado de Fernando VII se restaurase el caserío de la ciudad, se incrementase la producción de sus astilleros, construyéndose el primer buque de vapor que existió en España, botado el 30 de mayo de 1817 y que llevó el nombre de El Betis, se reconstnveron edificios públicos como la Audiencia, y en años siguientes se construyeron el mercado de la Encarnación, que suprimió el sistema tercermundista de exponer los alimentos en el suelo o en tenderetes en la vía pública; la plaza de Armas, que era un antiguo muladar y que fue urbanizada, el paseo de Cristina, calificado por el historiador Joaquín Guichot como «importante mejora pública», el alumbrado público, los primeros ensanches fuera del recinto amurallado, y en el aspecto recreativo, la construcción del teatro Principal y de la Escuela de Tauromaquia, como en el de la beneficencia la creación del hospicio para cien ancianos y para niños abandonados, frente al convento de Madre de Dios, en la calle San José. ## Homenaje al monarca en los jardines de San Telmo En recuerdo de este monarca, los duques de Montpensier, don Antonio de Orleáns y su esposa la infanta doña María Luisa, pusieron en los jardines del palacio de San Telmo una estatua de Fernando VII traída de París del palacio que la reina viuda doña María Cristina tenía en aquella ciudad. Esta estatua decoró los jardines hasta que doña María Luisa regaló a Sevilla la parte de los que hoy es el llamado parque de María Luisa. Monumento que, a pesar de no haber costado una sola peseta al pueblo sevillano, y de que recordara una etapa de la historia de Sevilla, fue primeramente mutilada arrancándole las manos, y posteriormente almacenada, -que no expuesta-, en el patio anejo al convento de Santa Clara, donde se almacenan lápidas y restos arqueológicos junto a la torre de don Fadrique, donde hoy podemos verla. El sectarismo político intenta así, en este caso como en otros muchos, borrar la historia de la ciudad. (c) Jose María de Mena (c) David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/fernando-vii-arriconado/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/fernando-vii-arriconado/?share=x) - **Categorías:** Curiosidades históricas de Sevilla --- ### [Muebles y utensilios domésticos (y III)](https://demena.es/muebles-y-utensilios-domesticos-y-iii/) **Published:** febrero 28, 2018 **Author:** Jose María de Mena **Content:** En la decoración de la casa se apreciaba también la influencia de lo religioso. En los dormitorios de los niños solía haber un cuadro del Angel de la Guarda sobre la cabecera de la cama, y en el dormitorio de los padres un crucifijo o un cuadro de la Virgen. Además en todo dormitorio había una pilita de agua bendita, agua que se traía de la parroquia el día de la bendición de las pilas, o sea el Sábado de Gloria, y se renovaba de vez en cuando recogiendo en la misma parroquia una pequeña botella de agua bendita. En el salón o en el comedor, en un rincón solía haber un altarcito o repisa con una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, devoción introducida por los jesuitas. Cuando se compraba una casa nueva, o cuando una joven pareja constituía su hogar, era costumbre “entronizar” el Sagrado Corazon de Jesus, ceremonia que consistía en la bendición de esta imagen en su altarcito o repisa, para que se invitaba a un sacerdote que oficiaba la bendición. También había “capillitas” portátiles, con una imagen de un santo o de una Virgen. Lo más frecuente era la Virgen del Rosario, la Virgen de la Medalla Milagrosa, la Virgen del Carmen, San Francisco de Asís y San Antonio de Padua. Esta capilla portátil, de unos cuarenta centímetros de altura, se tenía en la casa uno o dos días. Había una mujer, generalmente una anciana, que se ganaba la vida con el pequeño dinero que le daban las devotas por el alquiler de la capillita, a tanto por día. O bien una señora lo hacía por simple devoción, encargándose de su traslado, y el dinero que le daban lo entregaba como limosna en una iglesia o convento. Durante los dos o tres días que la capilla estaba en la casa, se, colocaba sobre la cómoda, se le ponían delante flores o velas, y se rezaba diariarnente un rosario o el ejercicio del mes de María, en Mayo, o el Mes de las Animas, en Noviembre. Un curioso elemento decorativo, macabro por cierto, que había en muchas casas era feto en alcohol! (que con buen humor llamaban algunos «niños en aguardiente»). El motivo de este fúnebre ornato era el siguiente: Según la legislación el feto procedente de un aborto, aunque sea en los primeros meses, tiene la misma consideración que una persona a los efectos de su enterramiento. Los abortos eran frecuentes, no intencionados sino por las malas condiciones de higiene y por la ignorancia de la gente. Como los gastos de entierro eran cuantiosos y la mayoría de las personas no disponían de dinero para costear un entierro, lo que hacían era guardar el feto en alcohol o aguardiente, esperando que alguien se muriera en la vecindad. y entonces aprovechando el entierro de cualquier vecino metían el fraseo con el feto en el ataúd y así enterrándolos juntos el adulto muerto y el feto, se ahorraban el dinero de un entierro infantil. Lo curioso del caso es que durante el tiempo que el feto en alcohol permanecía en la casa, solían tenerlo encima de la cómoda como si se tratase de una figurita de adorno. Entre los utensilios domésticos había algunos muy curiosos, tales como las «manitas para rascarse» que eran una minúscula mano de madera de ébano o de sándalo, con una larga varilla, que utilizaban las señoras para metérselas por el cuello hacia la espalda y poder rascarse por debajo del corsé. Existían unos de cobre, redondos parecidos a una cacerola con su tapadera, y con un mango de madera. En estos cacharros se metían ascuas de carbón, se cerraba, y se introducían bajo las sábanas para calentar la antes de acostarse en invierno. También había otros en forma de de cobre, que se llenaban con agua caliente, antes de popularizarse las bolsas de agua. En los veinte y treinta aún no se habían inventado los termos para comida sino el “portaviandas» Este utensilio consistía en cuatro cacerolas una encima de otra de tal modo que cada una servía de tapadera a la que estaba debajo, y solamente la de arriba llevaba tapadera. La de abajo del todo tenía agujeros a los lados y se llenaba de carbones encendidos. Con este artilugio podía llevarse comida a gran distancia, sin que se enfriase. La cacerola de abajo se destinaba a la sopa, la de encima al primer plato y la superior al segundo. El conjunto de los cuatro recipientes se transportaba mediante un fleje de metal que pasaba por las asas de todos ellos, y estaba provisto de un asa como la de una maleta. Como no existían los frigoríficos se refrescaba el agua en botijos o búcaros, o en tallas, (que eran recipientes a manera de pequeñas ánforas de barro pero con la boca cuadraba formando picos). La talla era un recipiente tan útil y al mismo tiempo tan airoso que se hablaba de ella con mimo. Utensilios hoy desconocidos eran los abrochadores para el calzado. Las mujeres usaban botas con botones y para abrochar estos botones se usaba un gancho niquelado que se llamaba abrochador. También se utilizaba, —y hoy casi ha desaparecido— el calzador, una especie de cuchara alargada que se introducía en el zapato por la parte del talón, y ayudaba a que el pie se deslizase dentro del calzado, y después se retiraba el utensilio. Esto era necesario porque generalmente todas las personas usaban zapatos que les estaban pequeños, porque era moda elegante y para meter el pie dentro de un zapato pequeño era necesario valerse de ese truco. Un mueble, o utensilio doméstico del que no se ha hablado mucho que yo sepa, es el ascensor. En Sevilla había ascensores mucho antes de inventarse la electricidad, y durante el siglo XIX fueron muchas las casas señoriales que los tuvieron, así como algunos almacenes, para la elevación de mercancías a los pisos altos. Estos ascensores funcionaban con agua. El mecanismo era el siguiente: La caja del ascensor, para personas o mercancías, suspendida por un cable que pasaba por una polea, y en lugar del contrapeso de hierro que llevan los ascensores modernos eléctricos, llevaba como contrapeso un recipiente o depósito con agua. Para bajar el ascensor, se le aligeraba el peso de agua sacando una parte de ella por un grifo, y al llegar al punto crítico en que las personas o mercancías pesaban más que el contrapeso, bajaban las personas y subía el depósito. En cambio para subir las personas, el depósito era rellenado arriba echándole agua por arriba hasta que el peso del agua superase al de las personas o mercancías, y entonces bajaba el contrapeso y subía la caja del ascensor. Esto aunque parezca rudimentario daba buen resultado, y no gastaba mucha agua pues solamente se le añadía, o se le sacaba la cantidad necesaria para equilibrar, conservando siempre una cantidad estable aproximada al peso que habitualmente se cargaba. La compañía de aguas Easton and Anderson se anunciaba en periódicos y revistas indicando que suministraba agua «para el consumo doméstico y para ascensores». Así puede verse en la Guía de Sevilla, de 1.893 editada por Zarzuela, página 47 de la sección de anuncios. Otro mueble y a la vez utensilio doméstico era la máquina de coser introducida a fines del siglo XIX, y cuyo principal distribuidor en Sevilla era el almacén de la Casa SINGER, en calle O’Donnell número 5, seguido por el almacén de Antonio Llayna, en calle Cuna número 35, quien vendía la marca de máquinas de coser PFAFF de Lanzadera oscilante. Un anuncio distribuido por Sevilla en los años 1.900 a 1.910 decía «iiYA NO SE COSE A MANO!! La Compañía fabril SINGER ha resuelto el problema dando todos los modelos de sus legítimas máquinas de coser A DIEZ REALES SEMANALES, SIN ENTRADA». El precio de una máquina modelo de familia, para mesa era de 510 reales, precio total. La máquina con pie de hierro y tapa de madera de nogal, valía 630 reales. Y un detalle curioso delicadamente sugestivo: el tablero y la tapa podían elegirse con primorosa decoración incrustada de nácar, por 70 reales más. En los años veinte, la Casa SINGER se trasladó a Las Lumbreras, y el precio semanal de la máquina comprada a plazos subió a CINCO pesetas semanales. A este precio la compró, allá por los años 1.929 0 30 mi tía Isabel, que vivía en la calle Marqués de la Mina número 5, al lado del célebre abogado Moreno Sevillano. MATERIALES QUE SE USABAN Terminaremos este capítulo recordando algunos materiales que se usaban habitualmente. Tal vez en estos años de hoy 1.982 en que los productos vienen envasados en plástico, en que las bolsas de papel han sido sustituidas por polivilino, y en que la calefacción se hace por electricidad, e incluso por electricidad obtenida de la luz solar nuestros lectores se quedarán asombrados al saber que hasta el año 1.950, se utilizaron muchos materiales que no habían cambiado desde la prehistoria, como estos que enumeramos a continuación: CALABAZA.—Una calabaza seca servía en excursiones o cacerías para llevar agua o vino, porque no se podía romper como le ocurría a la botella de cristal. TEA.—Una astilla de madera de pino, servía para prender el carbón al encender el fogón de la cocina diariamente. CARBON.—Se guisaba con carbón de encina. PICON.—EI picón era un carbón hecho de varetas y ramas finas, principalmente de olivo. También se podía utilizar para calefacción, alternando con el picón, el orujo de huesos de aceituna molidos. ESPARTO.—Las cuerdas y sogas no eran de material plástico, sino de esparto o de cáñamo. Además el esparto servía para hacer suelas alpargatas, y abarcas, que por esto se llamaban «esparteñas ESPONJA.—La esponja para lavarse el cuerpo, o para limpiar objetos delicados, era auténtica esponja de mar, o sea un animal espongiario. CUERO.—EI cuero tenía infinidad de aplicaciones, en vestido, calzado, tapizado, etc. que hoy han sido sustituidas por el Skay y otros materiales sintéticos. MIMBRE Y JUNCO.—Muchos objetos eran de junco, o mimbre, o de caña: cestos para la ropa sucia, canastos para ir de compra, andadores para enseñar a andar a los niños, mecedoras y butacas, canastas para hacer la colada, costureros, angarillas para los transportes a lomos de mulos, y canastos planos para los vendedores de mariscos. BARRO COCIDO.—Se utilizaban para guisar infinidad de pucheros de barro cocido; orzas para aliñar las aceitunas; lebrillos para fregar los platos; lebrillos grandes que servían como las actuales bañeras» ENCERADO.—EI lienzo blanco encerado servía en muchos casos para las ventanas en sustitución de cristal esmerilado. HULE.—Era un lienzo pintado con pintura de óleo, relativamente impermeable y servía para capas impermeables para la lluvia, y para cubrir la mesa, como mantel impermeable. © 1982 Jose María de Mena © 2018 David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/muebles-y-utensilios-domesticos-y-iii/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/muebles-y-utensilios-domesticos-y-iii/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [La leyenda del Hombre de Piedra](https://demena.es/la-leyenda-del-hombre-de-piedra/) **Published:** mayo 24, 2019 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Origen de la calle Hombre de Piedra En el barrio de San Lorenzo, y pasando desde la calle de Santa Clara a la de Jesús del Gran Poder, discurre una calleja larga y estrecha que se llama CALLE HOMBRE DE PIEDRA, porque en ella, y empotrada en una hornacina a nivel de la acera, puede verse una estatua de piedra, de borrosos relieves, que lleva allí varios siglos. La calle se llamó desde el siglo XIII hasta el XV calle del BUEN ROSTRO, pero en época del rey don Juan II cambió su nombre al aparecer la estatua del hombre de piedra, junto con la leyenda de su milagroso y dramático origen. Para entender la leyenda es preciso que antes nos traslademos a la Plaza del Salvador, en la esquina a calle Villegas, donde encontraremos adosada al muro de la iglesia Colegial, una cruz de gran tamaño, la Cruz de los Polaineros, y bajo ella una lápida, escrita en caracteres y ortografía antiguos, que dice así: > EL REY DON JUAN. LEY II > > «El rey i toda persona que topare el Santísimo Sacramento se apee, aunque sea en el lodo so pena de 600 maravedises de aquel tiempo, según la loable costumbre desta ciudad o que pierda lá cabalgadura y si fuere moro de catorce años arriba que hinque las rodillas o que pierda todo lo que llevare vestido…» Por esta lápida, colocada en la iglesia del Salvador, vemos la devoción que existía en Sevilla, de ponerse de rodillas en el suelo cuando pasase el Santísimo Sacramento, aunque hubiera lodo por haber llovido; piadosa costumbre de la que no se libraba ni siquiera el rey ni los más altos caballeros, so pena de perder el caballo y pagar seiscientos maravedises de multa; y el que no tuviera caballo ni bienes, perder la ropa que llevase puesta. ![Villegas x](https://demena.es/wp-content/uploads/Villegas-300x225.jpg) Vista así, la reverencia con que se miraba al Santísimo Sacramento en tiempos pasados, volvamos a la barriada de San Lorenzo, en cuya calle BUEN ROSTRO, había una taberna, allá por los años del siglo XV. ## La leyenda del sacrílego Mateo el Rubio Y sucedió que se encontraban en la taberna varios compadres, bebiendo vino, cuando se oyó venir por la dirección de la parroquia de San Lorenzo, el tintineo de una campanilla acompañada de un susurro de voces que rezaban. Se asomaron los compadres a la puerta de la taberna, y vieron aparecer en el comienzo de la calle, un reducido grupo de personas, con velas y faroles, que iban acompañando al cura párroco, el cual llevaba en las manos y apretada contra su pecho, la cajita del Viático en la que llevaba la ostia para dar la última comunión a un enfermo. Al ver aproximarse la comitiva, los bebedores de la taberna, aunque eran gentes poco religiosas, más dados al vino y al juego que a la piedad, interrumpieron sus conversaciones y se aprestaron a arrodillarse un instante mientras pasaba el Sacramento. Pero uno de ellos, llamado Mateo el Rubio, que se tenía por valiente y era el matón del barrio, haciendo alarde de incredulidad para demostrar su temple ante los otros, dijo en voz alta: —Ea, hatajo de gallinas, que os arrodilláis como mujeres. Ahora veréis un hombre terne. No me arrodillaré, sino que me quedaré de pie, para siempre. Y en efecto permaneció allí para siempre, pues un trueno ensordecedor estalló sobre la calle, y sobre el impío cayó un rayo que le convirtió en piedra, y le metió de pie hasta las rodillas en el suelo. Y allí está todavía el cuerpo petrificado del pecador blasfemo, que se atrevió a desafiar a Dios. Por este ejemplar escarmiento, la calle BUEN ROSTRO se llama desde entonces del HOMBRE DE PIEDRA, donde aún puede verse el testimonio de aquel terrible suceso. Menos Literaria y maravillosa pero más real, es la interpretación arqueológica de la estatua del hombre de piedra. Al parecer se trata de una estatua romana, que presidió las termas que hubo en ese lugar, y que durante la época árabe aún seguía existiendo lo que dio nombre a unos célebres baños moros, que se llamaron «los baños de la Estatua», Y que ha sobrevivido a las diversas reformas que ha sufrido durante dos mil años el edificio en cuya fachada aún está empotrada. © Jose María de Mena 1968 © David de Mena 2019 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-leyenda-del-hombre-de-piedra/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-leyenda-del-hombre-de-piedra/?share=x) - **Categorías:** Leyendas --- ### [La curiosa historia de la Venus del Carambolo](https://demena.es/la-curiosa-historia-de-la-venus-del-carambolo/) **Published:** febrero 19, 2023 **Author:** Jose María de Mena **Excerpt:** Todo el mundo sabe que el día, 30 de septiembre de 1956 en el Club de Tiro Pichón, fue encontrado el célebre Tesoro de El Carambolo. Lo que ya no todo el mundo sabe es que junto con este Tesoro del Carambolo apareció la Venus del Carambolo, que constituye un suceso curioso, en el que tuvimos personalmente intervención **Content:** ## El hallazgo del Tesoro del Carambolo Todo el mundo sabe que el día, 30 de septiembre de 1956 al rebajar el terreno para instalar una máquina de soltar palomos para el tiro de pichón, en el Club de Tiro Pichón de El Carambolo, en el cerro de El Carambolo, a mitad de camino entre Sevilla y Castilleja de la Cuesta, pero en el término municipal de Camas, fue encontrado el célebre Tesoro de El Carambolo, una colección de 21 piezas de oro de 24 quilates, con un peso total de 2.950 gramos. ## La Venus de bronce olvidada Lo que ya no todo el mundo sabe es que junto con este Tesoro del Carambolo apareció la Venus del Carambolo, hallazgo que fue ignorado por la prensa, y que constituye un suceso curioso, en el que tuvimos personalmente intervención: La víspera o sea el día 29, uno de los obreros que realizaban el trabajo, tropezó al abrir la zanja con una pieza de metal que se enganchó en el azadón. La extrajo, y viendo que era de bronce la guardó en el canastillo del almuerzo, con objeto de venderla en alguna chatarrería. La figura era una muñeca, sentada, y que en esa actitud medía unos veinticinco centímetros, o sea que si estuviera de pie, tendría algo más de cincuenta centímetros. La muñeca al limpiarle el barro de que estaba cubierta pareció desnuda, con una mano extendida como pidiendo algo, pero le faltaba un brazo, no roto, sino suelto de una bisagra que tenía en el hombro, o sea que había tenido un brazo articulado con movimiento. El hombre dejó en su casa la muñeca, que le pareció ser un llamador de una puerta, o el remate de la barandilla de una escalera, y por el que podrían darle, según su peso, unas treinta o treinta y cinco pesetas. Pensaba hacer la venta el sábado siguiente por la tarde cuando saliera del trabajo. ## De la chatarrería al Museo de Sevilla Pero al día siguiente ocurrió lo inesperado. Apareció en una tinaja el Tesoro del Carambolo, y el pobre obrero se asustó pensando que, si alguien sabía que se había llevado a su casa la víspera un muñeco de bronce, creerían que había encontrado otro tesoro, y nadie querría creer que se trataba solamente de aquel muñeco, y no de otras piezas de oro como las encontradas en la tinaja. Muerto de miedo se fue a visitar a un señor a quien conocía, escritor de temas taurinos, llamado don José Hidalgo Medina, a quién pidió consejo sobre lo que debía hacer, y el señor Hidalgo Medina opinó que debía traerme la figura a mí, para que yo me ocupase de que llegase a Bellas Artes, sin que el obrero sufriera ninguna molestia. En efecto, me llevaron la figura, que al primer golpe de vista me pareció ser la diosa Isis egipcia; me puse al habla con mi buen amigo, don Joaquín Romero Murube, que ocupaba el cargo de Comisario de Bellas Artes, y le encargué que legalizara la situación de la estatuilla. Aunque parezca extraño, se tardó cerca de un año en conseguir que la Dirección General de Bellas Artes aceptase hacerse cargo del hallazgo, y la estatua de la diosa estuvo en mi casa hasta fina les del verano de 1957 en que Romero Murube me dijo que ya podía depositarse en el Museo Provincial de Arqueología, en donde la entregué. Todavía faltaba gratificar al obrero que lo había encontrado, Y que no quería decir su nombre por miedo a ser acusado de hurto. Tardamos cerca de dos años en convencerle, y por fin, en 1959 ó 60 la directora del Museo Arqueológico, doña Concepción Fernández Chicarro le hizo entrega de una gratificación de varios miles de pesetas, que al modesto obrero le vinieron muy bien. ## Isis egipcia: la identidad de la Venus La figura ha sido estudiada por especialistas alemanes, y se descubrió que en el pedestal tiene una inscripción en caracteres púnicos, que efectivamente confirma ser la diosa egipcia Isis, divinidad que de la religión egipcia había pasado a la cartaginesa. La figura puede verse actualmente en una vitrina del Museo Arqueológico de Sevilla. ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-curiosa-historia-de-la-venus-del-carambolo/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-curiosa-historia-de-la-venus-del-carambolo/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [La leyenda del cuadro “de la gamba”](https://demena.es/la-leyenda-del-cuadro-de-la-gamba/) **Published:** julio 22, 2019 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## La Sevilla del siglo XVI y su esplendor En el año de 1584 se encontraban dos grandes pintores trabajando en la Catedral de Sevilla. Era la época en que Sevilla, con la Casa de Contratación, el Puerto y la Flota de Indias, se había convertido en la ciudad más rica del mundo, emporio del comercio internacional, y capital del Imperio español del Nuevo Mundo. Había tanto oro en Sevilla que podía permitirse atraer a los mejores artistas del mundo y pagarlos, encontrándose en un mismo momento en la Catedral, el Ayuntamiento, la Casa de Pilatos, el Palacio de las Dueñas, y los conventos de San Pablo, San Agustín, la Cartuja y San Jerónimo, docenas de los mejores pintores y escultores llegados de Italia, Flandes, Alemania, y por supuesto, de toda España. Los dos artistas a que nos referimos estaban trabajando casi uno al lado del otro. Mateo Pérez Alesio, pintor italiano, venido de Roma, estaba haciendo el colosal San Cristóbal, pintado al fresco que tiene once varas y media de alto y cada pierna una vara de ancho. Figura célebre no solo por su tamaño, sino también por la inteligencia con que está diseñado, según González de León. Unos metros más allá, en la Capilla de la Concepción pintaba el maestro sevillano Luis de Vargas, el cuadro que preside dicha capilla, titulado «Genealogía temporal de Jesucristo» , en el cual aparecen desde Adán, los ascendientes de Jesús. ## El origen del nombre del cuadro Mateo Alesio no hacía más que asomarse a mirar lo que Luis Vargas estaba pintando, y cierto día, al ver como había trazado la pierna de Adán, desnuda, en un atrevidísimo escorzo, que parecía imposible dibujar, exclamó en un incontenible arrebato de admiración y a la vez de celos artísticos: «Piu vale la tua gamba que tutto il santo mío». (Vale más tu pierna que todo mi santo). Esta frase repetida por toda Sevilla, (una en la que se hablaba casi tanto italiano como castellano, pues había aquí no menos de dos mil familias de placentines, genoveses y otros iE nos), sirvió para que el cuadro de Luis de Varg pasase a ser conocido como «El cuadro de la gamba» es decir, El cuadro de la pierna. Alesio pintó poco más en Sevilla: otro Sal Cristóbal para la Iglesia de San Miguel; el retablo del Apóstol Santiago en la Iglesia de Santiago, y no se sabe más. Porque Alesio había Venido de Italia, de aquella Italia del Renacentista, dispuesto a convertirse en pintor de moda, el patriarca de la pintura sevillana. Pero no contaba con la superioridad de Luis Vargas, así que a la chita callando se volvió a Roma y nunca más vino a Sevilla. Sin embargo el cuadro de San Cristobal de la Catedral es una obra que puede considerarse magistral. Aparece en ella el gigante Cristóbal llevando sobre el hombro izquierdo al niño Jesús. Por bastón o báculo lleva una palmera entera, y va cruzando un caudaloso río, cuyas aguas le llegan a los muslos. Curiosamente en este cuadro aparece un guacamayo, pájaro exótico, traído del nuevo mundo, que en Sevilla tenía como adorno en muchas casas. Uno de los primeros guacamayos de la pintura universal. © Jose María de Mena 1990 © David de Mena 2019 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-leyenda-del-cuadro-de-la-gamba/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-leyenda-del-cuadro-de-la-gamba/?share=x) - **Categorías:** Curiosidades históricas de Sevilla --- ### [La leyenda de Carmen](https://demena.es/la-leyenda-de-carmen/) **Published:** mayo 2, 2021 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Una de las óperas más conocidas es sin duda “Carmen” de Bizet, algunos de cuyos números han servido para simbolizar a España convencionalmente en el extranjero. Entre el mito y el estereotipo, vamos a conocer la historia de Carmen. ## La Real Fábrica de Tabacos en Sevilla Carmen era una cigarrera de la Real Fábrica de Tabacos, en donde trabajaban centenares de muchachas jóvenes sevillanas, que a la hora de terminar su jornada alegraban las calles de la ciudad con el bullicio de su paso, y el colorido de sus vestidos y mantones. De aquellas cigarreras destacaba por su belleza Carmen, pero también por su ambición sin freno y su falta de escrúpulos. Como la Fábrica de Tabacos era patrimonio Real, y dependía de la Hacienda Pública, tenía el edificio garitas alrededor para su defensa, y una guarnición de soldados para su guardia, como puede verse, si nos acercamos al monumental edificio, hoy habilitado para la Universidad Hispalense. ## Relación de Carmen con contrabandistas Carmen se había relacionado con una banda de contrabandistas que andaban por la sierra, trayendo contrabando desde Algeciras, y que a veces más que como contrabandistas actuaban como bandidos. Como aquellos delincuentes necesitaban un militar experto en armas, y en el manejo de mapas, Carmen consiguió enamorar a Don José, sargento de la Tropa que guarnecía la Fábrica de Tabacos, el cual por su amor abandonó sus deberes, dejó el uniforme, y se unió a los contrabandistas, ciego de amor, aunque esto significaba la ruina de su carrera y de su honor. Pero Carmen no satisfecha con lo que don José podía ofrecerle, pensó que le convenía más unirse a un torero famoso que ganaba millones, y que podía comprarle joyas, casas y cortijos, y llevarla a fiestas y salones. Habiendo venido a Sevilla otra vez, desde Algeciras, Carmen buscó al torero Escamillo, a quién también supo enamorar. ## Don José y los celos fatales Sin embargo, don José, noticioso de que Carmen le engañaba, aún sabiendo que la Justicia le andaba buscando, se decidió a venir a Sevilla y buscar a Carmen. La encontró en la Plaza de Toros de la Maestranza, donde se celebraba aquel día una corrida. Toreaba Escamillo que obtuvo un éxito triunfal. Y al terminar la corrida, cuando Carmen salía de la Plaza para esperar a su amante Escamillo, en la misma puerta, Don José loco de celos y de rabia, se lanzó contra Carmen a quién dio muerte, suicidándose después. ## El monumento a Carmen en Sevilla Si vamos al Paseo de Colón, veremos, frente a la Plaza de Toros, en el jardincillo que se asoma al río, la estatua de Carmen, monumento que recuerda este episodio ocurrido en los años del Romanticismo, a mediados del siglo XIX, obra del escultor Sebastián Santos Roja. (c) José María de Mena, 1988 (c) David de Mena, 2021 - foto gracias a @sevillaantigua ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-leyenda-de-carmen/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-leyenda-de-carmen/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [Las calles que ya no existen en Sevilla](https://demena.es/calles-y-casas-sevillanas/) **Published:** mayo 20, 2017 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Todavía en los años veinte y treinta se conservaba en Sevilla gran parte de la rotulación antigua, pues los cambios políticos no se habían reflejado en la vida ciudadana en forma de cambios del callejero. Incluso aunque algunas calles cambiaron sus nombres duraute el siglo XIX, el público no se había acostumbrado a nombrarlas con su nueva denominación. ## Nombres populares vs oficiales en el callejero Así, le seguían llamando Plaza de San Francisco a la que tenía el rótulo de Plaza de la Constitución, y calle de las Armas, a la que acababa de ser rotulada con Alfonso XII. En el lenguaje popular se seguía llamando calle de la Coneja a la calle Atienza, y calle Las Palmas a la recién bautizada como calle Jesús del Gran Poder. Fracasaba el intento de denominar Plaza de San Fernando a la que el pueblo seguía nombrando como Plaza Nueva, y continuaba entendiéndose por calle Gallegos a la que el ayuntamiento había aprobado rotular como calle Sagasta. ## Curiosidades históricas de calles desaparecidas La de Teodosoio, a pesar de su nombre de emperador romano, era aún Calderería de San Vicente, como la plaza de Villasís le seguían nombrando por Cocheras de Pineda. La calle Descalzos era para todos, aún, Campanas; y la de Laraña, Compañía, en recuerdo de que la Universidad y la Iglesia de la Anunciación habían sido antiguamente de la Compañía de Jesús. La calle Liceneiado José Gestoso, aún sonaba como calle de la Venera, y Sor Angela de la Cruz era calle Alcázares porque el convento de las Hermanitas de la Cruz se hahía instalado en la antigua mansión señorial de la familia de los del apellido Alcázar; mientras que la calle que hoy desde 1940 está rotulada como Alcázares, conservaba aún el rótulo de Calle del Coliseo por haber estado situado en ella el Teatro del Coliseo Municipal. Por esta misma razón en la farmacia que allí existe se sigue llamando incluso hoy Farmacia del Coliseo, esquina a la Encarnación. Alguna calle conservaba nombres risibles, que el ayuntamiento no había podido borrar de la memoria popular, como Callejón de Medio Culo, que es hoy la calle Sagunto al lado de la parroquia de San Gil, y la calle Rascaviejas (porque en el siglo siglo XVI se rascaban y acariciaban las viejas de unos talleres del Ejército), a la que hoy se llama calle Hinesta. La calle Fernán Caballero, continuaba nombrándose como calle Jurado Juan de Burgos; como la calle Doña Guiomar aún mantenía el nombre de Piñones. ## Triana y su identidad en las denominaciones En Triana, seguían llamando la calle Larga a la calle Pureza, y Calle del Río a la calle Betis, y Esparterías a la calle San Jorge. ## Sevilla extramuros y su evolución urbana Y extramuros de la Puerta de la Carne, se denominaba calle Industria a la Avenida Menémlez y Pelayo. En la salida de la calle San Fernando al Prado de San Sebastián, se levantaba la Pasarela, un armazón de hierro parecido a la Torre Eifel de París, que servía para cruzar la glorieta sin peligro, y para retratarse subidos a ella, todos los pueblerinos cuando venían a Sevilla en su viaje de bodas. La Avenida desde la Catedral hasta el ayuntamiento se llamaba Calle Génova, y existían algunos lugares no rotulados pero con nombre propio, como la Punta del Diamante que era la esquina de la calle Alemanes a la Avenida. Las cuatro esquinas de San José, que era la cruz formada por la calle Sierpes, con las de Jovellanos y Gallegos y Los Cuatro Cantillos que era la esquina de la calle Cabeza del Rey don Pedro con la calle Candilejo. Como en la Alameda de Hércules, la esquina de la calle Barco se llamaba la Havanilla, y el extremo final entrando a Calatravas se llamaba La Pila del Pato, porque allí estaba situada la pila o siente pública que tiene en su centro una figura de un pato que echa agua por el pico, fuente que después de 1.950 ha sido instalada en la plaza de San Leandro. Algunas calles no existían, como las de Joaquín Romero Murube, que comunica hoy la plaza del Triunfo con la plaza de la Alianza, y que fue abierta mediante el derribo de una casa que había junto a la Diputación. A este calle cuando se abrió en 1.965 se le puso el nombre de la calla Alcazaba pero en 1.969 al morir el poeta Joaquín Romero Murube, que era conservador del Alcázar y Comisario Regional de Bellas Artes, se le dio su nombre, por haber sido él quien promovió la construcción de esta bellísima calle. Tampoco estaba construida la callecita Manuel Alonso Viñedo, que va desde la de San Eloy a O’Donnell, abierta también a expensas del derribo de una casa que había en ese lugar. En Triana, la calle Pagés del Corro era llamada por el vulgo con dos nombres, la Cava de los Gitanos desde San Jacinto a la actual Plaza de Cuba y la Cava de los Civiles desde San Jacinto hacia la de Procurador. No existía aún la Plaza de Cuba ni el barrio de los Remedios, sino que lo que hoy es Gonzalo Segovia, y acera norte de la Plaza de Cuba se denominaba Puerto Camaronero porque a esa banda amarraban los barquitos de pesca de camarones y pescado de río. Los terrenos desde la actual Plaza de Cuba hasta el final de la calle Asunción con todas sus transversales y paralelas, era campos en los que todavía en los años 1.930, se iba a cazar conejos, y en la época de veda iban las familias sevillanas de excursión a guisar una paella y echar el día en el campo con sus chiquillos. © 1982 Jose María de Mena © 2017 David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/calles-y-casas-sevillanas/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/calles-y-casas-sevillanas/?share=x) - **Categorías:** Uncategorized --- ### [La leyenda de la Virgen de la Servilleta](https://demena.es/la-leyenda-de-la-virgen-de-la-servilleta/) **Published:** noviembre 18, 2017 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## El origen de la leyenda de Murillo Dice una deliciosa leyenda que Murillo pintó en una servilleta este cuadro de la Virgen para el frailecito que cada mañana le llevaba el desayuno cuando estaba pintando los cuadros con que llenó el Convento de Capuchinos. Es una Virgen popular, sin ropajes suntuosos, sin corona de oro, una mujercita sevillana, que pudiera estar despachando pan en un mostrador, o quizá la esposa de un carpintero de la esquina de la Magdalena. Pero si nos fijamos bien, esa era precisamente la Virgen: la esposa de un carpintero, y su Niño pobremente vestido con una camisilla sin otro adorno que su propia carita sonriente y pícara. El cuadro, si es que lo pintó para obsequiar al lego que le atendía en el convento, salió tan bonito, -tan requetebonito-, que el Padre Prior de los Capuchinos echó mano de los Estatutos, y le dijo al lego: Hermano, el voto de pobreza de nuestra Orden nos impide tener ningún objeto propio, así que entrégueme el cuadro que le pintó el maestro Murillo, porque no debe usted tenerlo en su celda para disfrutarlo sólo; debe pasar al altar mayor para que lo disfruten todos. ## La Virgen de Belén en Capuchinos No estoy inventando nada; así debió suceder, si es verdad que Murillo lo pintó para el frailecito, pues la Virgen de la Servilleta, cuya verdadera advocación es Virgen de Belén, estuvo colocada nada menos que en el altar mayor del Convento de Capuchinos, en el Centro, debajo del gran cuadro del Jubileo de la Porciúncula, desde los años de 1660 hasta 1835 en que al producirse la ley de la expulsión de los frailes o exclaustración general, desapareció el convento como tal, y los cuadros de Murillo pasaron al Museo Provincial, Y aunque pasado el tiempo volvió el edificio de Capuchinos a albergar una nueva comunidad de religiosos, los cuadros ya no volvieron al templo para el que Murillo los pintó. © 1994 Jose María de Mena © 2017 David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-leyenda-de-la-virgen-de-la-servilleta/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-leyenda-de-la-virgen-de-la-servilleta/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos **Etiquetas:** Servilleta, Virgen --- ### [La historia de Sevilla a través de sus fuentes](https://demena.es/las-fuentes-de-sevilla/) **Published:** diciembre 28, 2019 **Author:** Jose María de Mena **Content:** La Historia de Sevilla a lo largo de los siglos va íntimamente enlazada a la historia de sus fuentes, de tal modo que podríamos escribir la crónica entera de la Ciudad, con su aditamento de sociología y de estética, con sólo enumerar, y situar sobre el plano, y sobre la cronología, cuantas pilas, pilares y piletas han existido y existen en sus calles, plazas y edificios. ## Las fuentes romanas en Sevilla De los primeros tiempos de Sevilla, cuando era capital de la Bética romana y se llamaba Hispalis, sabemos que sus casas tuvieron fuentes y surtidores, como puede evidenciarse en algunos mosaicos romanos encontrados en el subsuelo, correspondientes a lo que se llamaban ”piscinas” lo que literalmente significa tanto como ”pecera” o pileta en la que se echaban peces de colores para recreo de la vista. Estas ”piscinas”, estaban en el patio de la casa. Sevilla tenía abundancia de agua, porque los romanos, que por encima de todo eran ingenieros, habían construido el acueducto de los Caños de Carmona, que después restaurarían los almohades, y que ha existido hasta comienzos del siglo XIX. ## El legado musulmán en las fuentes También en la época musulmana hubo gran culto a las fuentes. Almorávides y almohades eran, -no lo olvidemos- marroquíes, argelinos y mauritanos, gente del borde del desierto del Sahara, que vienen de un país sediento, y que se entregan con fruición al gozo del agua abundante. Así nos lo demuestran las numerosas canalizaciones y vestigios de estanques y fuentes, que la culta azada ha puesto al descubierto en las ruinas de los palacios de la Bohaira, junto a la Avenida de Eduardo Dato, en el predio de Portaceli. En el Patio de los Naranjos de la Catedral existe, sin embargo, una pila más antigua que las de la Bohaira, y casi contemporánea de los mosaicos de fuentes romanas. La historia de la fuente del Patio de los Naranjos es curiosa. Al principio, allá por los años 1100 hubo una pila de las abluciones, que es citada por varios historiadores. Tras la reconquista y cuando por su estado ruinoso hubo que derribar la Mezquita Mayor, y construir la actual Catedral, la pila fue sustituída por una artística fuente de mármol en la que se puso una inscripción en elegante verso latino, que decía así: > Regia post mauros devictos celsas majestas Hec mihi collapso númera fecit atque. Esta pila con tales versos debió inaugurarse en el siglo XV y duró un par de siglos, hasta que fue sustituída por la actual. Sin embargo, -y por ello decimos que la actual es más antigua que los moros y casi contemporánea de los romanos- se puso sobre la artesa o pilón propiamente dicho, una pila visigótica, que algunos creen fue la pila de la basílica que hubo en este lugar en la época de los godos, y en la que se bautizó, siendo ya adulto y virrey de la Bética, el príncipe San Hermenegildo, quien abandonó así la secta arriana para convertirse mediante el bautismo en católico, lo que desencadenó la guerra entre él y su padre Leovigildo. ## Fuentes históricas en el Alcázar Cuando el rey Don Pedro, en el siglo XIV construyó el Alcázar de Sevilla, que es legítimamente orgullo de nuestra Ciudad, y que sin duda constituye el más excelso ejemplar de arquitectura mudéjar, tuvo especial cuidado en poner al lado del palacio unos jardines, que después se han ido perfeccionando en las épocas de los Reyes Católicos, de Carlos I, y en los sucesivos reinados, hasta nuestros días. En los jardines del Alcázar hay espléndidas fuentes que con su refrescante murmullo suavizan el ambiente en las ardientes siestas del estío sevillano. ## La importancia de los Caños de Carmona La más importante de las fuentes de los jardines del Alcázar es la del estanque, con una figura del dios mitológico Mercurio, labrada por Diego Pesquera, fundida por Bartolomé Morel, hacia 1510. La Alberca, el surtidor del pabellón de Carlos V, y los juegos de agua del laberinto y las grutas, son otras deliciosas muestras de ese amor a las fuentes, que podemos ver en el Alcázar, y cuyo caudal se nutría de los Caños de Carmona, que desde la puerta de la Carne entraban por lo alto del muro del Callejón del Agua hasta el ”arca“ o partidor del Alcázar, donde se distribuía por diversas conducciones a las dependencias del Alcázar, y a barrios, conventos y palacios de la ciudad. En un interesantísimo discurso, pronunciado en la Regia Societas Hispalense a mediados del siglo XVIII por el vicepresidente de la misma el Dr. Don Francisco de Buendía y Ponze, Médico de Cámara del Rey , se hace una interesante descripción de los manantiales de donde procedían las aguas que consumía Sevilla, que por aquel entonces eran dos: El manantial o torno de Santa Lucia, hacia el término de Carmona pero en el de de Guadaira, desde donde venía a Sevilla por los Caños de Carmona, y la Fuente del Arzobispo, que desde la Laguna y Arroyo de Repudio, que bajaba por lo que hoy es la Avenida de Miraflores, hasta la Puerta de Córdoba. Ambas conduciones de agua servían para abastecer, la de Carmona al Sur de la Ciudad, y la del Arzobispo al Norte, la cual fue puesta en uso gracias a la «industria» o tecnología, que diríamos hoy, del Maestro Mayor de la Ciudad Juan de Oviedo, para traer agua con que alimentar las tres fuentes que se pusieron en la Alameda, al crearse este Paseo por iniciativa y orden del Asistente de Ciudad Don Francisco de Zapata y Cisneros, Conde de Barajas, por los años 1560. Las tres fuentes con que se decoró dicho Paseo fueron: La Fuente de Baco, que sobre tres altas pilas de piedra tenía una estatua del dios Baco; esta, al igual que el Mercurio de los jardines del Alcázar fue obra de Diego Pesquera y Felipe Bartolomé Morel. La otra era «Neptuno y las Ninfas» obra de Bautista Vázquez. La última de las tres, al extremo final de la Alameda era la célebre «Pila del Pato» que sobre una hermosa pila de piedra mantiene una figura de un pato de bronce, que aunque no hemos podido encontrar datos ni en Morgado, coetáneo de la creación de la Alameda, ni en historiadores posteriores, como Montoto, y críticos de arte como Alejandro Guichot o Gestoso, no citan el autor de la figura del Pato de dicha fuente, lo creemos obra del mismo Diego Pesquera. La fuente de la Pila del Pato después de haber estado tres siglos y medio en el final de la Alameda se trasladó al Prado, ante la Estación de Autobuses, y ahora ha encontrado un más digno entorno al ser trasladada a la Plaza de San Leandro. De la misma época de esplendor y riqueza de Sevilla es la fuente que hay en la Plaza de San Francisco, con hermosísima pila sobre la que surge la estatua del dios Mercurio, obra de Juan de Bolonia. Es lógico que en la plaza más representativa de la Ciudad, se tributara homenaje a Mercurio, que simboliza el Comercio, puesto que Sevilla en aquellos años del siglo XVI, fue la capital mercantil y marítima del mayor imperio que haya existido en el mundo, pues aquí se recibían de un lado el oro, la plata, las perlas, las esmeraldas, el añil, el palo de campeche, las maderas nobles, y cuanto producía el Nuevo Mundo; de otro lado las sedas, el jade, y los diamantes de nuestras provincias de la India, la China, las Filipinas, las Molucas, y demás posesiones asiáticas de una España que estaba unida a Portugal. Pero además venían a Sevilla los productos de las provincias españolas de Flandes, Paises Bajos, el Artois, el Rosellón, el Franco condado, Nápoles y las dos Sicilias. Así, aquí se concentraba el comercio del mundo, como hoy ocurre en Nueva York. Por ello Mercurio está de pie sobre el globo terráqueo. La fuente de la Plaza de San Francisco no solamente recreaba los sentidos de la vista con su belleza, y del oído con la música de su chorro de agua, sino que también en ocasiones recreó otro sentido de los sevillanos; nos referimos a cómo, en el año 1746, con ocasión de la coronación del rey Fernando VI, el Ayuntamiento hizo correr por esta fuente dos caños de vino, el uno tinto y el otro blanco, para deleite del paladar del pueblo, que pudo satisfacer así su sed gratuitamente durante los tres días que duraron los festejos. La fuente de la Plaza de San Francisco estuvo allí desde mediados del XVI hasta el segundo tercio del XIX en que se trasladó al Paseo de las Delicias, en el lugar llamado «Las Delicias Viejas» , que había construído el Asistente Arjona y donde estuvo instalada la primera máquina de vapor para extraer agua del río, destinada a abastecer a esta fuente, y para el riego de los jardines. Pudorosamente, para no escandalizar la vista con algo tan moderno y antiestético como una máquina de vapor, los munícipes de entonces la encerraron en un artístico kiosco ide estilo gótico! , en hierro forjado. Ahora, en los años de 1980 ha sido repuesta la fuente en la Plaza de San Francisco, aunque no en el centro, sino, quizás por el simbolismo de Mercurio, delante del Banco de España. Por los documentos del Archivo Municipal sabemos que en siglo XVI hubo una fuente de gran estanque en la Puerta de Carmona, frente a la muralla, en el arrecife o paseo de ronda exterior de la ciudad. Otra pila en la Plaza del Salvador, y otra delante de la Carnicería Mayor, en la plazuela de Alfalfa. De la misma época fue la famosa Pila del Tesorero, situada en la esquina de la calle Relator con la calle Feria. Y muy próxima a ella había otra fuente, en la Plaza de la Feria, adosada al muro de la parroquia de Omniun Sanctorum. Dos fuentes hubo que participaban de lo artístico y de lo utilitario, que estaban en el barrio de San Bernardo y en Santa Lucía, delante de las respectivas parroquias. Eran fuentes de noble traza, en piedra, pero que a la vez tenían sus caños para que la gente de la vecindad pudiera coger agua en sus cántaros. > Otra de estas estuvo situada en la plaza de San Bartolomé. La enumeración que nos da en 1583 el historiador Morgado, de fuentes públicas, es muy incompleta, ya que a él no le interesaba el tema, sino que lo toca de pasada, pues su libro está dedicado principalmente a hablarnos de los conventos y templos. De todos modos nos da dos noticias que no encontramos en otros autos: “otra (fuente) en la collación de San Vizente, también cerca de su yglesia, y otra pegada en el muro que va por junto a Nuestra Señora del alle, Monasterio de frailes franciscanos, en la ollación de San Román Muy famosa fue la Pila dc Hierro, que dió motivo a graves incidentes en la Ciudad. La Pila de Hierro estaba situada en la plazuela o ensanche que había delante de las Gradas de la Catedral, en lo que hoy es la Avenida de la Constitución. Cierto día, allá por el siglo XVII vino a Sevilla un Infante, hijo del Rey de Marruecos, que se dirigía a Madrid para cumplimentar una embajada de su padre. El infante en uno de sus paseos por Sevilla, a caballo, como era sólito en aquella época, viendo que la cabalgadura manifestaba sed, le dió de beber en la Pila de Hierro. Pero resulta que había una tradición, según la cual si otra vez bebía un caballo de los moros en ella, se perdería nuevamente la Ciudad. La creencia fanática en aquella profecía, y el hecho de haberse cumplido, al beber el caballo del infante moro, dió motivo a tales preocupaciones en Sevilla, y a tales protestas del vecindario contra el Ayuntamiento, que probablemente debió quitarse la tal Pila de Hierro, pues no hemos encontrado otras referencias de ella posteriores a tal suceso. Del siglo XVII hay una piletilla que es mucha lástima que los señores encargados del Hospital de la Santa Caridad, no la cuiden con mayor esmero. En los finales del dicho siglo XVII, según cuenta la tradición, el caballero don Miguel de Mañara y Vicentelo de Leca, yendo una tarde al hospital que él había fundado, vió un pobre perro que se moría de sed, por no encontrar donde beber, en aquella terrible calina de la siesta sevillana. Apiadado don Miguel hizo que se construyera una piletilla al lado de la puerta del hospital donde pudieran beber los perros vagabundos, y las aves, que muchas veces caen muertas de sed en los ardientes días de verano. Esa piletilla, a la puerta del Hospital, hoy es apenas un recipiente de cemento, sin arte ni personalidad, que muy bien podría tener, además de su utilidad, hoy tanta como ayer, pues Sevilla tiene muchos cientos de perros vagabundos, y una utilidad estética, si se intenta darle este carácter. Hubo fuentes artísticas o al menos de piletas de mármol decorosas, en muchos edificios sevillanos. Citaremos solamente las que existen en el interior del Real Monasterio de Santa Paula, el Hospital del Pozo Santo, el antiguo convento de la Merced hoy Museo de Bellas Artes; y también algunas que estuvieron a mitad de camino entre lo público y lo privado, como la magnífica fuente que estaba en el centro del patio del Corral del Conde, y en edificios privados «La Casa de los Artistas», antiguo palacio de los Caballeros Levantos, y de los Marqueses de Torrenueva. El siglo XVIII sembró Sevilla de hermosas fuentes públicas, que podemos rastrear en los papeles del archivo Municipal, en las colecciones del Conde del Aguila, y del Conde de la Mejorada. Entre ellas encontramos una fuente monumental en la Puerta Real, y la de la Plaza de la Magdalena, la del Pumarejo, la de San Julián, y la de San Vicente. La fuente de la Plaza de la Magdalena, nos plantea un enigma para su identificación. Aunque en su pedestal figura grabada la fecha de 1844 con el escudo de armas menores del Ayuntamiento, no es una fuente del siglo XIX y claramente se nota diferencia incluso en la calidad de la piedra, y sobre todo en el estilo, entre el pedestal, el tallo de la copa, la copa, y la estatua que la remata. La copa exhornada con carátulas, y el tallo con un friso de sátiros, parece obra renacentista, quizá de algún artista italiano, y no sería demasiado aventurado suponer que esa fuente con otro pedestal, estuviera emplazada en alguna otra plaza pública en el siglo XVI y XVII. Al derribarse la iglesia de la Magdalena para en su solar abrir esta plaza, se traería la fuente, y se le pondría el pedestal, y la estatua que tiene un claro simbolismo muy acorde con las ideas progresistas del siglo XIX. Esta era la opinión de Santiago Montoto, que compartimos. Añadiremos por nuestra parte que esta fuente pudo estar en el interior de alguno de los conventos derribados o destinados a otros fines como consecuencia de la desamortización, quizá en la Cartuja o en San Gerónimo o San Agustín como fuente central de algún patio claustral. Otra fuente interesante de las que decoran Sevilla es la de la Plaza de la Encarnación, delante de la bocacalle de Puente y Pellón, y que es del siglo XVIII. De la misma época serían algunas otras, hoy desaparecidas. Ya el siglo XIX y la primera mitad del XX nos van a ofrecer un extenso repertorio de fuentes, muchas de ellas vinculadas a la renovación de Sevilla con motivo de la Exposición Iberoamericana. En esta época de 1912 a 1929 floreció la cerámica, que llena de fuentes de azulejos a Sevilla. (Y de paso a otras ciudades. Recordemos por ejemplo el maravilloso “patio” sevillano que el primer Marqués de Luca de Tena puso en Madrid en el piso principal del edificio de «Prensa Española» en la calle Serrano). La cerámica trianera con sus revestimientos de azulejos, y sus ranas que echan agua a chorro por la boca, aparece en el parque de María Luisa, donde tenemos el Estanque de las Ranas, el de los Lotos, el de los Nenúfares y otros. Pero también la Exposición nos legó fuentes como la de la Plaza de España, grandísima, de piedra, y dotada de un mecanismo que permite realizar cambios de luces y juegos de agua, que casi llega (honradamente diremos «casi») a la fuente que el ingeniero Carlos Boigas hizo para la Exposición de Barcelona en 1929, en Montjuich. Otras fuentes del Parque de María Luisa relacionadas con la Exposición Iberoamericana, las unas en estanques y las otras en surtidores las podemos ver en la Plaza de América, en la Plaza de los Conquistadores, y en otras muchas glorietas. Pero volvamos al casco urbano. De siglos atras habían existido a su borde, en el extremo de Oriente, la fuente del Pilar de la Calzada, donde bebían los mulos de los arrieros, que ha existido hasta 1958, y la fuente de la Plaza de San Agustín, ante el que fue convento de los agustinos, hoy almacén de hierros de Fernández Palacios. En los primeros años de este siglo también se hicieron otras fuentes decorativas como la de los Jardines de Catalina de Ribera, adosada al muro del Alcázar, con retrato de la ilustre dama fundadora del Hospital de las Cinco Llagas, y la fuente de la Plaza de Doña Elvira. Y posteriormente la fuente monumental de la Pasarela (Plaza de don Juan de Austria) la de la Avenida de Cádiz, la de la desembocadura de la calle Almirante Lobo frente a la Torre del Oro, y la del monumento a Juan Sebastián Elcano, en la Glorieta de Marineros Voluntarios, ya en la década de los sesenta. En las Delicias, una fuente con un niño desnudo que toca la caracola, tiene reminiscencias clásicas y más próximas, del Romanticismo. Igual fue la pequeña fuente de la Plaza del Cronista en la calle Divina Pastora, sencilla con una simple taza, pero llena de encanto. Como las fuentes que hay en los jardines de Murillo en la larga perspectiva de una de las calles. También en los jardines de Murillo, junto a esas fuentes de taza de mármol, italianizante, encontramos otras fuentes, de pila a nivel bajo el suelo, con escalinatas, revestidas de azulejos trianeros. Fuentes modernas tenemos en la Plaza de Cuba, en el Parque de los Príncipes, y en alguno de los barrios recién construídos desde 1960 a 1987. Renglón aparte merece la fuente que existe en la Plaza de la Alianza. Cuando Joaquín Romero Murube consiguió que se derribase la casa que había junto a la Diputación, y abrir lo que hoy es la bellísima calle que lleva su nombre, (se llamó Alcazaba, pero a la muerte de Joaquín se le dedicó a él), aparecía la Plaza de la Alianza al fondo, desangelada y vacía. Joaquín me preguntó que se podría hacer para alegrar la Plaza de la Alianza, a lo que le respondí que poner una fuente era lo adecuado. -¿Qué fuente? -Una que hay en los Viveros Municipales, y que probablemente es la que estuvo en la Puerta Real hasta el siglo XIX. Joaquín Romero Murube atendió mi sugerencia, pidió al alcalde que se emplazase allí la fuente, y esta se inauguró en la noche de un sábado antes del domingo de Pasión, como preludio a las fiestas primaverales. Alcalde, personalidades, y chorro de agua que se puso a correr a las diez de la noche. A la mañana siguiente, no serían las ocho y media, cuando sonó mi teléfono despertándome: -¿Eres José María de Mena? Te llamo para darte una noticia; tu fuente ya tiene leyenda. -¿Cómo dices? Pero Joaquín, si se ha inaugurado hace apenas diez horas? Verás: me he levantado temprano para asistir a misa de siete; cuando regresaba al Alcázar he querido dar una vuelta para ver la fuente, de día. Y al llegar a la Plaza de la Alianza he visto un coche de caballos con unos turistas madrugadores, y el cochero les estaba explicando a los turistas: «Y esta es la fuente donde bebían agua los caballos de don Pedro el Cruel». De las fuentes puestas en este siglo, quizá las dos más hermosas y más importantes son la de la Puerta de Jerez, que representa la primavera en figura de mujer púdicamente desnuda, y contorneada de un circulo de angelotes, obra magnífica del escultor Delgado Brackembury. La estatua que representa a la Primavera, una bellísima joven, fue hecha tomando como modelo a la propia hija del escultor. Por el grupo de angelotes desnudos se ha llamado a esta fuente por el vulgo «la fuente de los meones «. También es espléndida la fuente con farola monumental emplazada frente a la Puerta de los Palos de la Catedral, en la Plaza de la Virgen de los Reyes, obra insigne del escultor José Lafita Díaz. Y terminaremos con la más moderna de todas, la fuente de estanque con chorros que desde los lados se dirigen al centro, inspirada en las fuentes musulmanas, y que canta día y noche en la Plaza de la Concordia, al lado del Parlamento de Andalucía. ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/las-fuentes-de-sevilla/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/las-fuentes-de-sevilla/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [Doña Guiomar Manuel](https://demena.es/dona-guiomar-manuel/) **Published:** noviembre 3, 2023 **Author:** Jose María de Mena **Excerpt:** Mujer extraordinaria, una de las más claras e ilustres damas que ha tenido sevilla, fue doña Guiomar Manuel. Mujer de gran piedad y caridad, pero también de un excepcional sentido ciudadano. **Content:** ## Doña Guiomar Manuel: una vida de generosidad Mujer extraordinaria, una de las más claras e ilustres damas que ha tenido sevilla, fue doña Guiomar Manuel, hija del riquísimo hidalgo romano Manuel Saunines, y de su esposa Juana González. No sabemos como llegó Manuel Saunines a tan cuantiosa fortuna, aunque probablemente sería mercader o banquero, de los que en aquel entonces venían de Italia a establecerse en España. Ello es que sus riquezas debieron ser incalculables, y que a su muerte, las heredó su hija única doña Guiomar. Mujer de gran piedad y caridad, pero también de un excepcional sentido ciudadano, no disfrutó para sí la herencia de su padre, sino que se gozó en distribuirla en obras benéficas. Pero siempre con una doble orientación religiosa y cívica. ## Obra urbana pionera en Sevilla Entre las realizaciones urbanas que se deben a doña Guiomar Manuel, debe figurar en primer término, la pavimentación de muchas calles de la ciudad, para lo que puso a disposición del municipio, una gran cantidad de dinero. El tipo de pavimentación elegido a este fin fue el de ladrillos, puestos de canto al estilo árabe, tal como vemos actualmente los suelos del Patio de los Naranjos. Muchas fueron las calles urbanizadas de este modo, a cuenta de los bienes de doña Guiomar y todavía queda en Sevilla una calle que tiene el nombre de Enladrillada, en memoria de aquella pavimentación costeada por la generosa dama, hacia el año 1418. ## Reforma de la Cárcel Real en el siglo XV Otra obra, admirable en su grandeza, en su costo, y en su intención social y su interés público, fue la reedificación total de la Cárcel Real, situada al principio de la calle Sierpes, próxima a San Francisco, y a la Audiencia. En 1418 la Cárcel Real carecía de agua, lo que significaba falta absoluta de higiene para la limpieza del local y para el aseo de los presos. Pasaban estos años enteros de prisión sin más agua que la jarra para beber que se les llevaba al calabozo. Las celdas y galefias carecían por completo de ventilación, por lo que se desarrollaban entre los presos toda clase de enfermedades y epidemias. Finalmente se había hundido la pilla y estaba hundiéndose el resto del edificio. Doña Guiomar, llevada por su espíritu compasivo, costeó las obras de reconstrucción total del edificio, con mejores condiciones que las que tenía, y labró cañerías y fuentes para dotarla de agua corriente. El día 25 de septiembre se inauguró la nueva cárcel según documento que existe en el archivo Metropolitano. Todavía hizo cuantiosas limosnas al templo catedralicio para las obras de construcción de la actual catedral; ayudó con largueza a muchos conventos pobres; hizo limosnas sin cuento a personas necesitadas, y finalmente al morir en 1426 legó al ayuntamiento unas salinas que tenía en Cádiz. Fue sin duda doña Guiomar, una de las mujeres más ricas que haya habido en Sevilla, pero también la más generosa, puesto que lo dio todo, absolutamente todo, al bien común. Solamente puede compararse con ella, otra mujer caritativa y munificente, doña Catalina de Ribera. Sin embargo, queda en ventaja de doña Guiomar, el haberse adelantado en varios siglos al concepto humanitario y social de la mejora de las cárceles, preocupación que no encontraremos en España hasta el siglo XIX con doña Concepción Arenal, pero que ya doña Guiomar tuvo en Sevilla, en los primeros años del siglo XV. Como asimismo destaca por su grandeza, el gesto, aún no imitado, de que una persona particular, destine su fortuna a pavimentar las calles, ayudando al erario municipal a afrontar tan oneroso servicio. Ejemplo, que ni aún hoy ha sido imitado. ## Legado histórico y sepultura en la Catedral Doña Guiomar está enterrada, con sus padres, en la catedral, frente a la capilla Real. Su lápida, de bronce, puede verse en la parte inferior de una columna, a media vara del suelo. ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/dona-guiomar-manuel/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/dona-guiomar-manuel/?share=x) - **Categorías:** Personajes --- ### [El enigma del nacimiento del autor del Quijote](https://demena.es/el-enigma-del-nacimiento-de-cervantes/) **Published:** junio 14, 2025 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## La infancia de Cervantes en el barrio de San Gil Sevilla entera está llena de recuerdos de Cervantes. Miguel de Cervantes Saavedra, niño que jugaba por el barrio de San Gil, donde vivían sus padres, según vemos en un protocolo notarial (oficio del Escribano Juan de Santa María, libro 1 0 folio 271, Archivo de Protocolos). Rodrigo Cervantes, cirujano examinado, vivió «en la collación de San Gil» el año 1546, y más tarde debieron irle mal las cosas, pues diez años más tarde, en 1557 se le embargaron algunos bienes, y en 1564 también unas casas que tenía en San Pedro, las cuales se vendieron en subasta judicial con sentencia de remate por 13.904 maravedises. (Protocolo del Escribano Juan Gutierrez, libro 20 de 1564, folio 586). ¿Nació Cervantes el autor del Quijote en Sevilla? Es un enigma a dilucidar todavía. En una declaración que prestó para el ingreso de su amigo Tomás Gutiérrez como cofrade en la Hermandad Sacramental del Sagrario, Cervantes dice que es natural de Córdoba. Pero la palabra «natural» tiene dos acepciones en aquella época, como muy bien señalaba recientemente él ábogado e historiador actual don José Santos: «Natural» puede indicar nacimiento, pero también pertenecer a una familia radicada en un determinado lugar. Pues bien, el abuelo de Cervantes, don Juan Cervantes, Licenciado en Leyes, era vecino de Córdoba, en la collación de Santo Domingo. Por tanto Cervantes, el autor del Quijote podía considerarse natural de Córdoba, por tener allí su ascendencia, pero haber nacido en Sevilla, en la coIlación de San Gil. El ilustre bibliófilo Nicolás Antonio, en su Biblioteca Hispana publicada en 1.670 dice que Cervantes es «hispalensi natu aut origine», sevillano de nacimiento o de origen. ## El misterio de su partida de bautismo en Alcalá El hallazgo de una partida de bautismo de Miguel de Cervantes Saavedra en Alcalá de Henares vino a complicar las cosas. Sin embargo, dicha partida de bautismo, creemos no corresponde a Cervantes, el autor del Quijote, sino a un hermano suyo anteriormente nacido. En efecto, era costumbre muy andaluza que cuando moría un niño, si los padres tenían después otro hijo bautizaban a éste con el mismo nombre que tenía el muerto. El cirujano don Rodrigo Cervantes y su esposa doña Leonor Cortina, tras el fracaso de su economía marcharon a Alcalá de Henares, donde debió nacerles el primer varón, al que se refiere aquella partida de bautismo. ## Estudios y primeros pasos literarios en Sevilla Vueltos a Sevilla cuando mejoró su fortuna, Miguel, adolescente, fue alumno del primer colegio de los jesuitas, en el edificio que luego fue Casa Profesa, más tarde Universidad, y ahora Facultad de Bellas Artes, en la calle Laraña. El Padre León, en su célebre manuscrito Compendio de algunas experiencias… (que se conserva en la Universidad de Granada y que ha sido ampliamente estudiado por Pedro Herrera Puga), dice que fue su compañero de habitación en dicho internado. Después, la aventura, la vida de soldado en Italia, la batalla de Lepanto, la cautivad en Argel. Y vuelto a Sevilla alterna sus quehaceres como recaudador de alcábalas y receptor de trigo para la Armada, con su actividad de poeta y dramaturgo. ## Cervantes y su vida social en la Sevilla del Siglo de Oro En la actual plaza de Doña Elvira, estuvo el famoso corral de comedias donde estrenó seis comedias «de las mejores que se han representado en España», según se comprometió por escritura de contrato con el empresario Rodrigo Ossorio, por precio de cincuenta ducados por cada una de ellas. Anduvo Cervantes enamorado, y cortejó en la calle Relator y en la de Santa Paula. Comió y bebió en el mesón de su amigo Tomás Gutiérrez en la calle Bayona, hoy Federico Sánchez Bedoya. En la Catedral, por encargo del Ayuntamiento, puso unos versos laudatorios en el grandioso túmulo que se erigió para los funerales de Felipe II, en que participaron pintores, escultores y arquitectos, los más notables que había en Sevilla. Gozó Cervantes de fama como escritor en Sevilla, celebrándose por doquier sus Novelas Ejemplares, varias de ellas ambientadas en Sevilla, como Rinconete y Cordadillo. El coloquio de los perros, La española inglesa y el divertidísimo entremés Los mirones. Y aquí sufrió en la calle de la Sierpe, en la siniestra Cárcel Real, «donde toda incomodidad tiene su asiento», dos condenas de prisión, por dineros de Hacienda. Cervantes enamorado, Cervantes aplaudido, Cervantes regocijado, Cervantes preso. Ventura, aventura y desventura, por estas calles del sevillano Casco Antiguo. (c) José María de Mena (c) David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/el-enigma-del-nacimiento-de-cervantes/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/el-enigma-del-nacimiento-de-cervantes/?share=x) - **Categorías:** Curiosidades históricas de Sevilla --- ### [De Como El Rey Melchor Era Sevillano de Tartesos](https://demena.es/de-como-el-rey-melchor-era-sevillano-de-tartesos/) **Published:** enero 5, 2019 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Estábamos en la calle Baños en su estudio-taller, en la casa más antigua que existía en Sevilla, tar antigua que para entrar en ella había que bajar tres e cuatro escalones, al nivel de cómo era Sevilla en el siglo XIII cuando vine San Fernando. ## El origen tartésico del rey Melchor Y de repente me dice [Fernando Marmolejo](https://demena.es/la-orfebreria-sevillana/ "Orfebreria Sevillana: Historia del Arte en Oro y Plata en Sevilla"), — ¿Qué clima hará ahora en Alemania? Tú has estado allí y lo sabras-. -Pues sí, le contesté. ¿A qué ciudad te refieres? – A Colonia -Pues ahora es invierno, entre cuatro y diez grados. Pero ¿para qué quieres saberlo? – Porque tengo que ir a Colonia. -¿Y qué se te ha perdido en Colonia? -Voy a buscar a los Reyes Magos. En efecto, mi amigo Fernando Marmolejo Camargo, el más ilustre de los orfebres del mundo en aquellos entonces, tanto que había tenido que hacer dos cálices para dos nueves Papas, y la cubertería para la Casa Real de Grecia ,para la boda de la princesa Sofía con el Principe se España llamado Juan Carlos. Orfebre de Papas y de monarcas. Y ahora a ver a los Reyes Magos en Colonia. Porque sí, allí están enterados Melchor, Gaspar y Baltasar. Y el Ateneo de Sevilla, por el aquel de su [Cabalgata de Reyes](https://demena.es/la-magia-de-cabalgata-de-reyes-magos/ "Historia de la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla: origen en 1918"), quería tener en su Docta Casa, una réplica de Ia urna en que se guardan les restes de les santos reyes, en la catedral de Colonia. Nuestro emperador Carlos I de España y V de Alemania, encargó a su principal embajador Ayuala ir a buscar los venerables restos den el santuario ortodoxo en Tierra Santa, reunidos allí por otro emperador, bizantino, cuando la separación de Bizancio del Imperio Romano. ## Los Reyes Magos como símbolo de unidad Los tres Reyes, citados en la Biblia come Magos, o sea sabios, se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar, y representaban a las tres partes del mundo conocido entonces, Europa, Asia y Africa, y las tres razas, blanca, amarilla y negra. Todo an símbolo de que la Humanidad es única y las tres razas forman un solo pueblo. Un alegato de la religion cristiana contra el racismo. Conste. Para que mi amigo Fernando Marmolejo no se marchara de vacío sino bien informado, le expliqué que el rey negro, Baltasar se llamó así, porque su nombre se forma: de BAAL, que significa señor en lengua somalí, y de TSAAR que significa desierto. Per consiguiente Baltasar es Señor del Desierto, referido al gran desierto e sea el de Saar, el Sahara. Gaspar, el Segundo rey, el amarillo. Su nombre es eslavo oriental, o sea de la Rusia asiática, y de GSFOD occidentalizarse forma GASPAR. Y Melchor. – Melchor es, pronunciado en griego MELKOR, de MALEK el rey. O sea significa el Rey. Pero ¿rey de dónde? ## La conexión histórica de Tartessos con Sevilla También en la Biblia, no en los evangelios sin en el Antiguo Testamento, aparece el reino de Tarschis, al occidente, el más occidental de Europa, lo que equivale a decir el más europeo, como conviene. Tarschis es Tartessos, desde donde iban los barcos al reino de Salomón cuando Salomón estaba construyendo el Templo. De Tarschis llevaban la plata y el bronce. La plata de Almadén de la Plata y De Arroyo de la Plata, y el bronce hecho con el cobre de las minas de Tarsis y de Riotinto Todavía más: los judíos negociantes que se habían establecido en Andalucía, al terminar Salomón la construcción del Tempo, le enviado como presente una gran tabla de bronce, rizada y ondulada como las olas del mar, para que sobre ella pusiera la célebre Arca de la alianza. Los siglos lo trastruecan todo. Desapareció el Tempo, se perdió el Arca. Murieren los tres Reyes y sus restos se reunieron en Bizancio y de Jerusalem a Colonia. Yo no suelo escribir lo «políticamente correcto» así que cuándo hace ya años hilvané las etimologías de les tres Magos, hubo quien se picó. Porque mientras fueran simple leyenda piadosa, podía pasar. Pere empezar a identificarles como realidad ya era demasiado, Decir que hubo tres magos montados en camellos, podía admitirse, pero ¿y si resultaba verdad? Porque un negro , Rey y ademas señor del Sahara, no podía gustar (Todavía ningún negro había llegado a Presidente de los Estados Unidos). Pero ¿y Melchor? Un español, y ademas andaluz. Los andaluces pueden ser cantaores, bailaores, y hasta toreros, pero representar universalmente a la raza blanca, y nada menos que a Europa era demasiado! Mais ce n’est pas possible! Aber das ist unmöglich! Total, que rechazaron a les tres Reyes Magos, y pusieron en su lugar a un tal Santa Xlaus, montado en un trineo tirado por renos. Eso sí que era Europa. ¡Cómo se reía Fernando con mis teorías! Pero ¡ay! ¡la vida funciona así! Si vives muchos años se te van muriendo los amigos, y sole te quedan los recuerdos. Por eso estoy recordando a mi amigo Fernando, ahora que vienen per la Campana les Reyes Mages de la Cabalgata. © Jose María de Mena © David de Mena 2019 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/de-como-el-rey-melchor-era-sevillano-de-tartesos/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/de-como-el-rey-melchor-era-sevillano-de-tartesos/?share=x) - **Categorías:** Publicaciones **Etiquetas:** Melchor, Navidad, Tartesos --- ### [A Hércules y César, Padres de Sevilla](https://demena.es/a-hercules-y-cesar-padres-de-sevilla/) **Published:** septiembre 5, 2021 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## La Alameda de Hércules: origen y transformación El monumento más colosal de Sevilla es el erigido por el asistente (alcalde y gobernador) don Francisco de Zapata y Cisneros, conde de Barajas, sobre la antigua laguna de la Cañaverería, que en el año de 1574 hizo rellenar para sanearla y plantarla de álamos, lo que le dio el nombre de Alameda. Acabó así con una charca pestilencial, que cada verano llenaba la ciudad de mosquitos, y que era la causante de la endemia de fiebres tercianas o palúdicas que padecía el vecindario. Pero no contento con esta mejora pública sanitaria, hizo embellecer el lugar con magníficas fuentes, la de Baco, la de Neptuno y las Ninfas, y la «Pila del Pato», que siendo la única que se conserva al cabo de los siglos está hoy trasladada a la plaza de San Leandro. Dotó a la Alameda de abundosas fuentes cuya agua hizo traer por cañerías de ingenioso trazado desde el manantial del Arzobispo, que estaba por la carretera de Miraflores, y por fin, convertida la Alameda en el paseo más elegante de la Europa de entonces, quiso también hacerlo el más majestuoso a cuyo efecto encargó al maestro mayor (ingeniero) Bartolomé Morel trasladar a la Alameda dos grandiosas columnas de las cinco que había en la calle Mármoles, vestigios del antiguo templo romano. ## Columnas romanas y estatuas de los Padres Las columnas no son de procedencia española, pues los entendidos afirman que en la época de su data no existían en España canteras que produjesen piezas de este tamaño, y por otra parte los romanos eran muy diestros en trasportar grandes piezas por vía marítima, como lo hicieron para llevar el Obelisco, desde Egipto hasta Roma. La tesis admitida es que estas columnas se trajeron de las canteras que suministraron la piedra para construir el Circo Máximo de Roma, y en el fuste de una de ellas se puede leer la marca de cantería de su fabricante, Virinus. Los pedestales fueron bien reparados por el arquitecto Asensio de Maeda, a quien se le encargó también que restaurase y perfeccionase dos capiteles antiguos encontrados en la calle Abades, y que según el erudito don Jesús Palomero Páramo, parecen ser labrados en Roma en el mismo taller que hizo los de las termas de la ülla de Adriano. La restauración, dirigida por Maeda, fue realizada por el cantero Francisco Sánchez. Sobre los capiteles se pusieron dos peanas o pedestales para las estatuas, que diseñó Maeda y construyó el cantero antes citado, poniéndoseles inscripciones latinas. Y en fin, sobre estas basas o peanas se pusieron las soberbias estatuas de los dos personajes llamados Padres de la Patria Hispalense, uno Hércules el navegante fenicio-libio que fundó Sevilla, y otro César, el glorioso romano que urbanizó y amuralló Sevilla haciéndola capital de la Bética. Estas estatuas las labró el escultor Diego Pesquiera, quien bajo la figura de aquellos personajes retrató a Carlos I y Felipe II poniéndoles los rostros de estos monarcas. ![Estatuas de Hércules y Julio César atribuidas a Diego de Pesquera en Sevilla]()![Estatuas de Hércules y Julio César atribuidas a Carlos I y Felipe II en Sevilla]()En los pedestales se pusieron lápidas recordatorias de la creación de la Alameda, y en una de ellas se dice además que el trabajo de traer las gigantescas columnas por medio de las estrechas calles de Sevilla fue comparable a los propios «trabajos de Hércules». (En nuestro libro sobre las lápidas, placas y cerámicas conmemorativas de sevilla, titulado [Sevilla habla de Sevilla](https://tidd.ly/3Yykh3R), incluimos el texto completo de estas con su traducción en latín). Tanto las de los pedestales como las de los podios que sostienen arriba las estatuas debieron ser redactadas por el célebre latinista Pacheco, canónigo de esta catedral y autor de muchas otras inscripciones. ## Inauguración y declive del paseo La Alameda, con todos sus adornos, fue inaugurada en 1578. En el año 1765 se cerró el extremo norte del paseo con dos columnas rematadas por leones tenentes de escudos, labrados por el escultor Cayetano de Acosta. Sin embargo de esta mejora el paseo inició pronto su degradación, dejando de ser el lugar de asueto de los elegantes para convertirse en punto de reunión de pícaros y rameras, pasando el público que antes la frecuentaba, a otros lugares como los jardines de las Delicias, y el paseo de Cristina. > [La antigua Sevilla amurallada o casco antiguo](https://demena.es/la-antigua-sevilla-amurallada-o-casco-antiguo/) (c) José María de Mena 1993 (c) David de Mena 2021 https://go.ivoox.com/rf/133158530 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/a-hercules-y-cesar-padres-de-sevilla/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/a-hercules-y-cesar-padres-de-sevilla/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [¿Por qué los reyes canarios eran sevillanos?](https://demena.es/los-reyes-de-canarias-eran-sevillanos/) **Published:** julio 14, 2019 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Los primeros reyes canarios y su origen sevillano Un curioso episodio de la Historia de Sevilla, poco conocido, es el de la relación entre Sevilla y las Islas Canarias, cuyos primeros Reyes fueron sevillanos, hasta la extinción de este reino, por fusión con el de Castilla en 1477. Veamos como ocurrieron las cosas, a la luz de los estudios realizados por don Justino Matute y Gaviria, en sus «Hijos de Sevilla», por el historiador canario Viera y Clavijo en su «Historia de las Canarias», y algunos datos sueltos del poeta Bartolomé Cayrasco de Figueroa en su «Canto a Canarias», y los que hemos podido encontrar en el Archivo del Ayuntamiento de Sevilla, del que los Reyes de Canarias que llevaron los números, III, IV, VIII y IX, fueron Caballeros Veinticuatro. En el año 1402 un aventurero francés, navegante y soldado, llamado Juan de Bethencourt, descubrió o redescubrió las Canarias, archipiélago que había sido conocido en la antigüedad, pero del que se había perdido la noticia. Estaba poblado por los Guanches, indígenas recios y feroces. Concibió Bethencourt la idea de conquistar el territorio insular, pero para ello precisaba tener una cobertura continental, próxima, y por ello lo primero que hizo fue desembarcar en Cabo Juby, costa del Sahara, para establecer allí una base de operaciones. Los escasos medios materiales de que disponía hicieron abortar la empresa. Bethencourt se limitó a tomar Fuerteventura, donde autotitulándose rey, capturó unos centenares de sus vasallos, los embarcó, y los trajo a España para venderlos. Poco después intentó obtener apoyos de los reyes de Francia y Escocia pero no lográndolo pactó con el rey de Castilla ser su feudatario. Mas tarde cedió sus derechos como rey a su primo Monsieur Maciote, el cual comprendiendo la imposibilidad de conquistar las Islas, se limitó, como el anterior, a capturar algunos centenares de isleños para venderlos como esclavos. En este tiempo ya se había instalado en las Canarias una colonia de españoles y el Papa Martino V nombró Obispo de Lanzarote a Don Fray Mendo de Viedma, sevillano. El rey Maciote viendo la dificultad de conquistar y pacificar tan grandes islas, para lo que necesitaría un poderoso ejército y una gran flota, que no tenía, decidió mantener una pequeña fortaleza, y ciudad en Lanzarote, y mediante correrías, apresar sus vasallos isleños, y venderlos en los mercados de esclavos, de España y de Portugal. ## La resistencia del Obispo Viedma contra la esclavitud Se opuso el Obispo a este proyecto de esclavizar a todo un pueblo, y así, respaldado por los caballeros sevillanos, iniciaron una resistencia civil contra el rey, el cual intentando continuar su propósito embarcó para Roma, donde pidió al Papa la creación de otra diócesis en otra isla, donde él pondría la capital, y organizaría las cosas a su gusto. Sin embargo, no le salió bien el intento, pues Fray Viedma marchó también a Roma donde desbarató los planes del rey Maciote, en tales términos que éste se vio obligado a vender sus derechos de Rey, encontrándose como único comprador a Pedro Barba Campos, caballero Veinticuatro del Ayuntamiento de Sevilla, quién pasó a ser, por tanto III Rey de Canarias, pero con la cualidad de ser Rey de Canarias, Feudatario de la Corona de Castilla, pues en el momento de adquirir el reino, ocupaba el puesto de almirante jefe de la escuadra castellana, que había enviado la reina regente doña Catalina, madre de don Juan II, a aquellos lugares, y Barba no quiso separarse de la obediencia a Castilla. ## La sucesión de reyes sevillanos en Canarias Pasados unos años, y con licencia del rey de Castilla don Juan II, Pedro Barba Campos cedió sus derechos de Rey de Canarias a otro sevillano y también Caballero Veinticuatro, llamado Fernan Pérez de Sevilla quién fue así IV Rey de Canarias, Feudatario de Castilla. Este Fernan Pérez duró poco como Rey pues vendió sus derechos al Conde de Niebla, Don Enrique Alonso de Guzmán, quién pasa a ser V Rey de Canarias, Feudatario de Castilla. Pero el Conde de Niebla se dio cuenta de que ser rey de Canarias, con unas islas todavía sin conquistar la mayoría de ellas, y sin más poblaciones que dos o tres pueblos de escasos habitantes, tenía menos rango social que ser Conde Niebla, dueño del Condado de Niebla, uno de los primeros aristócratas de Andalucía, y del reino de Castilla, con influencias incluso en las cortes europeas, así que en 1420 vendió sus derechos a Alfonso de las Casas, Alcalde Mayor de Sevilla, por precio de cinco mil doblas de oro. Alfonso de las Casas, VI Rey de Canarias, Feudatario de Castilla, fue reconocido como tal rey, y aceptado su homenaje de feudo por el rey Don Juan II de Castilla en capitulaciones que se firmaron en Ávila el 25 de Agosto de 1420. En dicha capitulación el rey de Castilla le reconoce título de Rey, Y Señorío Civil y Criminal, Justicia Alta y Baja, Mero y Mixto Imperio. En el acuerdo, Alfonso se compromete a llevar adelante la conquista de las islas de Tenerife y Las Palmas. Durante trece años, reinó en las Canarias, y a su muerte heredó el reino su hijo Guillén de las Casas, que fue VII Rey de Canarias, Feudatario de Castilla. Este casó con Inés de Bracamonte que era sobrina de Juan de Bethencourt. Guillen de las Casas, al igual que su padre, rindió homenaje de feudo al rey de Castilla, firmándose capitulaciones en 23 de Junio de 1433 en las que don Juan II le reconoce el título de Rey, y las jurisdicciones civil y criminal Y mero y mixto imperio, como a su padre. Guillén de las Casas e Ines de Bracamonte tuvieron dos hijos, Inés y Guillén, siendo Inés la que sucedió a sus padres en el reino de Canarias, como VIII titular, y casó con otro Caballero Veinticuatro de Sevilla, llamado Fernan Perza, quién se aplicó a adelantar la conquista de las Canarias, preparando un ejército para desembarcar y conquistar la isla de La Palma, que aún estaba intocada. Acompañando al rey consorte Fernan Peraza iba su hijo y heredero el joven príncipe Guillén Peraza de las Casas, el cual llevado de su ardor juvenil y su valentía se adentró en el territorio más de lo prudente, cayendo de improviso sobre su huestes un crecido número de guanches palmeses, que destruyeron la tropa del príncipe, y éste defendiendo a los suyos para que pudieran retirarse quedó cortado en una vaguada combatiendo con su espada, hasta que le golpearon con una piedra en la cabeza dejándole muerto. Recuperado el cadáver por los suyos, fue transportado a la Gomera donde se le hizo un funeral en el que lloraron todas las mujeres de la isla arañándose los rostros con las uñas y gritando como si a cada una se le hubiera muerto el marido o el hijo. De esta muerte desgraciada se escribió un planto o «lay» que dice: > Llorad las damas así > > Dios os vala, > > Guillen Peraza > > quedó en la Palma, > > la flor marchita > > de la su cara. > > No eres palma > > eres retama > > eres ciprés > > de triste rama, > > eres desdicha, > > desdicha mala. > > ¿Do está tu escudo > > Guillen Peraza? > > ¿Do está tu lanza? > > Todo lo acaba > > la mala andanza. La desdichada muerte de su heredero, y el no poder tener ya la reina más descendencia, quitaron a los reyes el interés por su reinado así que viniéronse a España donde murieron pronto. Su hija, Inés Peraza de las Casas, fue Reina Titular de Canarias con el número IX de la dinastía, y Feudataría de Castilla. Por su orfandad quedó bajo la tutela del Duque de Medina Sidonia hasta que este la casó con otro Caballero Veinticuatro de Sevilla llamado Diego de Herrera. La boda se celebró en Sevilla, desde donde partieron a su reino con autorización del rey don Juan II de Castilla en 1446, permaneciendo en Lanzarote, y en viajes a España los guientes años. No teniendo medios para terminar la conquista, se entrevistaron con los Reyes Católicos, y tras largas negociaciones se llegaron capitulacion en virtud de la cual Ines Peraza de las Casas, como Reina de Canarias y Feudataria de Castilla, renunciaba a su título, y su esposo Diego de Herrera renunciaba la herencia titular que le pudiera caber por su hijo muerto al faltar Reina, con lo que la renuncia de los daba por extinguido el Reino d Canarias, que pasaba a integrarse en el de Castilla. A cambio, Ines Diego, recibían cinco millones de maravedises de contado, las rentas de las islas de Lanzarote, Fuerteventura y Hierro, el aprovechamiento de las islas despobladas o islotes, y el título de Condes de la Gomera. Esta capitulación se firmó en Sevilla a 15 de Octubre de 1477, con lo que terminó en esa fecha el Reino de las Islas Canarias. © Jose María de Mena 1986 © David de Mena 2019 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/los-reyes-de-canarias-eran-sevillanos/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/los-reyes-de-canarias-eran-sevillanos/?share=x) - **Categorías:** Curiosidades históricas de Sevilla **Etiquetas:** CURIOSIDADES HISTORICAS DE SEVILLA --- ### [La leyenda del túmulo de Felipe II](https://demena.es/soneto-famoso-al-tumulo-de-felipe-ii/) **Published:** junio 22, 2019 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Cómo fueron los versos que escribió Cervantes para ponerlos en cartelas con letras de oro en el túmulo que el Cabildo Municipal de Sevilla costeó para los funerales por la muerte del rey Don Felipe II, en la Catedral hispalense. Y ello es que en septiembre de 1598 murió el rey, por lo que la ciudad debió ofrecer un sufragio, unos funerales como no se hubieran visto antes, ya que Sevilla era entonces no sólo la más rica ciudad del mundo, sino que había sido mil veces favorecida por el monarca. Así que el Ayuntamiento, por acuerdo plenario de 23 de septiembre dispuso hacer para el funeral un túmulo o monumento de tres cuerpos, de 44 pies de lado y 41 de alto; el primer cuerpo de orden dórico con figuras de santos y alegorías; el segundo de orden jónico con cuatro pirámides en las esquinas y tres estatuas de la religión, la patria y la monarquía, y en medio el simulacro de la tumba, cubierta de terciopelo carmesí y oro, teniendo sobre ella la Corona y la espada; y el tercer cuerpo de orden corintio con las estatuas de la Justicia la Verdad, la Templanza y la Victoria. Todas estas obras se encargaron a los mejores artistas, el arquitecto Juan de Oviedo, el pintor Pacheco, el escultor Martínez Montañés como principales; acompañados de los arquitectos Juan Martínez, Diego López y Martín Infante; los escultores Gaspar Núñez y discípulos de Montañés; y los pintores Alonso Vázquez, Vasco Pereyra y Juan Salcedo. Las pinturas representarían las grandes victorias: Batalla de Lepanto, San Quintín, La Alpujarra y Gante. Se pondrían cartelas con versos en latín que haría el canónigo Francisco Pacheco, y en verso castellano por Miguel de Cervantes. Toda esta inmensa riqueza artística se iluminaba con 990 cirios, 349 hachas, 8 blandones de cera y 6.144 velas. ¡Y llegó el día del funeral! Toda la aristocracia andaluza en hábito, uniformes, bordados y plumeros, bandas y encomiendas. Toda la gloria del momento. Y dijo que desde las seis de la mañana estaban puestas las bayetas negras en los asientos del Regente de la Audiencia pero llegó el canónigo Villavicencio y leyó un papel por el que se prohibía poner tales lutos y cubrir los asientos. Y dio comienzo el funeral, oficiando un prelado con varios canónigos, todos revestidos con ornamentos de pontificial. El Regente de la Audiencia y los señores Oidores no hicieron caso y se sentaron en sus asientos cubiertos, pero a poco llegó un Alguacil de la Inquisición, que intentó quitar las bayetas de los asientos, diciendo que era privilegio reservado a los señores Inquisidores. A lo que el Presidente de la Real Audiencia ordenó a sus alguaciles que tomasen preso al alguacil de la Inquisición, por desacato. Entonces el secretario de la Inquisición, Briceño, se subió a las gradas del altar y en fuertes voces proclamó que la Autoridad de la Inquisición, declaraba excomulgados al Regente de la Audiencia y a los señores Órdenes, si no se levantaban ipsofacto, de sus asientos, lo que promovió un colosal alboroto en toda la Catedral, y en las calles de alrededor donde se congregaba todo el gentío que no había cabido en el templo. En pleno escándalo, el Escribano de la Audiencia Savariegos se subió a las gradas del Altar Mayor a leer un papel, pero el Fiscal de la Inquisición se lo impidió quitándoles el papel, y gritando: «No les oiremos porque todos están excomulgados». A esto el prelado que oficiaba la misa tomó el cáliz y abandonó el altar refugiándose en la sacristía. Todo eran voces, gritos, y los alguaciles e la Audiencia no daban abasto a detener personas, hasta más de veinte. Suspendido así el funeral, el Ayuntamiento, la Inquisición, cada uno por su parte envió pliegos a Madrid pidiendo la intervención del nuevo rey don Felipe III. El suceso había ocurrido el día 26 de noviembre de 1598 y entre cartas, respuestas, apelaciones, contradicciones y cédulas Real pasaban los días, las semanas, hasta más de un mes. Por fin el rey cansado de este enojoso asunto de protocolo, decidió una sentencia salomónica. Tantos unos como otros quedarán suspensos de oficio y sueldo hasta que se pongan de acuerdo. iMano de santo! El día 30 de diciembre se reanudó el funeral por donde se había interrumpido. Cientos de mercaderes acudieron al Ayuntamiento intentando comprar aquel túmulo grandioso, con sus cuadros de Lepanto y de San Quintín, sus estatuas, sus columnas, sus arcos de madera talladas, sus capiteles jónicos, dóricos y corintios. Pero el Ayuntamiento no estaba para permitir que se conservase aquel túmulo, ni se volvieran a juntar sus piezas, porque era tan malo el recuerdo del funeral, que cualquier memoria visible sería como mentar la soga en casa del ahorcado. Así que todas las piezas del túmulo se venderían por separado subconditione de no volver a juntarlas. Y se celebró la subasta con toda la urgencia del caso. Volvió Cervantes a la tertulia de Pacheco. ¡Qué lástima de tantas maravillas vendidas en subasta! Y ni siquiera se quedarán en España, porque los mercaderes se las llevarán a Europa unos, y otros a Indias. Tomó la pluma y escribió su # > Voto a Dios que me espanta esta grandeza > > y que diera un doblón por describilla > > porque ¿a quién no suspende y maravilla > > esta máquina insigne, esta riqueza? > > Por Jesucristo vivo, cada pieza > > vale más de un millón y que es mancilla > > que esto no dure un siglo, oh gran Sevilla > > Roma triunfante en ánimo y nobleza. > > Apostaré que el ánimo del muerto > > por gozar deste sitio hoy ha dejado > > la Gloria donde habita eternamente. > > Esto oyó un valentón, y dijo:—Es cierto > > lo que dice voacé seor soldado, > > y quien dijere lo contrario ¡miente! > > Y luego in continente > > caló el chapeo, requirió la espada, > > miró al soslayo, y fuese. Y no hubo nada. Sí; cada pieza de Pacheco, de Montañés, cada cuadro, cada estatua vale más de un millón, y en realidad es gran mancilla el que la ciudad pierda aquel conjunto de tesoros artísticos. Pacheco sonríe: —Sí, es cierto. Muchas hermandades de Sevilla querrían comprar el túmulo para conservarlo como Monumento Eucarístico en su templo. Y el Cabildo Catedralicio el primero. Sin embargo, el Ayuntamiento no cede. Se venderá en subasta y por piezas sueltas a distintos compradores para que no se pueda volver a juntar. —O sea, que sólo quedará memoria de él en mi soneto. —Sí, ese será el recuerdo para la posteridad. —Y, ¿qué es lo que más os ha gustado del soneto? —Todo respira admiración por el túmulo. Pero lo que más me ha provocado, no admiración sino a regocijo, es la frase con que empieza el primer terceto: «Apostaré que el ánima del muerto por gozar desde sitio hoy ha dejado la Gloria donde habita eternamente». Es magnífico imaginar a don Felipe II asomarse desde arriba pra presenciar el alboroto y el escándalo de vanidades protocolarias dentro de una catedral y en unos funerales. iMagnífico! Eso no lo habría escrito nadie más que vos, amigo mío. Volvió Cervantes a su lamentación: —Qué lástima que se pierda esta obra inigualable que tantas ciudades envidiarían y conservarían. Pacheco recompone su gesto regocijado y se pone serio, y en tono profético dice: —Amigo mío, los cuadros y las estatuas pueden llevarlos lejos, como vuestras cartelas con las letras de oro, pero Sevilla y España no se quedan huérfanas, porque vos con la pluma y yo con los pinceles somos los depositarios del idioma y del arte, las dos esencias eternas de España. ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/soneto-famoso-al-tumulo-de-felipe-ii/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/soneto-famoso-al-tumulo-de-felipe-ii/?share=x) - **Categorías:** Leyendas --- ### [Juan Munoz: el arquitecto que modernizo el agua en Sevilla](https://demena.es/juan-munoz-el-arquitecto-del-agua-de-sevilla/) **Published:** septiembre 5, 2024 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Todavía la gente se bañaba en el río Guadalquivir. El Ayuntamiento sacaba un bando todos los años en primavera, señalando los lugares donde se podían bañar los sevillanos, y se señalaban normas de seguridad y de moral públicas. Claro que había alguna piscina, pero eran de entidades privadas como la piscina de la calle Trastamara, que pertenecía a la Federación y servía principalmente para entrenamiento de nadadores federados. Quienes tenían posibilidades, se iban a tomar los baños en Chipiona o en Punta Umbría. La costumbre mágica y tradicional decía que los baños debían ser en número impar, y principalmente se recomendaban nueve, no más. Y entonces aparece Juan Muñoz. Juanito Muñoz era un hombre nacido para construir cosas grandes. Frente a las grandes empresas que acaparaban las obras publicas él se decidió por sí solo a meterse en ese mundo del cemento y el hierro. Y se lanzó de cabeza a la piscina. Quiero decir a construir la piscina municipal, para todos los sevillanos. Un complejo que se denominó Piscinas Sevilla en Ciudad Jardín. Con todo lo que en aquel entonces se consideraba lo más moderno en piscinas públicas en Europa y América. ¿ Yo iba de cuando en cuando a ver cómo marchaba la obra gigantesca aquellos años, y lo contaba en la Radio o en la prensa. Ya estaba aquello casi a punto, y un día me llamó Juan Muñoz: -Ven a ver las Piscinas Sevilla antes de que se inauguren. Mañana vendrá el alcalde y quiero que me des tu opinión de cómo ha quedado. Fui al atardecer. Admiré aquella piscina, ¡pedazo de piscinas! y sin darle tiempo a reaccionar me tiré al agua. ¡Lo que es la juventud! La crucé para allá, volví para acá y salí del agua, sacudiéndome como un perro. – Querido Juan, ya está estrenada y hasta inaugurada con todas mis bendiciones. Mañana te la reinaugurará el alcalde. Y ahora vámonos. Y así fue como de verdad, sin protocolo, se inauguraron las Piscinas Sevilla. ## La polémica Corte de Chapina Juan Muñoz no era partidario que se hiciera la «Corte de Chapina” pero no tuvo más remedio que acometer la obra, por encargo de la «autoridad competente». Lo que más le dolía era tener que derribar el Puente de Tablas, la emblemática «pasadera del agua» El relleno del río se iba haciendo con borriquitos que traían arena y escombros. Se habría podido hacer con camiones de gran tonelaje, pero lo importante era dar trabajo a infinidad de gente modesta. Ya iba muy adelantado el relleno, y ya llegaba hasta el lado del puente de tablas. ## El derrumbe del Puente de Tablas ![Arquitecto Juan Muñoz supervisando el relleno del Puente de Tablas en Sevilla]()Y lo que es la Providencia. No debía llevarse Juan Muñoz el disgusto de tener que derribar el puente. El empuje ejercido par la presión lateral de la arena, y escombros empapados de agua, pudo más que la resistencia; ya que el puente estaba calculado solo para resistir el agua, así que el Puente de Tablas se inclinó hacia un costado, y se volcó estrepitosamente, quedando hecho un montón de hierros tubos y tablas. ¡Gran Juan Muñoz! Seguro que ahora estará por allí arriba, proponiéndole a San Pedro hacer alguna ampliación de las puertas de la Gloria, alguna piscina de nubes para que se bañen los angelitos. ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/juan-munoz-el-arquitecto-del-agua-de-sevilla/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/juan-munoz-el-arquitecto-del-agua-de-sevilla/?share=x) - **Categorías:** Personajes --- ### [La leyenda de Don Juan Tenorio](https://demena.es/la-leyenda-de-don-juan-tenorio/) **Published:** octubre 30, 2021 **Author:** Jose María de Mena **Excerpt:** Don Juan es el mito sevillano más universal. No sólo figura en los poemas de Byron y de Alejandro Puskin, y en la ópera de Mozart con letra de Lorenzo de Ponte, y en el poema sinfónico de Ricardo Strauss, sino en las grandes comedias dramáticas de Tirso de Molina, Moliere, y José Zorrilla, entre otros. **Content:** Don Juan Tenorio es el mito sevillano más universal. No sólo figura en los poemas de Byron y de Alejandro Puskin, y en la ópera de Mozart con letra de Lorenzo de Ponte, y en el poema sinfónico de Ricardo Strauss, sino en las grandes comedias dramáticas de Tirso de Molina, Moliere, y José Zorrilla, entre otros. ![Don juan tenorio x](https://demena.es/wp-content/uploads/don-juan-tenorio-768x1024.jpg)Monumento a Don Juan Tenorio en el barrio de Santa Cruz, Sevilla.## El origen del mito: Desde la Sevilla árabe hasta «El Infamador» El origen de este mito es difícil rastrearlo. Sabemos que hay un antecedente remotísimo, de la época árabe en que un personaje sevillano, el poeta Aben Bahni se burló de los muertos, y murió poco después de su hazaña. Este personaje, existió en la realidad, y era un tipo muy conocido por su carácter mujeriego y pendenciero. Quizá de aquí pueda iniciarse el diseño del tipo legendario de Don Juan. En los primeros años del siglo XVI el dramaturgo Juan de la Cueva, escribe una obra titulada «El infamador» en que aparece el tipo de Don Juan, cínico, y que burla a las mujeres y comete sacrilegios. ## El Siglo de Oro y el Burlador de Sevilla de Tirso de Molina En el siglo XVII, el fraile mercedario Fray Gabriel Téllez, conocido por su seudónimo literario como Tirso de Molina, escribe la obra titulada «El Burlador de Sevilla y convidado de piedra», en la que el Don Juan se burla de la religión, ultraja a las mujeres, y tras invitar a un difunto a comer con él, es invitado a su vez por el muerto, que le arrastra consigo al infierno. ![4bdec a 4de7 a7e5 f3fd1bb2](https://demena.es/wp-content/uploads/4BD489EC-581A-4DE7-A7E5-8576F3FD1BB2.jpeg)La Alameda de Hércules, el paseo más antiguo de Europa y escenario de las aventuras de los Tenorio reales## La realidad tras el drama de Zorrilla: Los Ribera y la aristocracia sevillana Dos siglos más tarde, el poeta José Zorrilla escribe el drama titulado «Don Juan Tenorio» en el que aprovechando aquellos elementos antiguos, enriquece el argumento con algunos sucesos ocurridos en el siglo XVI y el XVII, a saber: . — Este personaje era un joven de la mejor aristocracia sevillana, perteneciente a la ilustre familia de los Ribera (Doña Catalina Ribera, don Fadrique Enriques de Ribera, San Juan de Ribera), y el tal joven, se hizo notar en Sevilla por sus aventuras, entre las que figuraban no pocos lances amorosos, y el haberse insolentado con un obispo que vivía en la Alameda de Hércules. El pobre obispo pronosticó a don Pedrito Ribera, y a los amigos y mujerzuelas que le acompañaban que todos morirían de muerte violenta, como en efecto ocurrió, cosa nada rara en aquella época en que todo el mundo llevaba espada al cinto, y es lógico que quién anduviera habitualmente en pendencias algún día recibiría una estocada. ### El trágico destino de Don Diego de Miranda De los jóvenes que acompañaban a Don Pedrito Rivera en aquella ocasión en que faltaron al respeto al Obispo, sacándolo en paños menores de su casa con engaños, fingiendo que había un hombre moribundo a quién el Obispo debía dar la absolución: uno era don Juan de Hinestrosa, conde de Arenales, y otro don Diego de Miranda. Pasados pocos días, el don Diego Miranda, yendo a caballo se acercó a piropear a una señora que iba en su coche, en la misma Alameda, que en aquella época, año de 1639, era el paseo de la gente elegante de Sevilla. Alguien que tenía derecho a impedirlo se trabó de palabras con don Diego, sacaron las espadas, y allí cayó atravesado el atrevido joven. ### El duelo final: La muerte de Don Pedrito Ribera en la Cruz del Rodeo En el mismo paseo de la Alameda, a su final, en lo que hoy es la plazuela donde empieza la calle Calatrava, había un horno de pan, y don Pedrito Ribera, dio en asediar a una panadera, que era casada, y se hizo corresponder de ella, según parece. Ello es que acudía a requebrarla, y un día el marido se interpuso, a lo que Don Pedrito se creció, entonces el marido pidió ayuda y un chicuelo corrió a avisar a la calle del Arte de la Seda, que está en las Lumbreras, a unos compadres y parientes del panadero. Bajaron estos, armados con las leznas, agujones y aguisques que se usan en dicho oficio de tejedores, y atacaron a Don Pedro Rivera, el cual se defendió espada en mano, amparando la espalda contra la Cruz del Rodeo, una cruz de piedra que había en aquel lugar, llamada del Rodeo porque allí daban vueltas las procesiones de la parroquia de San Lorenzo, por ser el límite parroquial. Peleó bravamente don Pedro, hasta que recibió varias puñaladas, y cayó muerto en los mismos escalones de la Cruz. ![Capilla del carmen x](https://demena.es/wp-content/uploads/capilla-del-carmen-1024x768.jpg)Capilla de la Virgen del Carmen y Ánimas, levantada en el lugar exacto donde cayó muerto Don Pedrito Ribera.### La Capilla del Carmen: Un testimonio de piedra en la calle Calatrava La familia de Ribera, cuyo primogénito era el joven caballero, lo enterraron en el panteón de los Adelantados, en el monasterio de la cartuja de las Cuevas, y con licencia del Ayuntamiento y del Arzobispado hicieron derribar la Cruz del Rodeo, y construir en su lugar una capilla, dedicada a la [Santísima Virgen del Carmen y Animas del Purgatorio](http://carmendecalatrava.com/ "Santísima Virgen del Carmen y Animas del Purgatorio"), cuya capilla aún existe en dicho lugar a la entrada de calle Calatravas a mano izquierda. En el altar de dicha capilla hay un cuadro que hemos reconocido y en donde se testimonia este suceso, y se pide una oración (c) [Jose María de Mena](https://demena.es/sobre-el-autor-jose-maria-de-mena/ "Jose María de Mena"), 1988 (c) David de Mena, 2021 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-leyenda-de-don-juan-tenorio/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-leyenda-de-don-juan-tenorio/?share=x) - **Categorías:** Leyendas --- ### [Orfebreria Sevillana: Historia del Arte en Oro y Plata en Sevilla](https://demena.es/la-orfebreria-sevillana/) **Published:** septiembre 1, 2024 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Un arte que alcanzó esplendor en los siglos XVI, XVII y XVIII, cuando en Sevilla abundaban el oro y la plata que se traía del Nuevo Mundo, fue la orfebrería, que llenó nuestros templos y conventos con riquísimas Custodias, Cálices, Copones, Relicarios, y otros objetos sagrados, de los estilos Renacimiento y Barroco. La orfebrería experimenta un colapso durante el siglo XIX muy explicable por dos motivos: las pérdidas de las colonias y el empobrecimiento económico de Sevilla y porque la Desamortización de los bienes eclesiásticos que, al cerrar docenas de conventos e iglesias, produjo una saturación de tales objetos de culto en el mercado de tal modo que languidecieron los talleres de los orfebres por falta de encargos. A principios del siglo XX resurge este arte, y en los años 1.940 adquiere vigoroso empuje, ante una gran demanda de ornamentos litúrgicos para sustituir a los que se habían destruido durante los incendios revolucionarios de templos en los años treinta o los que habían desaparecido por el pillaje. ## Los origenes de la orfebreria sevillana Los principales orfebres que realizan la admirable labor de devolver a Sevilla su pasado esplendor en esta rapa del arte son, Manuel Seco Velasco, autor de la corona de la Virgen de las Angustias de la hermandad de los Gitanos, obra valiosísima de tres kilos de oro; Villareal, autor de la corona de plata sobredorada de la Virgen de la Cabeza, de la hermandad de las Siete Palabras; Jesús Domínguez, autor de la corona de la Virgen de las Mercedes de la hermandad de Santa Genoveva del Tiro de Linea, y Cayetano Gonzalez López, a quien se deben infinidad de piezas importantes, copo el «paso» de la Virgen de la Concepción, de la hermandad de Silencio, el «paso» de Nuestro Padre Jesús de Pasión, las dos grandes jarras de plata del «paso» del Cristo del Calvario, y otras muchas. Pero de entre todos los orfebres destaca por su variadísima labor y por su originalidad creadora Fernando Marmolejo Camargo, a quien yo conocí cuando era muy joven, allá por los años 1.950, en que estaba labrando las piezas de plata que revisten las paredes del camarín de la Virgen de la Esperanza de la Macarena en su basílica que por aquel entonces se estaba terminando de construir. Nadie hasta entonces había afrontado una obra de tal tamaño y complejidad. Tras el camarín vinieron infinidad de coronas, vasos sagrados, y otros objetos de culto, y abrumadora cifra de insignias, senatus, varas procesionales, cruces de guía, tapas de libros de Reglas, y cuanto la orfebrería puede dar al culto religioso. ## Las grandes obras: custodias y calices En los años cincuenta y sesenta, Fernando Marmolejo agota materialmente todos los estilos adaptándolos al Sevillanismo. Hace incluso diseños de mantos de Virgenes, y cincela cabecitas de marfil de angeles para decorar esos mismos mantos, y para los guardapaños de las bocinas que él mismo ha labrado. Ya en los finales de los sesenta abre nuevos horizontes a la orfebrería, pasando del tema religioso al profano, con una inolvidable exposición de frutas y espigas y de objetos decorativos. Realiza simultáneamente un cáliz para la primera misa del nuevo Papa y la cubertería y vajilla para la boda de los entonces príncipes de España, Juan Carlos y Sofía, boda que se celebra en Atenas. Pero la maxima obra de orfebrería profana que acomete Fernando Marmolejo en su pequeño estudio-taller de la calle Baños, frente al exconvento del Carmen, (la casa más antigua que tenía Sevilla, datada en el siglo XIV y que desafortunadamente se ha hundido sin que se impidiera su destrucción, pese a los esfuerzos que Marmolejo hizo por evitarlo) es sin duda la creación de los Trofeos Deportivos Ciudad de Sevilla. Gigantescas copas de plata cincelada, con temas ornamentales sevillanos, para los campeonatos anuales de fútbol. ## Orfebres ilustres de Sevilla Un día, en 1.975 el pueblo de Sevilla asistió con asombro a una especie de procesión cívica, en la que se transportaba sobre una gran parihuela una de estas gigantescas copas, para llevarla a depositar en el Ayuntamiento, desde el taller del artista. Al principio fueron solamente los transportistas que la llevaban, pero por las calles se les fue uniendo público, hasta constituir una verdadera multitud. Sobre el par de cabezas emergía la obra de arte, tal copo emerge la custodia en la procesión del Corpus Cristi. Como en los triunfos de los grandes artistas del Renacimiento cuando paseaban, en olor de multitud, sus mejores obras, por las calles de Florencia. ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-orfebreria-sevillana/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-orfebreria-sevillana/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [¿Conocen quién es Judá Halevi, Avicebrón o Ben Maimón?](https://demena.es/conocen-quien-es-juda-halevi-avicebron-o-ben-maimon/) **Published:** septiembre 17, 2023 **Author:** Jose María de Mena **Excerpt:** Publicamos aquí un artículo del escritor español José María de Mena para la revista Menorah el 9 de Noviembre de 1951 **Content:** J*osé María de Mena es uno de los intelectuales españoles que más se han destacado en ta labor de reivindicar la historia de la cultura hebrea aportando con sus investigaciones históricas nueva luz para el conocimiento de la literatura y el arte judío de la España medieval.* ¿Conocen quién era Judá Haleví, Avicebrón o Ben Maimón? Contra lo que pudiera pensarse, España es el país que menos ha perseguido a los judíos. La historia de España no está manchada de sangrientos «progrom’s» como sucede en la historia de Polonia, de Rumania, de Hungría, de Alemania…. Durante siglos y siglos, aun desde mucho antes del nacimiento de Cristo, los judíos estuvieron afincados en la península Ibérica, sin que su presencia despertara la hostilidad de los españoles. La contribución de los judíos al desenvolvimiento económico y al progreso intelectual europeo en la Edad Media fue posible única y exclusivamente gracias a la protección que los judíos disfrutaban de parte de los reyes españoles como Alfonso X el Sabio, que reunió en su «Colegio de Varones Doctos» de Sevilla a los más sabios estudiosos del pueblo judío, trayéndolos desde los más remotos países, no solo de Europa sino del África y Asia. A la sombra del alcázar real de Sevilla, los Varones doctos, entre los que se contaban eminentes lumbreras como el rabí Zag ben Zagut, el rabí Jeudahá Cohén, y Alquitibio, trabajaron en íntima colaboración con los primeros sabios árabes, como Aben Ragel y Mahomad, siendo fruto de sus investigaciones y cálculos, la publicación de las célebres «Tablas alfonsinas», de los «Libros del saber de astronomía», y otras obras fundamentales de matemática y náutica que permitieron al mundo medieval lanzarse a recorrer los mares, para descubrir nuevas tierras presentidas en la dorada ambición del Renacimiento. Los judíos durante toda la Edad Media vivieron en España sin estorbos ni cortapisas. Dice la crónica de Bernaldez: «Estaban heredados en las mejores ciudades, villas y lugares, e en las mejores tierras, y por la mayor parte moraban en las tierras de los señores. E todos eran mercaderes, e arrendadores de alcabalas, e sastres, e fundidores, e zapateros, zurradores, tejedores, especieros, buhoneros, sederos, plateros, e de otros semejantes oficios». La libertad religiosa era tan amplia como la comercial. Todavía se conservan en pie, como magníficos testimonios de esta tolerancia, las sinagogas de Toledo, Córdoba y Valencia, que por su riqueza arquitectónica, por su belleza artística, y por su valor histórico, se mantienen como reliquias meritísimas bajo la protección de las instituciones culturales españolas. Igualmente floreció en España la literatura judía, alcanzando mayor perfección y afinamiento que en ningún otro pueblo del mundo, gracias a la tranquilidad de que disfrutaban los judíos para dedicarse a sus especulaciones intelectuales. ¿Será necesario recordar los nombres de Abraham Ben David, que huyendo de la persecución árabe vino a refugiarse en la corte cristiana de Toledo en 1140, escribiendo en Toledo sus mejores obras, entre ellas el «Libro de la Tradición» que es la más completa historia de los judíos españoles? Y Salomón Ben Jeudahá Ben Gabirol, llamado Avicebrón, restaurador de la poesía hebraica, y el inmortal Moisés Ben Maimon, Maimónides, el teólogo judío a quien se ha llamado el Santo Tomás del judaismo, cuya «Michné Torah» incluyó decisivamente en la filosofía europea, difundida por los escritores y pensadores españoles. Y en fin Judá Halevi, también toledano, cuya vida es un poema cincelado en estrofas de dolor y de amor, de vocación y de destino. --- Judá Halevi es un poeta, aunque vende paños, en una callejuela de la ciudad. Se ha enriquecido en el comercio y tiene su mujer y sus hijos. Un día, cuando ya en sus sienes empieza a blanquear la fatiga del medio siglo, Judá tiene un sueño, y en el sueño siente la llamada apremiante de Sión. Ya nada cuenta para él en la vida, ni el comercio, ni la familia, ni siquiera sus manuscritos de poesía; nada cuenta sino el ansia, el deseo, la fiebre, de no morir sin conocer Jerusalem. Se estremece la burguesa Toledo de los gremios y los mercados con la marcha de Judá Haleví, que como una loca, —para unos—, como un iluminado —para otros—, ha liquidado su negocio, ha abandonado sus hijos y su mujer, y ha partido, hacia la tierra de promisión, donde se están riñendo en aquellos momentos, —bajeles, lanzas, cascos y armaduras—, las más feroces batallas de las Cruzadas entre la Media Luna y los caballeros de la Cristiandad. Judá Haleví, se desliza días y noches por entre los campamentos de cristianos y sarracenos, buscando un momento propicio para entrar en la ciudad soñada. Desde las altas murallas se disparan flechas con penachos de fuego para incendiar las torres de madera de los sitiadores. Se convierten en palenque de torneos y de justas los llanos del mercado de extramuros, y las orillas del río frente a la ciudad. Una tarde, mientras se está haciendo escaramuza por uno de los costados de la muralla, Judá Haleví divisa un postigo abierto y va a entrar por allí. El sol poniente tiñe de luces de sangre el hueco del postigo. Judá se acerca con el corazón jubiloso porque va a entrar en la tierra de los antepasados de su raza. Judá se acerca sin poder refrenar el impaciente latir de su corazón que le encamina con un rumbo fatal hacia su destino. Y al entrar por el postigo bañado en luz sangrienta de la tarde, un caballero árabe le lanza desde lejos un venablo que le atraviesa el corazón. Con Judá pierde la literatura judeoespañola el más inspirado poeta de la Edad Media. Solo él supo unir a las palabras de amor, la angustia trascendental del trasmundo. Solo él fue capaz de escribir apasionadamente: ``` "Oh amada! A través de tu carne palparé tus huesos para reconocerte en et día de la Resurrección". ``` Alquitibio, Maimónides, Avicebrón Ben David, Halevi… Hitos fundamentales en el decurso de la cultura hispánica. Y no solo en las ciencias y en las letras tuvieron los judíos ancho campo y libre desenvolvimiento durante el medievo español. Incluso en las más altas esferas de la política los encontramos. Samuel Leví ocupa durante el reinado del monarca don Juan el cargo de Contador real, o sea Io que hoy llamaríamos ministro de hacienda. Otros judíos alcanzaron semejantes puestos, y no falta quien asegure que privados reales como Don Beltrán de la Cueva, eran, si no judíos, por Io menos descendientes de judíos. No existe durante toda la Edad Media española un solo episodio de persecución contra los judíos. El máximo héroe de la Castilla medieval, el Cid Rodrigo, cuando sale a campaña acude a Raquel y Vidal para pedirles dinero prestado, dejándoles en prenda uno de sus cofres; es muy significativo el hecho de que Raquel y Vidal no son pintados en el Poema del Cid con antipatía ni ojeriza, Io que demuestra que el pueblo castellano en la época en que fue escrito el poema no era en absoluto hostil a los judíos. Raquel y Vidal dan a Mio Cid seiscientos marcos que él les pide prestados, sin regatear, ni siquiera informarse sobre el contenido del cofre o cofres que él les deja en prenda. Y aún lo que es más importante. Cuando se ha terminado la operación del préstamo sobre los cofres, Martín Antolínez, como intermediario pide un obsequio a los dos judíos. Y estos sin poner ninguna objeción, le dan treinta marcos, es decir un cinco por ciento sobre el total del negocio realizado. ¿Cómo es posible que de esta situación de paz y concordia se viniese a la expulsión del territorio español, decretada para los judíos por mandato de los Reyes Católicos? Hasta ahora han sido muchos y muy diversos los pareceres respecto a esta cuestión, pero Io cierto es que aún no se ha historiado detenidamente y con documentos fidedignos este episodio de importancia vital para la historia de España. En los años de 1940 al 42, y posteriormente, desde el 45 al 48, tuve ocasión de visitar repetidamente los archivos municipales de la ciudad de Ávila, donde encontré material abundante que el día que se publique, cambiará seguramente todos los puntos de vista que hasta hoy sustenta la crítica histórica. --- ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/conocen-quien-es-juda-halevi-avicebron-o-ben-maimon/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/conocen-quien-es-juda-halevi-avicebron-o-ben-maimon/?share=x) - **Categorías:** Personajes --- ### [El origen de las leyendas de Sevilla](https://demena.es/el-origen-de-las-leyendas-de-sevilla/) **Published:** junio 10, 2023 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Muchas veces me han preguntado de cuál era el origen de las leyendas y las tradiciones de Sevilla. En el prólogo de la edición de 1968 de Leyendas y Tradiciones de Sevilla se puede intuir el proceso de recolección de las mismas: He aqui un libro que no habia sido aún escrito, y que se echaba de menos en #Sevilla. Sueltas en crónicas, en relatos, e incluso en novelas, andaban las leyendas sevillanas, a punto de perderse. Algunas, como las de San Fernando, hay que remontarse a las crónicas medievales para encontrarlas. Otras, como las de Don Pedro I, fueron utilizadas como material dramático para obras de teatro, de las que alguna parte hallamos en Lope de Vega. Otras, dispersas en articulos o relatos de periódico, flor de un día, por los escritores del siglo romántico, de las que apenas dos se han incluido en el libro de leyendas de Bècquer, y otras dos o tres en las novelas de Fernandez y Gonzalez. En fin, muchas, nunca escritas, sino tomadas de la tradición oral del pueblo sevillano. No he querido ofrecerte, lector, ni un libro erudito, ni tampoco una simple copia de textos ajenos. Salvo en dos o tres episodios como el de los Disciplirantes y el de la Inquisición, en que la delicadeza y escabrosidad del tema, requeria valerse de textos de reconocida solvencia, como los de Menéndez y Pelayo, y del Boletin del Consejo de Cofradías. El resto ha sido tomado preferentemente de versiones orales, o al menos no eruditas. Esto explicará el que la versión que en este libro aparece de algunas leyendas, no es idéntica a la de esa misma leyenda presentada por otros autores; concretamente, puede apreciarse alguna diferencia, entre el «Maese Pérez el Organista» de este libro, y el «Maese Pérez el Organista» de Gustavo Adolfo Bécquer. ## Método de investigación de José María de Mena Para ello ha sido hecho, para suprimir cualquier rebuscamiento literario, y atenerse lo más escuetamente posible a la leyenda original, tal y como la contaron nuestros abuelos. ## Diferencias entre leyendas y historia La leyenda, por su propia condición, presenta generalmente un desarrollo completamente fantástico, aunque haya en cada una de ellas algún fundamento histórico remoto. Insisto en ello, para evitar que se tome éste por un libro de Historia, cuando en realidad es un libro de los mitos, algunos más próximos a la historia, como son las tradiciones, y otros francamente legendarios. Me agrada el haber tenido ocasión, con no poco trabajo ciertamente, de haber prestado este servicio a Sevilla, recopilando sus Leyendas y sus Tradiciones, muchas de ellas quizá en trance de perderse, por la poca atención que en los últimos cien años se les había prestado. Ojalá tú, lector, las transmitas de viva voz a tus hijos, y ellos a tus nietos, en la continuidad del amor a nuestra Ciudad. (c) 1968, José María de Mena (c) 2023, David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/el-origen-de-las-leyendas-de-sevilla/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/el-origen-de-las-leyendas-de-sevilla/?share=x) - **Categorías:** Leyendas --- ### [La leyenda de la misa de ánimas](https://demena.es/la-leyenda-de-la-misa-de-animas/) **Published:** agosto 12, 2023 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ¿Conocen la leyenda de la misa de ánimas ocurrida en el convento de San Francisco, donde hoy está la Plaza Nueva? Ocurrió hacia el año 1600 y es un caso espantable que dio mucho que hablar en la ciudad de Sevilla. Era por aquel tiempo, lego de la comunidad cierto hombre que había sido un gran pecador, llamado don Fernando de Torres, el cual llevaba una vida libertina, y que yendo de crápula con unos amigos cierta noche, pasó por detrás del convento y vio por una de las ventanas, que un fraile estaba disciplinándose con rigurosa penitencia, y, herido en lo vivo el caballero pecador por el ejemplo del religioso, abandonó a sus amigos aún siendo a tan a deshoras, llamó al convento y pidió en aquel mismo instante, que le admitieran por lego, arrepentido de sus muchas culpas. Ocurrió a este bendito de Dios, que, de allí en adelante se pasaba la mayor parte del tiempo en la capilla del convento, que hoy es la llamada Capilla de San Onofre. Cuando terminaba los quehaceres humildes de barrer y fregar, corría a la capilla y allí postrado ante el Santísimo Sacramento, derramaba abundantes lágrimas recordando sus antiguos pecados. Igualmente, por las noches, interrumpía el descanso, y furtivamente se dirigía a la capilla para ponerse en oración. Era, pues, una de estas noches, y, precisamente la del dos de noviembre, conmemoración de los Fieles Difuntos, cuando estando en oración el lego oyó que alguien entraba en la capilla. Volviose sorprendido y vio que el recién llegado era un religioso franciscano, aunque no lo reconoció, pareciéndole no ser de la Comunidad del mismo convento. —Será algún fraile que ha venido transeúnte a pernoctar en la casa, —pensó para sus adentros, no extrañándole porque era frecuente que los frailes franciscanos de Jerez y Sanlúcar, cuando venían a Sevilla a predicar alguna novena, pernoctasen en la casa grande de San Francisco. El fraile, sin mirar a derecha ni a izquierda, se dirigió a la sacristía y al cabo de un momento volvió a salir, revestido como para decir Misa; llevando en la mano el cáliz. Se situó ante el altar y volviéndose de cara hacia los bancos, dio un gran suspiro, y después recogió de nuevo el cáliz y volvió a meterse en la sacristía, de donde salió otra vez sin revestir y cruzando la iglesia, desapareció. El lego, que lo había visto todo, quedó sorprendido y aún atónito del extraño comportamiento de aquel fraile que se revestía para decir Misa, pero no la decía. A la mañana siguiente, el lego que no había podido dormir en lo demás de la noche pensando en tan extraño suceso, lo comunicó al prior del convento, Y éster sabiendo que aquella noche no había pernoctado ningún fraile transeúnte, pensó que algún misterio se ocultaba en la persona del desconocido fraile, y, encargó al lego que volviera a permanecer en la iglesia a la noche siguiente, para ver qué ocurría. En efecto, la noche siguiente, a las doce volvió a aparecer el mismo fraile, se revistió, llegó al altar, se volvió a mirar hacia el cuerpo de la iglesia, dio un suspiro, recogió el cáliz, regresó a la sacristía para quitarse la casulla, y volvió a abandonar el templo. Comunicó nuevamente el lego lo ocurrido, al prior, y añadió: —¿No le parece a su Paternidad que, si esto ocurre otra vez, yo debería acercarme al altar para ayudar la Misa, si el fraile visitante quiere oficiarla? —Ciertamente, que quizás sea lo más indicado, y, para ello, tiene su reverencia mi consentimiento. Apostose tercera vez el lego en la capilla, y, al dar las doce apareció nuevamente el fraile y ya revestido, se acercó al altar. Entonces el lego, venciendo el temor que le inspiraba la figura del desconocido religioso, se acercó a él y le dijo: —¿Quiere su Paternidad que le ayude la Misa? El fraile, contestó afirmativamente con la cabeza, sin decir palabra, y el lego, temblándole las manos, encendió las velas del altar, preparó las vinajeras, y arrodillándose junto al sacerdote comenzó a ayudarle. El fraile oficiaba con una voz susurrante que parecía venir del otro mundo, y al llegar al «Confiteor» añadió después del rezo, las tremendas palabras del versículo ‘ ‘Dies irae, dies illa», con que aumentó la confusión y el espanto del lego. Por fin terminó de decir la Misa, y cubriendo el cáliz, lo puso al lado del altar ![]()se despojó de la casulla y ornamentos, y volviéndose al lego le dijo: —Yo soy el Padre Raimundo de esta comunidad, que vivió hace doscientos años. Tenía encargada una Misa de difuntos, y por negligencia, dejé de oficiarla, por lo que Dios, cuando me llegó la muerte, me condenó a permanecer en el Purgatorio hasta tanto no satisfaciera mi deuda de oficiar aquella Misa olvidada. Doscientos años llevo viniendo todo el mes de ánimas a este convento, sin haber podido hasta hoy oficiar la Misa, por no tener quien me la ayudase. Ahora, gracias a vuestra reverencia, podré salir del Purgatorio y salvar mi alma. Y tras estas palabras, el fraile desapareció milagrosamente sin que el lego pudiera verle más. (c) Jose María de Mena (c) David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-leyenda-de-la-misa-de-animas/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-leyenda-de-la-misa-de-animas/?share=x) - **Categorías:** Leyendas --- ### [La Virgen de los Reyes](https://demena.es/la-virgen-de-los-reyes/) **Published:** agosto 14, 2023 **Author:** Jose María de Mena **Content:** La Virgen de los Reyes: He aquí la máxima devoción mariana de Sevilla. Quien no haya visto la procesión de la Virgen de los Reyes el día 15 de agosto a primera hora de la mañana, no sabe lo que es una veneración de un pueblo a su Virgen. Si la entrada de la Macarena en su basílica a mediodía, entre gritos de «Guapa, Guapa» y entusiasmo ruidoso, significa la apoteosis de la devoción cofradiera y popular, la procesión de la Virgen de los Reyes es la devoción casi silenciosa. Ver la Virgen en el momento en que vuelven sus andas para que bendiga a la ciudad entera, en la Punta del Diamante, es algo inenarrable. El primer sol de la mañana que viene a chorros por la calle Alemanes le da de lleno en el rostro y entonces la Virgen de los Reyes se convierte en un ascua de oro, que enciende de resplandores la calle, la Catedral, y el corazón de Sevilla. La historia de la imagen de la Virgen de los Reyes es a la vez sencilla y misteriosa, llena de encanto medieval. Parte de leyenda, parte de tradición, parte de retazos de investigación y análisis de los eruditos en Arte. El rey San Fernando venía con sus tropas a rescatar Sevilla del dominio musulmán. Los primeros que expulsaron a los moros fueron los franceses, allá por el año 732 cuando Carlos Martel derrotó a los sarracenos en la batalla de Poitiers. Durante quinientos años más los reyes de Sobrarbe, los reyes de Navarra y de Aragón, los condes de Cataluña, los reyes de León y Castilla siguieron batallando para echar a los invasores. Nuevos ejércitos de Almorávides y Almohades habían pasado el Estrecho, y todavía parte de España seguía bajo el yugo de los emperadores de Marruecos. San Fernando consigue el milagro de recuperar Jaén y Córdoba, y está a las puertas de Sevilla. Y tiene un sueño. La Virgen se le aparece. ¿Fue en Alcalá de Guadaira, o en Castilleja de la Cuesta?. San Fernando está enfermo, pero soporta con entereza la enfermedad, monta a caballo y prosigue la lucha. La Virgen le ayuda, y le salva en un apuro cuando rodeado de enemigos suplica a voces: «Valme, Señora». Y la Señora le vale, y gana la escaramuza. Y sigue viéndola en sueños por las noches. Y consigue entrar en Sevilla. Y la leyenda cuenta cómo unos peregrinos alemanes le hicieron en sólo unas horas la imagen de la Virgen de los Reyes, y desaparecieron milagrosamente porque eran ángeles. Y los eruditos dicen: No, no fueron ángeles, sino que la imagen de la Virgen de los Reyes fue un regalo de su primo el rey Luis de Francia para felicitarle por la reconquista de Sevilla. Bien, pero Luis no era solamente rey de Francia, sino que es un santo, San Luis Rey, canonizado y en los altares así que es el regalo de un santo a otro santo. Y la Virgen de los Reyes sonríe desde lo alto, porque no se ponen de acuerdo, aunque todos tienen la razón. ¿Cómo es la imagen? Es una talla en madera, con goznes en todas las coyunturas de brazos y piernas y cintura, de modo que se pueda poner en muchas posturas según el cuerpo humano de que tiene toda la configuración, nos dice don Félix González de León en su «Noticia artística Es Virgen de vestir, sentada en un sillón del tipo de jamuga de los que se ponían sobre el lomo de una caballería para que las reinas y grandes damas pudieran ir sentadas ceremoniosamente. La Virgen de los Reyes estuvo en el Alcázar y pasó a la Catedral a la capilla Real donde se encuentra recibiendo la veneración de toda Sevilla. patrona de la Archidiócesis la declaró la Iglesia en tiempos del Cardenal Segura, quien todos los sábados celebraba ante Ella el ejercicio de la Sabatina, con multitudinaria concurrencia de fieles. Milagrosa Virgen de los Reyes. De milagros públicos en inundaciones y catástrofes preservando a Sevilla. Y de milagros privados. Como cuando aquel hombre disipado y pecador, llamado Mateo Vázquez de Leca, clérigo sin vocación a quien gustaba «pasear bastantemente la catedral por ver y ser visto», elegantísimo en sus ropas y ademanes, y galanteador de mujeres, hasta que un día al atardecer, ya obscuras la catedral, inició el galanteo con una dama y la llevó a la Capilla de la Virgen de los Reyes, que estaba solitaria, con ánimos deshonestos. Pero cuando la despojó del manto, encontró bajo él no una mujer bellísima, sino un esqueleto que se deshizo en ceniza ante sus ojos espantados. El suceso lo relatan sus contemporáneos y los biógrafos posteriores, y este dramático episodio milagroso fue causa de su conversión, haciendo del clérigo disipado un sacerdote ejemplar, y más tarde el promotor de la declaración del dogma concepcionista. No hay una sola Virgen de los Reyes, sino varias. No sabemos si vinieron de Francia otras iguales, enviadas por San Luis a su primo San Fernando, o si se realizaron aquí; pero en todo caso son de la misma época, y regaladas por San Fernando a entidades religiosas. La primera es la Virgen de los Reyes, fernandina que hay en el real Monasterio de San Clemente. La Segunda la Virgen de las Aguas que está en la iglesia colegial del Salvador, y la imagen de la Virgen de los Reyes de la Hermandad de los Sastres, de la iglesia de San Ildefonso, y la que se venera con el nombre de Virgen de las Nieves, pero es originariamente Virgen de los Reyes, que preside el camarín del altar mayor de la capilla sacramental de la parroquia de San Isidoro. Después de aquellas antiguas hay otras más modernas en Sevilla, alguna en pintura cono el hermosísimo cuadro del siglo XVIII en el Convento de las Mínimas de Triana, que representa a la Virgen de los Reyes apareciéndose a San Fernando. Otras que deben estar en Sevilla pero que han dejado de venerarse donde solían, como la que había hasta hace pocos años en el Convento de Santa María de los Reyes en la calle Santiago, convento que en la actualidad es una dependencia de la Consejería de Cultura, para teatros y conciertos. No sabemos si la imagen de su titular fue llevada por las monjas al trasladarse a nuevo domicilio. Y la Virgen de los Reyes, de pequeño tamaño que estaba en la capilla de Molviedro con hermandad propia, y que todos los años era llevada en carreta de plata, con acompañamiento de carretas de los barrios sevillanos y de numerosos caballistas a la romería que en su honor se celebraba en la finca del Quintillo que era propiedad de don José Anastasio Martín, el segundo domingo de Mayo, regresando por el Paseo de la Palmera a su capilla de la Plaza de Molviedro, romería que desapareció hace unos cuarenta años. La devoción a la Virgen de los Reyes es hoy como siempre, muy acendrada en el pueblo sevillano. Miles de personas abandonan el día 15 de agosto su veraneo en las playas de Cádiz y Huelva, para venir a la procesión de la Virgen de los Reyes. Y miles de madres acuden cada año el último sábado de octubre a la emotiva y tiernísima ceremonia de presentar a la Virgen los niños nacidos en el año. Dulce renovación anual del amor de Sevilla a su Virgen de los Reyes, y garantía de su continuada generación tras generación. ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-virgen-de-los-reyes/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-virgen-de-los-reyes/?share=x) - **Categorías:** Curiosidades históricas de Sevilla --- ### [La leyenda de la Campana de Dublín](https://demena.es/la-leyenda-de-la-campana-de-dublin/) **Published:** octubre 21, 2023 **Author:** Jose María de Mena **Excerpt:** ¿Conocen la leyenda de la campana Torre del Reloj de Dublín que viene de Sevilla? **Content:** ## La leyenda irlandesa de la campana sevillana Para verificar la leyenda de la campana De la Torre del Reloj de Dublín, Jose María escribió una serie de cartas a diversas instituciones de Irlanda. Según dicha leyenda, que nunca llegó a publicar, la campana de Nuestra Señora del Carmen de Sevilla habría sido llevada en dos ocasiones a Dublín, la primera por las tropas irlandesas que asistieron a Fernando VII, y la segunda comprada en la Desamortización. Y aún debe estar ahi! Hemos mantenido las respuestas en idioma original y su traducción posterior. ## Cartas de José María de Mena a Irlanda Estimado señor: Soy catedrático, profesor universitario, especializado en temas de historia local de Sevilla. Estoy escribiendo un libro y necesito una informaci6m que quizá usted pueda facilitarme. ![](https://demena.es/9f15a363-23a0-43a9-83b8-bd92c5d14c99)Según una Crónica del siglo XIX, cuando los franceses de Napoleón invadieron España, en el año 1808, vino en auxilio de los españoles, una tropa irlandesa. Al terminar la guerra en 1.814, los irlandeses regresaron Dublín, y llevaron una campana, de la iglesia do Nuestra Señora del Carmen, que había sido incendiada por los franceses. La campana fue puesta en «la Torre del Reloj» en Dublín. Pocos años después, reconstruida la iglesia del Carmen y entonces en rey Fernando VII de España, pidió a la Corte del Reino Unido que hicieran el favor de devolver aquella campana, que tenía un recuerdo histórico para Sevilla; Las autoridades irlandesas accedieron a la petición, y la campana fue devuelta a Sevilla, en 1.819 y volvió a colocarse en la iglesia del Carmen. Pero en 1.837 durante la persecución religiosa que hubo en España, fueron expulsados los frailes, se cerró la iglesia, y los bienes eclesiásticos fueron incautados y vendidos en subasta. Entonces, un caballero irlandés compró aquella campana y la llevó a Dublín donde quedó otra vez puesta en la Torre del Reloj, y creo que todavía debe estar. Para mi libro necesitaría saber los siguientes datos; 1. ¿Que tropa irlandesa vino a la guerra contra Napoleón en España en 1808 a 1814? ¿Se sabe cuál Regimiento estuvo en Sevilla? ¿Quién lo mandaba? 2. ¿Cuál es la Torre del Reloj en esa época en Dublín? 3. ¿Existe todavía la campana? 4. ¿Es conocido este suceso en Dublín con más detalles? Me gustaría escribir un capítulo bonito sobre este tema, con los datos históricos, e incluso si hubiera leyenda sobre este hecho. Y si la campana existe, me gustaría poder incluir en el libro una fotografía, y saber si la campana tiene algún rótulo en latín como era costumbre grabar en las campanas antiguamente. Muy agradecido a la información que me pueda usted facilitar, quedo stvo affmo. s. Sevilla 21 Octubre 1994 --- #### CUMANN LE SEANDACHT ÅTHA CLIATH THE OLD DUBLIN SOCIETY CITY ASSEMBLY HOUSE, 58 SOUTH WILLIAM STREET, DUBLIN 2. 22nd November 1.994 Dear Professor de Mena, *I acknowledge your letter of October 21st regarding the bell of the Convento del Carmen. I have been making some enquiries locally in the hope of answering your queries.* *There is no building in Dublin known as the “watchtower” , and none of the members of our Council are aware of any in any other I right city. The work of our Society Is limited to the history of Dublin city and county.* *The Military History Society of Ireland specialize in the study of all Irish regiments and their exploits, and would be the only body, I think, likely to have the information you are geeking. If you want to write to them the name and address are:* *Correspondence Secretary ,* *The Military History Society of Ireland,* I *hope that they will be able to help you.* --- Estimado profesor de Mena, Acuso recibo de su carta del 21 de octubre sobre la campana del Convento del Carmen. He estado haciendo algunas consultas a nivel local con la esperanza de responder a sus consultas. ## ¿Existe realmente la campana en Dublín? No existe ningún edificio en Dublín conocido como “torre del reloj”, y ninguno de los miembros de nuestro Consejo tiene conocimiento de que exista alguno en ninguna otra ciudad de la derecha. El trabajo de nuestra Sociedad se limita a la historia de la ciudad y el condado de Dublín. La Sociedad de Historia Militar de Irlanda se especializa en el estudio de todos los regimientos irlandeses y sus hazañas, y creo que sería el único organismo que probablemente tenga la información que usted está obteniendo. Si desea escribirles el nombre y dirección son: Secretario de correspondencia, La Sociedad de Historia Militar de Irlanda, Espero que puedan ayudarte. --- #### HISTORY SOCIETY OF IRELAND Éarlamh: Uachtarán na hÉireann Dear Sr. de Mena, Thanks you very much for your letter. While there were many Irishmen and Irish Regiments in the Army of the Duke of Wellington, I have not been able to trace any reference to the incident you describe. I am particularly intrigued by the reference to the ‘Watchtower in Dublin’. While there was a tower in the city walls specifically referred to as the Watchtower, near the Newgate entrance to the city, this tower, along with most of the walls was levelled as the city expanded during the eighteenth. If you have any more details of the Regiment in question I may be able to pursue that line of enquiry. I have passed a copy of your letter to the Dublin City Archivist who may be able to assist you. Your Sincerely Hon. Correspondence Secretary. Estimado profesor de Mena, Muchas gracias por tu carta. Si bien había muchos irlandeses y regimientos irlandeses en el ejército del duque de Wellington, no he podido encontrar ninguna referencia al incidente que usted describe. Me intriga especialmente la referencia a la ‘Atalaya de Dublín’. Si bien había una torre en las murallas de la ciudad específicamente conocida como la Atalaya, cerca de la entrada Newgate a la ciudad, esta torre, junto con la mayoría de las murallas, fue arrasada a medida que la ciudad se expandía durante el siglo XVIII. Si tiene más detalles sobre el Regimiento en cuestión, es posible que pueda seguir esa línea de investigación. Le he pasado una copia de su carta al archivero de la ciudad de Dublín, quien tal vez pueda ayudarlo. ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-leyenda-de-la-campana-de-dublin/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-leyenda-de-la-campana-de-dublin/?share=x) - **Categorías:** Leyendas --- ### [Por que no hay Hermandad en la Cartuja de las Cuevas de Sevilla: la leyenda](https://demena.es/la-leyenda-de-por-que-no-hubo-hermandad-en-la-cartuja-de-las-cuevas/) **Published:** abril 9, 2025 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## La leyenda del Cristo de la Cartuja Allá por el siglo XVII, unos cofrades de Triana, descontentos con su Hermandad, decidieron separarse de ella y hacer una nueva cofradía en el templo de la famosa Cartuja de Santa María de las Cuevas, próxima al barrio de Triana. De nada sirvió que su Hermandad, y personas de recta conciencia y acrisolada piedad, intentasen disuadirlos de aquella nueva fundación que ponía en peligro la unidad que hasta entonces había reinado en ella, y que este ejemplo entre el vecindario podía generar mayores males espirituales. ## El Cristo que nunca llegó a Sevilla Sin embargo, se mantuvieron en su idea, y para llevarla a cabo encargaron al célebre escultor Juan Martínez Montañés que les fuera haciendo un gran Cristo Crucificado, para ‘las procesiones de la futura cofradía. Ocurrió sin embargo que, cuando ya estaba terminado el Cristo, llegó al puerto de Sevilla una fragata que regresaba del Nuevo Mundo. Apenas atracó al muelle de la Torre del Oro, cuando saltó a tierra un capitán del llamado Tercio de Mar, tropa que protegía los barcos de la Real Armada, y dirigiéndose a la catedral preguntó por dónde podría encontrar una imagen que deseaba adquirirLe encaminaron hacia el taller del escultor Martínez Montañés Y al ver el Cristo Crucificado que acababa de labrar le pidió que se lo vendiese. Intentó resistir el artista, pero tales y tantas razones le dio el capitán que acabó por ceder, y en breve rato la imagen, cuidadosamente envuelta en paños, fue transportada a la fragata, que pronto zarpó a correr la costa en busca de la ruta del Cantábrico. ## La reconciliación de los cofrades Cuando los promotores de la escisión de la Hermandad supieron que Martínez Montañés había vendido el Cristo para fuera de Sevilla se indignaron, pero aquellas personas que antes habían intentado disuadirles de su empeño, consiguieron convencerles de que tomasen el suceso como una manifestación de que no era voluntad Divina el que se fundase la nueva cofradía, y así se reconciliaron con su Hermandad y ya no se volvió a hablar de fundar otra en la Cartuja. Pero esta tradición tiene una segunda parte que hemos de averiguar, no en Sevilla sino en Guipúzcoa. Cuando la fragata llegó al puerto de Guetaria, donde debía rendir viaje, el capitán, que se llamaba Andrés de Urbieta, hizo cargar en unas mulas varios fardos en uno de los cuales iba la imagen del Cristo, y tomó la vuelta de Vergara. En la villa de Vergara había una pequeña ermita en la que se veneraba a San Pedro, y ante la pequeña ermita se detuvo la recua, que encabezaba el capitán montado en un caballo, seguido de los muleros que guiaban las acémilas. Entró don Andrés de Urbieta en la ermita, habló con el capellán y le dijo: —Soy Andrés de Urbieta, el hijo de Rodrigo de Urbieta, quien murió de pena y de vergüenza por mi mala conducta. Mi última fechoría mientras viví en este pueblo fue robar las joyas de esta ermita. Hoy, al cabo de veinte años de haber peleado como soldado, y haber llorado la muerte de mi buen padre, he venido a pedir perdón y a indemnizar a la ermita de aquel inicuo robo. Aquí tenéis, en estas cajas, la suma de veinte mil doblones de oro, para que una parte la entreguéis a los pobres de Vergara, y la otra sirva para derribar esta vieja ermita y construir en su lugar un nuevo templo de mayor grandeza. Y Os ruego que en ese templo pongáis a la veneración de los fieles la imagen del Cristo que aquí viene y que será el testimonio de mi expiación. Y ésta es la causa de que, en aquel pueblo de Guipúzcoa se conserve y se haya hecho famoso el Cristo de Vergara. ## El origen real del Cristo de Vergara Nota: la historia en realidad nos dice que el Cristo de Vergara fue encargado a Juan de Mesa, alumno aventajado de Martínez Montañés, por Juan Pérez de Irazábal, contador mayor de Felipe III y Felipe IV en la Real Hacienda de Sevilla, natural de Vergara, y entregado por su hijo Juan Bautista Pérez de Irazábal. (c) José María de Mena, 1.992 (c) David de Mena, 2025 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-leyenda-de-por-que-no-hubo-hermandad-en-la-cartuja-de-las-cuevas/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-leyenda-de-por-que-no-hubo-hermandad-en-la-cartuja-de-las-cuevas/?share=x) - **Categorías:** Leyendas --- ### [Leyenda del escultor Cepeda: del Tercio de Italia a los altares de Sevilla](https://demena.es/leyenda-del-escultor-cepeda/) **Published:** abril 12, 2025 **Author:** Jose María de Mena **Content:** No es leyenda sino realidad que existió en Sevilla un famoso escultor, nacido en Córdoba, apellidado Cepeda, el cual, siendo casi un niño, se escapó de su casa y se alistó como soldado en los Tercios. ## De los Tercios de Italia a la escultura: El origen del Capitán Cepeda Destinado a Italia, tuvo ocasión de conocer en Roma y en Florencia las obras de arte que dichas ciudades atesoran, y habiendo recibido clases de modelado y escultura durante varios años de permanencia en Roma, decidió abandonar la carrera de las armas cuando ya ostentaba el grado de capitán. ## La técnica revolucionaria del Cristo de la Expiración Todo esto es rigurosa historia. Y ahora viene lo que no sabemos si es tradición o leyenda. Lo cuenta don Félix González de León en su «Noticia artística» publicada en 1844. La [Hermandad del Cristo de la Expiración](https://www.hermandaddelmuseo.org/) y Nuestra Señora de las Aguas se había fundado en 1575, y sus cofrades acordaron encargar al capitán Cepeda la imagen del Cristo de la Expiración. No la hizo, como era costumbre, de talla en madera, sino que del modelado en barro sacó un molde, y él fundió una pasta de madera molida con ciertos componentes de goma y resinas, pulimentando luego la figura. ## El pacto de exclusividad y la destrucción de los moldes en el Guadalquivir Tan perfecta salió la imagen, que la Hermandad no quiso que pudiera haber otra igual en Sevilla, y para evitarlo obligó a que por mano del alguacil, y ante notario, fueran llevados los moldes al puente de Triana y rompiéndolos en pedazos se arrojasen al río. Desde aquel día el capitán Cepeda no dejaba de ir cada mañana a la iglesia de la Merced (edificio donde hoy está el Museo de Bellas Artes) para sentarse largo rato y admirar aquella obra portentosa que sus manos habían sido capaces de realizar. Poco a poco fue cayendo el escultor en una melancolía que acabó por convertirse en locura, y cierta noche, desde el puente de Triana, se arrojó al río para buscar en sus profundidades los trozos del molde, aunque lo que encontró fue la muerte. ## ¿El capitán Cepeda o Marcos Cabrera? Hasta aquí la tradición o leyenda, Pero en el archivo de la Hermandad de la Expiración y Virgen de las Aguas, en la capilla del Museo, existe la constancia documental (que ha sido publicada por el erudito Juan Carrero Rodríguez en su monumental obra *Anales de las cofradías sevillanas* página 155) según la cual la Hermandad firmó un contrato con el escultor Marcos Cabrera para la realización de este Cristo, ¿Lo hizo Marcos Cabrera, tal como aparece en el contrato? ¿O subrogó el contrato a favor de Cepeda? ¿O se trata de un Cristo distinto, siendo anterior el de Cepeda al actual de Cabrera? Aquí la tradición parece entrar en conflicto con la Historia, y tal vez no se sepa nunca la verdad, de si el capitán Cepeda acabó arrojándose al río Guadalquivir en busca de un imposible. NOTA: Un aportación muy interesante ha sido publicada por [Javier Macías](https://x.com/Javi_Macias) en el ABC: [El expediente X de Marcos Cabrera](https://www.abc.es/sevilla/pasionensevilla/noticias-semana-santa-sevilla/sevi-el-expediente-x-de-marcos-cabrera-201403092200_noticia.html) (c) José María de Mena (c) David de Mena [¿Conoce la historia de la Roldana y la leyenda de la Macarena?](https://demena.es/la-roldana-y-la-leyenda-de-la-macarena "¿Conoce la historia de la Roldana y la leyenda de la Macarena?") ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/leyenda-del-escultor-cepeda/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/leyenda-del-escultor-cepeda/?share=x) - **Categorías:** Leyendas --- ### [¿Conocen la leyenda de Estrellita de Sevilla?](https://demena.es/conocen-la-leyenda-de-estrellita-de-sevilla/) **Published:** mayo 15, 2026 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Estrella Tavera, la mujer más hermosa de Sevilla Estrella Tavera fue la muchacha más hermosa de la Ciudad, tanto que la llamaban «Estrellita de Sevilla». El rey Sancho IV la deseaba para sí pero como estaba casado intentó hacerla su amante. Estrella vivía en la casa de los Tavera, en la calle que hoy se llama calle Bustos Tavera, el nombre de su hermano. Estaba ya prometida para casarse con un joven llamado Sancho Ortiz de las Roelas, que vivía en el Palacio de los Ortices, en la Plaza del Duque, donde ahora está el edificio de los almacenes Simago. (Hoy Zara). ## **La promesa de Estrella con Sancho Ortiz de las Roelas** El rey sobornando a una esclava de la casa de ella, entró cierta noche por la puerta del jardín, intentando penetrar en el dormitorio de Estrella, pero Bustos que se despertó al ruido, salió al jardín, y arrojó a palos al intruso, fingiendo que no le había reconocido, y aunque Sancho gritaba: «Tente que soy el rey», Bustos, sin dejar de apalearle decía: «¿Cómo vas a ser el rey? El rey no entraría nunca de noche y disfrazado, por la puerta trasera de una casa. Tú eres un ladrón que ha venido a robar, y solo mereces ser apaleado». Por fin dejó marchar el rey, quién furioso al otro día decidió vengarse, matando a Bustos Tavera. Pero, además, sabiendo que Estrella estaba prometida a Ortiz de las Roelas pensó que también debía deshacerse de éste, con lo que Estrella quedaría sola, y podría adueñarse de ella. ## **La venganza del rey y la muerte de Bustos Tavera** Llamó el rey a Ortiz de las Roelas, que era uno de sus mejores caballeros y le dijo: ¿Qué castigo merece quién haya faltado al respeto a su rey y le haya maltratado?» Ortiz de las Roelas respondió: «Señor, puesto que el rey es ungido por la gracia de Dios, maltratar al rey es un sacrilegio, y quién tal haga debe ser condenado a muerte». (Así era la mentalidad y las costumbres de la época en toda Europa, no sólo en España). Entonces el rey dijo: ‘ Pues que quién tal haga merece la muerte, yo le condeno a morir. Quién tal ha hecho, desacatando al rey y maltratándolo ha sido Bustos Tavera. Ve y dale muerte». Dolorida el alma salió Ortiz de las Roelas a buscar al hermano de su amada, pensando: Si le mato, su hermana jamás me perdonará, y perderé su amor para siempre. Prefiero morir yo, antes que causarle el doble dolor de perder a su hermano, y saber que ha sido su prometido quién le ha dado muerte. ## **El sacrificio de Sancho Ortiz de las Roelas** Sin embargo, como no podía ni decir la verdad, porque el rey le había ordenado guardar el secreto, ni podía dejar de cumplir como caballero el mandato de su rey, aunque le pareciera injusto, decidió desafiar a Bustos Tavera, y darle así oportunidad de defenderse, y él, Ortiz de las Roelas, se dejaría matar por él. En efecto, buscó a Bustos Tavera, y le desafió sin darle razón ni explicación del por qué le desafiaba. Salieron ambos juntos y se dirigieron a un lugar poco transitado, para poder pelear sin que nadie se lo estorbara, y así lo hicieron en lo que hoy es la Plaza de la Contratación. esquina a la calle Miguel de Mañara, donde empezaron a batirse. En un momento de la pelea, Ortiz de las Roelas dejó la espada quieta, horizontal, quedando inmóvil, para dar a su oponente la oportunidad de cargar sobre él y matarle, sacrificando así su vida, para no mancharse con la sangre del hermano de su amada. Pero la mala fortuna hizo que en ese momento Bustos Tavera resbalase, y vino a caer contra la punta de la espada de Ortiz, quedando atravesado en ella. Muerto Bustos Tavera, el rey Sancho no pudo satisfacer su torpe apetito, porque Estrella Tavera cerró su casa y la convirtió en convento de monjas, donde ella misma profesó, muriendo poco más tarde. Sancho Ortiz de las Roelas abandonó Sevilla y fue a la guerra contra los moros, donde encontró la muerte. (c) José María de Mena (c) David de Mena 2025 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/conocen-la-leyenda-de-estrellita-de-sevilla/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/conocen-la-leyenda-de-estrellita-de-sevilla/?share=x) - **Categorías:** Leyendas --- ### [De Sevilla a Guadalupe](https://demena.es/de-sevilla-a-guadalupe/) **Published:** septiembre 19, 2020 **Author:** Jose María de Mena **Content:** # LA CELEBRE VIRGEN DE GUADALUPE, DE EXTREMADURA, PROCEDE DE SEVILLA Hace pocos meses, visitando el Monasterio de Guadalupe, en Extremadura, me llamó la atención el rótulo, ya deteriorado por los años, de un viejo cuadro que está colgado en uno de los claustros. Investigué su autor, que resultó ser un pintor y fraile del siglo XVII llamado Fray Juan de Santa María, el cual se propuso representar en varios lienzos la historia de la Virgen de Guadalupe. El rótulo dice así: “Cuando la perdición general de España, que fue por los años de setecientos, unos clérigos devotos, naturales de Sevilla, queriendo librar de los moros algunas de las más preciadas reliquias, entre ellas trajeron esta Santa Imagen a este sitio, cerca del río Guadalupe, dejándola escondida en un pequeño sepulcro” Este documento pictórico, lo basa el pintor y fraile en los documentos del propio archivo de Guadalupe, o sea que es totalmente fiable. Añadiremos por nuestra parte que coincide con la tradición sevillana puesto que, al producirse la invasión de los marroquíes el año 711 (que algunos llaman invasión de los árabes, aunque debería decirse más bien invasión de los musulmanes mograbías), los clérigos sevillanos se dispersaron por el Norte de España, o huyeron a Francia y a Italia llevándose las reliquias e imágenes, para ponerlas a salvo de la profanación mahometana. De esta huida y salvamento de objetos sagrados tenemos abundantísimos testimonios. Yo mismo descubrí hace algunos años que las reliquias o cuerpos de las vírgenes mártires Santa Justa y Santa Rufina, están actualmente en una iglesia de la provincia de Teruel adonde las llevaron el año 711. También la Virgen de la Iniesta fue llevada entonces a Cataluña, donde la halló setecientos años más tarde el caballero Mosem Per de Tous Monsalve, quién la devolvió a Sevilla. La imagen de la Virgen de Guadalupe, es de la serie de las «Vírgenes negras» por el material de que está hecha, que puede ser ébano, o un bloque de azabache. La tradición afirma que esta imagen perteneció en la época visigoda a San Leandro, hermano de San Isidoro. ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/de-sevilla-a-guadalupe/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/de-sevilla-a-guadalupe/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [Lope de Vega en Sevilla: sus escandalosos amores en la ciudad](https://demena.es/escandalosos-amores-de-lope-en-sevilla/) **Published:** septiembre 26, 2025 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Hacia el año 1600 Félix Lope de Vega Carpio, a quién ya se conoce en el mundillo literario, y entre los grandes públicos aficionados al teatro con el nombre de Lope de Vega, es un hombre de treinta y tantos años de edad. Ha sido soldado en la gloriosa batalla naval de las Islas Terceras, bajo el mando del gran Marqués de Santa Cruz don Alvaro de Bazán. También ha estado en otra ocasión importante pero lastimosa, en la célebre Armada Invencible. Aparte de sus aventuras de soldado, tiene una cierta aureola de conquistador de corazones femeninos. Ha tenido amores con Elena Ossorio, hija del empresario de comedias Jerónimo Velázquez; ha raptado a doña Isabel de Urbina, hija de un historiador genealogista y secretario del rey don Felipe II, con la que se ha casado sin consentimiento paterno. Ha tenido amores con una Antonia Trillo, tras quedarse viudo de doña Isabel de Urbina. Se ha casado después con Juana Guardo, hija de un proveedor de carnes del mercado de Madrid, y por último, está escandalizando a España con sus ruidosos amores con Micaela Luján, famosa actriz, bellísima y la más aplaudida de entonces. Lope, que sigue casado con Juana Guardó, hace escapadas de Madrid siguiendo a la compañía de Micaela Luján, que lleva en sus valijas de repertorio un puñado de comedias de Lope, y en las ciudades donde actúan se suceden los éxitos para ella y para él, como un sabroso adobo de sus clandestinos, pero públicos, amores. ## El «Fénix de los ingenios» llega a la capital del mundo Por esta época es cuando Lope de Vega aparece por Sevilla. No se hospedará en un mesón de los muchos que hay en esta Ciudad, tan surtida de alojamientos, por ser emporio comercial al que acudían gentes de todo el universo mundo a vender y a comprar. ![Retrato de Lope de Vega](https://demena.es/wp-content/uploads/lopedevega-845x1024.png)Lope de Vega, el Fénix de los Ingenios, durante su etapa de madurez.### El refugio en casa de Mateo Alemán: Amistad y necesidad No se hospedó en ninguno de estos mesones, posadas o paradores el poeta y comediógrafo Lope de Vega, sino que buscó alojamiento en casa de su buen amigo el poeta Mateo Alemán, que andaba siempre muy mal de dineros, y que pasaba no pocas temporadas de su vida en la cárcel, adonde le llevaban sus deudas. Mateo Alemán es un enfermo de hambre habitual, insigne escritor pero hombre de mala fortuna, y cargado de hijos, que al final de su vida tendrá que emigrar a América y morir allí oscuramente en la miseria. ### Amores clandestinos y la Sevilla de los sentidos Lope de Vega, joven, rico porque ganaba muchísimo dinero con sus comedias, ayuda a Mateo Alemán a salir de apuros, y éste en reciprocidad le hospeda en su casa, en la calle Redes, o cuando la tenía embargada, en la calle Alfaqueque, donde Lope podrá saborear a escondidas sus amores en los brazos de Micaela Luján, sin las dificultades que para ello hubiera encontrado en una posada, por el rigor con que la autoridad celaba en aquella época el que un hombre y una mujer no pudieran estar juntos, no ya en una habitación, sino ni aún en las localidades del teatro ni en los bancos de la iglesia, ya que todo era separación de sexos por miedo al pecado contra el sexto mandamiento. ### El nacimiento de Marcela y la primavera sevillana Sabemos, pues, que estuvo en Sevilla en 1600 y probablemente fruto de su visita en plena primavera, cuando la ciudad de Sevilla más enardece a los amantes, fue el que Micaela Luján tuviera pasados nueve meses, el primero de sus dos hijos de Lope, una niña a la que se puso por nombre Marcela. ## Los círculos del poder: El Palacio de los Condes de Gelves Durante sus estancias en Sevilla que fueron varias, Lope frecuenta la tertulia de escritores que se reúne en el palacio de los Condes de Gel- ves, familia aristocrática que preside toda la vida sevillana cultural, desde su palacio de la plaza de Doña Elvira, y más tarde desde su otro palacio de la plaza de la Magdalena, que más tarde sería palacio del conde duque de Olivares, y pasada una etapa en que se dedicó a Hotel Madrid ha venido a derribarse en 1960 para edificar el comercio de Galerías Preciados, esquina a la calle Méndez Núñez. ![Grabado sevilla siglo xvi dibujo de hendrick focken x](https://demena.es/wp-content/uploads/grabado-sevilla-siglo-xvi-Dibujo-de-Hendrick-Focken-1024x856.jpg)La Sevilla que conoció Lope: emporio comercial y centro cultural del mundo.### Caballeros y poetas: La red social de Lope En la tertulia de los Condes de Gelves, Lope estrecha amistades muy cordiales con don Rodrigo de Tapia, del hábito de San Juan de Jerusalén, con el poeta y caballero don Diego Ximenez de Enciso, que vivía en la calle Ximénez de Enciso, o calle Encisos, y que le anima mucho a escribir sobre temas sevillanos. Otro poeta y caballero es don Beltrán de Cetina, y probablemente éste intenta sin conseguirlo parecerse a su pariente Gutierre de Cetina el madrigalista, y beneficiarse del prestigio de aquél, lo que es frecuente y disculpable en hijos y parientes de hombres famosos. ## Entre el epicureísmo de Baltasar del Alcázar y el rigor de la Inquisición ![Lope de Vega retratado en Sevilla entre amores y ambiente aristocrático]()Fuera del ambiente aristocrático del palacio de los Gelves, hay otra tertulia, también de gente hidalga pero con menos pretensiones, que se reúne en casa de los Alcázar, en la calle de D. Pedro Alcázar, hoy llamada calle Sor Angela de la Cruz, [En el propio edificio del actual convento monjil](https://www.hermanasdelacruz.org/p/horario-de-misasy-visitasconvento.html), vivía el poeta Baltasar de Alcázar, hombre jocundo, comilón y bebedor de buen saque, gordinflón, colorado, rubicundo como un lechoncillo de la piara de Epicuro, tal como definiera a los epicúreos Horacio. Baltasar de Alcázar convida a Lope de Vega a beber el vinillo aloque y a leer sus comedias, casi una cada día, por aquello de que en horas veinticuatro pasaron de las musas al teatro, pues que Lope era capaz de producir comedias cada veinticuatro horas, sin que la abundancia hiciera desmerecer la calidad. ### El miedo al Santo Oficio: La sombra de Miguel del Carpio A esta tertulia acuden Juan de Salinas, sacerdote y poeta, Juan de Jáuregui, y un personaje algo siniestro, Miguel del Carpio, que es inquisidor. Lope, que no las tiene todas consigo, por sus amores clandestinos, por sus adulterios, por sus líos con casadas, y sabedor de que la Inquisición es capaz de meter en la cárcel y aun llevar a la hoguera a cualquier hombre por motivos semejantes a éstos, procura no sólo tolerar, sino aun adular a este inquisidor, que, por un extraño capricho de psicología, es aficionado tanto a los delicados versos de *«Daba sustento a un pajarillo un día* *Luscinda*…” y enternecerse con la idea de que el pajarillo se escapó de la jaula y ascendió al azul, pero volvió luego voluntariamente a la cautividad al ver las lágrimas y sentir los sollozos de la muchacha, «*que tanto puede una mujer que llora*« aunque luego él en su oficio no se enterneciese con las lágrimas ni suspiros, ni quejas, ni alaridos de las mujeres atormentadas o quemadas. Extraños misterios del alma humana. ### Esplendor y ruina: De la prodigalidad de Juan de Arguijo a la Huerta del Rey En fin, hubo otro amigo de Lope, el también poeta Juan de Arguijo, caballero veinticuatro y jurado de Sevilla, quién por su prodigalidad, que le llevó a distribuir monedas de oro a todos los criados del séquito del rey durante una visita del monarca a Sevilla, y poner herraduras de plata a todos los caballos de la comitiva, acabó por arruinarse y perder hasta su palacio, [situado en la actual calle Arguijo](https://colegioitalica.es/), quedando en la más terrible miseria, habiendo sido uno de los hombres más ricos de España. En los días de verano, al atardecer, la Condesa de Gelves invitaba a sus contertulianos a acudir a la Huerta del Rey, en donde ahora está el colegio de Portaceli de los jesuitas. Allí había unos fresquísimos jardines, con risueñas acequias y surtidores, y allí se prolongaba la tertulia, refrescada con sangría de vino tinto y nieve, que se trafa en invierno desde Cazalla de la Sierra y se guardaba en pozos con paja para que durase para el verano. Felices para Lope los años desde 1600 a 1622. ## Rivalidades literarias: El choque con Cervantes y Tirso de Molina Andaba por esta época por Sevilla Tirso de Molina, que con treinta y dos años iba como fraile hacia América, pero o no fue o regresó enseguida. También anduvo por aquí año más o menos Cervantes, en sus últimas estancias en Sevilla. ### La sátira de las veinticuatro torres: «Lopillo» y sus escudos No tenía Lope demasiadas simpatías por estos dos, quizá por rivalidades de oficio, quizá porque ambos se burlaban de los deseos que tenía Lope de ascender a un rango aristocrático, lo que consiguió a medias al obtener un hábito de la Orden Militar de Santiago, y un escudo ![](https://demena.es/97159a75-1de1-4297-9d84-722fb0130ae2)nobiliario, en el que puso veinticuatro torres, lo que le valió unos versos satíricos, despiadados, quizá de [Cervantes](https://demena.es/el-enigma-del-nacimiento-de-cervantes/), o de Góngora, que decían: «*Por tu vida, Lopillo,* *que te borres las veinticuatro torres de tu escudo,* *pues aunque mucho soples, mucho dudo* *que tengas viento para tantas torres* « ## El éxito en los Corrales de Comedias: El Corral de San Pedro Lope de Vega se siente en Sevilla a sus anchas, rodeado de amigos y sin enemigos, admitido a las reuniones aristocráticas, protegido contra la Inquisición, pudiendo reposar en los brazos de su Micaela Luján, ganando dinero a espuertas porque las compañías de comedias de los corrales sevillanos se disputan sus obras, si bien él le da preferencia al Corral de San Pedro, porque es propiedad de su buen amigo Mateo Salcedo, quién cuando ya esa amistad se ha hecho más íntima le ofrece hospedaje a Lope en el Mesón de la Castaña que es suyo, y entonces Lope instala allí a Micaela, y él aunque oficialmente sigue viviendo en casa de Mateo Alemán, de hecho pernocta en el mesón de su amigo. ![Corral de comedias](https://demena.es/wp-content/uploads/CORRAL-de-comeidas-1024x768.jpg)Reconstrucción de un corral de comedias donde las obras de Lope alcanzaban el éxito absoluto.### La herencia sevillana: Las comedias inspiradas en la ciudad Las estancias de Lope en Sevilla son frecuentes y prolongadas, y tanto por sugerencia de su amigo Tapia, como porque le gusta Sevilla, y porque le atraen los temas sevillanos escribe aquí y sobre asuntos relacionados con nuestra ciudad las siguientes comedias: EL ARENAL DE SEVILLA EL PREMIO DE BIEN HABLAR LOS PELIGROS DE LA AUSENCIA LA NIÑA DE PLATA LO CIERTO POR LO DUDOSO LA ALAMEDA DE SEVILLA ![](https://demena.es/e43a3fdd-91c9-4db5-8118-e493f21d2119) SERVIR A SEÑOR DISCRETO EL AMIGO HASTA LA MUERTE LA ESTRELLA DE SEVILLA esta última basada en una tragedia ocurrida en nuestra ciudad, en la calle Bustos Tavera . Además, escribió LA ESCLAVA DE SU GALAN, cuyo argumento se desarrolla en Triana. (c) Jose María de Mena 1.989 (c) David de Mena 2025 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/escandalosos-amores-de-lope-en-sevilla/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/escandalosos-amores-de-lope-en-sevilla/?share=x) - **Categorías:** Curiosidades históricas de Sevilla --- ### [Un enigma de la propiedad urbana](https://demena.es/un-enigma-de-propiedad-urbana/) **Published:** junio 3, 2021 **Author:** Jose María de Mena **Content:** La Real Fundición de Artillería o Fábrica de Artillería, está situada en el barrio de San Bernardo. Fue construida en 1565 por el fundidor Juan Morel, hijo del famoso Bartolomé Morel que además de los mejores cañones de la época fundió nada menos que el monumental Giraldillo de bronce que corona la Giralda. La fundición constaba de varios hornos, los unos de primera cochura como el llamado Horno del Santo Rey, y los otros de segunda cochura como el llamado Horno Bizcocho. El barrio de San Bernardo había sido un arrabal en tiempos de los musulmanes llamado Arrabal de Minjoar, que se extendía desde los palacios de Bohaira hasta la Puerta de la Carne, que por esto se llamaba Bab-Minjoar o Bab-Ahjoar, que significa Puerta de Minjoar, por dar salida hacia ese barrio. Durante el asedio de sevilla por el Rey san Fernando, y tras la destrucción de ese arrabal, se estableció en él uno de los campamentos del ejército cristiano, lo que ha dado motivo a que una de las calles del barrio se le dé el nombre de Campamento. Quizá con soldados y almogávares de San Fernando se pobló el arrabal, que quedó como cobertura de protección de ese lado de la muralla contra nuevas incursiones de los moros, como en efecto ocurrió años más tarde con la invasión de los Benimerines que desde Marruecos intentaban reconquistar Sevilla para el imperio almohade marroquí. Después, el arrabal se va poblando de trabajadores del metal, pequeños fundidores hasta que Morel crea la Real Fundición. La cual, con las necesidades crecientes de artillería para los barcos de la Flota de Indias, y para los ejércitos de las provincias americanas, hubo de ensancharse hasta el punto de que en la época del rey Carlos III, en 1782 se decidió construir la nueva Fábrica de Artillería, hermosísimo edificio, que hoy vemos, uno de los mejores, aunque poco conocido, con que cuenta Sevilla, y que puede compararse con la Real Fábrica de Tabacos y con el Hospital de las Cinco Llagas, sus únicos rivales. Desde los tiempos de la Reconquista la asistencia espiritual al barrio estuvo a cargo de la Parrcx-luia de Santa María de Afuera, llamada del Sagrario, de la Catedral, que enviaba sacerdotes a los barrios y arrabales situados fuera de murallas. En el año 1595 parece que se construyó una iglesia con el carácter de Ayuda de Parroquia, todavía dependiente de Santa María de Afuera. Por último en 1791, al crearse la Fábrica de Artillería por Carlos III se remodeló el barrio, aumentó su población y fue convertida en Parroquia la que hasta entonces era solo Ayuda de Parroquia. ![Iglesia de Santa María de la O convertida en Parroquia en 1791]()Desde el siglo XIV se venía celebrando en el barrio cada año la procesión del llamado Corpus Chico, según una concesión Real de la época en que los reyes, descendientes de San Fernando, tenían su capital y corte en Sevilla. Al crearse la fiesta del Corpus Cristi cuya «procesión general » se celebraba con toda solemnidad por las calles de la Catedral y del Ayuntamiento, se dio al barrio de San Bernardo su privilegio para tener una procesión del Corpus suya, con tal que no fuera en la misma fecha, señalándose la del 14 de Septiembre, y fundándose poco después una Hermandad Sacramental, encargada de ese culto público. La procesión saliendo de la iglesia de San Bernardo se dirigía a rodear el arrabal, buscando la Vereda de los Cañones, por la que se sacaban los cañones para probarlos en el Tiro de Línea, que por eso se llama Tiro. Cuando se construyó el monumental edificio de la Fábrica quedaba aquella calle por medio, y como en la nueva estructura del edificio no podía consentirse por razones de Seguridad una calle de tránsito público por medio de una moderna fábrica de Artillería, se cerró la calle por sus dos extremos, el de San Bernardo y el de la actual Avenida de Eduardo Dato, quedando a manera de un patio alargado de la Fábrica. Y aquí comienza nuestro enigma: ¿Al adquirir el gobierno de Carlos III las antiguas fundiciones de Morel, adquirió también la calle, o bien esta se incluyó en la fábrica por motivos de seguridad pero sin un derecho de propiedad? No puede saberse con certeza, pero lo que sí se sabe es que quedó un «derecho consuetudinario” a favor de la Hermandad Sacramental de San Bernardo, para que la procesión del Corpus Chico cruzase la fábrica y salir por la calle opuesta. Por este motivo hubo que abrir en el arco de la puerta de la Fábrica un hueco en el cristal de la vidriera, para que pueda pasar la parte alta o remate de la Custodia procesional. Así viene haciéndose desde 1791. Cada año -antes lo hacía la hermandad y ahora lo hace el Párroco-, se dirige un escrito a la Autoridad Militar para pedir el paso en dicha fecha, convirtiéndose por unas horas en calle pública lo que en tiempos lo fue y ahora es una parte de la fábrica. Y como una manifestación de solidaridad cívica, este paso o calle es adornado por la Fábrica para darle mayor decoro ese día. ![Paso público en fábrica Sevilla siglo XX decorado solidaridad cívica]()Ahora la Fábrica de Artillería, dejando de serlo para convertirse en un edificio cultural don![]()de se ubicará según parece un Museo de Archivo, deja de tener el caracter de «propiedad del Ramo de Guerra», y se estudia un medio legal de cesión a la Ciudad o a la Junta de Andalucía. Y el edificio íntegro se declara Monumento Histórico. Por consiguiente lo que podía ser una reivindicación a través de ese «derecho consuetudinario», deja de tener razón de ser. Y así el enigma queda reducido desde ahora, a una mera curiosidad histórica.![Edificio histórico de Sevilla declarado Monumento Nacional]() Dejemos constancia aquí, porque es de justicia reseñarlo para hoy y para la posteridad, que en gran parte la salvación de la Fábrica de Artillería cuyo edificio pudo convertirse en solar como el de la Maestranza, se debe a la insistente y esforzada labor de don Pedro Mora Piris, militar, erudito, historiador, y sobre todo un gran amante de Sevilla. (c) José María de Mena (c) David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/un-enigma-de-propiedad-urbana/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/un-enigma-de-propiedad-urbana/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [El Incognito Sevillano: el personaje misterioso de la Guerra de la Independencia](https://demena.es/el-incognito-sevillano/) **Published:** agosto 28, 2024 **Author:** Jose María de Mena **Content:** Un personaje misterioso de la Guerra de la Independencia es el que se llamó «El Incógnito», personaje de mucha importancia en los sucesos de mayo de 1808. La primera y más importante noticia que existe de este personaje enigmático es un retrato suyo, en un cuadro de más de un metro de lado que existe en nuestro Museo Provincial de Bellas Artes, que antes estaba en una galería de la planta alta, y que en la última reforma y cambio de emplazamiento de cuadros por el actual director don José María Benjumea y Fernández Angulo, ha debido pasar a otro lugar, probablemente a alguna de las salas de pintura del XIX. En ese cuadro más importante que la propia figura es una cartela con texto explicativo que hay al pie del personaje, puesta por el pintor, y muy extensa, con un texto redactado probablemente por el mismo retratado, que viene a ser como un resumen de su propia historia. Este «El Incógnito» llegó a Sevilla el día 25 de Mayo de 1808 y manejando grandes sumas de dinero, y transmitiendo a los personajes más importantes de la vida eclesiástica de la Ciudad, y a los Jefes de la guarnición militar consignas y mensajes, consiguió que aquella noche se decidieran unos y otros a oponerse a la Junta de Gobierno que funcionaba en Madrid, y repudiasen los acuerdos habidos entre Carlos IV y Napoleón, por virtud de los cuales Carlos había abdicado en su hijo, quien a su vez cedía la corona de España a Napoleón quien la daba a su hermano José. ## El contexto historico: Sevilla en 1808 A la mañana siguiente, nueve mil soldados de guarnición en Sevilla y un gran número de personalidades notables, acudieron al centro de la Ciudad, y mientras la tropa ocupaba la Plaza de San Francisco y sus alrededores, y una masa de vecindario popular se manifestaba en las calles, «El Incógnito» entraba en el Ayuntamiento, acompañado de cierto número de personas religiosas y seglares, y dirigía un discurso al Asistente número de la Ciudad (alcalde y gobernador) que era don Vicente Hore Dávila, exhortándole a disolver el Cabildo Municipal, como ilegítimo, y a que lo constituyese de nuevo no ya como representando a la Junta de Gobierno de Madrid, sino como representante de Fernando VII. Así se hizo, y a continuación «El Incógnito» creó con los señores le acompañaban una «Junta Suprema de Gobierno de la Nación», al margen de la Autoridad de Madrid, y con el carácter y título de Gobierno Verdadero de la Nación Española. Los señores que colaboraron con «El Incógnito» en este acto, fueron don Antonio Esquivel y don Juan de Ayús, ambos notarios del cabildo Eclesiástico, formándose con los tres un auténtico triunvirato ejecutivo o autoridad triunviral colegiada, si bien la Junta estaba integrada por otros señores más como ya hemos visto en otra página de ![Retrato de Antonio Esquivel y Juan de Ayús notarios cabildo eclesiástico Sevilla Guerra Independencia]() este capítulo. (Antigüedades y casos raros de la Historia de Sevilla, Capítulo 14) La bandera en que se encabezaron los grupos de patriotas sevillanos que acudieron a manifestarse aquella mañana en la Plaza de San Francisco, y que se izó en el balcón principal del Ayuntamiento era de una rica colcha de seda encarnada que dio don Antonio de Esquivel, y sobre la que se cosió una estampa con la imagen de Jesucristo, y unas letras formando este lema: «Religión y patriotismo triunfarán del francesísimo.» ## Quien era el Incognito «El Incógnito» dejó organizada a Sevilla contra los franceses, entregó una gran suma de dinero para aprestos militares, y se marchó muy pronto de Sevilla. Tardó algún tiempo en saberse que «El Incógnito» se llamaba don Nicolás Tap y Núñez, quien durante la guerra de la Independencia tuvo una gran actividad, sobre todo en funciones de enlace entre el mando militar inglés, encabezado por Lord Wellington, y la Junta Suprema española. El dinero que había distribuido en Sevilla y en otras ciudades para financiar el levantamiento contra los franceses, parece ser que era de procedencia inglesa, y de aquí nació la frase de «el oro inglés», tan usada durante todo el siglo XIX. Al terminar la guerra según nos informa la cartela del cuadro, don Nicolás Tap y Núñez en vez de recibir el premio a sus servicios fue acusado, aunque no explica de qué delito, y pasó en prisiones largo tiempo. La misma cartela dice que «resplandeciendo por fin su inocencia y sus servicios, fue libertado, y restituido en su honra, y se le otorgó el grado de Comisario de Guerra. ## Su papel en los sucesos de mayo «El Incógnito» debía ser gran aficionado a los seudónimos, puesto que publicó algunos folletos y escritos con el seudónimo de «Mirtilo Sicuritano.» (c) José María de Mena, 1974 (c) David de Mena, 2021 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/el-incognito-sevillano/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/el-incognito-sevillano/?share=x) - **Categorías:** Curiosidades históricas de Sevilla --- ### [¿Conocen la Leyenda de la Torre de Don Fadrique?](https://demena.es/la-leyenda-de-la-torre-de-don-fadrique/) **Published:** noviembre 2, 2020 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## La Torre de Don Fadrique en Sevilla ¿Por qué hay una torre defensiva dentro de las murallas de Sevilla? ¿qué secretos esconde esa torre, que no se usa desde el siglo XIII? El poderoso rey Don Fernando III, llamado el Santo, había estado casado en su mocedad, con la reina doña Beatriz de ilustre estirpe europea, emparentada con las principales Suabia, casas reinantes de su época. Fue doña Beatriz de Suabia modelo de prudencia y virtud, y dió al rey varios hijos, siendo el primero de ellos el príncipe don Alfonso, llamado El Sabio, y que después de la muerte de San Fernando ocuparía el trono de Castilla y León con el nombre de Alfonso X el Sabio, y el menor el infante don Fadrique. Pero ocurrió que doña Beatriz de Suabia había muerto, y el rey san Fernando, por consejo de sus ministros y prelados contrajo nuevo matrimonio, encontrándose ya en edad mayor, con casi cincuenta años. Esta segunda boda tenía principalmente finalidad política, pues se trataba de entablar relaciones de amistad con Francia, a cuya familia real pertenecía doña Juana de Pointiheu, que así se llamaba la dama elegida para desposar con Fernando III. La diferencia de edad entre el rey y su nueva esposa era demasiado grande, pues ella apenas contaba diecisiete años. Vino a Castilla con gran acompañamiento, que se despidió y volvió para Francia tan pronto como dejaron a la bella, rubia, y jovencísima Juana, casada con el monarca español, en Toledo. Poco después el rey ponía en marcha sus tropas para conquistar Córdoba, y más tarde Sevilla. Las campañas tuvieron al rey alejado de la reina, y más aún sus continuos ejercicios de piedad, pues no en vano se le conoce con el sobrenombre de «El Rey Santo» aún mucho antes de y canonización. Y aunque por cumplir como caballero Y Cristiano se acercó a ella algunas veces, fué solamente por obligación de conyugal, así que la joven reina tuvo unos hijos, más como deber que como placer matrimonial, y sin haber llegado a gustar las verdaderas mieles del matrimonio. Así las cosas, el rey San Fernando la trajo a Sevilla, y se aposentaron a vivir en el Alcázar, donde entre las preocupaciones estaba la enfermedad que había contraído al pasar el Río Guadalquivir, y de la que nunca se repuso, tampoco prestó demasiada atención a la reina. De ella apenas sabemos más sino que recibió rica dote de las ganancias del repartimiento de Sevilla, y que asistió a los últimos momentos del rey cuando éste murió cuatro años después, tal como la vemos con el rostro cubierto con un velo, en el célebre cuadro titulado «La comunión de San Fernando» en que se ve al rey moribundo recibiendo el viático, pintado por Virgilio Mattoni, en Museo Provincial de Bellas Artes. ## El legado histórico de la leyenda Así pues, doña Juana de Pontiheu quedó viuda, joven, bella, lozana, sin haber sabido realmente lo que es tener un marido. Y tras los funerales de San Fernando se encontró viuda, sola en el Alcázar, sin más compañía que sus doncellas y sus pájaros de cetrería, halcones peregrinos, gavilanes, y neblíes, con los que se distraía en cazar, echándolos a volar desde su guante de cuero, al azul cielo sevillano, paseando por los jardines del Alcázar, y por la Huerta del Retiro que daba adonde hoy están los Jardines de Murillo. ## La soledad de doña Juana de Pontiheu Poca compañía para una viuda, joven y bella, que no tenía parientes en Sevilla, porque su única familia eran los senescales de Borgoña, y sus hermanas y primas que estaban en la corte de Francia. Para acentuar su soledad, sus hijos aún pequeños, tenían que estar separados de ella, educándose con arreglo al uso castellano, en manos de ayos y amas, sin más relación con la madre que darle un beso cada noche a la hora de irse a acostar. ## El infante don Fadrique y su relación con Sevilla Ocurrió que cierto día vino al Alcázar el infante don Fadrique, hijo de san Fernando, Y por tanto hijastro de doña Juana. Este Don Fabrique tenía la misma edad que ella, Pues debía andar Por entre veinticinco y veintiseis años. Nunca había residido en Sevilla porque andaba mandando tropas por la frontera de los moros de Málaga y Granada. Había llegado a Sevilla, Y se consideró obligado el protocolo, a acudir a presentar sus respetos a la reina viuda La encontró en el jardín, dedicada ella como solía, a cazar con su halcón favorito. Don Fadrique elogió al bello halcón: —Estos pájaros son más hidalgos que muchos ministros de los que gobiernan el reino con mi hermano el rey Don Alfonso. —No digáis esas cosas, infante. Pueden oírnos y se disgustaba el rey. —No hablo en broma, señora. ¿No sabéis que en Castilla los halcones son considerados como hidalgos? ¿No habéis oído nunca el refrán de “más hidalgo que un halcón»? Estas aves ¿no habéis notado con qué honor cazan? Doña Juana rio: —No os entiendo, infante. No sé qué queréis decir con esas palabras, de «cazar con honor», No sé diferenciar esos matices en la caza. —Pues si queréis, señora, os invitaré a cazar, pero no aquí en la ciudad, porque la verdadera caza no consiste en matar los palomos de las azoteas de los vecinos con vuestro halcón. Hay que salir a campo abierto, y mejor cerca del río, donde se posan a beber las aves. Al día siguiente, la reina viuda salió con el Infante don Fadrique a cazar junto al Guadalquivir La sorpresa cundió en el Alcázar porque no era costumbre en una reina viuda se entregase a paseos, sino solamente a rezar. Pero las salidas, a pesar de las mal disimuladas críticas continuaron. Empezó el invierno, aquel año de 1253 fue muy riguroso, y la caza en la orilla del río se hacía aquel difícil por el frío y desapacible del clima -Pues bien, construiré una torre asomada al río, donde podrían cazar a vuestro sabor, y teniendo cerca un fuego, dijo el infante Y mandó inmediatamente poner manos a la obra. A quienes preguntaban les respondía invariablemente: —Es una torre para la defensa del lado norte de la ciudad. Es el único sitio vulnerable de Sevilla, porque por los otros costados están el Tagarete, el Guadaira y el Guadalquivir, pero en el frente Norte queda el campo más abierto. No fue muy convincente esta afirmación del Infante para quienes entendían de estrategia militar, y así sus otros hermanos don Fernando y don Enrique acudieron a quejarse al rey don Alfonso X —Nuestro hermano está construyendo una torre defensiva. ¿Qué defensa cabe con una torre que está situada dentro de murallas? Si se hiciera más allá en la esquina de la Almenilla, o afuera de la Macarena sería cosa de creer. Pero donde la hace no tiene utilidad ninguna para la defensa. Y ¿sabéis lo que susurran los escuderos y camaristas del Alcázar…? Pero el rey don Alfonso X, como Sabio, les mandó callar: —Prohíbo que nadie ose hablar otra vez de esta cuestión. Don Fadrique es vuestro hermano, y solamente yo puedo juzgarle, como rey y como hermano mayor. Y si no lo he hecho, no podéis vosotros ni entrar ni salir en esto. Sin embargo el rey, que era comprensivo y no ignoraba que cacerías eran paseos amorosos, y aquella torre un nido de amor aunque lo disimulaba, con el fin de no autorizar con su presencia aquellos amores, y evitar las murmuraciones de sus nobles, optó por trasladar la Corte a Toledo, donde estableció en el Alcázar viejo, situado en lo que hoy es el Paseo del Mirandero de aquella Imperial ciudad, el observatorio astronómico donde personalmente y con ayuda de los sabios Rabí Ben Zagut, Y Rabí Zag, verificó las observaciones que le sirvieron para escrbir y disñear sus famosísimas «Tablas Alfnosíes» y el “Libro del Saber de Astronomía” Pero, aunque la mayor parte de la nobleza se trasladó a Toledo, una gran hostilidad seguía entre la nobleza que había quedado aquí, contra la reina y el infante, pues la severa y piadosa nobleza sevillana no podía admitir ni que la reina viuda se volviera a casar, ni tampoco, que tuviera amores secretamente. Y formando causa común con los grandes señores, el pueblo bajo se sumó a una guerra sorda contra los amantes. Cuando la reina, acompañada del infante don Fadrique, o sola con sus criadas y escuderos salía del Alcázar, para dirigirse a la Torre de don Fadrique, a su paso por la calle de Placentines, o por la de Mercaderes o Francos y por la calle de los Monteros (después se llamó Colcheros y hoy calle Tetuán) para enfilar la calle del Amor de Dios, como obedeciendo a una orden se cerraban las puertas y las ventanas de todas las casas antes de que llegase a su altura la reina, con el más ostensible desaire. Pero todavía fue más grave lo que sucedió el día 24 de Junio de 1255 en que con motivo de celebrarse el día del santo de la reina, que era el día de San Juan, se enviaron desde el Alcázar invitaciones para más de doscientos convidados, caballeros y maestres de las órdenes, priores de los conventos, y cuanto de nobleza o de representación había en Sevilla. Pero ni uno solo de los convidados acudió al banquete. La reina doña Juana, pálida de ira, aguardó en el salón del banquete, ante la larga mesa repleta de viandas durante más de una hora. Al fin, abandonó el salón, se dirigió a sus habitaciones, y ordenó a su camarista: —Recoged todas mis ropas y mis joyas y guardarlas Dad mis órdenes a las ayas para que preparen los cofres. para un viaje• Nos vamos a Francia. En vano intentó consolarla el infante don Fadrique con desesperación de enamorado. —No, don Fadrique. Ni la religión ni la sociedad consienten nuestro amor. Ni autorizan que nos casemos, ni que nos amemos sin casarnos. Ante lo imposible y lo irremediable no hay más que darse por vencidos. Aquella misma tarde, doña Juana, sin apenas escolta ni séquito se dirigió desde el Alcázar a la Barqueta, en donde en aquel entonces estaba el embarcadero real, al pie del convento de San Clemente en donde se encontraba atracada la Falúa o barco de la familia real. La Falúa ya estaba preparada con sus remeros y cómitre, para dirigirse, con vela y remos, hacia Cádiz, donde doña Juana embarcaría para Francia. Al surcar la falúa el río, aguas abajo, la reina doña Juana dirigió una última mirada con los ojos llenos de lágrimas, hacia la torre de don Fadrique, la torre que durante tres años había sido el nido de sus amores. Llorando amargamente hizo una señal con su pañuelo en dirección a la torre, en cuyas almenas don Fadrique, también con los ojos anegados en llanto, le hacía una señal de adiós con la mano. Parece ser que este fue el motivo de que poco después el rey don Alfonso X el Sabio obligado por el clero y la nobleza, autorizó un proceso contra don Fadrique, acusado de haber ofendido el decoro real, al tener amores ilícitos con la viuda del rey San Fernando. De resultas del cual don Fadrique fue sentenciado a muerte, y ejecutado en Toledo. Desde entonces la Torre de don Fadrique no volvió a ser usada, ni como defensa militar, que nunca lo fue, ni con ninguna otra finalidad.Y ahí está, en la calle Santa Clara, hermosísima muestra del arte románico y el gótico, sin que al cabo de setecientos años, se la haya vuelto a utilizar. (c) José María de Mena (c) David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-leyenda-de-la-torre-de-don-fadrique/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-leyenda-de-la-torre-de-don-fadrique/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [La leyenda de la mujer emparedada](https://demena.es/la-leyenda-de-la-mujer-emparedada/) **Published:** diciembre 23, 2020 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## El misterioso encargo nocturno en Sevilla Cierta noche de invierno del año de 1868, llamaron a la puerta de la casa número 4 de la calle Marqués de la Mina, próxima a la parroquia de San Lorenzo y donde vivía a la sazón Esteban Pérez, maestro albañil. Abrió la puerta el hombre, que ya estaba acostado, rezongando entre dientes de que le llamasen a una hora desusada, y se encontró con un caballero bien portado, cubierto con chistera y envuelto en vistosa capa, que muy cortésmente le dijo: —Maestro, ¿podría usted hacer ahora mismo un pequeño trabajo que es muy urgente? Calculó el maestro que se trataría de reparar algún bajante, cosa parecida que no admitiese demora, y así pensando que la molestia le reportaría la natural ganancia, respondió: –Siendo cosa urgente, no puedo negarme, aunque no es hora agradable para trabajar. Lo malo es que no vamos a encontrar materjales porque los polveros están cerrados. –No serán necesarios. Recoja usted sus herramientas que es Io único que se precisa. Hízolo así el maestro albañil, y salieron. En la esquina de Santa Clara había un coche de caballos. El caballero invitó al albañil a subir en él, pero cuando lo hizo le advirtió: —Le pagaré muy bien su trabajo, pero una condición, y es la de que habrá usted de ir con los ojos vendados. Y como el maestro manifestase cierta repugnancia a ello, el caballero sacó de entre la capa un revólver y poniéndoselo en el pecho le dijo: —Puede usted elegir entre el oro y el plomo. Ante tan poderosos argumentos, el albañil, encomendándose mentalmente a Dios para que le sacase con bien de aquella aventura se dejó vendar con un pañuelo negro de seda que el caballero le apretó fuertemente para asegurar de que no vería nada. Y aún tomó la precaución de cerrar las cortinas del coche para que si le quedaba alguna rendija del pañuelo no pudiera ver en absoluto el camino por donde le llevaba. Hecho ésto, el caballero subió al pescante y arreó los caballos que salieron a buen paso arrancando con sus herraduras chispas del empedrado de la calle ## El viaje a ciegas hacia lo desconocido Anduvieron durante mucho rato. El albañil trataba de adivinar por las vueltas que daba el coche doblando esquinas, el itinerario que enseguida perdió el hilo de las calles. Luego debieron tomar alguna carretera, porque el trayecto se hacían en línea recta y por terreno no empedrado. Así estuvieron una hora larga y al cabo volvieron a entrar en lugar pavimentado, porque volvió a sentir la trepitación de las piedras bajo las llantas del coche. Por fin se detuvieron y ayudó a salir al embozado albañil llevándole cogido de un brazo para que pudiera caminar con los ojos vendados. Anduvieron unos pasos y entraron en una casa porque ahora el suelo era liso, y a Esteban le pareció pavimentado de grandes losas de piedra, o de mármol. Descendieron unos escalones, y entraron en un lugar que debía ser un sótano porque olía a humedad. ## El sótano oculto y la mujer emparedada Entonces el caballero le quitó la venda que le cubría los ojos. A la luz de unas velas encendidas, pudo entonces el albañil tratar de observar la su acompañante. Como en la calle Marqués de la Mina no existía alumbrado y era una noche muy oscura, no se había percatado de que el caballero a más de embozarse en la capa, llevaba un antifaz que le cubría el rostro. El descubrir estos detalles asustó al honrado Esteban Pérez, pero disimuló el miedo lo mejor que pudo. El caballero le condujo al extremo del sótano y entonces vió Esteban algo que todavía aumentó su terror. En una especie de pequeña habitación o alacena, había una mujer sentada en una silla, amarrada con cuerdas y amordazada. El caballero ordenó con voz dura e imperiosa al albañil: —Levante usted un tabique ante la puerta de esa alacena. ## El horror de emparedar a una mujer viva Temblándole las manos, y doblándosele las piernas del pavor que le embargaba, el albañil comenzó su trabajo, con los materiales que tal y como le había anunciado su acompañante, estaban allí amontonados en el suelo. No faltaban ni siquiera el agua para amasar la mezcla. Mientras hacía los preparativos observaba que la mujer le miraba con los ojos llenos de espantoso terror. Levantó el tabique, lo enfoscó y enlució con yeso, dejándolo tan perfecto que no se advertía que tras él había una habitación donde quedaba sepultada viva una criatura. Terminada la macabra faena, el caballero advirtió con terrible voz al amedrentado albañil: —Si de esto sabe alguien una palabra, puede usted contarse entre los muertos. Seguidamente le entregó cinco monedas de oro que, aunque representaban una fortuna para el modesto albañil, no le produjeron el menor entusiasmo. Guardó peluconas en el bolsillo, y se dejó vendar otra vez los ojos sin protestar. Volvió el caballero a cogerle del brazo y le sacó de allí, subiendo los mismos escalones, cruzando el mismo zaguán enlosado, hasta el coche, donde cerró igual que antes las cortinillas, y luego rante una larga hora le condujo por el mismo itinerario de calles carretera y otra vez calles hasta la esquina de Santa Clara, donde detuvo el carruaje, y ayudó a bajar al albañil quitándole el pañuelo de ante los ojos. Al despedirle le enseñó nuevamente el revólver reiterándole la advertencia de que le mataría si algo se atrevía a decir. El albañil entró en su casa alterado y pesaroso de lo que acababa de hacer, y se volvió a acostar en silencio. Su mujer notó que algo raro le había ocurrido, pero él no quiso contestarle y se volvió de espaldas intentando conciliar el sueño. Sin embargo, pasado un rato y ante las insistentes preguntas de ella. Esteban no pudo seguir guardando silencio y le contó el terrible suceso que le había ocurrido. —Pues tú no puedes callarte, porque eso significa convertirte en cómplice de un crimen. Lo que tienes que hacer es irte corriendo a dar cuenta al Juez de lo que ha pasado. Esteban Pérez comprendió que su mujer tenía razón, y se vistió para salir, y porque no fuera solo y le pudiera ocurrir algo, ella se vistió también y salieron juntos para buscar la Alcaldía de barrio, donde les informaron dónde vivía el Juez de guardia, que era aquel día Pedro Ladrón de Guevara. En presencia del Juez, Esteban contó lo sucedido, y el Usía le preguntó vivamente preocupado: —¿Qué tamaño tenía la alacena donde usted emparedó a la mujer? —Pues como tres varas de largo por tres de ancho y unas cinco de altura. —Entonces la mujer tendrá aire para respirar durante unas cuatro horas. —Tenemos que averiguar antes de que amanezca dónde está la casa— observó el Juez. Y tomando diligentemente su sombrero de copa y embutiéndose en la levita añadió: —Vamos ahora mismo a empezar las diligencias. En primer lugar, ¿usted no podría deducir por el camino que ha recorrido en el coche a donde le han llevado? —No, Señoría; mucho lo intenté, pero me fue imposible seguir el hilo del trayecto. —¿No tiene usted ningún indicio, de algún ruido de molinos, presas, o algo que pudiera servirnos de indicación? —No oí nada. Calculo que hemos andado como tres leguas, y ahora que Usía lo dice, me extraña que no hayamos pasado por ningún lugar donde se oyera el río, ni los molinos que hay en él. —Entonces la cosa es difícil. Los pueblos que hay a distancia de tres leguas tienen todos durante la noche funcionando sus molinos, y en Alcalá de Guadaira el ruido de las panaderías y el olor de pan no le hubiera pasado inadvertido. Otra pregunta ¿tiene usted el mismo calzado que llevaba, o se ha cambiado usted de botas? —No, Señoría, llevo el mismo, y si lo dice por si se me ha pegado barro en las suelas, ya me fijé en ese detalle. —¿No escuchó usted algunas campanas de algún convento que tocasen maitines o algún rezo nocturno? Podría ser que hubiera usted pasado por San Isidoro del Campo o por algún monasterio semejante. —Ahora que me dice Usía esto, sí recuerdo un detalle. Mientras estábamos entrando en la casa, oí dar la una en un reloj de torre. Por cierto, que pensé si sería la una o si sería un cuarto, pero después, cuando estaba trabajando en levantar el tabique, oí dar el cuarto, lo que me aseguró de que la primera hora que escuché fue en efecto la una. —Bien, ya tenemos un indicio. Tendremos que empezar por buscar al relojero de la ciudad. Dispuso el Juez que se fuera con él Esteban Pérez, y ambos fueron rápidamente hacia la calle Gallegos, donde vivía don Manuel Sánchez, relojero de la Ciudad, y relojero del palacio de los Duques de Montpensier. El Juez explicó en breves palabras a don Manuel el asunto, pidiéndole su colaboración pericial. El relojero caviló unos momentos y después dijo: —Relojes de torre que den los cuartos con una sola Campanada, no hay ninguno en pueblos, que estén situados a tres leguas de Sevilla Los conozco muy bien y todos son relojes modernos de doble campanada en los cuartos y en las medias. —Esto quiere decir que no le han llevado a usted a ningún pueblo, —observó el Juez dirigiéndose a Esteban—, Durante el trayecto de carretera, ¿se fijó usted si daban las vueltas hacia los dos lados, o siempre giraban hacia el mismo? —Pues ahora que caigo, siempre girábamos a la derecha. —Una hora entera, y girando siempre a la derecha, no es camino a ningún sitio. Le han estado a usted dando vueltas por la Ronda, alrededor de Sevilla, para desorientarle, La verdad es que podemos suponer, que no le han sacado a usted de la ciudad— concluyó el Juez— —Pues es verdad, —asistió Esteban Pérez— —¿Y cuáles relojes, de esas características de una campanada en los cuartos hay en Sevilla?—preguntó el Juez a don Manuel— —Hay muchos —Pues los habremos de comprobar todos, don Manuel. Véngase con nosotros, para que los haga usted sonar, y pueda este hombre identificar por el oído cuál reloj fue el que escuchó hace un rato. Rápidamente, con la premura del tiempo que les quedaba para evitar que la mujer emparedada se asfixiase en su estrecha cárcel, don Manuel Sánchez, su hijo Sánchez Perrier y el oficial relojero don Eduardo Torner, a quien despertaron para que les ayudase, fueron recorriendo una por una las torres de Sevilla donde había relojes públicos, despertando a los sacristanes para que le franqueasen el acceso, y adelantaban las manecillas para hacer sonar un cuarto, mientras abajo en la calle, el albañil se esforzaba en reconocer el sonido de las campanas. Así estuvieron en el Ayuntamiento, en la Universidad, en el Palacio de San Telmo, en la Casa de Correos, y en varias iglesias incluyendo la Santa Catedral. Ya estaban desalentados al repitirse una y otra vez las negativas del albañil, cuando en la plaza de San Lorenzo, Esteban Pérez al escuchar el reloj le dijo al Juez con viva alegría. —No cabe duda. Ha sido el reloj de San Lorenzo. — Y añadió— ¡Pero qué brutísimo soy! Mira que ser el reloj de mi barrio y no haberlo reconocido entonces. Claro que por lo nervioso que estaba no eché cuenta en ello. Ya estaba la mitad del misterio aclarado. Pero faltaba por aclarar la otra mitad. ¿Qué casa próxima a la iglesia de San Lorenzo sería la que buscaban? El Juez requirió al Alcalde del barrio, quien manifestó: —Casas que tengan sótano, cercanas a la iglesia no creo que haya más de dos. La una en la calle de Santa Clara, y la otra en la misma plaza de San Lorenzo. Se dirigieron a esta última, y el Juez llamó a la puerta sin obtener respuesta. A los golpes salió una vecina de la casa próxima a la ventana, y dijo: —No se molesten en llamar, porque en esa casa no hay nadie. Hace un momento que el dueño ha salido en su coche de caballos con varias maletas. Se conoce que se iba de viaje. Mandó el juez a la vecina que bajase a la calle, y allí la interro\_gó sobre quién era el dueño de la casa en cuestión, inmediata a la iglesia de San Lorenzo, y la vecina, le describió de suerte, que Es\_teban Pérez pudo convenir en que era el mismo sujeto que le había sacado a deshoras de su casa. No cabía, pues, duda de que después de cometida su fechoría, el criminal se daba a la fuga. Mandó el Juez al albañil que trajese una barra de hierro o una piqueta y que descerrajase la puerta, lo que hizo sin tardanza trayéndose de su casa, muy próxima, las herramientas necesarias. Entraron en la casa y en efecto había un sótano al que se bajaba por unos escalones desde el mismo zaguán Violentaron también la puerta del sótano, entraron en él, y al fondo el albañil tanteó la pared y se la indicó al Juez diciéndole: —Vea su Señoría como todavía está húmeda la mezcla que puse hace tres horas. Derribó Esteban el tabique y apareció ante los ojos del Juez y de sus acompañantes la mujer emparedada, que todavía estaba viva aunque desmayada. Mandó el Juez al alguacil que llamara al boticario de San Lorenzo y que trajera sales para reanimar a la señora, y cuando ésta recobró el conocimiento, contó la historia de lo que le había sucedido. Era hija del dueño de una de las confiterías que había en La Campana, y habiendo cumplido los treinta años se daba yar por solterona irremediable, cuando vino a Sevilla un caballero de edad madura muy rico, quien la pretendió, y como no tenían por qué esperar, se casaron en breve tiempo. El caballero venía de Cuba, y según le había contado, tenía en aquella colonia plantaciones de caña e ingenios de azúcar que le proporcionaban abundantes rentas. A poco de casarse, se manifestó él tan celoso que la tenía encerrada sin permitirle salir más que a Misa, y eso acompañándola él. Nunca le consintió recibir ni hacer visitas, y cuando ella le hablaba de que quería ir a ver a su familia, que vivía tan cerca, se negaba a consentírselo, diciendo que puesto se había casado, no tenía más familia. El día anterior había regresado de Cuba un primo de ella, militar que durante algunos años estuvo en la guarnición de La Habana y por la tarde había ido a visitar a su prima, la que le recibió no estando el marido. Por la noche, él enfurecido porque su esposa recibió al pariente a pesar de la prohibición, la obligó a escribir una carta comunicando a sus padres, que se marchaba a Cuba con su esposo, y después de hacer esto, la hizo bajar al sótano en donde la amarró y amordazó, teniéndola allí hasta que vino el albañil y la emparedó, como ya sabemos. Envió requisitoria el Juez a la ciudades de la costa, con el fin de apresar al fugitivo y con tan buena fortuna que le detuvieron en Cádiz cuando ya estaba embarcando en un buque que iba a zarpar con rumbo a La Habana. Conducido a Sevilla, declaró, y ya se pudo saber la verdad de todo. Aunque cuando vino de Cuba por primera vez a España, y se afincó en Sevilla dijo que era propietario de plantaciones azucareras, lo cierto es que nunca tuvo tales posesiones, sino que había sido el verdugo de La Habana, y que con las ejecuciones de muchos reos ganó bastante dinero, pues según una antigua costumbre el verdugo cobraba una onza de oro por cada ejecución. Era la época en que se iniciaban los primeros movimientos revolucionarios con los que Cuba procuraba obtener su independencia. Para ganar más dinero, el verdugo denunciaba falsamente a muchas personas acusándolas como revolucionarias, y de esta manera abundaban más las ejecuciones. Finalmente, a los que tenían dentaduras de oro, o conservaban algunas prendas de valor, se las quitaba después de ejecutarles, y de este modo, así como recibiendo dinero de algunos a quienes amenazaba con denunciar para no hacerlo, amasó un buen capital. Para disfrutarlo sin temor a acechanzas ni represalias de las familias de los denunciados por él y al mismo tiempo temeroso de que se descubriera la falsedad de muchas de sus delaciones, se vino a España, y se casó con la hija del confitero, dispuesto a acabar aquí regaladamente sus días. Pero, cuando el mismo día de la boda se enteró de que su mujer tenía un pariente muy allegado que estaba en Cuba, pensó que todo acabaría por descubrirse, por lo que fingiendo estar celoso, apartó a su mujer de toda convivencia con su familia, y más tarde, al saber que el pariente había sido repatriado y que había estado en su casa, pensó que todo estaba a punto de descubrirse, por lo que quiso deshacerse de su mujer, emparedándola, y no la mató por sus propias manos, porque en los últimos tiempos, recordando las ejecuciones que había realizado, tenía pesadillas y remordimientos y ya no se atrevía a matar a nadie. El verdugo de Cuba, por el intento de matar a su mujer emparedándola, y por los crímenes que con sus falsas delaciones había cometido, fue condenado a muerte y ajusticiado en el patíbulo en la «Azoteilla del Pópulo», donde le dieron garrote vil como él lo había dado en La Habana a tantos infelices. La emparedada de San Lorenzo se volvió a casa de sus padres, y vendió el edificio donde tanto había sufrido, no queriendo vivir más en él. Pasado algún tiempo, este edificio vino a ser Jefatura de Obras Públicas, y ahora sobre su solar, se ha levantado la nueva Basílica de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. (c) Jose de Maria de Mena (c) David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-leyenda-de-la-mujer-emparedada/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-leyenda-de-la-mujer-emparedada/?share=x) - **Categorías:** Leyendas --- ### [La Roldana y la Virgen de la Macarena: leyenda de la escultora sevillana](https://demena.es/la-roldana-y-la-leyenda-de-la-macarena/) **Published:** abril 15, 2025 **Author:** Jose María de Mena **Content:** En estos años en que hoy vivimos, (segunda mitad del siglo XX) existe una cierta corriente de pensamiento político, que reclama el trabajo como un derecho de la mujer pero basándose en la afirmación de que las mujeres, en tiempos anteriores, nunca han tenido el derecho a trabajar, y que solamente se les permitía realizar una vida doméstica, de guisar, fregar y parir hijos. ## El mito de la vida doméstica: La mujer en la economía sevillana Esta afirmación es totalmente falsa por lo que se refiere a Sevilla, puesto que en Sevilla siempre las mujeres trabajaron en diversos empleos, desde la época romana en que Justa y Rufina tenían su propio taller artesano de alfarería (no como esclavas o siervas sino como empresarias modestas de su propio negocio); pero también mujeres escritoras como las que se reunían en la corte del rey árabe Almotamid presididas por Itimad la Romaiquia, antigua esclava, convertida en reina y famosa por su talento poético. ## Una tradición de emprendimiento: De las alfareras romanas a la Fábrica de Tabacos Trabajaron las mujeres sevillanas, ora como bordadoras, creando en las épocas del Renacimiento y del Barroco los más bellos bordados que jamás se hayan hecho en Europa, y esto no a las órdenes de empresarios machistas, sino con talleres propios de maestras bordadoras, que nos han legado sus nombres gloriosos. Trabajaron mujeres en diversas artesanías, trabajaron en el teatro, en la música (como puede verse en los libros de cuentas del ayuntamiento en que figuran los pagos a las Compañías de Comedias que representaban en los siglos XVI y XVII los Autos religiosos en las fiestas del Corpus). Y desde el comienzo de la industrialización del tabaco, primero en la Plaza de San Pedro y en el siglo XVIII en la Real Fábrica de Tabacos de la calle San Fernando, fueron mujeres las operarias, del mismo modo que había mujeres trabajadoras en la elaboración de redes, en el tejido del Arte de la Seda, en los talleres de costura y hasta organizadoras y directoras de hospitales, como en el caso del Hospital del Pozo Santo. ## Luisa Roldán de Mena: Linaje y formación en el taller de Pedro Roldán Una de las mujeres más ilustres que tuvo Sevilla en las Bellas Artes y que realzó infinidad de obras que han quedado para deleite y asombro de la posteridad, fué Luisa Roldana de Mena, llamada «La Roldana» Nació La Roldana en el año 1656 en la casa que habitaba su padre el escultor Pedro Roldán. La esposa de este procedía de la familia de los Mena que ha dado a Andalucía figuras impietantes en las letras, como Juan de Mena, la escultor Pedro de Mena, en la música como Diego de Mena y en la religión como el arzobispo don Gonzalo de Mena. ### El aprendizaje en el taller familiar y las primeras colaboraciones Se crió Luisa en el taller más que en la casa, viendo trabajar a su padre y desde muy niña aprendió las reglas del arte y demostrando un talento natural para la obras. Hay muchas muestras de la colaboración entre padre e hija, y así citaremos que en el paso procesional de la Hermandad de la sagrada Mortaja, la imagen de la Virgen de la Piedad la hizo Pedro Roldan, mientras que Luisa labro los cuatro Angele que hay en las esquinas. ### La unión de talentos: La saga de los Roldán y los Mena Casó Luisa con un compañero de taller, o sea con un discípulo de su padre, llamado Pedro Antonio de Arcos, escultor que hubiera quizás brillado como figura en otro siglo, pero que quedó oscurecido por la poderosa personalidad del suegro y maestro Pedro Roldán y por la de su esposa Luisa Roldán de Mena. En alguna ocasión trabajaron todos juntos, y así el paso del Cristo de la Exaltación de la iglesia de Santa Catalina es una muestra de este espíritu familiar de colaboración: el Cristo lo hizo Roldán, los Angeles los labró Luisa y los Sayones los hizo el marido de ésta. Ello por lo que respecta al «paso» del Cristo, porque del «paso» de palio, la Virgen de las Lágrimas es obra personal de Luisa. La Roldana no vivió mucho. Murió a los cuarenta y siete años de edad en 1704. Para cuando muchos artistas empiezan a alcanzar notoriedad o fama, ella había alcanzado ya la cúspide de la gloria. Y esto en un siglo en el que refulgían gloriosos escultores como Jerónimo Hernández, Juan de Mesa, Martínez Montañés, Parrilla, Duque Cornejo y otros de semejante categoria. ## El legado artístico de La Roldana en las iglesias de Sevilla Una breve relación de las obras que conocemos de La Roldana bastará para que nos hagamos una idea de su capacidad de trabajo, a la vez que su excelsa calidad artística: para la parroquia de San Miguel (hoy desaparecida) hizo la imagen del arcángel titular en tamaño grande que presidió durante doscientos años el altar mayor. Para la Catedral, hizo el Crucificado de tamaño mayor que el natural, que preside el retablo de la capilla de La Concepción Grande, retablo hecho por Francisco de Rivas con estatuas de Alonso Martínez, discípulo del Montañes. En el convento de San Agustín, hoy secularizado, en el altar que había al pie del cuadro del Juicio Final de Martín Vos, un Niño Jesús de La Roldana, que fué robado por los franceses en 1808 y que hoy está en París. Para la parroquia de San Bernardo hizo un Tabernáculo con cuatro figuras en esquinas, representando a Santo Tomás, San Agustín, la Fe y San Miguel. Aunque la iglesia de San Bernardo fué incendiada durante los sucesos revolucionarios de 1936, perdiéndose su tesoro, hoy en la misma parroquia bay una hermosísima obra de La Roldana; se trata del Cristo de la Salud, titular de la hermandad de este nombre, ya que la Hermandad compró a la Venerable Escuela de Cristo de la calle Ximénez de Enciso, un Cristo de La Roldana de singular mérito. La Hermandad de Jesús en su Soberano Poder en el Prendimiento, Virgen de Regla y San Andrés (La Hermandad de lospanaderos), en la capilla de la Calle Orfidia, tiene una bellísima imagen procesional de la Virgen de la Regla, obra de La Roldana. Aunque no está documentado, por tradición popular y familiar sabemos que la imagen de la Virgen de los Angeles, de la Hermandad de los Negritos es también de La Roldana. No podía menos de ser así, ya que la Hermandad fué fundada por otro miembro de la familia, el Arzobispo don Gonzalo de Mena, cien años atrás, pero sintiéndose vinculados a dicha hermandad, todos los del apellido Mena. Para la Hermandad de la parroquia de San Juan de la Palma hizo La Roldana una de las más hermosas imágenes que existen en Sevilla: la titular, Virgen de la Amargura, donde el arte barroco andaluz alcanza la perfecta unión de la belleza y la espiritualidad. ## El misterio de la Virgen de la Esperanza Macarena Todavía queda lo más importante con serlo lo ya dicho: todos los críticos coinciden en atribuir a Luisa Roldán de Mena «La Roldana», la imagen si no más perfecta sí más popular de Sevilla, la Virgen de la Esperanza Macarena. Esta imagen fue encargada a Luisa por un mercader de Indias, y habiéndosela entregado, murió el mercader antes de embarcarse, quedando la imagen en su equipaje, del cual se apoderó el hospital de las Cinco Llagas para cobrarse la hospitalización. Durante algún tiempo estuvo la imagen en el hospital hasta que, necesitando la Hermandad de la Sentencia una Virgen, adquirió la imagen al Hospital, dándose la curiosa circunstancia de que no fué pagada con dinero sino con un reloj que poseía la Hermandad y que pasó a emplazarse como el reloj de la torre del hospital. Si bien no se conservan los documentos del mercader, quizás algún día aparezca la escritura notarial de la venta. En todo caso, aún sin documentación, el estilo, la manera de hacer de La Roldana están presentes en la imagen de la Virgen Macarena de tal modo que mientras no se demuestre lo contrario la tenemos y la seguiremos teniendo como obra de La Roldana. ## Escultora de Cámara: El traslado a la Corte de Madrid y sus últimos años Tenía alrededor de treinta y nueve años La Roldana cuando fué invitada a trasladarse a Madrid con el nombramiento de escultora de Cámara del rey Carlos II. Marchó La Roldana, no sin pensar, porque ella era andaluza de nacimiento y de condición. Fuerza le fué obedecer, máxime cuando se le ordenaba ir a trabajar para el Real Monasterio del Escorial, culminación de la obra de los mayores España y de Europa. Acudió La Roldana y labró un maravilloso San Miguel, que preside un altar de la iglesia del Real Monasterio. Hizo también esculturas religiosas y profanas, para el Palacio Real y para el Monasterio de las Descalzas Reales y otros templos madrileños de patronato real. Pero Madrid no le deparó felicidad, ni familiar ni profesional. Hubo de soportar, más que rivalidades artísticas, luchas sordas, envidias, maquinaciones, intrigas que su carácter idealista apenas podía comprender y que su corazón no pudo soportar. En 1704, cuando solamente contaba 47 años de edad, murió la genial escultora que había dado lo mejor de su obra y lo mejor de su vida a la imaginería sevillana y al patrimonio artístico de las Hermandades de Sevilla. (c) Jose María de Mena, 1989 (c) David de Mena, 2025 [¿Conoce la leyenda del Capitán Cepeda y los moldes del Cristo de la Expiración?](https://demena.es/leyenda-del-escultor-cepeda/ "¿Conoce la historia de la Roldana y la leyenda de la Virgen Macarena?") ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-roldana-y-la-leyenda-de-la-macarena/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-roldana-y-la-leyenda-de-la-macarena/?share=x) - **Categorías:** Leyendas --- ### [Fantasmas y apariciones en Sevilla: las leyendas mas escalofriantes](https://demena.es/duende-fantasmas-y-apariciones-en-sevilla/) **Published:** octubre 31, 2025 **Author:** Jose María de Mena **Excerpt:** En Sevilla hubo en tiempos pasados gran credulidad y superstición, en lo que respecta a duendes, fantasmas y apariciones. **Content:** En Sevilla hubo en tiempos pasados gran credulidad y superstición, en lo que respecta a duendes, fantasmas y apariciones. Los duendes y los fantasmas son cosa muy distinta, según afirma el Padre Feijoo. Los duendes son unos espíritus «que nacen espontáneamente en los rincones obscuros y en los lugares donde hay objetos viejos abandonados». Escribió el padre Feijoo un libro o tratado sobre estas cosas, que se titula «El ente dilucidado». Para el buen fraile, era pecado creer en fantasmas o ánimas en pena, pero en cambio ¿quién iba a dudar de la existencia de los duendes? Según parece Feijoo nabía oído hablar de los fuegos fatuos, que se producen de la descomposición de materia orgánica, y él lo interpretó a su manera, creyendo que se formaban duendes en los sitios obscuros y entre los cachivaches viejos. Si esta era la credulidad de un sabio en e! siglo XVIII puede suponerse cual fuera la de las gentes comunes e iletradas. Apariciones de fantasmas en los siglos XVI al XIX debió haber muchas en Sevilla, a juzgar por las calles que tuvieron este nombre. Un callejón de Triana, que iba entre huertas y casas, se llamó CALLEJON DEL FANTASMA, desde 1.600 hasta 1.850 en que se le puso calle MARIA NIÑO, y ahora desde 1.972 se llama [calle FARMACEUTICO MURILLO HERRERA](https://maps.app.goo.gl/xg5pEH6cSgBrCepdA). Otras dos calles se llamaron calle del DUENDE; una en una calleja de la calle Jimios, que aún se llama [Duende](https://maps.app.goo.gl/CC9uAL2G5szATvbi9) y otra en la calle Mateo Alemán, desaparecida al ensancharse la [calle San Pablo](https://maps.app.goo.gl/UNa38pDxh8mzQqFQ7), callejuela que quedaba enfrente de la puerta principal de Ula iglesia de la Magdalena. También en Triana hubo calle DUENDE que hoy se llama [RUISEÑOR](https://maps.app.goo.gl/LEB9NzhSMLET6GP37). Los duendes, según la fantasía popular, eran espíritus traviesos, que arrojaban piedras a la gente desde los tejados o desvanes, derramaban los pucheros en la cocina, para asustar a las viejas, espantaban a los gatos, haciéndoles huir, y tocaban las esquilas y llamadores de las puertas, o abrían las ventanas para que entrase el viento. Eran, pues, espíritus domésticos, no peligrosos pero sí enojosos, a los que había que tener contentos. Generalmente se procuraba congraciarse con ellos para que no molestasen demasiado, haciéndoles algunos obsequios. Era costumbre dejar en la cocina algún cacharro con leche o algún dulce, PARA EL DUENDE. ## Los duendes en la Sevilla popular Los fantasmas eran otra cosa, se les llamaba también ánimas en pena, y se diferenciaban del duende, en que éste era un espíritu de segunda clase, que igual que nacía desaparecía. El fantasma era una persona humana, y por consiguiente un alma inmortal que podía permanecer años y aún siglos en la tierra como tal fantasma, hasta que alguien le ayudase a encontrar reposo. Los fantasmas se aparecían por varios motivos: para pedir venganza, si habían sido asesinados; para que se les diese sepultura, si habían quedado sin enterrar; para purgar sus culpas, si habían muerto en pecado; estos fantasmas solían acompañarse de ruidos de cadenas, crujir de huesos, alaridos, o lamentos, pero no hablaban con la gente, y se limitaban a hacerse notar, esperando que el espectador, si no se moría de puro miedo, averiguase la causa de la aparición, y mediante sufragios y oraciones les ayudase a recobrar la paz. ![](https://demena.es/5d77a6c0-0c5d-4d89-9297-48d47f56c6a3)En fin los «aparecidos» se diferenciaban notablemente de los fantasmas, ya que no venían en son de reclamar venganza, ni tenían aspecto terrorífico. Eran generalmente personas muy comedidas, que no hacían ruido, y procuraban no asustar demasiado. Iban a lo suyo, contaban su problema, o daban buenos consejos, y volvían a marcharse. En lo que hoy es la Plaza Nueva, estaba el convento Casa Grande de San Francisco, del cual solamente quedó tras el derribo la capillita de [San Onofre](https://adoracionsevilla.com/), que aún existe junto al edificio de la Telefónica. Pues bien, en esa capilla murió cierto fraile, a mitad de oficiar la misa, y por estar en pecado, necesitaba la terminación del Santo Sacrificio para salvar su alma. Así, que el pobre fraile se quedó a mitad de camino entre el Cielo y el Infierno, esperando que alguien concluyera aquella misa por él. Se aparecía todas las noches en la iglesia del convento, pero si alguien Io veía, se tomaba del miedo y echaba a correr, así que no le remediaban a su cuita. Hasta que una noche, el ánima en pena se encontró con la persona deseada, un fraile con muchas agallas, que al ver el aparecido le preguntó sin asustarse qué se le ofrecía. El ánima en pena expuso la necesidad, y el fraile se ofreció a ayudarle, y en efecto se fue al altar, y continúo la misa por el punto por donde el muerto la había dejado, y al terminar el «aparecido» muy contento le dió las gracias, se marchó ya para siempre. ## Fantasmas y animas en pena Otro aparecido de estos fue Maese Pérez el organista del convento de [Santa Inés](https://conventodesantainesdesevilla.webador.es/), que se murió cuando estaba tocando la Misa del Gallo, dejando la partitura a la mitad, y al año siguiente volvió para terminarla. De este suceso escribió una leyenda el poeta sevillano, Gustavo Adolfo Bécquer. Había duendes traviesos que no solamente revolvían una casa sino todo un barrio. El historiador Borja Palomo cuenta que a mediados del siglo XIX había un duende en uno de los torreones de las murallas de la Macarena, al que llamaban los vecinos «El Duende Narigudo», el cual desde lo alto del torreón arrojaba piedrecillas a los tejados de las calles contiguas y no dejaba dormir a los habitantes, y si se asomaban a las ventanas les hacía muecas desde las almenas. Hubo muchos fantasmas falsos, precisamente un amigo nuestro, abogado nos ha contado la historia de un fantasma que hubo en Triana hacia 1.830. Se trataba de un soldado francés napoleónico, que cuando se retiraron los franceses al entrar las tropas inglesas en Sevilla, se quedó en una casa de Triana, escondido por su novia. Permaneció más de diez años escondido, y para que nadie lo descubriese, la novia hizo correr el rumor de que había un fantasma en aquella calle, con lo que nadie se atrevía a pasar de noche por ella, y era el momento que él aprovechaba para poder salir de su escondite. Pasado ese tiempo, y cambiadas las circunstancias políticas, el hombre salió ya a la luz pública, se nacionalizó español, y su mujer ya casados, se colocó de camarista de la Duquesa de Montpensier, habiendo vivido hasta casi finales del siglo XIX. Este matrimonio fueron los bisabuelos o tatarabuelos de nuestro amigo el abogado. En la Barqueta hubo también fantasmas, aunque después se descubrió que no eran tales, sino «matuteros» que pasaban jamones a escondidas, sin pagar el arbitrio municipal de «consumos» que había que abonar en la esquina de calle Calatravas con calle Torneo, en el lugar que llaman el Blanquillo, el arrimo del convento de San Clemente; cuya caseta de los guardas de consumos ha existido hasta 1950. ## Los aparecidos: espíritus con un propósito El último fantasma de Sevilla del que tenemos noticia, es actual, y todavía se encuentra en servicio activo. La noticia está relatada en un artículo publicado en el diario «[The Miami Herald» de Miami, Estados Unidos, el 23 de marzo de 1969, escrito por Mr. J. Edward Thomas](https://www.newspapers.com/paper/the-miami-herald/881/?tab=browse&browseUrl=%2Funited-states%2Fflorida%2Fmiami%2Fthe-miami-herald_881%2F1969%2F03%2F23%2Fmain-edition), director del Instituto Británico de Sevilla. Según Mr. Thomas, en el edificio del Instituto Británico, calle Fabiola, se aparece una mujer, vestida con traje a la moda de 1.920, descendiendo la escalera principal y desvaneciéndose por una puerta tapiada que antiguamente daba a una capilla. Dicho fantasma ha sido visto por varios profesores y alumnos del Instituto Británico. Según los expertos, este fantasma podría ser el espíritu de una señora Fernández Murube, que se suicidó en el mismo edificio a principios del siglo actual. Nos parece muy en su punto que el último fantasma de Sevilla sea precisamente habitante del Instituto Británico, pues ya se sabe que los ingleses son grandes aficionados y entendidos en materia de fantasmas. (Don José González Chaves ha grabado en magnetófono ruidos producidos por este fantasma.) Una aparición que ha llamado mucho la atención de los estudiosos que se preocupan de estos temas, figura documentada en el Archivo Municipal. Se trata de un misterioso personaje, que se ha aparecido en repetidas ocasiones, diciendo que tenía que transmitir un importante mensaje de otro mundo. En el siglo XVII esto se interpretó cómo «un mensaje del otro mundo» y por consiguiente cosa fantasmal, pero los estudiosos modernos piensan en que no significa DEL sino DE otro mundo, y por consiguiente lo interpretan como un mensaje de otro planeta. Este asunto, en la fecha en que redactamos este libro está siendo estudiado por don Ignacio Darnaude Rojas-Marcos, Don Manuel Terry, y Don Enrique Campos, desde un punto de vista científico. (c) Jose María de Mena 1.974 (c) David de Mena 2025 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/duende-fantasmas-y-apariciones-en-sevilla/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/duende-fantasmas-y-apariciones-en-sevilla/?share=x) - **Categorías:** Leyendas **Etiquetas:** CURIOSIDADES HISTORICAS DE SEVILLA --- ### [Almotamid, el rey poeta de Sevilla: historia y leyenda del rey andalusi](https://demena.es/la-historia-de-almotamid-el-rey-poeta-de-sevilla/) **Published:** octubre 4, 2025 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## La herencia de un reino andalusí Almotamid, el rey poeta, nieto del fundador de la dinastía de los Ben-Abed, Mohamed Ben Abed Abu-Al-Qasim, que se había independizado del Califato cordobés en 1029 transformándose de simple «walí» o gobernador, en rey del territorio sevillano, e hijo del segundo rey de Sevilla Almotahdi, nació en Sevilla y habría de ser el más grande, el más glorioso, y al mismo tiempo el más infeliz de los reyes de la España musulmana. ## El arte de gobernar con poesía Había heredado de su padre Almotahdi, la afición a la poesía, para la que tenía especial disposición. Sin embargo, el ser poeta no le estorbaba para ser guerrero. No era hijo primogénito, sino segundón y no habría tenido oportunidad de reinar, si su hermano Ismail, más ambicioso de lo que le convenía, no hubiera intentado heredar el trono prematuramente. Ismail, ![](https://demena.es/71253ae9-271b-4ec5-b17b-cc6c899f9b06)enviado por su padre a luchar contra los cordobeses, puso el ejército en facción, regresó a Sevilla, donde no estaba su padre, y después de saquear el tesoro del Estado, temeroso de que su padre volviera a castigarle, marchó con sus tropas hacia Algeciras, apoderándose de varios castillos. ![Almotamid rey poeta de Sevilla en batalla contra cordobeses]()Almotahdi, salió en su persecución, y los jefes militares sublevados, para escapar al castigo y alcanzar el perdón del rey, prendieron a Ismail entregándolo a su padre, quien hubo de juzgarle y condenarle a muerte, La pesadumbre que le causó este suceso, afectó tanto al rey que murió poco después, dejando sucesor del trono a Almotamid. ![Almotamid Billah recibe a su hijo Ismail tras su traición en Sevilla]()Almotamid Billah Ebn Abed, que este es su nombre completo, reunía en sí todas las virtudes de la raza árabe pura: ingenioso, cortés, hospitalario, elocuente y amable. Faltábale sin embargo una cualidad árabe que era la crueldad, y la afición a la violencia, propias de los guerreros musulmanes, Prefería la paz a la guerra, y cuando por necesidad había de tomar las armas, procuraba limitar el derramamiento de sangre a los términos inevitables, mostrando luego su clemencia y su templanza. Sus ideales políticos pueden deducirse de su conducta. Aspiraba a una confederación de pequeños estados peninsulares, tanto mahometanos como cristianos. Ideal impropio de su tiempo, y que sin embargo se realizará siglos más tarde en la Italia del Renacimiento. En la política interior, procuró crear un estado en el que la clase intelectual predominase sobre la clase terrateniente y sobre la influencia d los alfaquíes. ## La caída de un rey poeta Ideas tan fuera de la realidad de su tiempo, le atrajeron la animosidad, el recelo, la envidia y finalmente la abierta hostilidad de los grupos que vieron disminuida su influencia, y que llegaron a labrar su ruina. Acababa de ser proclamado rey, cuando supo que un poeta sevillano Abdelchalill, famoso por su agudeza en la sátira había escrito unos versos en que, refiriéndose al amor, afirmaba que la fidelidad era tan falsa como el cuento de que un rey obsequió a un poeta con mil monedas de plata. Al oír aquellos versos, Almotamid llamó a su tesorero y le ordenó que entregase mil dirhemes Abdelchalill, para demostrarle, que lo mismo que era cierto el cuento del rey generoso, bien podía ser también cierta la fidelidad en el amor.![](https://demena.es/bc4d6d32-35ae-46da-b192-fc9a956cec79) ## Amistades y rivalidades en la corte Tenía Almotamid por amigo y poeta de corte en su juventud, a un cierto poeta llamado Abenamar, que había nacido en Silves, o en Córdoba, pero que residía en Sevilla. Este Abenamar era al mismo tiempo filósofo y brillantísimo polemista. Algunas veces solían disputar en verso, improvisando. Caminaban en cierta ocasión Almotamid y Abenamar por las afueras de Sevilla, cuando vieron que el agua del Guadalquivir presentaba un bellísimo aspecto, rizada por la brisa e iluminada por los reflejos de púrpura del poniente. Almotamid, embelesado en la contemplación del paisaje, propuso a Abenamar improvisar en verso una descripción y comenzó con estas palabras: *«La brisa convierte el río en una cota de malla*« Esperaba Almotamid que su acompañante Abenamar podría completar los dos versos para formar una estrofa, pero el poeta no acertó a rimar pronto escucharon que detrás de ellos una voz femenina, dulce y armoniosa decía: «*La brisa convierte el río en una cota de malla;* *mejor cota no se halla* *como la congele el frío».* La rima era irreprochable, pero más aún la metáfora, ya que en Sevilla nunca hiela, resultaba exótico y cautivador el imaginar el agua rizada del río, congelada, formando una rígida cota de malla. El rey y el poeta volvieron la cabeza y encontraron frente a sí a una linda descalza de pie y pierna, que al verlos cubrió rápidamente su rostro con el velo que llevaban las mujeres musulmanas, y emprendió veloz carrera, riendo con alegres y musicales carcajadas. Mandó Almotamid al poeta que siguiera’ a distancia a la joven, y que después le diese cuenta de donde vivía. A la mañana siguiente envió el rey sus guardias a la casa donde la muchacha había entrado, con orden de conducirla a su presencia. —¿Cómo te llamas? —Itimad. Pero como trabajo en casa del mercader Romaicq, me llaman Itimad la Romaiquia. —¿Eres casada? —No —Entonces te compraré a tu amo. Pidió el rey al mercader Romaicq que le vendiese la esclava, a lo que el mercader replicó que se la regalaba muy gustoso. Pensaban todos en la corte que se trataba de un capricho sensual del monarca, pero fue grande el asombro de Sevilla al saber que Almotamid se casaba legítimamente con la esclava, convirtiéndola en reina. Fue Itimad tan inteligente y graciosa, que se hizo perdonar fácilmente su humilde origen. Su talento literario que había mostrado cuando compuso aquellos versos improvisados, se pulimentó aún más, convirtiéndola en una auténtica poetisa, que brillaba con luz propia en aquella corte de poetas: Muy pronto fue Itimad el centro de un ambiente extremadamente poético, tal y como en los países de Aragón, Navarra, Cataluña e Italia habrían de ser, siglos más tarde, las cortes renacentistas en los tiempos del «gay» saber, bajo la protección de damas como Clementina de Isaura. Sin embargo, Itimad no era completamente feliz como reina, Echaba de menos la libertad de su infancia, el correr por los campos, el deambular por los barrios, y el trabajar en el modesto oficio de la fabricación de ladrillos y![Almotamid rey poeta de Sevilla en su corte andalusí]()![Almotamid rey poeta de Sevilla trabajando cerámica]() cerámica en que había pasado sus primeros años en el barrio de Triana en casa de su amo que Romaicq. En cierta ocasión, descubrió Almotamid que su esposa estaba triste. —¿Qué te pasa, Itimad? —Tengo nostalgia. Me gustaría tanto poder pisar el barro en un con las otras muchachas que fabrican los ladrillos en Triana. —No llores por eso, que yo te prometo que pisarás el barro y volverá a tus ojos la risa. Mandó Almotamid mensajeros a todos los puntos de su reino, ordenando que se recogiesen todas las existencias de canela que hubiese en las especierías. De allí a una semana, cuando se despertó Itimad una mañana le dijo el rey: —Puedes bajar al patio y allí encontrarás lo que deseas. En efecto, el patio del palacio estaba cubierto de una espesa capa de barro. Cuando bajó Itimad con los pies descalzos, comprobó que el barro estaba amasado con canela y costosos perfumes, y allí estuvo jugando con sus doncellas un buen rato, pisando el barro, descalza y feliz. Pasado algún tiempo, Itimad volvió a mostrar señales de melancolía. Para distraerla, Almotamid la llevó a Córdoba, ciudad que él poseía y en la que tenía hermosos palacios. No lograba sin embargo sustraer a Itimad de su tristeza, y un día se decidió a preguntarle por qué suspiraba: —Me gustaría tener como las otras reinas de España, territorios en los que hubiera nieve en el invierno. —Eso es imposible, Itimad, porque nuestro reino es todo en la parte más templada de España, y aquí nunca puede nevar. Sin embargo, para complacerla, hizo Almotamid cuanto estuvo en su mano. Y cierta mañana cuando se despertó Itimad y se asomó al ajimez de su gabinete, vio con asombro que todo el campo estaba blanco. Palmoteó Itimad con alegría infantil y acudió al lado de Almotamid: —Ha nevado; ha nevado. Está todo cubierto de nieve. Almotamid reía también, porque ella no adivinaba su amorosa superchería. El rey para alegrar a Itimad había hecho que todos los montes que rodean a Córdoba, fueran plantados de almendros, y al abrirse las flores todo el campo había aparecido blanco. Almotamid estaba tao enamorado de Itimad que constantemente le escribía hermosos versos. He aquí uno de los que se conservan: *Invisible a mis ojos, presente en mi corazón,* *TE quiero hacer infinitamente feliz, como infinitamente yo lloro y me desvelo por tu amor.* *Impaciente era yo con todas, y ninguna me sujetaba a su yugo, pero me rindo fácilmente a tus deseos,* *MI anhelo es tenerte cada instante a mi lado. Ojalá pueda conseguirlo pronto.* *AMADA mía, piensa en mí y no me olvides aunque mi ausencia sea prolongada.* *DULCE es tu nombre; con las iniciales de este verso, lo acabo de escribir.* En efecto este poema es un lindo acróstico, cuyas letras iniciales leídas de arriba abajo forman el nombre de Itimad. Solamente se pusieron en contra de Itimad los alfaquíes más intransigentes, que no veían con buenos ojos que una esclava hubiera ocupado el trono que debería haberse ofrecido a una princesa de las estirpes de la Arabia. Por otra parte, Itimad participaba en la vida literaria y política y su ejemplo estaba emancipando a las mujeres de la vida de embrutecimiento y harén en que vivían. Se dice incluso que Itimad dejó de llevar el velo en el rostro, y la imitaron de buen grado muchas mujeres sevillanas. Todo esto tenía cierto aire de revolución de costumbres, que los alfaquíes veían como pecado y desprecio al Corán. Pocos reyes pueden ufanarse de haber tenido una corte literaria tan brillante, y haber formado parte de ella. Sin duda que el mejor poeta de todos era el propio Almotamid del que se conservan poesías heroicas: *«Y luego cual rayo volar al combate y audaz, por las filas contrarias entrar y como el villano espigas abate cabezas sin cuento en torno segar»* Aunque la traducción de les versos de Almotamid hecha por don Juan Valera es pésima, se vislumbra algo de lo que pudo tener de enérgica esta estrofa. Hizo poesías amorosas las más delicadas de su siglo, en las que se mezcla la añoranza con el erotismo: *«Lejos de tí penando de continuo* *infortunios recelo;* *ebrio me siento, pero no de vino* *sino de triste y amoroso anhelo.* *Vuélvete dueña amada* *sólo volverme así la dicha puedes* *que está mi corazón aprisionado* para siempre en tus redes».* Y poesías elegíacas que más adelante veremos. Junto a Almotamid florecieron, además del poeta, Abenamar„ a quien nombró su visir, y más tarde le dio el gobierno de una provincia, otros muchos escritores, ya que como dice Abenjacán, «Era el más liberal hospitalario, magnánimo y poderoso entre todos los príncipes de España su palacio era la posada de los peregrinos, el punto de reunión de los ingenios, y el centro adonde se dirigían todas las esperanzas, de suerte ninguna otra corte de los príncipes de aquella época, acudían tantos sabios y tantos poetas de primer orden» Abdelchalill, poeta lírico y a veces satírico. Abubecquer Benzaidún, rival de Abenamar. Abenhamdis, natural de Siracusa, pero refugiado en Sevilla adonde llegó fugitivo de su patria invadida por los normandos. Abenhamdis es un claro ejemplo de lealtad y amistad, pues no se separó de Almotamid cuando éste fue destronado y conducido a Marruecos. Abenlabana, poeta e historiador a quien debemos el relato detallado y lastimoso de la ruina de la monarquía sevillana. El rey Almotamid envió a su hijo Raxid que era adolescente para que le representase, en un ejército, cuyo mando efectivo llevaba el poeta Abenamar, para conquistar Murcia, Contra el rey de taifa de Murcia, se formó una alianza entre el reino de Sevilla y el Condado de Barcelona’ que regía Ramón Berenguer II, «Cabeza de Estopa» y el catalán exigió que el sevillano le entregase en prenda como rehén, al príncipe Raxid, para asegurarse del pago que Sevilla haría por el empleo de tropas catalanas• Abenamar no comunicó a Almotamid esta cláusula, y habiéndose retrasado el de Sevilla en el pago, faltó poco para que el Conde hiciera matar al príncipe sevillano. Al saberlo, Almotamid tuvo un acceso de cólera, prometió que castigaría a Abenamar, pero luego al recibir una carta en verso, muy humilde, le perdonó. De este Abenamar se cuenta aquella anécdota de que habiendo entrado el rey Alfonso VI con un ejército en tierras de Andalucía, Almotamid envió al poeta como embajador para intentar frenar el avance del castellano. Después de cambiar presentes, comieron y jugaron al ajedrez, proponiendo Abenamar que quien perdiera, hubiese de pagar un grano de trigo por cada cuadro del tablero, pero duplicándolo respecto al cuadro anterior. Aceptó Alfonso, y perdió. Hizo número y resultaba que a fuerza de doblar y doblar el número de granos a medida que contaba más cuadros, no habría trigo en todo el reino de Castilla para pagar la deuda. Entonces Abenamar le ofreció devolverle su palabra y cancelar la deuda de honor, si se retiraba con su ejército, como así lo hizo el castellano. De este modo salvó Abenamar a Sevilla. Más tarde, Almotamid volvió a enviar a Abenamar al mando del ejército, y conquistó Murcia otorgándole el cargo de «walí» o gobernador. La separación al estar cada una ciudad, hizo que se enfriase su amistad. Por otra parte, Abenamar al verse con el cargo de «walí» se ensoberbeció, e incluso llegó a tomarse más atribuciones de las que le pertenecían, «usando un gorro alto para recibir las audiencias igual que el propio rey Almotamid». Parece que esto no era indicio de auténtica rebelión, sino simples muestras de vanidad. Sin embargo, los enemigos de Abenamar, entre ellos el envidioso poeta Abubecquer Ben Zaidun, que le había sucedido en el cargo de visir, hinchaban la gravedad de los hechos para enfurecer a Almotamid contra Abenamar. Se agravaron las cosas cuando Abenamar desde Murcia,![]() incitó a los valencianos a sublevarse contra el rey de Valencia Abd-el-Aziz, que era amigo y aliado de Almotamid, La arenga escrita por Abenamar para los valencianos fue conocida por Almotamid quien se burló de su tomo grandilocuente, y estando de buen humor, escribió una sátira parodiándola. Abenamar herido en su amor propio de poeta, replicó entonces, escribiendo ![](https://demena.es/109ad3ab-c444-42c0-a98e-d7f09bbf013d)unos versos en los que ridiculizaba a Almotamid, pero de paso dejaba caer sobre Itimar vergonzosas calumnias e infamias. ![]()Almotamid que había perdonado a Abenamar, desobediencias, torpezas, e incluso el haber puesto en peligro la vida de su hijo, no quiso perdonar las ofensas hechas a su esposa, por lo que juró la muerte de Abenamar, Envió tropas contra Murcia, y Abenamar huyó a Alicante, Después de varios años de guerra, Abenamar fue hecho prisionero en el castillo de Segura. Almotamid, cumpliendo lo que había jurado, le dio muerte por su propia mano con su lanza, no sin amargura porque el rey sevillano había querido como a un hermano, al que luego le traicionó. Almotamid había tenido varios hijos de su esposa Itimad, única mujer que tuvo en su vida, pues aunque el Corán le autorizaba a tener un harén, nunca quiso tener más mujeres. De estos hijos conocemos los nombres de Raxid y de Zaida, pero sabemos que por lo menos tuvo otra hija más, Después de haber ensanchado su reino con la conquista de Murcia, era Almotamid el más poderoso rey musulmán de España. La capital espiritual había dejado de ser Córdoba, tiempo atrás al desmembrarse el Califato Entonces Almotamid, que llegaba a la cumbre de su poderío decide nombrarse Califa de los creyentes, o sea jefe espiritual de toda España. Acuden entonces desde Córdoba los doctores, los exégetas, los intérpretes de la ley coránica, se establecen escuelas de teología y filosofía, y tanto en lo piadoso como en lo literario y lo científico, alcanza Sevilla la mayor autoridad. Venían aquí incluso gentes de Egipto y del Oriente para aprender. En esta etapa de paz, prosperan al mismo tiempo que la cultura, la industria, la agricultura y el comercio. Estamos en el «Siglo de Oro» de la Sevilla árabe. Es entonces, cuando Alfonso VI de Castilla, temeroso de que el rey sevillano, de ser tributario se convierta en émulo suyo, le pide su hija Zaida en matrimonio. Alfonso necesitaba la ayuda militar de Almotamid para atacar al rey moro de Toledo. Envió el sevillano a su Gran Visir Aben Ornar a entrevistarse con Alfonso en Ávila, y después de prolijas negociaciones, durante las cuales el castellano para hacer alarde de su poderío y no aparecer como débil ante su amigo Almotamid conquistó el famoso castillo de Escalona, que se consideraba inexpugnable, llegose a un pacto entre ambos en virtud del cual Almotamid daba su hija Zaida por esposa a Alfonso VI y se comprometía a atacar por el sur el reino de Toledo, mientras Alfonso lo invadía por el norte. La bella Zaida fue trasladada a Burgos con gran séquito. Alfonso que y había enviudado de doña Constanza contrajo matrimonio con Zaida que previamente se bautizó tomando el nombre de Isabel con el que figura en lod documentos de la época como reina. La linda sevillanita, además de comportarse como una buena esposa brilló en la corte castellana por su extraordinaria caridad. Almotamid le di como dote las ciudades de Huete, Ocaña, Mora y Alarcos, que él acababa de conquistar, con lo que Alfonso fue dueño de todo el reino de Toledo, parte por sus propias conquistas, parte por las arras de su mujer. Un episodio digno de mencionarse en la vida de Almotamid, fue la visita que le hizo el embajador de Alfonso VI, don Rodrigo Díaz de Vivar, quien llegó a Sevilla con numeroso acompañamiento de gentes de guerra, siendo recibido por Almotamid con gran cortesía y amistad. Ocurrió que por aquellos días, el rey Almudafar de Granada, entró en incursión devastadora por los territorios del reino sevillano. Formaban parte del ejército granadino varios ricos hombres castellanos, navarros y aragoneses, entre los cuales los más ilustres eran Fortún Sánchez, yerno, del rey de Navarra, don García Ordóñez conde castellano y don Lope Sánchez cada cual con sus mesnadas de jinetes y peones. Rodrigo, como buen caballero, no podía consentir que a un amigo y tributario de su rey le atacasen, y así envió cartas a los invasores pidiéndoles que se retirasen de la tierra invadida. No tomaron en consideración este ruego, antes al contrario, burlándose del aviso, atacaron y conquistaron el castillo de Cabra. Salió entonces Rodrigo de Vivar con su hueste, y con las tropas del rey Almotamid, encontrando a los invasores cerca del pueblo de Doña Mencía, y empeñóse una batalla que duró medio día con gran mortandad del bando granadino. Cercado el núcleo cristiano que llevaban los de Granada, Rodrigo quiso afrentar ante todo el ejército al conde don García Ordóñez, y empeñándose con él en combate singular a lanza y espada, consiguió desarmarle, y entonces le cogió por las barbas y le condujo así hasta fuera del campo de batalla, dejándole bajo custodia. Rodrigo desbarató completamente a los granadinos, y les ocupó todo el botín que habían cogido en su incursión. Con lo rescatado y los prisioneros, regresó triunfador a Sevilla, donde devolvió a Almotamid las pertenencias que le habían sido robadas, y magnánimamente puso en libertad a los caballeros navarros, aragoneses y castellanos apresados. Este triunfo valió a Rodrigo, el sobrenombre de Cid (Sidi, Señor) y de Campeador (campi doctor), sobrenombre con que ha pasado a la historia, y que le fue dado por los moros sevillanos al entrar en la ciudad tras la derrota de los enemigos. Se cree que el haber devuelto el botín a Almotamid y el haber libertado los prisioneros, fue tomado a mal por Alfonso VI, quien acusó a Rodrigo de haber usurpado sus prerrogativas reales, y de haber olvidado que la batalla la hacía como simple mandatario del rey, siendo esta la razón del destierro, que la leyenda y los romances atribuyen a la jura de Santa Gadea. La amistad entre Alfonso VI y Almotamid duró poco, pues dueño ya Alfonso del reino de Toledo, y siendo dueño de mayores territorios que ningún otro monarca de España, se ensoberbeció, y comenzó a tratar a Almotamid, no como a aliado y pariente, sino como a vasallo. Almotamid, por antigua costumbre estaba obligado a pagar ciertas las cuales habían sido precisamente el motivo de la venida del Cid Un año, se atrasó en el pago y Alfonso VI, tuvo la ofensiva Ocurrencia de enviar no un embajador, sino un recaudador de alcabalas, judío de feroz de sentimiento, con orden de que cobrase directamente a los Sevilla el tributo. Almotamid justificó su retraso en el pago, explicando que si no tenía dinero en el Erario, se debía precisamente a los gastos de la guerra con los toledanos, que ningún provecho le había reportado, así como a los gastos del ajuar de su hija. Pero el judío, desoyendo sus razones, intentó recaudar por sí mismo, dando lugar a que los moradores de Sevilla se amotinasen, con tal violencia que mataron al judío a puñaladas. Alfonso VI al saber lo ocurrido mandó una carta a Almotamid en la tras un encabezamiento en que decía: «De parte del Emperador y Señor de las dos leyes y de las dos naciones, el Excelente y poderoso rey don Alfonso» terminaba amenazando: «Bien sabéis lo que ha pasado en Toledo, cabeza de España, y lo que ha sucedido a sus moradores; y que si vos y los Vuestros habéis escapado hasta ahora, ya os llega vuestro plazo que solo se ha diferido por mi voluntad»![](https://demena.es/4d32b77f-b671-4f88-8525-0643eff7fd1b) La carta de Alfonso significó la ruptura, y Almotamid mandó llamar a Sevilla todos los «walíes» de sus provincias, y convocó a los reyes de taifas próximos a una asamblea. Al estudiar los efectivos con que podrían hacer frente a la invasión castellana, Almotamid dijo que los castellanos no vendrían solos puesto que contaban con alianzas y ayudas de Aragón, Navarra e incluso de Francia. Frente a esos refuerzos de los castellanos, los árabes andaluces deberían pedir ayuda a los moros de Marruecos. El hijo de Almotamid, el príncipe Raxid, contestó: —Padre, me parece muy peligrosa esa alianza, pues el emperador de Marruecos, si pone el pie en España querrá quedarse con ella para su propio trono, y os quitará a vosotros los vuestros. A lo que respondió Almotamid: —Antes prefiero acabar mis días como camellero en Marruecos, que continuar siendo rey si he de ser vasallo de los cristianos. Con estas palabras de Almotamid que fueron apoyadas por toda la asamblea de reyes y «walíes» andaluces, Almotamid dirigió una carta al Emperador de Marruecos, Yusuf, pidiéndole que pasase a España para apoyar a los reinos árabes. Vino pues Yusuf, con dos ejércitos, cada uno de cien mil caballos, y más de doscientos mil hombres de a pie, ejército como nunca se había visto en España desde las guerras púnicas. Uno de estos ejércitos, se esparció por el Algarbe, dirigiéndose hacia León, mientras el otro atacaba el reino de Toledo, llegando a conquistar Madrid y Cuenca. Cuando Yusuf se vio dueño de media España, no quiso proseguir su avance, para no alejarse demasiado de sus bases de Marruecos, sino que quitándose la máscara de aliado, demostró su ambición de restaurar el califato de Córdoba, absorbiendo los reinos independientes. Desde Córdoba, se dirigió Yusuf, con poderoso ejército a Sevilla, donde Almotamid resistió valerosamente durante varios días, al cabo de los cuales, los soldados sevillanos fueron aniquilados y Almotamid hecho prisionero. El historiador árabe Abenlabana, cuenta con desgarrador realismo el triste fin del reinado de Almotamid: «*Vencidos tras valiente resistencia, los príncipes (Almotamid y su familia) fueron empujados hacia un navío (que estaba anclado en el Guadalquivir). La multitud se apiñaba a las orillas del río; las mujeres se habían quitado los velos y se arañaban el rostro en señal de dolor. En el momento de la despedida, ¡cuantos gritos, cuantas lágrimas! ¿Qué nos queda ya? Parte de aquí, oh extranjero, recoge tus bagajes, acopia tus provisiones y vete, porque la mansión de la generosidad está desde ahora desierta. Y tú que tenías intención de establecerte en este valle, has de saber que la familia que*![]() *buscabas no está ya en él, y que la sequía ha destruido nuestra cosecha. Y tú, caballero del soberbio corcel, depón tus armas que para nada te servirán. Porque el león africano ha abierto su boca para devorarte».* Almotamid, cargado de cadenas, salió de Sevilla para morir en una prisión de Tánger. Todavía cuando el barco doblaba la curva de San Juan de Aznalfarache, volvió la cabeza el triste rey cautivo para mirar a Sevilla en una tierna y amarga despedida. Y le pareció la ciudad, «*Como una rosa abierta en medio de una florida llanura*» arrancándole inconsolable llanto. Yusuf consiguió respaldar su usurpación, con un rescripto de los alfaquíes, quienes justificaban la deposición y destierro de Almotamid acusándole de herejía por haber quebrantado la ley coránica. Rescripto que sirvió además para conservar en una mazmorra a Almotamid después de haberle robado todos sus bienes. A la llegada a Tánger, el célebre y desvergonzado poeta bufón Al-Hosri, se acercó al rey prisionero, y recordándole que en varias ocasiones le había dedicado sus versos, le pidió que le diese algún dinero, si conservaba algo de su pasada grandeza. Almotamid miró al insolente, Se sacó trabajosamente de uno de sus zapatos una moneda de oro que valía treinta y seis ducados, y se la alargó diciéndole: —Toma y remédiate, y dí que Almotamid no despidió nunca a sin darle alguna dádiva. Era todo el dinero que había sacado de Sevilla. En la mazmorra de la prisión de Agmat, siempre sujeto con cadenas que le ulceraban las muñecas y lo tobillos, Almotamid no tenía el consuelo de poder ver a su esposa Itimad ni a sus hijos. Solamente algunos de sus antiguos amigos mostrándole una fidelidad heroica, le visitaban algunas veces, disfrazados y sobornando a los carceleros. Era éstos el poeta Abu Hamed el Hicharí, quien con dádivas que recibirá en Sevilla del rey en tiempos pasados, había comprado una tienda de sedas y estaba establecido Tánger; el poeta e historiador Abelnabana y otros dos o tres fieles. En la soledad del calabozo, Almotamid que seguía siendo excelso componía versos de memoria, y se los dictaba cuando iban a visitarle. De esos versos algunos, de conmovedora tristeza del presente y nostalgia del pasado: *«Cadena que cual serpiente* *estás ciñendo mi cuerpo;* *antes que tus eslabones* *con el roce de sus hierros* *lleguen a ulcerar mis pulsos* *y a gangrenarme los huesos,* *piensa en lo que he sido antes, y* *mira quien es tu preso.* *La mano que amarras hoy* *generosa fue otro tiempo;* *amparaba al desvalido* *y premiaba los ingenios;* *y si empuñaba el alfanje* e*n el combate tremendo,* *las puertas del paraíso* *abría y las del infierno».* Otras veces ahondaba con sus pensamientos en los más profundos arcanos del Destino: *«Los cuidados no me dejan pensar en la alegría;* *hoy se apartan de mí las miradas* *mientras que antes todas me buscaban».* Pero sobre todo, el máximo dolor de su alma era la separación de su esposa Itimad. Sabía que ella estaba en tal pobreza que había de trabajar hilando para ganar un pedazo de pan. *«Lloraba cuando veía pasar una bandada de cataas; ellas eran libres y no conocían la prisión ni la cadena. Estas aves son felices; no se han separado una de otra; ninguna sufre el dolor de estar lejos de su familia; no pasan como yo la noche en horribles angustias cuando oigo rechinar las puertas de mi cárcel, sus cerrojos o sus llaves.* *Ah, que Dios les conserve sus hijos; los míos carecen de agua y de sombra».* Todavía vislumbró el triste prisionero un rayo de esperanza, cuando Abenlabana le llevó la noticia de que el príncipe Abdelchabar, su hijo, había escapado del destierro, y pasando a España, había conseguido levantar un pequeño ejército con el que se apoderó de Algeciras y de Arcos. La esperanza de que los sevillanos se unieran al hijo de su antiguo rey, mantuvo a Almotamid algún tiempo, pero la intentona fracasó, y Abdelchabad no fue secundado por los sevillanos, a quienes cinco años de dominio almorávide habían sumido en la conformidad y la cobardía. Derrotado y muerto el príncipe, Itimad murió poco después, y el desgraciado Almotamid no pudo soportar ambos dolores, y expiró pocos días después que su esposa, en el calabozo de Agmat. Tal fue la vida y la muerte de Almotamid. Tan gran poeta, que siglos después todavía era admirado por los beduinos, los críticos más exigentes de la poesía musulmana. Valeroso, culto, justiciero, benigno, Almotamid fue el más grande de los reyes sevillanos, el hombre de mayor cultivo intelectual de su época; el espíritu más delicado que floreció en una Europa bárbara, y que señala el único momento de esplendor de la inteligencia, después del ocaso de los dioses de Atenas, y antes de encenderse en Florencia los luminares del Renacimiento. (c) Jose María de Mena (c) David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/la-historia-de-almotamid-el-rey-poeta-de-sevilla/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/la-historia-de-almotamid-el-rey-poeta-de-sevilla/?share=x) - **Categorías:** Personajes --- ### [Muebles y utensilios domésticos (II)](https://demena.es/muebles-y-utensilios-domesticos-ii/) **Published:** febrero 28, 2018 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Muebles emblemáticos de los años 20 en Sevilla Además de los diversos aparatos para alumbrar las [casas,](https://demena.es/muebles-y-utensilios-domesticos-i/) y que cumplían a la vez una función decorativa, las viviendas de los años 1.920 tenían en su mobiliario y decoración infinidad de variantes con respecto a los domicilios de nuestros días actuales. No había, naturalmente, televisores, radios, ni frigoríficos. En cambio había, además de los quinqués, y velones, citados, muebles hoy inexistentes, como las arcas, y los baúles, para guardar ropas. Otro mueble en uso era la cómoda, con tapa de mármol, y tres o cuatro grandes cajones. En el de arriba se solían poner las camisas y calcetines. En el segundo, ropas de mujer y de niños chicos. En el tercero, las sábanas y colchas. Y finalmente en el de más abajo, ciertas prendas de más valor, como el mantón de Manila, alguna colcha bordada de lujo, y papeles de interés. Los vestidos y trajes, se colgaban en el armario ropero. Los que se usaban menos pasaban a los baúles, y finalmente las mantas y cortinas se guardaban en el arca de madera. Otro mueble hoy olvidado era el palanganero, especie de armazón en el que se ponía la palangana para lavarse, pues no existían los lavabos de cerámica sanitaria con agua corriente que usamos hoy. Debajo de la palangana había un cubo para echar el agua sucia, y el mismo mueble tenía a un lado un colgadero para poner la toalla. El agua se tenía en un jarro al lado del palanganero. En las casas más pudientes, el palanganero lo usaban solamente los varones. En cambio las señoras tenían un mueble llamado «tocador» que consistía en una mesa de mármol con varios cajoncitos debajo. Sobre este mármol había una palangana de china, y un jarro también de china, para lavarse, y una docena de tarros, también de china, con el mismo dibujo que la palangana y el jarro, cada tarrito para un cosmético o pintura de belleza, más otro recipiente, la jabonera, para la pastilla de jabón. ## Baños y limpieza en la Sevilla de 1920 La gente, con las dificultades de no tener agua corriente, se lavaban y se bañaban menos. El extremo del lujo era tener un baño. En sevilla, en años 20 no habría más de dos docenas de bañeras, en las casas principales. La gente común se bañaba en verano en el río Guadalquivir algunos por motivos más de salud que de higiene iban a los baños de Murga casa situada donde ahora está el ambulatorio de la Seguridad Social en la calle Marqués de Paradas. En los Baños del doctor Murga, había un pasillo con varias salitas a los lados, y en cada salita una bañera y un lavabo, de agua fría y caliente. Excepcionalmente cuando alguien necesitaba bañarse en su casa, por prescripción médica, avisaba a la Casa de Baños del doctor Murga, y venían un carro y cuatro hombres que traían la bañera a la casa del paciente. ## Decoración tradicional en viviendas sevillanas En la decoración de las casas encontrábamos elementos hoy desaparecidos como el «portier» que aunque su nombre, de origen francés, parece indicar una cortina para puerta, en realidad eran cortinas para ventana, de una sola pieza, y que para que el viento no la moviese, llevaban en su borde inferior una pesada barra. En muchas casas había jaulas con diversos pájaros. Como solían ser casas unifamiliares con patio, había espacio suficiente para que estos pájaros no molestasen en las horas de dormir. En los patios se colgaban las jaulas de un clavo en la pared. ## Distribución estacional de las viviendas en Sevilla En casi todas las casas se destinaba el piso bajo para habitar en verano, como más fresco y el piso alto para invierno, con las habitaciones repetidas: dormitorios de verano y dormitorios de invierno; comedor de verano y comedor de invierno. El llamado «estrado» o salón, servía para recibir las visitas de personas de más cumplido, a las que no se recibía en el comedor habitual. Visitas de pésame cuando había algún fallecimiento en la familia; visitas de felicitación de día de santos o de cumpleaños, o simplemente visitas de cortesía, de amigos menos íntimos. Cuando no se esperaban visitas los muebles del «estrado» se cubrían con unas fundas de lienzo blanco para que no se deteriorasen con el polvo, y para que la luz no decolorase la seda del tapizado de sillas y sillones. El «estrado» así con los muebles enfundados de blanco, en la semioscuridad con las ventanas cerradas, ofrecía el aspecto misterioso de una reunión de fantasmas. Los espejos de luna colgados en las paredes se revestían con una gasa o tul para que no los ensuciasen las moscas. En las paredes, en aquellos tiempos en que todavía la fotografía estaba en sus comienzos y tenía el prestigio de la novedad, se solían colgar retratos familiares, principalmente fotografías de boda. También era frecuente la fotografía de la señora de la casa ataviada con disfraz de mora, retratada delante de una decoración de estilo granadino; casi todos los fotógrafos de galerías tenían esta decoración, que coincide en los años veinte al treinta con la moda de lo musulmán, lanzada por la literatura, a partir del estreno de la obra «El alcázar de las perlas», de Francisco Villaespesa, que estrenado con gran éxito la actriz María Guerrero. Igualmente en las paredes podían verse fotografías del señor de la casa, vestido de uniforme militar con condecoraciones, o con uno de los diversos uniformes civiles que se usaban por todos los Cuerpos de la Administración pública: Hacienda, Fomento, InstrucciÓn Pública y Bellas Artes. Eran uniformes de gala, parecidos a los que hoy usan todavía los embajadores, con sombrero bicornio de plumas, y espadín. En el puño del espadín iba en esmalte o grabado el emblema del Cuerpo, y así se sabía quién era Ingeniero de Caminos, quién Jefe de Administración Civil, quién Académico. Mientras que los abogados, jueces, fiscales, magistrados, se retrataban vestidos con la toga, y tocados con el birrete de su grado. Entre los muebles más usuales figuraban las mecedoras, que podían ser de madera curvada negra, con asiento y respaldo de rejilla, u otras más modestas con el asiento y respaldo de lona. Las mecedoras se ponían en el patio, acompañadas de las macetas de pilistras, y del búcaro o botijo de agua fresca. Un mueble muy usual entonces y que ya ha desaparecido es la «trona» o silloncito alto para los bebés. El niño pasaba sus horas sentado en ese silloncito, junto a la mesa del comedor. Hoy se ha sustituido por el corralito» o «parque», especie de jaula de parque zoológico en donde el niño está encerrado para que no merodee a gatas por la casa, y que es menos peligroso que la «trona» porque el niño no puede caerse. Además tiene más libertad de movimientos y no se ve constreñido a estar sentado todo el día, sino que puede cambiar de postura, echarse, sentarse en el suelo o ponerse de pie agarrado a los barrotes. También ha desaparecido el «bacín» que era una especie de retrete portátil, del tamaño de un orinal en cuanto a su diámetro pero mucho más alto, y con tapadera. Conviene tener en cuenta que en la mayoría de las casas no había alcantarillado sino pozo negro, con un retrete único en el piso bajo. El bacín se utilizaba como retrete auxiliar en el piso alto. La limpieza de los pozos negros se efectuaba una vez al año; venía a las casas la «pipa del guano» que era un carro cisterna, en donde los poceros recogían las aguas negras y materias fecales del pozo negro, lo que apestaba la calle entera durante las varias horas que se tardaba en esta limpieza del pozo… © 1982 Jose María de Mena © 2018 David de Mena ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/muebles-y-utensilios-domesticos-ii/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/muebles-y-utensilios-domesticos-ii/?share=x) - **Categorías:** Sevilla en mis recuerdos --- ### [El Enigma de los Subterráneos de Sevilla](https://demena.es/el-enigma-de-los-subterraneos-de-sevilla/) **Published:** junio 6, 2021 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ![Subterráneos históricos de Sevilla en mapa antiguo de galerías]()En el patrimonio cultural de Sevilla encontramos numerosas citas y alusiones escritas y un gran acervo de relatos de transmisión oral, relativos a la existencia de subterráneos, galerías y caminos que se ramifican como una tela de araña por debajo de las calles, comunicando unos edificios con otros, y algunos de ellos con el espacio exterior de su recinto de murallas. ## Los misterios de los pasadizos ocultos ¿Quién no ha oído hablar de que la Torre del Oro se comunica con Triana por debajo del río, y que desde la Ciudad se podía ir por bajo tierra a la Cartuja de las Cuevas, y que el Alcázar se comunica subterráneamente con la Torre del Oro?¿Y que muchos conventos sevillanos estaban unidos entre sí por pasadizos que discurrían bajo las calles? ¿Y que las distintas cárceles de la Inquisición situadas dentro de las murallas, como la Cárcel Perpetua del Santo Oficio en la actual calle Puente y Pellón se comunicaban con el Tribunal Central del Santo Oficio que estaba instalado en el Castillo de San Jorge de Triana, donde ahora se alza el Mercado de Abastos del Altozano? Por nuestra parte hemos intentado aclarar estos enigmas, en parte buscando datos fidedignos en los documentos de los archivos y en los Libros de los autores más fiables; hemos examinado y explorado personalmente algunos de los subterráneos de Sevilla, y después de todo ello podemos establecer si no un catálogo exhaustivo, sí un recuento de los principales subterráneos existentes, que brindamos al curioso lector. ## Las galerías romanas de Sevilla Empezaremos por las galerías romanas. Es![Galerías subterráneas romanas descubiertas en Sevilla]()tas, olvidadas durante varios siglos, fueron encontradas en el siglo XVI y su obscuridad, lobreguez y el gran número de murciélagos que a miles salían de los agujeros, hicieron enseguida nacer la leyenda de que eran lugares donde se reunían los paganos en ritos abominables. Nada más lejos de la verdad: las galerías romanas encontradas entonces en la calle Abades y hoy descubiertas en otros lugares del casco antiguo de Sevilla, constituyen sencillamente una red de cloacas magníficamente construidas, tanto en ingeniería como arquitectura, pues los romanos eran grandes arquitectos e ingenieros, y cuidaban mucho la infraestructura sanitaria de sus ciudades. Están labradas y revestidas de ladrillo de buen tamaño, y son muy similares a la cloaca máxima que en las ruinas de Itálica desciende por la calle o «cardus» principal desde los palacios altos donde están los famosos mosaicos, hasta la glorieta del anfiteatro. Estas galerías de Sevilla, son mencionadas por diversos autores pero principalmente es interesante lo que dice Alvarez Benavides en su obra «Explicación al plano de Sevilla» publicada hace algo más de cien años. A mediados del siglo XIX cuando aún quedaban en Sevilla algunos de los últimos esclavos, -dice Alvarez Benavides- aprovechando un día de Carnaval en que los dueños de una casa de la calle Abades habían salido a la fiesta, se escapó una esclava joven, levantando una losa del zaguán, y bajando por una escalera a las galerías subterráneas. Al regresar, y echándola de menos, la buscaron y siguiendo dicha galería encontraron el farol con que la muchacha había huido, pero no pudieron continuar la búsqueda por el gran número de murciélagos que les apagaron las antorchas obligándoles a regresar. De la muchacha nunca más se supo.![Subterráneos de Sevilla con murciélagos y farol abandonado]() En los años de 1970 aprovechando unas obras de derribo y construcción de casas en dicha calle Abades tuve ocasión de inspeccionar esas galerías, que son de una anchura como algo más de un metro, y su altura de 1,50 por unas partes y de 1,68 por otras. Su longitud no puede determinarse porque a los cien metros o menos estaban cortadas por los hundimientos y llenas de agua de filtraciones que formaban una capa de fango de más de una cuarta. Posiblemente la misma galería es la que vimos meses después en la calle Cuna cuando se hizo una obra al lado del cine Pathé. Esta galería a la que tuvimos acceso era de la misma construcción, ancho y altura que la de la calle Abades, y por su dirección se deduce que iba a desaguar en el tramo del río Guadalquivir que en época romana pasaba por la Plaza del Duque y la Campana. La red de cloacas romanas debió estar formada por esa, hacia el Guadalquivir y otra que desde la calle San Luis bajaría a desembocar en el Tagarete. ## Termas y leyendas en el casco antiguo De la misma época romana debe ser un subterráneo que hay en la calle Argote de Molina en el callejón donde está hoy el Restaurante Don Raimundo, callejón que se llamó durante los siglos XVI y XVII El Callejón de las Brujas, pues se creía que una especie de gran salón subterráneo allí existente, era el horno donde las brujas hacían sus bebedizos. En realidad se trataba de unas termas romanas, en las que al abandonarlas habían quedado los recipientes o calderas de calentar el agua, y montones de leña que allí permanecieron desde la época romana hasta su hallazgo en el siglo XVI. De época musulmana deben ser unas galerías que van desde el subsuelo de la Catedral hasta la calle García Vinuesa, las cuales pueden ser desagües de la antigua Mezquita, aunque la leyenda las supone comunicaciones entre la Catedral y el Colegio de San Miguel. ![]() Por debajo de la calle Torneo pasaba hasta no hace muchos años una galería de comunicación del barrio de los Humeros con la orilla del río. Esta fue construida en el siglo XVIII cuando se hizo el muro de defensa contra las inundaciones, en dicha calle, obra proyectada por el célebre ingeniero Don Antonio de Ulloa, sevillano, que fue almirante de la Armada. Sin embargo es posible que ya anteriormente a la construcción del muro existiese un pasadizo subterráneo en el mismo lugar y a mayor profundidad. Por referencias de la documentación del cronista don Manuel de la Cruz del siglo XVIII sabemos que en la zona del río más próxima a los Humeros existían unas grutas, en una de las cuales murieron cuatro muchachos que encendieron una hoguera y se asfixiaron. Igualmente en el Archivo Municipal, en la sección Especial papeles del siglo XVIII consta haberse encontrado un sepulcro antiguo en una galería subterránea junto al río, por la parte de la actual calle Torneo. Quizá este es el que dio origen a la leyenda de una galería que comunicaba Sevilla con la Cartuja. ![Sepulcro subterráneo Sevilla siglo XVIII galería río Torneo leyenda Cartuja]() No puede dudarse que el Alcázar, que además de Palacio Real era un baluarte militar como lo demuestran sus poderosas murallas, debió tener una galería subterránea de salida o escape al campo para casos de peligro, según era costumbre en las Plazas Fuertes de la Edad Media. Este pasadizo permitiría salir de Sevilla a algún mensajero o enlace para pedir refuerzos. En efecto el tal pasadizo existió y fue descubierto cuando se hicieron hace treinta años las obras de adaptación de la Fábrica de Tabacos para la actual Universidad. El pasadizo va en dirección Noroeste-Sudeste y saliendo del Alcázar cruza por debajo de la calle San Fernando y pasa junto a la capilla de la Universidad. Desgraciadamente no pudo explorarse esta galería más allá porque parece cortada precisamente por la cimentación de la Fábrica de Tabacos, lo que demuestra su antigüedad anterior a dicha fábrica. La dirección inicial permite suponer que seguirá hacia el Prado de San Sebastián donde tendría salida a través de un pozo de alguna huerta de las que entonces existían por esa zona. Sin embargo no creemos que esta galería sea de la época musulmana sino ya de época posterior a San Fernando, quizá de la época en que don Pedro I construyó el Alcázar, puesto que si hubiera sido de época musulmana, por ella habría huido Axataf en vez de sufrir la afrenta de entregar, vencido, las llaves de la ciudad. ![Subterráneo histórico bajo el Alcázar de Sevilla época medieval]()![]()En los siglos XIV y XV existió una galería o mina por la calle de la Feria por la cual circulaba un arroyo con caudal suficiente para mover la rueda de un molino de pan. Esto hizo creer a algunos historiadores que en efecto había existido tal molino subterráneo, al que llamarían «Las Atahonas de Burón», teoría hoy totalmente rechazable, aunque sí existe la tal galería y corriente de agua. También una galería con una corriente de agua va por la calle San Eloy, y a principios del siglo XIX un curioso aficionado a las ciencias naturales quiso averiguar el curso de dicha mina de agua, a cuyo efecto arrojó en un pozo de una casa de la calle San Eloy cierto producto colorante, y de este modo, sacando muestras de agua en diversos pozos por toda la ciudad, pudo averiguarse que desde lo alto de San Eloy se dirigía a San Pedro y desde ahí a Osario donde desemboca en el arroyo Tagarete. Esta galería se ha podido ver a su paso por la Campana, cuando hace poco más de veinte años se realizaron obras de alcantarillado en este lugar. Se trataba de una galería de ladrillo de poco más de un metro de altura, por la que circulaba un escaso caudal de agua. ![]()Otra galería que hemos visto y explorado en toda su longitud es la que existe en la Plaza de Carmen Benítez. Con ocasión de que iban a limpiarse de escombros las bóvedas subterráneas de la parroquia de San Roque, escombros que se habían amontonado en ellas a raíz del incendio del templo por los revolucionarios al comienzo de la Guerra Civil, y por si entre esos escombros que se iban a sacar pudiera encontrarse el célebre Cristo de San Agustín, o alguna otra de las imágenes religiosas, fui designado por la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos para vigilar el desescombro. Bajamos a la espaciosa cripta funeraria en la que entre los escombros encontramos las tumbas del siglo XVIII de cuando la iglesia fue convertida en parroquia. Entre ellas una curiosa lápida sepulcral de bellísima factura perteneciente al enterramiento de una señora nacida en Lima, Perú, cuando aquello era provincia española. También apareció la calavera de Diego Corrientes, depositada allí por el párroco que ejercía su ministerio cuando el bandido fue ahorcado, descuartizado, y su cabeza puesta en la Puerta de Carmona. Pero lo que más nos llamó la atención fue un pasadizo que desde las bóvedas sepulcrales se dirigía hacia el sureste. Entramos por él y pasando por debajo de la Plaza de Carmen Benítez llegamos hasta la zona ferroviaria de la Renfe donde terminaba. Este pasadizo subterráneo es el de más altura y amplitud de todos los que hemos visto hasta ahora en Sevilla pues su altura es de unos dos metros y la anchura de más de dos. Se ha dicho por algunos que existió un pasadizo en el barrio de Santa Cruz que salía al campo fuera murallas, en la Edad Media. No creemos que así fuera, puesto que de existir tal pasadizo los judíos hubieran escapado por él de la matanza de finales del siglo XIV que se desencadenó por la campaña promovida por las predicaciones del Arcediano de Écija don Fernando Martínez, y que causó centenares de muertos en la judería sevillana el año 1391. En la calle de San Luis, tramo comprendido entre el Pumarejo y la parroquia de San Gil, se han encontrado en diversas obras algunos tramos de una galería que se dirige hacia el arco de la Macarena. La tradición oral dice que este pasadizo conducía al Hospital de San Lázaro, extremo que no hemos podido comprobar, pues la galería se interrumpe por relleno debido a la reedificación que se hizo del arco de la Macarena en el siglo XVIII. Creemos sin embargo que se trate de una de las cloacas romanas del ensanche de la época de Augusto en que la Ciudad, que antes terminaba en la línea Villasís-Osario creció hasta formar los barrios de Santa Catalina, San Marcos, Santa Marina, San Román, San Julián y San Gil. Quizá también cloaca romana de la misma época sea una galería que va desde Pumarejo hacia fuera de murallas por la Puerta de Córdoba, cuyo subterráneo se descubrió hace pocos años cuando se labraba un pozo en el Bar la Pastora. Últimamente en obras que se han realizado en Triana en la llamada Casa de las Columnas, se ![Subterráneo histórico Sevilla Puerta de Córdoba galería antigua]()ha descubierto una galería subterránea que probablemente serviría para comunicar el Castillo de San Jorge con la fortaleza de la calle Argamasón en la época musulmana. Sin atrevernos a dar una opinión rotunda en este aspecto creemos que quien puede opinar con autoridad sobre el particular es el erudito don Manuel Macías Márquez, historiador de Triana. No es mucho como puede verse, lo que sabemos sobre los subterráneos de Sevilla que siguen siendo un enigma en muchos aspectos. Sería necesaria una exploración sistemática, con toda clase de medios, y realizar un levantamiento de su cartografía que aún está por hacer. Yo intenté en varias ocasiones interesar al Ramo Militar en tal investigación cuando fue Capitán General don Antonio Castejón, y cuando fue Gobernador Militar mi colega en estudios históricos el General Collantes Vidal. Sin embargo no fue posible intentar la aventura, pues para explorar las galerías hacían falta topógrafos, ingenieros, peritos, y soldados auxiliares, y las galerías ofrecen indudable peligro de hundimientos, hay tramos cegados que habría que volver a abrir desescombrando y apuntalando, es decir una obra costosa por un lado, y peligrosa por otro, en la que ninguna autoridad militar se atrevería a meter a un grupo de oficiales y soldados, a riesgo de que un desprendimiento pudiera producir una catástrofe. Quizás en el momento actual un grupo de espeleólogos, deportistas con experiencia, y con ayuda económica de las autoridades culturales, pudieran afrontar la exploración, Valdría la pena, porque en esas galerías pueden estar encerrados quien sabe cuales y cuantos enigmas, que constituyan una importante página nueva para la historia de Sevilla. ![]()Dejamos para el final como lo más digno de recogerse en este capítulo sobre subterráneos de Sevilla, el hallazgo en el año 1492 de la imagen de la Virgen María a la que se dio el nombre de Nuestra Señora del Subterráneo. En efecto el año 1492 cuando se estaban abriendo los comienzos para la construcción de la torre de la iglesia parroquial de San Nicolás, en la plaza de su nombre, se encontraron unos subterráneos, y al explorarlos se halló una imagen de la Virgen que según algunos pudo ser la que trajo de Roma el Arzobispo San Leandro en la época visigoda, y que sería escondida allí cuando la invasión musulmana el año 711. Los subterráneos de San Nicolás han sido interpretados de muy diversos modos, pues mientras algunos autores los creen lugar de «iniciación” para ritos de la religión pagana en época romana, otros los suponen «termas» y otros prisiones o mazmorras. Opiniones tan diversas sostiene Ortiz de Zúñiga, Matute y Gestoso. Ello fue que la imagen de la Virgen recibió el nombre de Nuestra Señora del Soterraño o del Subterráneo y quedó expuesta a la veneración de los fieles en el altar mayor de la parroquia de San Nicolás. Algún tiempo después, y siguiendo la costumbre sevillana de duplicar las devociones marianas, haciendo de cada Virgen de Gloria una Virgen Dolorosa, se hizo la imagen dolorosa de Nuestra Señora del Subterráneo, que unida a la Hermandad de la Sagrada Cena, es la que desfila en el tercer «paso» de dicha Hermandad. NOTA.- Después de escrito este libro se han descubierto en el subsuelo de la casa número 24 de la calle Castilla, unas galerías subterráneas, de las antiguas nAlmonas» o Fábricas de Jabón del Duque de Alcalá. Para conocer este hallazgo remitimos a nuestros lectores al libro, publicado en esta misma colección, original del historiador don Joaquín González Moreno, titulado: \*Descubrimiento en Triana: Las Cuevas del Jabón». (c) José María de Mena, 1990 (c) David de Mena, 2021 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/el-enigma-de-los-subterraneos-de-sevilla/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/el-enigma-de-los-subterraneos-de-sevilla/?share=x) - **Categorías:** Enigmas --- ## Páginas ### [Politica de privacidad](https://demena.es/politica-de-privacidad/) **Published:** mayo 7, 2026 **Author:** Jose María de Mena **Content:** En cumplimiento del Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo (RGPD) y de la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales (LOPDGDD), la **Asociación Cultural Jose María de Mena y America Martínez** informa a los usuarios de la presente política de privacidad. ## 1. 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Este espacio web nace para preservar y difundir su extenso legado documental y literario. ## Trayectoria Académica y Profesional José María de Mena destacó por una formación multidisciplinar que cimentó su rigor como investigador: - **Doctorados:** Doctor en Filosofía y Letras y Doctor en Teología. - **Periodismo:** Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y graduado por la Escuela Oficial de Periodismo. - **Docencia:** Catedrático de Declamación en el Conservatorio Superior de Música de Sevilla. - **Comunicación:** Durante dos décadas, ejerció como Redactor Jefe de **[Radio Sevilla](https://cadenaser.com/radio-sevilla/ "Radio Sevilla")**, convirtiéndose en una voz de referencia para la ciudad. ## Un Legado de [más de 50 Libros](https://demena.es/bibliografia/ "más de 50 Libros") Su verdadera pasión fue la **divulgación histórica**. Con una bibliografía que supera los 50 títulos, De Mena es responsable de que miles de personas conozcan hoy las leyendas, tradiciones y la historia profunda de Sevilla. Su capacidad para unir el dato académico con la narrativa amena lo convirtió en un autor de éxito constante. ### Otros hitos destacados: - **Servicio Público:** Pionero en el campo de la logopedia, creando el [Servicio de Logopedia de la Seguridad Social en Sevilla](https://books.google.es/books?id=VPvcR9yDbzcC&pg=PA13&lpg=PA13&dq=%22Jose+mar%C3%ADa+de+Mena%22+logopedia&source=bl&ots=RFTAQK_1um&sig=0vKt20EEYdesTlXtPMV-oQLjsms&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjP3L681dXZAhVIuxQKHQ5zDtkQ6AEIRDAD#v=onepage&q=%22Jose%20mar%C3%ADa%20de%20Mena%22%20logopedia&f=false "Servicio de Logopedia de la Seguridad Social en Sevilla"). - **Juventud y Acción:** Testigo directo de la historia del siglo XX, desde su voluntariado como camillero en Toledo hasta su paso por la Escuela Oficial de Periodismo en Burgos. --- ## Sobre este sitio web: La Asociación Cultural Actualmente, este sitio web es el canal oficial para mantener vivo su legado. Está gestionado por su nieto, **David de Mena**, a través de la **Asociación Cultural José María de Mena y América Martínez**. Nuestro objetivo es digitalizar y compartir el vasto conocimiento que José María acumuló durante casi un siglo de vida, sirviendo como fuente de consulta para historiadores, estudiantes y amantes de la cultura sevillana. **Nota de autoría:** Todos los textos publicados en este dominio cuentan con los derechos cedidos a la asociación, garantizando la autenticidad y originalidad del contenido. (c) David de Mena 2026 ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/sobre-el-autor-jose-maria-de-mena/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/sobre-el-autor-jose-maria-de-mena/?share=x) - --- ### [Podcast](https://demena.es/podcast/) **Published:** julio 10, 2022 **Author:** Jose María de Mena **Content:** ## Leyendas y Tradiciones de Jose María de Mena [Más libros de Jose María de Mena](https://tidd.ly/4nQBSyT) ### Comparte esto: - [ Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook](https://demena.es/podcast/?share=facebook) - [ Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X](https://demena.es/podcast/?share=x) - --- ## Categorías ### [Uncategorized](https://demena.es/category/uncategorized/) --- ### [Sevilla en mis recuerdos](https://demena.es/category/sevilla-en-mis-recuerdos/) --- ### [Publicaciones](https://demena.es/category/publicaciones/) --- ### [Toledo](https://demena.es/category/toledo/) --- ### [Leyendas](https://demena.es/category/leyendas/) --- ### [Curiosidades históricas de Sevilla](https://demena.es/category/curiosidades-historicas-de-sevilla/) --- ### [Más Historia de Sevilla](https://demena.es/category/mas-historia-de-sevilla/) --- ### [Enigmas](https://demena.es/category/enigmas/) --- ### [Apellidos](https://demena.es/category/apellidos/) --- ### [Personajes](https://demena.es/category/personajes/) --- ## Etiquetas ### [Sevilla](https://demena.es/tag/sevilla/) --- ### [Colonias](https://demena.es/tag/colonias/) --- ### [Cuba](https://demena.es/tag/cuba/) --- ### [Filipinas](https://demena.es/tag/filipinas/) --- ### [Flores](https://demena.es/tag/flores/) --- ### [Patios](https://demena.es/tag/patios/) --- ### [Jardines](https://demena.es/tag/jardines/) --- ### [Virgen](https://demena.es/tag/virgen/) --- ### [Servilleta](https://demena.es/tag/servilleta/) --- ### [Toledo](https://demena.es/tag/toledo/) --- ### [Juan Guas](https://demena.es/tag/juan-guas/) --- ### [Reyes Catóicos](https://demena.es/tag/reyes-catoicos/) --- ### [Melchor](https://demena.es/tag/melchor/) --- ### [Navidad](https://demena.es/tag/navidad/) --- ### [Tartesos](https://demena.es/tag/tartesos/) --- ### [CURIOSIDADES HISTORICAS DE SEVILLA](https://demena.es/tag/curiosidades-historicas-de-sevilla/) --- ### [Leyendas](https://demena.es/tag/leyendas/) --- ### [Alcazar](https://demena.es/tag/alcazar/) --- ### [bandolero](https://demena.es/tag/bandolero/) ---